30 ene. 2019

Exorcistas de filipinas

Los exorcistas en Filipinas son sólo 5 y están desbordados: piden a los obispos uno por diócesis.



El padre José Francisco Syquia ha detectado un incremento notable de las posesiones diabólicas en la última década.

El pequeño de 12 años hijo del señor y la señora Bailon se quedaba dormido de repente, entraba en trance y musitaba palabras en lenguas extrañas. Tres médicos distintos y multitud de pruebas no encontraron nada, y sus padres acudieron a todo tipo de santerías antes de presentar el caso al padre José Francisco Syquia

La Oficina de Exorcismos de la Iglesia filipina se creó en 2006 ante el incremento de posesiones diabólicas reales o supuestas que llegaban hasta los sacerdotes, en particular en la última década. La dirige el padre José Francisco Syquia, de 51 años, quien lleva doce de ellos consagrado a este ministerio y,
, se siente ya desbordado. Los casos no paran de crecer, y suman ya doscientos en lo que va de año.

"Hemos llegado a tener treinta a la vez, y somos sólo cinco exorcistas", explica, además de un equipo de voluntarios del que forman parte psiquiatras, médicos, abogados y algunos laicos.

Recientemente Syquia envió una carta a los obispos filipinos explicando la situación y pidiendo que en cada una de las 86 diócesis del país haya un exorcista: "La mayoría no lo tienen, así que muchos filipinos acuden a ocultistas, sanadores, espiritistas, etc.", lo cual incrementa el número de posesiones porque "dejan las ventanas espirituales abiertas" para el demonio.

Cansancio... y represalias

Una sesión de exorcismo puede ser agotadora, con hasta cuatro horas de oraciones: "Es muy cansado", corrobora uno de los sacerdotes del equipo, el padre Winston Cabading, también secretario general de la Universidad de Santo Tomás. Y suelen ser necesarias varias sesiones para expulsar a los diablos.

ras lo cual, además, los demonios suelen revolverse contra el sacerdote que les ha expulsado. Uno de los exorcistas ha tenido que dejarlo a consecuencia de enfermedades inexplicables: "Contamos con que habrá represalias. Al fin y al cabo, somos comandos que saltamos tras las líneas enemigas para rescatar a quien en realidad pertenece a Dios".

Como el niño de los Bailon. Tras 14 sesiones de oraciones a lo largo de diez meses, el chico ya es "casi" quien era, dice su padre. Un expediente, pues, "casi" resuelto, pero que se suma a la elevada pila pendiente de la decisión de los obispos que el equipo del padre Syquia espera como una bendición.

25 ene. 2019

Exorcismos en Francia

“¡Sal fuera, Satanás!”, ordena el sacerdote exorcista

La lucha entre el bien y el mal

La iglesia católica no se toma a la ligera el diablo. El papa se refiere a él con frecuencia y en Francia un centenar de curas se dedican al exorcismo para aliviar a los fieles y a veces hasta a los no creyentes.

Con más frecuencia que sus predecesores, el papa Francisco menciona la presencia del diablo y el combate espiritual contra este “ser personal que nos hostiga”. Según los Evangelios el mismísimo Jesucristo expulsó demonios.
El exorcismo consiste en luchar contra las fuerzas diabólicas que hacen que una persona esté “poseída”.
Esta práctica no es del gusto de todos y desde el Concilio Vaticano II (1962-1965) había caído en desuso pero en 2014 el Vaticano reconoció una asociación internacional de exorcistas.
La Conferencia de los Obispos de Francia (CEF) se ha dotado de una “oficina nacional de exorcistas” que sirve de enlace con el centenar de sacerdotes que ejercen tan delicada misión.

