25 oct. 2019

Exorcismo y Liberación.

Exorcismo, sanación y liberación, mas bien.




Hola de nuevo, soy uno de los colaboradores del sacerdote Fortea. Me he decidido a escribir este post, pensando en lo que es exorcismo y liberación, pero no como una consecuéncia del exorcismo, no en este caso.

Mi post viene por la liberación que puede obtener una persona, no únicamente por el exorcismo en si, practicado por un sacerdote autorizado, sino por las oraciones de liberación de un laico o grupo de laicos, también podría darse por las oraciones de liberación de algún/a religioso/a consagrado/a y/o con carisma de Dios. Y sin nadie de apoyo, y llevando buen camino cristiano, se recibiría por las oraciones anónimas, realizadas por laicos y religiosos/as consagrados de cualquier parte del mundo, porque para Dios, en su amor y misericordia, no existen las distáncias.

He comentado sobre la liberación efectiva que puede darse en una persona, fuera de los casos de las sesiones de exorcismo.

Esto lo he comentado con varios laicos que se dedican a la oración de liberación, y aunando criterios, respuestas y discernimientos, he llegado a la conclusión de lo que a continuación escribo:

Si una persona posesa no puede acudir a un exorcista, porque no lo haya, y lleva una buena vida cristiana y usa frecuentemente los sacramentos y recibe oración de liberación va a llegar a liberarse de la misma forma que si lo hubiese hecho un exorcista, Dios es el que obra en su misericordia.

Si un exorcista no atiende a una persona, por medio de un laico puede llegar a ser liberada, también se dió un caso así en una necesidad, aquel exorcista tenía muchísimo trabajo y aquella persona estaba desatendida.

Eso sí, un laico de apoyo debe seguir las normas del exorcista al que ayúde en obediencia, aunque ese laico, en caso de necesidad urgente haya actuado movido por el Espíritu Santo de otra forma en otro caso atendido libremente.

Los dones y carismas así como las mociones del Espíritu Santo, ayúdan a dar claridad y guía, en el discernimiento del proceso de liberación con la persona en cuestión. Si se pide, espera y confía en Dios, haciendo lo correcto, siempre se obtiene respuesta de Dios, y sobre todo su autoridad absoluta sobre todo nombre.

El uso de sacramentales ayúdan en el proceso, pero han de ser un soporte, no el centro, no han de usarse "de forma mágica" pues.. si no hay sacramentales y solo tenemos nuestra fe, eso, sobra, pero sí los sacramentales han de usarse cuando sean necesarios pues por obra de Dios, sanan la situación, aunque el enemigo sufra como un condenado que es lo que es.


Un laico que fué junto a varias personas mas a rezar por una persona posesa, aunque ya tenía pruebas de la posesión de esa persona, se requeteconfirmó, cuando al llegar la laica, y nadie sabía que llevaba sacramentales en el bolso, lo dejó cerca de la persona posesa y ésta dijo; no se porque, pero de repente me estoy comenzando a encontrar muy mal..

Los miembros de la iglesia deben estar unidos en este combate espiritual, contra el enemigo de Dios y de los hombres y mujeres.

Diablo, dia volos que significa el que separa el que desune, que no caigamos en las trampas del enemigo y nos mantengamos unidos en este combate que con Dios, siempre se vence.

  • Filpenses 2, 5-11
  • 5 Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús.
  • 6 El, que era de condición divina,
  • no consideró esta igualdad con Dios
  • como algo que debía guardar celosamente:
  • 7 al contrario, se anonadó a sí mismo,
  • tomando la condición de servidor
  • y haciéndose semejante a los hombres.
  • Y presentándose con aspecto humano,
  • 8 se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte
  • y muerte de cruz.
  • 9 Por eso, Dios lo exaltó
  • y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,
  • 10 para que al nombre de Jesús,
  • se doble toda rodilla
  • en el cielo, en la tierra y en los abismos,
  • 11 y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:
  • «Jesucristo es el Señor».






