18 sept 2021

Benditas almas

 Las benditas almas del purgatorio

 

Hola, soy un colaborador del sacerdote Fortea, he leído un texto sobre la opinión de un exorcista sobre las benditas almas del purgatorio y me ha parecido correcto transcribirlo;


(*) ¿Pueden nuestros seres queridos contactarnos después de la muerte? Responder a esta pregunta fue la intención de CNN en un informe sobre supuestos contactos de personas fallecidas por COVID-19.

Sin embargo, como comenta la periodista y escritora Patti Maguire Amstrong en un artículo para National Catholic Register, CNN ofreció una interpretación muy limitada de un fenómeno sobrenatural.

Según la autora, el artículo declaró que una gran cantidad de informes de esta clase de encuentros ocurren después de tragedias masivas. Así, por ejemplo afirmaba que:

“Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, vino una ola de personas que informaron sobre avistamientos e incluso conversaciones con aquellos que habían sido arrebatados de sus vidas. Cuando un tsunami azotó Japón en 2011, matando al menos a 20.000 personas, tantos habitantes de Ishinomaki informaron haber visto aparecer a sus seres queridos que se hizo un libro y un documental sobre esta ciudad de fantasmas errantes”.

No obstante, a lo largo del reporte, reflexiona la autora, no se hace ninguna referencia a Dios, ni siquiera al alma. El artículo de CNN incluso sugirió que muchas personas recurrirán a prácticas ocultas como tablas de Ouija y médiums en un intento de contactar a los muertos.

Las observaciones de un exorcista desde una perspectiva católica

Al mismo tiempo, Patti Maguire Amstrong señala que en el artículo de CNN faltan dos palabras centrales: oración y purgatorio. Entonces, la autora comparte la reflexión del sacerdote exorcista Vincent Lampert que aporta una perspectiva católica a la interpretación del fenómeno de los encuentros fantasmales.

El sacerdote comenta que ha “celebrado misas en lugares donde suceden este tipo de cosas y eso suele solucionarlo”. Además, agrega que “Durante la Misa, cuando rezamos por la persona y todo se calla, entonces sabemos que esto es lo que se necesitaba. Creo que las almas pueden actuar en esta realidad si necesitan oración y Dios lo permite”.

 



El padre Vincent Lampert dijo que muchas personas se han acercado a él para informarle sobre cosas extrañas que suceden en sus hogares. “Si es un alma la que está atrapada, está buscando oraciones y tratando de llamar la atención de la gente”, explicó. “Necesita esas oraciones para avanzar a donde debe estar”.

* Si bien nosotros no debemos nunca tratar de contactar con el mundo espiritual, porque así lo determina Dios, Deuternomio 18,9 hay historias bíblicas de apariciones de difuntos 1 Samuel 28,6  

Si que Dios permíte que en ocasiones, los difuntos aparezcan o se hagan notar porque necesitan misas, oraciones u ofrendas (caridad o sacrificios por ellas) para que avancen en su camino, en otras ocasiones para comunicar que estan bien y que no sufran los que se han quedado aquí.

No se debe tratar de contactar con ellas porque no sabemos quién realmente "ha venido" y esto trae muchos problemas, se abren puertas y el enemigo solo nos va a traer mentira, engaño, confusión y sufrimiento. Además de apartarnos de Dios con falsas doctrinas, doctrinas de demonios.

26 ago 2021

Posesos ateos

 "Normalmente los que vienen a pedir ayuda no son creyentes"

Joan Prat, exorcista de la diócesis de Vic, en los estudios de Radio Barcelona / Cadena SER

 

Asegura que "el demonio existe, como los ángeles. Seres espirituales con entidad personal"

Joan Prat es exorcista de la diócesis de Vic (Barcelona) y en una entrevista en SER Catalunya ha referido con mucho sentido del humor cómo es su actividad “cuando voy con el maletín y veo mi sombra, me asusto a mí mismo”

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El sacerdote ha explicado que la película de William Friedkin, de 1973, “refleja una serie de tópicos, pero es verdad que la posesión afecta a una persona y reduce su capacidad de ser él mismo. Son afecciones que no sabemos bien qué son. Se dan cosas parecidas a las de la película. Una violencia extraña, que el afectado diga cosas íntimas de personas que hay en la sala. Cosas inmediatas de hace pocos días”

Prat apunta que incluso hay psiquiatras que le envían pacientes: “Estamos hablando de cosas hiperexcepcionales. Y al principio se pasa miedo porque nos sobrepasan, no estamos preparados”

El sacerdote subraya que normalmente lo que vienen no son creyentes. Y buscan quién les puede ayudar, el último recurso. Los casos más claros son de gente que no es creyente. Yo he exorcizado ateos que al final dejan de serlo”

El exorcista dice que “mucha gente recurre a prácticas muy extrañas que invocan y provocan al demonio. Algo que parece contraproducente. Tanto en otras culturas como en la nuestra se dan estas prácticas que hacen que el demonio accione. La gente está desesperada, también la falta de fe les lleva a pseudoreligiones con prácticas sin mucho sentido. Buscan y encuentran cosas extrañas”

Respecto a su actuación, Joan Prat explica que el exorcismo “es un rito muy sencillo, rezar y seguir el ritual. Una plegaria calmada del sacerdote. Y el demonio se manifiesta e incluso a veces puedes hablar con él, a veces dicen cosas que la persona no sabe. El demonio habla a través de la persona. Pero es un mentiroso que intenta engañarte.”

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Lleva 4 años de exorcista oficial en la diócesis de Vic (450.000 habitantes en la Cataluña central) y ya ha visto muchas cosas inquietantes.

"Hay gente que practica espiritualidades extrañas, que buscan y quieren saber cosas del más allá, y entran en ritualizaciones extrañas. Hay muchas cosas mezcladas. Hay personas que caen en sectas, que entran en esoterismos extraños y que llaman a puertas muy raras", comenta.

En buena parte, su trabajo en la prisión o en las tareas exorcísticas se parece, y también se parece a un psicólogo: consiste en dedicar muchas horas y días a hablar con personas heridas, angustiadas y con miedos.

Cuando el psiquiatra y el médico se asombran

En el trabajo exorcístico, colabora con psicólogos y psiquiatras. "Hay un momento que el mismo psiquiatra llega a decir: 'ya no sé, no veo el por qué'", explica Prat, refiriéndose a la causa de los síntomas de los oprimidos por el diablo.

"Cuando en un caso extremo, una persona queda liberada solo usando la oración, para muchos médicos es motivo de sorpresa y admiración y de reconocimiento de este trabajo", señala el exorcista.

Lo primero que Prat deja claro es que "el diablo quiere apartarnos del amor de Dios. Quiere que nosotros actuemos directamente haciendo el mal".

Otra cosa es su acción extraordinaria, "misteriosa y extraña, es excepcionalísima", constata.

Los exorcistas, detalla el de Vic, son muy estrictos a la hora de preservar la intimidad de las personas que solicitan su ayuda, que cada vez son más.

Fuentes de la Iglesia confirman a TV3 que cada una de las diez diócesis con sede en Cataluña (España) ya tienen su exorcista oficial, algo que pidió el Papa Francisco a inicios de su Pontificado y se ha ido cumpliendo.