El cura Emmanuel Faure, de la diócesis de Belley-Ars, en el norte de Francia, programa una cita por semana, pero insiste en que “es un apostolado de misericordia”.
¿Quiénes acuden a los curas exorcistas?. Gente “de todas las edades y clases sociales, católicos, personas que vuelven a la Iglesia, adeptos de la medicina alternativa…”Las mujeres son mayoritarias pero “en los últimos tiempos, vi a bastantes hombres”, detalla el padre Faure.
Con más frecuencia que sus predecesores, el papa Francisco menciona la presencia del diablo y el combate espiritual contra este “ser personal que nos hostiga”. Según los Evangelios el mismísimo Jesucristo expulsó demonios.
El exorcismo consiste en luchar contra las fuerzas diabólicas que hacen que una persona esté “poseída”.
Esta práctica no es del gusto de todos y desde el Concilio Vaticano II (1962-1965) había caído en desuso pero en 2014 el Vaticano reconoció una asociación internacional de exorcistas.
La Conferencia de los Obispos de Francia (CEF) se ha dotado de una “oficina nacional de exorcistas” que sirve de enlace con el centenar de sacerdotes que ejercen tan delicada misión.
El cura Emmanuel Faure, de la diócesis de Belley-Ars, en el norte de Francia, programa una cita por semana, pero insiste en que “es un apostolado de misericordia”.
¿Quiénes acuden a los curas exorcistas?. Gente “de todas las edades y clases sociales, católicos, personas que vuelven a la Iglesia, adeptos de la medicina alternativa…”Las mujeres son mayoritarias pero “en los últimos tiempos, vi a bastantes hombres”, detalla el padre Faure.
Este sacerdote bendice a la persona con un crucifijo y le propone besar una cruz. En su trabajo respeta el “ritual del exorcismo”, un pequeño libro rojo empastado en cuero. Recita una oración destinada a liberarla de las fuerzas maléficas y, si fuera necesario, interpela al “príncipe de las tinieblas” con el famoso “¡Sal fuera, Satanás!”. “Es muy bíblico”, sostiene.
“El 99% de las personas necesita conocer a un Dios de amor y de paz: no estamos aquí para generar miedo”, afirma el sacerdote.
Otros exorcistas, más tradicionalistas, siguen el viejo ritual en latín, que consideran “sagrado”. “Con el del Vaticano II llevamos a cabo acciones de liberación de embrujos, maleficios… Pero frente a las posesiones demoníacas no da fruto”, zanja George de Saint Hirst, miembro de la iglesia católica antigua (independiente del Vaticano), que presume de practicar unos mil exorcismos por año en su priorato.
“Personas víctimas de fuerzas ocultas van a ver a un curandero, a un terapeuta… Y a veces a un sacerdote. Una pequeña luz encendida para que tomen conciencia de que tienen un alma y que hay que sanarla”, cuenta.
Frente a las derivas, las diócesis advierten contra los exorcistas “sin mandato” que se presentan en internet con el título de “monseñor”. “Algunos quieren convertirlo en un negocio, lo que debería servir de alerta: la iglesia nunca cobra”, dice Emmanuel Coquet, secretario general adjunto de la Conferencia de los Obispos de Francia (CEF).
“No se trata de ser especialistas en el diablo sino enamorados de Dios que intentan desplegar su acción”, concluye el responsable episcopal. Contra el Maligno “eso es en realidad lo más eficaz”.

20 ene. 2019

Exorcista de San Salvador

El exorcista explica el paso a paso de la lucha contra el diablo.