14 ago 2021

Exorcismo y las acciones del demonio

 

Pbro. Carlos Spahn

El Padre Carlos Spahn (Padre Carlos Pío) es Sacerdote ordenado en la diócesis de San Rafael - Mendoza - Argentina en 1989. Desde final de 1993 a mediados de 1995 cursó sus estudios y se licenció en Teología Dogmática en la Universidad “Santo Tomás de Aquino” en Roma. Simultáneamente realizó entre los años 1994 y 1995 un estudio de profundización sobre Santo Tomás de Aquino en el “Instituto Tomista” con sede en dicha Universidad. Estando en Roma dictó clases de Cristología y Teología Fundamental. Acompañó -y colaboró con la pastoral de exorcismo-, durante sus estudios en Roma, al Pbro. Dr. Gabriel Amorth.  Es autor del Tratado de Mariología: “Hijo, He Aquí a tu Madre”, También del libro de oraciones ilustrado: “Gemidos Inenarrables”, camino al cielo, Ha dictado conferencias sobre diversos temas en distintos lugares y ha colaborado en publicaciones de artículos. Es Fundador y Superior de la Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (FRICYDIM) Sitio Web: www.fricydim.org

31 jul 2021

De la Ouija y budismo a ser feliz cristiana

 
 
Es la cuarta de cuatro hermanos de una familia católica. Aina recuerda su infancia como una época de grandes carencias afectivas por la educación de sus padres. "Mis padres eran hijos de militares por lo que mi madre nos hacía contestar de una forma disciplinada", recuerda. 
 
Esta disciplina ya era un obstáculo y un rechazo fuerte para Aina que se rebelaba antes las imposiciones que le hacían. El sentimiento era de sentirse como una niña que no encajaba en el mundo que le había tocado vivir pero a la vez sentía desde muy pequeña una fuerte conexión con Dios. 
 
"Sentía desde pequeña esa amistad con Dios, como amigo le contaba las cosas que me pasaban y aquello que me preocupaba y en él encontraba ya un amor muy fuerte", explica. Encontraba en esos momentos de intimidad con Dios que no estaba sola. Pero ya en la adolescencia, con 11 años empezó a jugar con temas peligrosos como la Ouija, sin tener ideas de lo que esto significaba, conoció el mundo del yoga cuando todavía no era una disciplina conocida. Practicaba todo esto incluyendo otras religiones como el budismo. 
 
"Practicaba todo esto pero siempre me faltaba algo. Y el yoga además me confundía mucho porque el profesor nos decía que cuando meditábamos podíamos pensar en la figura de Jesús y eso a mi me confundía", recuerda Aina. 
 
A los 16 años llegó el momento de salir mucho por la noche y al año siguiente Aina conoció al que sería el padre de dos de sus hijos. 
 
Se separó de esa persona y con posterioridad conoció a otra persona con la que se casó a pesar de que esa persona no tenía esa fe que ella anhelaba que tuviera. Se quedó embarazada y a pesar de la mala vida que tuvo junto a esa persona pudo ver nacer a su hijo. "Dios estaba conmigo porque ni me inmuté, sabía que a mi hijo no le iba a pasar nada". 
 
Tras muchas idas y venidas Aina fue al Retiro de Emaús, fue en este retiro donde empezó a sentir los frutos de la conversión y empezó a conocer al Espíritu Santo. "Pero es en la adoración y en la misa donde encuentro la verdadera felicidad, nada me falta. Ahora es esclava de Maria.

22 jul 2021

Historia de un exorcismo

Historia de un exorcismo, de la magia cabalística al sagrado bautismo.


Por el P. Federico Highton.

En este intervalo sin crónicas ni aventuras, donde me vi forzado a dejar por un breve período los misteriosos horizontes de la paganía y a recluirme en nuestra casa religiosa de la Orden San Elías en Las Galias para terminar el doctorado pendiente, pude ser testigo del muy fecundo y escondido trabajo apostólico que los Padres Ansaldi hacen en la Parroquia de Ollioules.

Mas no solo fui edificado por su ejemplo sacerdotal, su celo apostólico y su estilo monástico, sino que fui testigo de una conversión que bien puede ser considerada, una “rara avis”. Nos referimos a la conversión de una mujer francesa llamada Teresa (no revelamos su nombre real por razones obvias). Entremos en la historia, que no sólo no terminó, sino que recién empieza.

Teresa nació en una familia atea, que cuenta con varios masones desde la época de sus abuelos. Cuando ella era niña, según ella cuenta, el diablo le dijo: “tu familia es atea; ergo, Dios no te va a cuidar. Yo me encargaré de tí”. Pasado el tiempo, siguiendo las huellas de su madre, se dedicó a la magia y, más específicamente, al tarot, llegando a hacer de eso no sólo su profesión, sino su misma vida. Económicamente le estaba yendo bien, pero de pronto surgió un problema: su cuerpo y su alma empezaron a sufrir horribles dolores que jamás cesaban. El motivo era simple: quedó poseída por uno o más demonios. Quien juega con fuego, se quemará. Es así de simple.

Su vida devino un infierno incesante, pero había breves momentos del día en el que sus dolores se interrumpían: era cuando sonaban las campanas de la Parroquia, la Parroquia de Ollioules, donde celosamente trabajan los Padres Ansaldi. Cuando las campanas sonaban, para dar la hora, para invitar al Angelus o llamar a Misa, sus tétricos dolores desaparecían. Fue entonces, que Teresa, deseosa de poner fin a sus tormentos, se acercó a la Parroquia.

Pero, algo sucedía: cuando trataba de entrar en el templo, no podía ingresar. Hacía el esfuerzo, quería dar el paso, dejaba todo de sí, pero no podía poner un pie en la Casa de Dios. Algo o, mejor dicho, alguien, se lo impedía. Luego del tercer intento fallido, con fina perspicacia sobrenatural, percibió algo importante: si no puedo entrar, significa que debo entrar”.

Al fin de cuentas, hace un año, logró hablar con el párroco, el Padre José. Ese día, probablemente gracias a las oraciones de algún alma que ofreció sus dolores en alguna parte del mundo, Teresa decidió bautizarse. Fue un catecumenado muy especial ya que no sólo debía aprender la doctrina y las plegarias, sino enfrentar tremendos ataques de los demonios. Una de las pruebas preternaturales que debió padecer fue que cuando ella nos veía a los sacerdotes (soy testigo de este hecho), contemplaba el abismo del poder sacerdotal, y por eso, se le llenaba la mente de una multitud de insultos indecibles contra el clero. No por nada, el Santo Cura de Ars llegó a decir lo siguiente: “¡Oh, el sacerdote es algo grande! No, no se sabrá lo que es, sino en el cielo. Si lo entendiéramos en la tierra, moriría uno, no de espanto, sino de amor”.

El de Teresa era un caso especial. Por eso, hace unos pocos días, la llevamos a la casa de un ermitaño amigo, el Padre Diego, quien, retirado del mundo, se dedica al ministerio del exorcismo y a la predicación de Ejercicios Ignacianos. El Padre Diego la atendió y al cabo de unos minutos nos dijo: “está hasta la manos” (expresión argentina que, en este caso, se podría traducir como “evidentemente está poseída”). La exorcizó y nosotros lo secundamos con nuestras pobres plegarias. Por mi parte, me limité a rezar el rosario enfrente de ella.

Cuando terminó el exorcismo, destilando ella un odio luciferino al Rosario, me dijo: “yo te quería arrancar los ojos”. En el fondo, no era ella la que hablaba. Sino, otro…

El Padre Diego nos comentó que haría falta varias sesiones más de exorcismo (en algunos casos, nos decía, esto puede llevar años) y que había que adelantar la fecha del bautismo, para el cual ella se había estado preparando desde hacía un año. Lo llamamos al Obispo e inmediatamente concedió permiso para darle todos los Sacramentos sin dilación alguna.

Pocas horas antes del Bautismo, el demonio, mintiendo como siempre, se jugó una de sus últimas fichas: le ofreció a Teresa “darle todo si dejaba todo”, esto es, si dejaba a Dios. Y ella venció la horrible tentación.

Finalmente, el pasado viernes, el Padre José la bautizó usando la forma litúrgica extraordinaria. El rito tradicional del Bautismo de adultos tiene una fuerza especial: los exorcismos son mucho más fuertes; el bautizando debe arrodillarse tres veces afuera del templo para rezar el Padre Nuestro y luego, ni bien ingresa a la iglesia, debe postrarse como signo de humildad ante Dios. Durante el rito, ella tuvo ciertos retorcijones y risas extrañas, si bien esta vez los “efectos especiales” no fueron impresionantes (lo cual bien pudo haberse debido a que, adredañas, el padre Javier simultáneamente celebraba la Misa en el altar lateral de San José rogando para que el bautismo pueda ser felizmente consumado). Fue bautizada y confirmada en la misma ceremonia. Salió renovada y exultante.

Durante el bautismo, según ella testifica, vio un ángel caído, pero cuando entró otro Sacerdote, el demonio se desplazó a la izquierda y cuando entró el exorcista, el demonio desapareció, sin poder entrar a la iglesia. Conste que Teresa es una persona muy inteligente que vive con los pies bien puestos sobre la tierra.

Valga decir que antes del Bautismo, fuimos a bendecir y exorcizar su casa. Entonces, le preguntamos si aún le quedaban elementos de brujería y nos dio aquello de lo que todavía no había podido desprenderse: un mazo de cartas de tarot y una estrella satánica. Ella estaba profundamente apegada a esas cosas. Entonces, nos fuimos para exorcizar y quemar esos objetos (si simplemente se los arroja al cesto, o al río, los magos, guiados por los demonios, los recuperan fácilmente, como nos confirmó Teresa). Fue hermoso ver cómo ardían en el fuego los instrumentos con los que el diablo esclavizaba a las almas (¡qué hermoso es ver arder a los ídolos!).

Volvimos de la hoguera (¡nos costó bastante que se quemen esas cartas malditas!), y nos topamos con un nuevo mensaje: Teresa recordó que aún tenía más mazos. Nos los dio diciendo: “Acá está toda mi vida y todos mis recuerdos”. Volvimos a quemarlos. Al otro día, pasó lo mismo: aún quedaba un último resto. Y volvimos a prender la pira.

Un bautismo de agua y tres hogueras de fuego. De la pila a la pira… ¡Bendito sea Dios!

Ampliemos con pocas líneas más el asunto de las cartas. Teresa nos confirmó lo que ya sabíamos por los libros, esto es, que el tarot es uno de los elementos de la kabbalah judía, lo cual nosotros habíamos aprendido leyendo al protestante Michael Hoffman y su erudito libro El judaísmo descubierto[1].

En efecto, como escribió el lammenasiano clérigo apóstata Eliphas Levi, “los diez Sefirots y los veintidós Tarots forman lo que los cabalistas llaman las treinta y dos sendas de la ciencia absoluta… Los rabinos (…) por medio de una interpretación dual de los alfabetos cabalísticos (…) formaron dos ciencias, llamadas Gematría y Temurah, y así compusieron el Arte Notarial, que es fundamentalmente la ciencia completa de los signos del Tarot y su compleja y variada aplicación a la adivinación de todos los secretos[2]. Esta adivinación, como explica Hoffman, “representa el conjunto de supersticiones babilónicas que fueron repetidamente condenadas y execradas por el Dios de la Biblia. De todos modos, éste es el paganismo que [aún en la actualidad] forma el sistema místico central de la religión judía[3].

Volviendo a Teresa, agreguemos que ella nos dijo que hasta hace un tiempo en los mazos de tarot se podía leer que eran de origen judío-cabalístico, pero que últimamente, esta información ha sido omitida. Al paso, también nos comentaba que los brujos hoy suelen mezclar el tarot con la magia celta, la magia maya, el hinduismo y el nada inocente budismo tibetano. No nos extraña en absoluto ya que es todo esto más de lo mismo (el diablo no es creativo sino de una monotonía muy aburrida).

 

II.-

¿Cómo es su vida hoy?

Si cortásemos la crónica aquí, caeríamos en un reduccionismo pues Teresa no es sólo una bruja conversa. Es muchísimo más que eso. Es un alma muy delicada que vive una vida cristiana fervorosa.

En efecto, el Padre José quedó admirado al constatar la fineza del discernimiento espiritual alcanzado por Teresa.

Ella está formándose intensamente, creciendo día a día en el conocimiento de las cosas de Dios, leyendo los mejores libros. Pero, lo suyo no es sólo formarse intelectualmente, sino que es una enamorada del Señor. Y es una enamorada de la Cruz. Su lugar preferido no es sino donde hay un viejo crucifijo. Ama retirarse allí para perderse en la meditación de los divinos misterios. Y no sólo contempla el Calvario, sino que carga con su cruz, incluso cuando sus padecimientos son especialmente ásperos, como le sucedió hace un tiempo, cuando el demonio le quemó las plantas de sus pies, lo cual ofreció al Señor, diciendo: “sufro con Jesús”.

Teresa está por partir en peregrinación a Lourdes. Irá a pedir por su liberación final y total. No la dejemos sola. Vayamos con ella junto con nuestras oraciones y penitencias.

 

¡Muera la cábala!

¡Viva Cristo Rey!

 

[1] M. Hoffman, “Judaism discovered from its own texts. A study of the anti-biblical religión of racism, self-worship, superstition and deceit”, Independent History and Research, USA, 2008.

[2] Eliphas Levi, Dogma y Ritual de la Alta Magia (citado por M. Hoffman en Judaism Discovered, p. 794).

[3] M. Hoffman, Judaism Discovered, p. 794. La traducción es nuestra. Hasta donde sabemos, este parresíaco libro de Hoffman (impecable en un 95% ó 99%) aun no fue traducido al español.

 

12 jul 2021

DOCUMENTAL DE EXORCISMOS

 
 

Aunque este video ya lo publiqué hace un tiempo, creo que es lo suficientemente interesante y para algunos/as instructivo, como para volver a hacerlo.