Sacerdote Raymundo Brizuela

El P. Raymundo Brizuela es párroco de Santo Tomás en San Salvador y desde hace nueve años se dedica al ministerio del exorcismo. Este sacerdote de 84 años relata paso a paso cómo lucha contra el demonio cotidianamente.
El P. Brizuela cuenta que cada día lo buscan entre 20 y 25 personas que afirman tener algún problema de posesión.
El presbítero precisa que la gran mayoría de los casos que atiende no son posesiones demoniacas sino trastornos mentales.
Si la persona no está poseída, indica el presbítero, la bendice y la remite a un psicólogo. Si se confirma la posesión, se procede con el rito que debe ser realizado por un sacerdote “piadoso, docto, prudente y con integridad de vida”.
El sacerdote explica que el rito “empieza con la letanía de los santos, después se lee el salmo 91, el principio del Evangelio de San Juan”.
Luego, prosigue el sacerdote, “hacemos que el poseído haga una renuncia a satanás, que renuncie a sus obras, y después un acto de fe con el credo”.
“Después viene la oración imperativa, donde se le dice al demonio que salga directamente. A veces no se nota que el demonio salga, pero uno más o menos observa, si se quedó dormido o quieto, uno le habla un poco fuerte y (la persona) ya se levanta como si nada”, refiere.
El exorcismo, dice el P. Brizuela, se hace normalmente con algún testigo o familiar que también ayudan al sacerdote que “al enfrentarse a una fuerza sobrenatural se expone a patadas, golpes, poniendo en peligro su propia vida”.
El exorcismo no tiene un tiempo definido y requiere muchas veces varias sesiones hasta lograr liberar a la persona poseída.
El P. Brizuela explica que “la posesión es la más crítica de las manifestaciones extraordinarias del mismo Satanás, donde un ente maligno entra en una persona para hacerle daño y en estos casos se hace necesario un exorcismo, un ritual exclusivo de la Iglesia Católica”.
Ante esto, señala, la Iglesia tiene la herramienta del exorcismo, que consiste en “una ceremonia especial que la Iglesia tiene para expulsar al demonio. 
Para realizarlo se requiere del mandato del obispo; sin él, es mentira el que diga que ha hecho exorcismos”.
Una de las primeras señales para identificar a un poseído, prosigue, está en la diferencia con quien padece dolencias mentales. “El que tiene trastorno mental no coordina, el poseído sí. Está actuando con su palabras y con pleno conocimiento de lo que hace”, asegura.
Además, resalta “una persona poseída se resiste a entrar en el templo, rechaza al sacerdote, si se la rocía con agua bendita le quema, al igual que si le impone la mano en la cabeza. Con esos signos nosotros normalmente sabemos que una persona podría tener una posesión”.
Sobre el origen de la posesión, el párroco de la Iglesia Santo Tomás dice que una primera causa es “participar en ritos satánicos, como la ouija”.
Otra causa puede ser la “consagración de un niño al demonio por parte de sus padres que realizan prácticas satánicas” o la más común es “el pacto con el demonio”, cuando alguien se compromete a rendirle culto a cambio de que haga daño a alguien.
Finalmente el sacerdote exhorta a todos los fieles a que recen y vivan cerca de Dios; y a los jóvenes los alienta a abandonar “la tendencia aventurarse en relación a cuestiones satánicas, pues la única posesión que existe, es el pecado mismo”.

15 ene. 2019

¿Cuando ir al exorcista?

¿Cómo saber cuándo es necesario un exorcista?




¿Cómo saber cuándo un católico necesita de la ayuda de un exorcista? La repuesta “no es siempre fácil”, explica el P. Pedro Barrajón, doctor en teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y Director del Instituto Sacerdos, pero tras descartar enfermedades mentales “lo mejor es ir con un sacerdote de confianza”.
Señaló que “no es siempre fácil saber cuándo una persona necesita de un exorcista”, pues “con frecuencia las personas dudan de lo que les pasa o lo atribuyen a otras causas”.
“Lo mismo puede suceder a la familia de la persona que necesita un exorcista, que no siempre comprende el fenómeno y quiere comprensiblemente aplicar soluciones naturales”, dice.
“Cuando alguien, después de haber descartado que se trata de una enfermedad de tipo mental o psicológico, comienza seriamente a pensar que puede haber un influjo sobrenatural, lo mejor es ir con un sacerdote de confianza y contarle lo que le pasa”.
El P. Barrajón indicó que “si el sacerdote ve que él mismo con los medios normales que posee la Iglesia no llega a solucionar el mal que aqueja a esta persona, entonces lo mejor es que le aconseje visitar a un exorcista”.
“El exorcista suele tener la sensibilidad, dada por la práctica, de distinguir con relativa facilidad cuándo se trata de una caso que necesite exorcismo o cuando sea sólo necesaria una oración de liberación”.
“Entonces, si el exorcista lo juzga oportuno, de acuerdo con la persona necesitada, se realiza el exorcismo y podrían ser varias sesiones las que se tendrán que llevar a cabo antes de obtener la liberación, según el querer divino y la fe de las personas”, dijo.
El peligro de negar la existencia del diablo
El Director del Instituto Sacerdos advierte también que cuando se niega la existencia de los demonios “se corre el peligro de dejarle la puerta abierta para su acción sea más poderosa y para que las personas no reconozcan su acción y no se pueden proteger adecuadamente”.
“Es cierto que un racionalismo difundido ha hecho que para muchas personas el demonio no sea para ellos un personaje existente. Incluso la misma teología por algunos años mantuvo una posición distante y algunos teólogos se mostraron escépticos sobre la necesidad de exorcismos”.
Sin embargo, precisa, “la negación del demonio es contraria al testimonio bíblico y al Magisterio de la Iglesia, como han recordado recientemente muchos Papas”.

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Sacerdote Pedro Barrajón  clique aquí.

La práctica del exorcismo preguntas y respuestas clique aqui.