2 jul 2021

yoga + mindfulness = demonio

 

Javier Luzón, sacerdote desde 1980, es profesor de Antropología Teológica en Madrid y fue durante años exorcista de la diócesis de Madrid. Ha participado en el ministerio de liberación desde mediados de los años 90, en miles de intervenciones. Es también autor del libro Las seis puertas del Enemigo. Experiencias de un exorcista (www.lasseispuertas.com).

En su canal de YouTube "Tiempo de Respuestas" lamenta que en lugares cristianos -y otros que no lo son- se ofrezcan sesiones de yoga y mindfulness, incluso a niños, porque, en su experiencia como exorcista "puede haber como un beneficio inicial, pero luego vienen los problemas".

El padre Luzón declara que con el yoga y el mindfulness, con sus técnicas de "distanciarse del yo", "estás autorizando a los seres espirituales, que ellos llaman energías pero son las personas angélicas caídas, los demonios, a que se hagan cargo de tu personalidad".


 

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"Mindfulness significa atención plena, es concentrarte en tus sentimientos para distanciarte de ellos. Claro, en un primer momento, sientes una euforia, porque te quitas también los sentimientos negativos. Pero luego, al distanciarte de tu 'verdadero yo', se te puede meter vete tú a saber quién", avisa.

"Recuerdo de una persona que me trajeron del Reino Unido, que era un zombi. Era una mujer joven y era un zombi. Lo primero que hubo que hacer era echarle al demonio mudo, ella no podía hablar. Cuando ya pudo hablar explicó que al principio tuvo una gran euforia, pero luego se le secó el corazón. 'Dejé de sentir nada'. Y luego se le bloqueó la mente. Porque si tú te distancias de tu yo estás autorizando a los seres espirituales, ¿verdad?, que ellos llaman energías pero son las personas angélicas caídas, los demonios, a que se hagan cargo de tu personalidad y puedes tener un muy serio problema, como de hecho he comprobado".

"Ahora mismo, en tantísimos colegios, a niños, en tantísimas instituciones sanitarias, están ofreciendo el Mindfulness, o el yoga, o estas prácticas como técnicas de terapia, de sanación, sin darse cuenta de que puede haber como un beneficio inicial, pero que luego vienen los problemas", previene.

Diferencia entre la oración cristiana y las prácticas orientalistas

El padre Luzón explica además la diferencia entre la oración cristiana y las prácticas orientalistas. "Un cristiano es alguien que habla con Dios, porque Dios es un ser personal, no es una energía universal como piensan los que están metidos en estas cuestiones. Además, la oración es dialogar con Alguien que te habla, escucharle, referirte a Él, es un diálogo interpersonal, cosa que no sucede en la meditación zen, donde se trata de vaciarse de todo pensamiento, de todo sentimiento, para irse identificando, diluyendo, en una especie de nirvana, diluirte en la energía universal".

"Para un hinduísta o budista la felicidad, la mejor manera, es no tener sentimiento, la anulación del yo, porque si tienes sentimientos te vas a frustrar y lo mejor, dicen ellos, es no tener ningún sentimiento. Y claro, eso es diabólico en el fondo. Porque lo que quiere Dios de nosotros es que despleguemos nuestro corazón, nuestra felicidad, no que lo anulemos. Ese es el gran peligro", advierte.

 


 "Todas estas prácticas de relajación, de ejercicios de respiración, de posturas de deidades hinduístas y que se está invocando a esas deidades, muchas veces sin saberlo, son dos momentos de ese proceso de 8 pasos para la anulación de la persona, para alcanzar el nirvana, que es esa ataraxia, esa anulación de sentimientos en que, dicen ellos, supuestamente, te sientes feliz. Pues eso es incompatible con la fe", insiste.

Orationis Formas y las posturas corporales al meditar

El padre Luzón recomienda leer el documento "Orationis Formas: Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana", publicada en 1989 por obra del cardenal Joseph Ratzinger con aprobación del Papa Juan Pablo II.

Esa carta incluye varias reflexiones sobre el uso del cuerpo en la oración: reproducimos algunas.

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"La auténtica mística cristiana nada tiene que ver con la técnica: es siempre un don de Dios, del cual se siente indigno quien lo recibe".

"En la oración, el hombre entero debe entrar en relación con Dios y, por consiguiente, también su cuerpo debe adoptar la postura más propicia al recogimiento. Tal posición puede expresar simbólicamente la misma oración, variando según las culturas y la sensibilidad personal. En algunos lugares, los cristianos están adquiriendo hoy una mayor conciencia de cómo puede favorecer la oración una determinada actitud del cuerpo".

"La meditación cristiana de Oriente ha valorizado el simbolismo psicofísico, que a menudo falta en la oración de Occidente. Este simbolismo puede ir desde una determinada actitud corpórea hasta las funciones vitales fundamentales, como la respiración o el latido cardíaco. El ejercicio de la «oración del Señor Jesús» por ejemplo, que se adapta al ritmo respiratorio natural, puede, al menos por un cierto tiempo, servir de ayuda real para muchos".

"Por otra parte, los mismos maestros orientales han constatado también que no todos son igualmente idóneos para hacer uso de este simbolismo, porque no todas las personas están en condiciones de pasar del signo material a la realidad espiritual que se busca. El simbolismo, comprendido en modo inadecuado e incorrecto, puede incluso convertirse en un ídolo y, como consecuencia, en un impedimento para la elevación del espíritu a Dios. Vivir en el ámbito de la oración toda la realidad del propio cuerpo como símbolo es todavía más difícil: puede degenerar en un culto al mismo y hacer que se identifiquen subrepticiamente todas sus sensaciones con experiencias espirituales".

"Algunos ejercicios físicos producen automáticamente sensaciones de quietud o de distensión, sentimientos gratificantes y, quizá, hasta fenómenos de luz y calor similares a un bienestar espiritual. Confundirlos con auténticas consolaciones del Espíritu Santo sería un modo totalmente erróneo de concebir el camino espiritual; atribuirles significados simbólicos típicos de la experiencia mística, cuando la actitud moral del interesado no se corresponde con ella, representaría una especie de esquizofrenia mental que puede conducir incluso a disturbios psíquicos y, en ocasiones, a aberraciones morales".

"Esto no impide que auténticas prácticas de meditación provenientes del Oriente cristiano y de las grandes religiones no cristianas, que ejercen un atractivo sobre el hombre de hoy, alienado y turbado, puedan constituir un medio adecuado para ayudar a la persona que hace oración a estar interiormente distendida delante de Dios, aunque le urjan las solicitaciones exteriores".

16 jun 2021

De la nueva era a la Virgen Maria

De niña vio a la Virgen María, pero en su juventud se dejó atrapar por la Nueva Era y acabó viendo al demonio.

Una mujer española describe el infierno que vivió por 30 años vinculada a la Nueva Era. Algunos vídeos del padre José Antonio Fortea, experto en demonología, le sirvieron para identificar lo que estaba viviendo. 