10 ene. 2019

La virtud exorcística (2)

¿Cómo se “perfecciona” un exorcista para enfrentar al diablo?



“Se podría decir, en líneas generales, que sí, que se necesitaría un mayor número de exorcistas para atender los casos que se presentan, pero sobre todo que se necesita una mejor capacitación”. Así lo asegura el P. Pedro Barrajón, Director del Instituto Sacerdos, que organiza un curso especial para capacitar a exorcistas en Roma, Italia.
El P. Barrajón es claro: “no importa solo el número sino la calidad de las personas”.
Por lo “especial y delicado” de este ministerio, señala, se requiere que el exorcista tenga “una preparación sólida”.
El presbítero español indica que “un grupo de sacerdotes, hace ya más de diez años, nos pidió tratar el tema del exorcismo y la oración de liberación. Ellos encontraban en su ministerio casos pastorales a los que no sabían muy bien qué solución dar, pues habían recibido poca formación al respecto en seminarios y en las facultades de teología”.
“Y es cierto que durante bastante tiempo este tema se dejó más bien a la práctica pastoral, pero no había demasiada profundización teológica”.
El también doctor en teología por la Pontificia Universidad Gregoriana, asegura que en el curso para exorcistas “tratamos de ofrecer un programa serio, bien estructurado, con buena fundamentación bíblica, teológica, pastoral, canónica y en las ciencias humanas. El curso fue muy acogido desde el inicio”.
El perfil de un exorcista
El P. Barrajón destaca que la labor de un exorcista, asignada por un obispo a uno de sus sacerdotes, requiere de “hombres de Dios, prudentes, con fortaleza de espíritu, de profunda oración, de sana y sólida formación teológica y espiritual”.
Estos sacerdotes, precisa, deben ser “obedientes a la Iglesia y a los pastores, que no crean que el poder contra el diablo viene de ellos mismos”.
Por el contrario, advierte, tienen que estar conscientes de que “es Cristo Salvador quien es capaz de vencer al príncipe de este mundo”.
Teología, liturgia, psicología y culturas
El sacerdote español indica que el curso organizado por el Instituto Sacerdos se enfoca en “las bases teológicas sobre la existencia y naturaleza de las creaturas puramente espirituales que son los ángeles y, más en concreto de los ángeles caídos, los demonios”.
También, precisa “es muy necesaria también la formación litúrgica”, pues “no hay que olvidar que el exorcismo es un sacramental”.
“Y, además, es necesaria la formación canónica, elementos de psicología que permiten distinguir una enfermedad mental de verdadera acción diabólica, comprender cuáles son los criterios de discernimiento para poder juzgar si se trata verdaderamente de un caso de posesión”.
“Se da un panorama de la práctica del exorcismo en diversos continentes y culturas, se exponen los elementos que ayuden a la vida espiritual de quien se dedique a este ministerio y a los laicos que apoyan con la oración, etc.”, explica.
Entre los varios ponentes del curso figuran Mons. Luigi Negri, Obispo Emérito de Ferrara (Italia); Mons. Rafael Martinelli, Obispo de Frascati (Italia); el sacerdote exorcista César Truqui; y la psicóloga Anna Maria Giannini.
El P. Barrajón precisa luego que si bien el curso “está dirigido principalmente a sacerdotes que quieren tener una formación en este ámbito”, pueden participar “también laicos que tengan un serio interés científico o pastoral en el tema”.
“Para ellos se requiere una carta de su obispo”, explica.

5 ene. 2019

La virtud exorcística.

¿Cómo debe ser un buen exorcista para combatir a los demonios? Esto dice el Padre Fortea