María tiene 48 años y es de Valencia (España). Después de tres décadas en la Nueva Era, ha querido compartir su testimonio, para advertir sobre las consecuencias que tiene buscar las respuestas a cuestiones espirituales en el entorno de la Nueva Era (New Age), el universo holístico, las terapias naturales y alternativas... Tras una fachada de luz, bienestar y liberación, se esconde una trastienda de ocultismo y acción de las fuerzas del Mal. No se trata de una idea errada o de un prejuicio cristiano: ella lo ha comprobado en persona y lo ha sufrido en su propia carne.

Del miedo a la presencia de la Virgen

El nacimiento de María estuvo marcado por el dolor. Su madre había roto aguas, pero cuando acudió al hospital no la atendieron, y tuvo que esperar 24 horas hasta que pudo ingresar. “Me imagino la desolación de una madre primeriza desatendida”, comenta ahora. Pesó casi 6 kilos al nacer, por lo que el parto fue especialmente duro, y las dificultades continuaron después: “a los tres días de nacer me puse enferma. Había tragado toda la suciedad de mi madre y no hacía más que vomitar negro, y estuve tres meses ingresada en el hospital”.

En su casa había un ambiente de enemistad y violencia. Sus padres eran católicos “sin ningún tipo de fe ni convicción”, pero la matricularon en un colegio de las Salesianas. Cuando tenía 7 u 8 años, estas religiosas le regalaron una pequeña figura de María Auxiliadora que brillaba en la oscuridad. “La primera noche no pasó nada, pero la siguiente vi cómo la imagen se hacía grande. Yo tenía miedo y me tapaba la cabeza con la manta. Cuando me volvió a suceder otra noche, llamé gritando a mi madre, le expliqué todo y me dijo que no había nada”.

Como le siguió pasando noche tras noche, la niña decidió afrontar su miedo. “Un día me armé de valor y la miré. Nunca olvidaré ese momento. Lo primero que sentí fue un olor a rosas y jazmín... ningún jardín es comparable con ese aroma. Y la miré a la cara. Detrás de esa luz había una bella mujer, que me miraba con tanta dulzura, con tanto amor... que parecía que se me salía el alma por el pecho de tanto amor. Aquella mujer se sentó a los pies de mi cama y me dormí”, recuerda. “Y así casi todas las noches, durante mucho tiempo. Nunca me dijo nada. Sólo me miraba, y yo me dormía en paz”.

Su primera Comunión

 


María quería contarle a alguien lo que le estaba pasando, decirle al párroco o a las religiosas de su colegio “que yo en mi casa veía a la Señora”. Y decidió hacerlo en la catequesis de preparación para la primera Comunión. Pero no fue lo que ella esperaba: “mi sorpresa fue que allí me hablaban de un Dios castigador y de que todo era pecado”. Por eso se negó a volver a catequesis, “porque ése no era mi Dios, lleno de paciencia y de dulzura, y también porque no quería vestirme con esos vestidos de mini-novia”. Finalmente, se preparó en el pueblo de su madre, confesándose y recibiendo la Eucaristía el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen.

Pasaron los años “y yo seguía con la intriga de contar lo que me pasaba, que veía seres de luz y también sombras”. Porque otra experiencia extraña de su infancia tuvo lugar cuando su padre llevó a casa a un curandero. “Yo tenía 10 u 11 años y me dolían mucho las rodillas. Él me puso las manos en las rodillas y a mis hermanos en otras partes del cuerpo que les dolían. Al irse, pude ver que lo acompañaba una sombra que iba a su lado. Era la primera vez que veía algo así. Le dije a mi padre que aquel hombre me daba miedo, que no volviese más, y gracias a Dios me hizo caso”.

Del vidente al reiki 

María tenía 21 años cuando vio en la televisión a “un vidente de los que echan las cartas, y que dijo conocer a una mujer que veía a la Virgen. Así que lo llamé por teléfono y se lo conté. Él me dijo que rezara el rosario y que me iniciara en el reiki”. Confiada por el primero de los consejos, se decidió a descubrir lo que era el reiki. “Busqué a alguien cercano, en mi provincia, y me inicié en el primer nivel de reiki. Pero me pareció una tomadura de pelo, y volví a llamar al vidente, que me dijo: ‘haz todos los niveles, hasta la maestría; es ahí donde vas a poder canalizar esa energía’. Y lo hice”.

De esta forma, María hizo los niveles segundo y tercero de esta pseudoterapia espiritual, y llegó al curso superior, el de maestría reiki. “Yo tenía unas sensaciones muy raras, un malestar; y me decían que esto me sucedía porque estaba limpiando los canales de energía. Me hice maestra, después inicié a mi hermana, también a otra chica. Luego empecé a practicar los símbolos y las meditaciones que me decían”, recuerda.

Y fue entonces, antes de pasar un mes, cuando se intensificaron algunas experiencias extrañas en su vida. “Estaba en mi habitación con los ojos cerrados haciendo una de esas meditaciones. Sentí perfectamente cómo se abría un portal. Hacía frío, como si una corriente de aire congelado saliese de allí. Y vi unas sombras que intentaban salir también. Yo, con una angustia horrible, pedí a Dios y a la Santísima Virgen que ‘eso’ se fuese. Y así fue. Desde entonces, no volví a hacer ningún símbolo ni nada de reiki”.

El sueño del hombre de negro

 


Poco después, María tuvo un sueño al que da mucha importancia. “Una noche soñé que estaba durmiendo en mi cama y con el mismo pijama que llevaba puesto, tal como estaba realmente. Entraba en mi habitación un hombre vestido todo de negro y con el pelo muy oscuro. Yo di por sentado que era un demonio. Se puso frente a mí y me dijo: ‘¿Por qué le pides a Dios que te ayude, si yo te lo puedo dar todo?’. Yo me asusté y le pedí ayuda a la Virgen. Sentí una corriente, de mí salió una bendición –en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo– y aquel hombre desapareció”.

Ella sabía que no había sido un simple sueño. Y la confirmación llegó enseguida: cuando María acudió a casa de su madre, su hermana le contó que “había soñado que ella estaba en la calle y vio a un hombre vestido todo de negro que se le quedó mirando. Mi hermana entendió que era un demonio. Y en su sueño vio cómo se metía en el portal de mi casa”. María, entonces, le contó su propio sueño, y al descubrir la coherencia entre ambas experiencias “nos quedamos heladas”, señala.


Videncia, Constelaciones Familiares, Un Curso de Milagros...

 


En los años siguientes, María acudió a múltiples cursos y practicó diversas técnicas: grupos gnósticos, Brahma Kumaris, meditación budista... Pero “nada me daba un real consuelo”, explica ahora. Y dio un paso más: “una vez vi echar las cartas y empecé a ‘ver’ yo también. Las entendía y empecé a echarlas. Al principio gratis, pero como la gente venía a pedirme consejo a todas horas, empecé a cobrar dinero y a decirles que sólo se las echaría una vez al año. Hubo un momento en que también me cansé de eso”.

Su recorrido por las sendas de la Nueva Era continuó, ya que seguía habiendo graves problemas en su vida. “Volví a buscar, y me dijeron que había una señora que hacía Constelaciones Familiares y Un Curso de Milagros. Acudí a ella, y durante 4 años hacíamos ambas cosas el mismo día”, explica. “Al principio me fue genial, porque se hablaba del perdón, del cual yo tanto necesitaba... Durante el curso no se podía juzgar, ya que todos mostrábamos nuestras miserias, menos la guía, que parecía tener luz verde para decir lo que quisiera. Hasta que un día, en una de mis constelaciones, empezó a decir barbaridades sobre mi familia y cosas del pasado que ya no se podían demostrar ni comprobar”.

Por eso María dejó de acudir a las Constelaciones Familiares, pero siguió estudiando Un Curso de Milagros. ¿La razón? “Porque pensaba que, viniendo de Jesús, no podía ser malo”, afirma. Cabe recordar que se trata de una falsedad, ya que es un libro obtenido por canalización (espiritismo). Pero esta atribución de la obra a Cristo sigue siendo un factor de engaño fundamental para muchos creyentes.

La protagonista de esta historia continúa diciendo: “lo estudiaba a todas horas para comprenderlo mejor... pues, para empezar, es bastante complicado, e incluso te invita a que acudas a algún ‘maestro’, habla de ‘niveles’... Y, como casi todos los libros New Age, habla de un mundo dual, del bien y del mal. Pero mezcla palabras bíblicas y acaba diciendo de forma muy sutil que el mal no existe. Y luego, cuando tienes el mal ante ti, te quedas desarmado, vacío, y no reconoces las señales para salir corriendo”.


En la espiral del mal 

A pesar de estos intentos de encontrar soluciones, María veía cómo ocurrían cosas inexplicables en su casa. “Mi hija, a quien jamás le había hablado de las sombras, me dijo que veía cómo unas sombras entraban de noche a mi habitación”. Además, “había sillas que se arrastraban solas, libros que caían de la librería... Incluso algunos de estos libros, tras colocarlos, volvían a caerse con fuerza, como si los lanzaran”. En otras ocasiones pudo oír voces, como gruñidos de animales, que también escuchaba su hija. Sin hablar de la cantidad de electrodomésticos y aparatos eléctricos que se han estropeado recién comprados.

“Tenía tal confusión que decidí abrir el Nuevo Testamento por la página que saliese, y leí el versículo donde Jesús advierte sobre los falsos profetas que surgirán anunciando su venida”, refiriéndose a Mt 24, 23-24. Poco después, algunos vídeos del padre José Antonio Fortea, experto en demonología, le sirvieron para identificar lo que estaba viviendo: “al fin entendí cómo obra el mal, y su obra me está ayudando mucho”.

“Siento el amor de Jesús”

 

Después de tantos años de sufrimiento, María lo tiene claro: “nos venden el ocultismo o el esoterismo como que nos van a abrir las puertas del paraíso, pero realmente sólo nos llevan a la confusión y a la manipulación. Ahora sé que sólo hay un camino: el que nos indicó Jesucristo. Y en este camino, nuestra Madre nos protege y nos cuida”.

En estos momentos, María está a la espera de un director espiritual que la pueda acompañar en su vida cristiana, aunque está recibiendo la ayuda de varios laicos y sacerdotes. “Me encuentro mucho mejor. Tengo una paz interior que no tenía desde hacía mucho tiempo”. La razón es clara: “siento el amor tan grande que Jesús nos tiene”.

Además, ha hecho “limpieza” de los libros que conservaba de su larga etapa en la Nueva Era –y que ha donado a la biblioteca de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) para que puedan servir en la investigación y el discernimiento–. Y no sólo eso: “me he quitado del yoga y voy a hacer la consagración a la Virgen Inmaculada”, añade al finalizar.

1 may 2021

El diablo hoy día

 

Cómo es el diablo del siglo XXI

Los exorcistas ven hoy más casos que nunca, aunque hay cosas que no cambian: "El demonio es un amargado que cuando se ve superado, huye", dice el sacerdote Juan José Gallego


Veteranos y noveles: todos han percibido muy de cerca al diablo y ninguno ha olvidado la primera vez que se enfrentó a él. Son los sacerdotes autorizados para practicar el rito del exorcismo, tan pautado por la Iglesia y al mismo tiempo tan pugilístico. El bien y el mal suben a un ring sin resina, cuerdas ni lona: unos luchan por liberar a personas poseídas por el demonio y éste resiste hasta darse a la fuga.


Los demonios en los medios de comunicación, los requisitos para ser un buen auxiliar de exorcistas o la diagnosis para saber si alguien ha recibido la visita del maligno. Estas son algunas de las lecciones de un curso único en el mundo que se celebra cada año en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, la universidad de los Legionarios de Cristo en Roma.

Un total de 241 personas –curas (y algunos laicos) de 42 naciones diferentes– viajaron hasta la capital italiana para aprender sobre el exorcismo y ponerse al día sobre un rito sacramental que cada vez despierta más pasiones, según la organización.

España es el segundo país con más sacerdotes que realizan exorcismos, después de Italia


“El interés en el diablo crece cada año. En un mundo secularizado que se aleja de Dios, cada vez hay más espacio para el demonio”, dijo el sacerdote manchego Pedro Barrajón, profesor de teología. Internet es un buen instrumento para Belcebú si se utiliza de manera incorrecta. Ven que las redes sociales pueden favorecer las prácticas satánicas, ritos ocultistas y portales dedicados a este ámbito que antes eran más difíciles de difundir. “Sí, estamos viendo un aumento de los exorcismos”.

Los exorcistas católicos han encontrado un aliado en el mismo papa Francisco, que habla recurrentemente del demonio en público y hace poco avisó que “no es sólo un cuento de ancianas”. “Existe, sí, es verdad, y es nuestro mayor enemigo –remarcó–.Es el que trata de hacernos resbalar en la vida. Es el que pone malos deseos en nuestros corazones, malos pensamientos y nos lleva a hacer cosas malas, las muchas cosas malas que hay en la vida, para terminar en guerras”. Como en las películas de terror, los exorcistas cuentan que una persona poseída por el demonio puede llegar a escupir objetos durante este rito, como “barras de hierro”, que después los curas destruyen para evitar que se propague el mal. Según Barrajón, hay tres situaciones que indican que alguien necesita una intervención divina: tener aversión a los objetos, personas o lugares sagrados, hablar o entender lenguas desconocidas como el latín o el griego, o experimentar una fuerza sobrenatural.

El llamado exorcismo solemne consiste en una fórmula litúrgica que sólo pueden llevar a cabo presbíteros autorizados por el obispo de su diócesis. Después de varias plegarias, el cura acaba ordenando a Belcebú que se marche con las palabras “yo te ordeno en nombre de Jesucristo que salgas de esta persona”. Pero el demonio no siempre acepta irse por las buenas. De normal son necesarias unas dos o tres sesiones, aunque en algunos casos especialmente complicados pueden alargarse años.

28 feb 2021

De satanista a sacerdote

 El satanista que se convirtió en sacerdote: la brecha abierta entre los espíritus que lo dominaban.