¿Qué características debe reunir un buen exorcista para dedicarse a la lucha frontal contra los demonios? El famoso teólogo español José Antonio Fortea, autor del tratado de demonología y manual de exorcística Summa Daemoniaca, las detalla.
El P. Fortea explicó que “hay que partir del hecho de que todo sacerdote tiene poder para hacer exorcismos”, pero “la Iglesia concede el permiso para hacer exorcismos al que el obispo considera adecuado”.
“Lo ideal, pudiendo disponer de ello, es conseguir un sacerdote que tenga sentido común, que tenga una buena vida de oración, de penitencia, que encima esté bien formado”, señaló.
El sacerdote español aseguró que mientras “más cualidades tenga, mejor”, aunque destacó que “lo mismo se puede decir para ser un vicario episcopal o un vicario general”.
En particular se dan estas recomendaciones para los exorcistas, explicó, “porque si uno se va a dedicar de forma habitual a este ministerio, realizando exorcismos de forma habitual, es cierto que el demonio no le gusta que le hagan sufrir, y va a tratar de vengarse”.
“Entonces es preferible escoger a alguien que pueda resistir a los embates del demonio si se va a dedicar de forma habitual”, aseguró.
El P. Fortea indicó que “no es que el exorcismo sea lo más importante en la Iglesia, pero el exorcista hace sufrir al demonio. Por lo tanto, a los exorcistas que se dedican a esto de forma continua, cada semana, los demonios les tienen mucho odio, porque les están torturando”.
“El demonio quiere tentar a todos. Pero la sociedad que forman los demonios, porque son seres racionales, atacan más a los que más daño hacen a sus planes. Si pudieran hundir a todos los obispos, lo harían, o a los cardenales, todavía mejor, o al Papa, todavía mejor. La particularidad es esa, los exorcistas directamente actúan sobre el mundo de los demonios. Entonces, aunque no sean lo más importante de la Iglesia, les tienen especial manía”.
¿Los obispos deben saber realizar exorcismos?
El P. Fortea precisó que los obispos no son los exorcistas por antonomasia, por lo que no es una obligación para ellos participar en el ritual de expulsión de demonios.
“Esa es una cosa que se repite mucho, pero en mis libros he explicado que no es así”, añadió, pues “no hay tradición en los escritos de la Iglesia Católica en el sentido de que el obispo sea el exorcista por antonomasia”.
De igual forma, dijo, “el obispo no es el que celebra por antonomasia”, sino que “la Misa es exactamente igual, la diga el más pobre párroco de un pueblecito o la diga el Arzobispo de Madrid”.
“Cualquier sacerdote celebra una Misa tan valiosa, tan verdadera como la del Papa, como la de los cardenales y como la de los obispos”, aseguró.
El obispo es el que manda, es el que tiene la plenitud del sacerdocio, es el que tiene la máxima autoridad, es el sucesor de los apóstoles, el que vigila. Podemos poner mil cosas. ¿Pero el obispo exorciza más y mejor, con más poder? Bueno, pues entonces él debería encargarse de los casos más difíciles. Y vemos la historia de la Iglesia, y no vemos que exista tal tradición”.
“Si eso fuera así –continuó–, si el obispo exorcizara con más poder, ¿por qué no llevar los casos peores de posesión al Papa? No, tampoco hay una tradición de eso. Creo que el poder sobre los sacramentales, esencialmente es el mismo en los presbíteros que en los obispos”.
Para el P. Fortea, “el Señor ha hecho que sustancialmente el poder sea el mismo en obispos y presbíteros, para que los obispos no se sientan moralmente en la obligación de tener que encargarse de los exorcismos”.
¿Es función de los obispos exorcizar? No. Pueden exorcizar, pero no es su función exorcizar. ¿Por qué? Porque el obispo sí que tiene funciones propias: es función del obispo ordenar, supervisar la liturgia, imponer su autoridad, recibir a los sacerdotes, resolver los problemas que afecten a la diócesis. Eso sí que son funciones del obispo”.
Como ejemplo, el sacerdote español señaló que el obispo tampoco tiene la obligación de confesar.
“Será bueno que confiese, pero no es función del obispo confesar. El obispo que no se siente en el confesionario no tiene que tener ningún remordimiento de conciencia. El obispo que no recibe a sus sacerdotes sí que tiene que tener remordimiento de conciencia, porque es su función”, indicó.
“Hay cosas que el obispo puede hacer, pero no es su función específica. ¿Sería bueno que hiciera algún exorcismo? Sí, sería bueno, porque así vería las realidades de ese mundo espiritual, así se concienciaría más de lo que es este ministerio. Del mismo modo que también es bueno que un obispo a veces confiese, a veces haga bautizos, a veces sustituya a un sacerdote que está enfermo. Pero no es su función”.
El P. Fortea recordó el caso de una mujer francesa poseída “que fue llevada a San Juan Pablo II. Él la exorcizó, no se especificó cuánto tiempo, no la liberó. Y dijo: llevádsela al Padre Amorth. Es un ejemplo de que aunque uno sea un Papa santo, como era San Juan Pablo II, no necesariamente significa que tiene más poder para exorcizar”.