El padre Jean-Christophe Thibaut, de la diócesis de Metz, es un sacerdote francés de largo recorrido. Hijo de padres ateos y profundamente marxistas, desde niño empezó a coquetear con el esoterismo y el ocultismo hasta que en la adolescencia y juventud se introdujo completamente en el satanismo y la magia negra. Con un profundo espíritu anticatólico intentó arrebatar la fe a un compañero creyente, pero fue él quien sucumbió y experimentó una conversión relámpago que transformó su vida. De las garras del demonio pasó a las manos de Dios hasta llegar a enamorarse hasta tal punto que acabaría siendo sacerdote.

En estos momentos, el padre Thibaut se dedica entre otras cosas a atender espiritualmente a jóvenes, a los que también ayuda con su experiencia pasada y su conocimiento del mal que puede provocar el esoterismo. Pero además es escritor de varias novelas fantásticas, eso sí, completamente blancas, bajo el pseudónimo de Michael Dor.

Este sacerdote está espiritualmente muy vinculado al Hermano Marcelo Van, del que en ReL hemos ofrecido mucha información, y que se encuentra en proceso de beatificación. De hecho, en Ars, donde fue párroco San Juan María Vianney, este sacerdote francés fundó en 1999 la Fraternidad de los Misioneros del Amor de Jesús, según la espiritualidad del Hermano Van.

“Crecí en una familia de maestros ateos y simpatizantes comunistas. Mi padre era profesor de inglés, marxista-leninista; mi madre, pintora y profesora de arte, era maoísta. Sin embargo, nací en una maternidad católica en Lille en 1960 porque estaba cerca de casa. Y me bautizaron muy rápido como era habitual”, recuerda sobre su infancia.



En 1965 sus padres querían reconquistar la tierra y se fueron a una finca en medio del campo sin agua potable ni calefacción. Allí experimentó una profunda soledad e incluso tuvieron que llevarle a un psiquiatra.

El Mayo del 68 y su iniciación en el ocultismo

Pero llegó Mayo del 68 y sus padres enloquecieron con la “revolución”. “Mientras mis padres protestaban y levantaban barricadas, yo leía pues su biblioteca era muy diversa. Me hacía muchas preguntas existenciales, porque si Dios no existía, y sólo era una proyección del inconsciente del hombre, según me decían mis padres, y la religión era el ‘opio del pueblo’, yo tenía que encontrar respuestas en otra parte”, relata en su testimonio.

Este fue el momento en el que el pequeño Jean-Christophe Thibaut comenzó siendo niño a curiosear y a acercarse a ciencias oscuras. Empezó con la adivinación con el péndulo a través de la radiestesia.

De ahí pasó a la metempsicosis, según la cual el alma puede estar en varios seres, y de ahí a la hipnosis para querer volver a vidas pasadas. Sin saberlo se estaba introduciendo en caminos peligrosos y junto a un amigo empezaron a hipnotizarse el uno al otro llamando a los espíritus. Y éstos respondieron. “Los espíritus nos atravesaron, y surgieron poderes. Estábamos divididos entre el miedo y la fascinación”, reconoce.

Pero entonces, un día su amigo comenzó a hablar con voz adulta, Jean-Christophe le grabó y al reproducírsela se quedó pálido. Esta voz decía: “cualquiera que sea mi nombre…” y que según este sacerdote es una firma del diablo.

Así se fueron introduciendo en la magia. “Nos rendimos a su poder cuando, por boca de mi amigo, con los ojos cerrados y en la oscuridad de la habitación, adivinó las palabras que había escrito yo en una hoja de papel metida en un sobre cerrado”, recuerda.

Ya con 18 años estos espíritus malignos les dijeron que debían hacer un viaje. “Iríamos y vendríamos en el día, sólo tenía que levantar el pulgar para que un coche se detuviera y nos recogiera. Por orden de ellos profanamos una capilla. ¡Qué el Señor me perdone! Estos recuerdos todavía hoy me despiertan por las noches”, afirma el ahora sacerdote.

Esclavo de los espíritus malignos

Tras concluir el Bachillerato, Jean-Cristophe Thibaut querría haber estudiado Literatura pero afirma que estos espíritus “me exigieron que me matriculase en Psicología. ‘Es parte de un plan’, me explicaron”. Y obedeció.

“Cuando te introduces en la espiral del espiritismo te atraviesa por completo. Por eso digo a los jóvenes: ‘no la toquéis nunca’. Los espíritus se volverán tiránicos incluso en los más pequeños detalles de tu existencia, hasta el punto de prohibirte, por ejemplo, ¡cruzar una línea blanca en la calle!”, recalca el religioso.

Ya en la universidad se unió a la Liga Comunista Revolucionaria, porque en el plan de su vida la destrucción era necesaria también en el ámbito político y social. Era tal su punto de fanatización que incluso fue expulsado de esta organización por extremista.

Pero justo en ese momento estaba en pleno proceso de un encargo muy especial y que él acogió con gusto. La sala de esta organización comunista se encontraba justo encima de la capilla católica. “Esto nos irritaba especialmente porque había más gente entre los católicos que entre los nuestros. Como yo quería luchar el jefe me mandó ‘destruir lo católico’ pero con delicadeza, por infiltración…”.

Tras estudiar a sus enemigos católicos elaboró el plan. Entre ellos había un antiguo compañero del instituto llamado Christophe. Él se haría pasar por alguien que está en búsqueda y una vez en contacto con él le arrancaría su fe.

“Este chico tenía (eso creía yo) un defecto y lo sabía: su padre había muerto en un accidente automovilístico unos años antes. Sería fácil para mí atacarlo en este punto: ‘¿Dices que Dios es bueno cuando mató a tu padre?’. Si Christophe perdía la fe, todo el grupo la perdería. Iba a ser un trabajo rápido: este Dios que se hace hombre es bueno para los idiotas y las ancianas que necesitan tranquilizarse antes de morir. No será difícil hacerlo tambalear”, explica.

Así llegó este contacto. Un encuentro semanal de algo más de media hora con él. Tras prepararse todos sus argumentos anticatólicos se lanzaba en tromba contra él. Pero cada día tras este debate, el joven católico le contestaba: “Lo siento, todavía tengo fe”. Y esto irritaba a Jean-Christophe.




Una conversión tumbativa

Siguiendo esta línea de acabar con el enemigo acabó en un campamento, porque cabe recordar que se hacía pasar por un joven que estaba en búsqueda. En aquel campamento lograba escaparse de los tiempos de oración y de la misa. Pero el 17 de julio de 1979, nunca olvidará esa fecha, algo ocurrió en su interior.

“No sé exactamente por qué, pero me quedé en la oración de la tarde. Ya de noche, a las 22.30, recuerdo haber pensado: ‘¡estoy cansado de estar atrapado por los espíritus!’. Y luego: ‘hay algo hermoso y que transmite paz en estos cristianos’. Y de repente me encontraba de rodillas. Esta brecha en mi muro interior fue sin duda suficiente para el Espíritu Santo porque se precipitó por ella. ¡Estuve arrodillado dos horas! Cuando me levanté, era un creyente, un católico, creía todo lo que profesa la Iglesia, y ¡mi corazón rebosaba de alegría!”, confiesa en su impresionante testimonio.

El propio padre Thibaut asegura que su conversión fue “tan brutal como el camino a Damasco” de San Pablo, “pero el resto tardaría un poco más”. De hecho, explica que tuvo que “descubrir la Iglesia, desde la A hasta la Z: ¡ni siquiera sabía hacer la señal de la cruz! También necesité romper con ciertos hábitos mentales, como por ejemplo, dejar de buscar mensajes secretos en los Evangelios… Finalmente, debía renunciar claramente a los poderes mágicos. Me deshice de todos los grimorios (libros de magia) y objetos relacionados con las prácticas esotéricas”.

Además, acudió al sacramento de la confesión, “muy eficaz contra las ataduras”, y recibió una oración de liberación completa puesto que “a Satanás no le gusta que se le escape un alma que ha atado, por lo que hace todo lo posible por recuperarla jugando con sus debilidades…”. Por ello, este sacerdote recomienda “ponernos en los brazos de Cristo –en los sacramentos de su Iglesia- y estar acompañado por un sacerdote familiarizado con este tipo de prácticas”.

Finalmente, Jean-Christophe hizo la comunión a los 24 años y la confirmación a los 28. Mientras se producía todo esto se mudó con su familia a Metz y en la universidad se matriculó en secreto en Teología.

Llevaba una doble vida pues sus padres eran comunistas y profundamente anticatólicos. Decía que se iba al cine cuando en realidad acudía a misa. Hasta que lo confesó todo y les dijo: “Soy cristiano, hago Teología y he elegido a Cristo para siempre”.

La respuesta de sus padres estuvo llena de desprecio y además dejaron de pagarle los estudios. Pero él se puso a trabajar y continuó con Teología. Mientras tanto, el antiguo satanista caminaba en todo momento con una Biblia en su mano.

Las preguntas no tardaron en llegar:"¿No quieres ser sacerdote?". No, respondía siempre él resistiéndose a una llamada que sintió durante cinco o seis años. Finalmente, su vocación se impuso aunque antes de ingresar en el seminario contó a su obispo todo su pasado, sin ocultarle absolutamente nada, incluso la profanación de la capilla. Y así fue como tras estudiar varios años en Roma fue ordenado sacerdote en 1992.

Desde entonces ha sido un auténtico ciclón de la evangelización, especialmente entre los más jóvenes sabiendo lo vulnerables que pueden ser en ese momento y la ayuda que necesitan para vencer la tentación.



Sus padres eran unos idealistas y convencidos marxistas. Su catecismo ya no fue el de la Iglesia sino que le hacían aprender de memoria la doctrina comunista. Y así fue creciendo. En su habitación tenía un gran póster del Ché Guevara y otro con un puño en alto cerrado que decía: “El pueblo unido jamás será vencido”.


14 feb 2021

Exorcista en Rusia

José María Vegas, claretiano, lo explica en «Madrileños por el Mundo​​​​​​​» de Telemadrid

Misionero español y único exorcista en Rusia: «Antes era escéptico sobre esto, hoy creo totalmente»















“Madrileños por el mundo” es uno de los programas más conocidos y seguidos en la televisión pública de Madrid. En él un reportero visita una ciudad de cualquier parte del mundo que es mostrada a los telespectadores a través de los ojos de ciudadanos madrileños que viven en ella.








En uno de sus últimos programas la ciudad elegida era la rusa San Petersburgo. Y el madrileño que más tiempo estuvo en cámara no era otro que un sacerdote misionero, José María Vegas, un claretiano que lleva más de dos décadas en Rusia.

"Me apunté a una aventura"

En esta bella ciudad es profesor en el que es el único seminario católico en todo el país, atiende una parroquia, lleva un movimiento de matrimonios y también es el único exorcista que existe en toda Rusia, un ministerio que le encomendó el obispo hace más de ocho años.



En principio iba a estar en este país tres años pero ya no quiere volver. “Me apunté a una aventura sin saber dónde venía. Llegaba a lo que fuera. Mi congregación pidió voluntarios y yo me ofrecí. Y el provincial me avisó al día siguiente para que hiciera la maleta”, cuenta el padre José María sobre su llegada a Rusia.

Es el único exorcista en Rusia

Uno de los aspectos de los que se muestra más orgulloso es del movimiento Encuentro Matrimonial, carisma con el que trabaja en Rusia ayudando a los matrimonio y fomentando el amor y el diálogo entre ellos.

No eligió, sin embargo, ser el exorcista diocesano. “Un día me llamó el obispo y me dijo que había pensado que yo fuera el exorcista. Me quedé un poco sin palabras”, relata el misionero español.

Cuatro casos de posesión demoniaca

Durante la entrevista asegura que en estos años ha tenido cuatro casos de posesión demoniaca, es decir, los casos más graves.

José María Vegas habla del caso de una mujer en Moscú “que había estado muchos años vinculada a la adivinación con cartas de tarot y su marido también. Además, habían estado muchos años en temas de astrología y magia… Y entonces se acercaron a la Iglesia para ser católicos y ella empezó a tener problemas. No podía entrar en la iglesia, le entraban arrebatos de odio contra los iconos y los objetos sagrados y en los exorcismos había reacciones muy fuertes”.

También contó el caso de otra mujer bielorrusa que había acudido a numerosos curanderos y brujas porque quería quedarse embarazada y no lo conseguía. Esta persona, cuenta el exorcista, está ahora mucho mejor, pero tuvo muchos problemas.

La pregunta mental que el poseído respondió

“En una ocasión durante la oración ella decía ‘señor mío, señor mío’ en ruso. Y yo le pregunté mentalmente en español: ‘¿quién es tu señor?’. Ella me dice: ‘Me ha dicho que mi señor es Satanás’. Y además me contesta en español. Son casos que no puedes explicar de manera racional”.

El propio sacerdote confiesa que en el pasado “era muy escéptico” debido a la educación racionalista que recibe ahora la sociedad pero “practicando me he convencido de que no, lo creo completamente”.

Así realiza los exorcismos


A preguntas de la periodista de Telemadrid, el padre Vegas afirma que “yo lo que hago es rezar. Agarro la cruz, la estola y hay un ritual. Es un ritual muy sencillo. Empiezo con el ‘en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Bendices el agua y luego hay dos oraciones. Una oración dirigida a Dios pidiendo la liberación de la persona y otra dirigida al diablo donde se le manda que salga de la persona. Yo esta parte la hago en ruso”.


Afirma igualmente que ha tenido casos de grandes manifestaciones de poder físico por parte de la persona poseída y otros en los que le contestaban en lenguas que no conocían porque “no es ella la que habla sino el bicho que tiene dentro”.

El origen de su vocación

Durante el programa también habló con naturalidad del origen de su vocaciónVegas asegura que fue a los 18 años, “casi de repente”. Tras una crisis adolescente, “me vino el pensamiento de dedicarme completamente a Dios y a los demás. Me vino una especie de inspiración”. En el origen de la crisis que dio pie a su vocación estaba el noviazgo que había tenido con una chica, pero finalmente esta crisis fue el instrumento de Dios para la llamada al sacerdocio.

Eso sí, nunca ha “dudado” de que ser sacerdote era lo que Dios quería para él, aunque sí haya tenido “momentos de debilidad”. Pero servir a todos en el lugar que sea es para este madrileño lo mejor que le puede pasar.