15 oct. 2019

El psiquiatra y los posesos

El psiquiatra que presenció más de 100 exorcismos desvela todo sobre posesiones

"Tengo a mucha gente orando por mí". El psiquiatra Richard Gallagher lleva toda una vida dedicándose a luchar contra Satanás y ha publicado un libro en el que lo cuenta



Richard Gallagher, un hombre experto en demonios. (Disclose.tv)


"Son ángeles caídos. Esto es lo que creo. Son mucho más listos que los humanos. Llevan milenios sobre la Tierra". Todos hemos temblado al ver la terrorífica y soberbia película de William Friedkin, 'El Exorcista'. Su mito se extiende a lo largo del tiempo a pesar de que pasen los años y se vea más el cartón en los efectos especiales, muy adelantados para su época pero que ahora con todos los avances cinematográficos quedan ya algo obsoletos. Quizás, la parte que más pavor suscita entre los espectadores es la posibilidad y seguridad de que existen casos reales y no es otra de esas ficciones inventadas por Hollywood hechas simplemente para aterrorizar.


El psiquiatra Richard Gallagher podría ser perfectamente la versión real del padre Damien Karrax, interpretado a la perfección por el actor Jason Miller. Como él, Gallagher ha atendido más de 100 casos de posesiones demoníacas en los últimos 25 años. Estas bodas de plata luchando contra el demonio en el corazón del mundo occidental, Nueva York, se han visto reflejadas en un nuevo libro que acaba de sacar titulado 'Demonic Foes: Experiences of a Psychiatrist in the World of Exorcism'.


Hay muchas historias de personas santas que tenían muchos problemas con demonios


A lo largo de su dilatada carrera como psiquiatra y hombre de ciencias, ha tratado a casi 25.000 pacientes cuyos síntomas no tenían nada que ver con Satanás y sí con el cerebro o las enfermedades mentales. Sin embargo, muchos de los casos de sospechosa posesión demoníaca han sido transferidos a él por sacerdotes y hombres de fe. Como el padre Karrax, Gallagher es una persona que pulula en ambos terrenos: el de la psiquiatría y el de la fe. "Nunca me ofrecí voluntario para desempeñar este trabajo", reconoce en una entrevista a 'The Daily Mail'. "Tal vez, pensaron que era una persona de mente abierta o lo que sea. Probablemente, aquellos curas sabían que yo era un católico creyente y poco a poco comencé a pensar que era una especie de experto en casos así".


Gallagher establece dos tipos de casos relacionados con el asunto. Están las "posesiones", en las que "un espíritu maligno controla a una persona", y las "opresiones", en la que "dicho espíritu maligno ataca y sabotea a su presa, pero nunca toma su personalidad". Pero lo que todo el mundo seguramente se esté preguntando: ¿Cómo se llega hasta ahí? ¿Cuál es la causa? "No es aleatorio, en absoluto: siempre hay una causa discernible. La más común es que hayas recurrido al mal o al ocultismo. Y, de forma paradójica, cuando intentas alejarte de ello, el mundo demoníaco ya tiene una influencia directa sobre ti. Incluso puedes haber hecho un pacto con Satanás y al intentar salir, eres castigado. Esta es la razón más común por la que las personas son atacadas por algo así", sentencia.

En muchos casos, creer férreamente en Dios no te salva; al contrario. "Hay muchas historias de personas santas que tenían muchos problemas con demonios", avisa. El exorcista pone de ejemplo a una mujer de mediana edad que se dedicaba a las labores benéficas, tenía fe y ayudaba a los más necesitados. "Precisamente porque era muy santa y realizaba obras caritativas para los demás, estaba poseída", relata. "Creo que fue atacada porque al demonio no le hacía gracia su nivel tan alto de santidad. Todas sus pruebas médicas fueron negativas, sus análisis de sangre revelaron que estaba todo bien. No parecía tener ninguna otra enfermedad médica o psiquiátrica. Tenía hijos, una familia normal, pero todo se fue al traste cuando Satanás entró en su cuerpo". Si Dios permíte la prueba, el paciente que es firme en la fe recibe premios de Dios, y el demonio, como siempre, acaba perdiendo Nota del colaborador que ha expuesto este post.

Richard Gallagher creció como un devoto católico en el seno de una familia de cinco hijos formada por un abogado irlandés y un ama de casa. Desde muy pequeño, asistió a la misa dominical y estudió en el reconocido instituto católico Regis en la ciudad de Nueva York antes de ser aceptado en Princeton. "No sabía lo que quería hacer. Pensaba en ser abogado, profesor o alguna cosa por el estilo. Me gustaba ayudar a la gente, así que cuando estaba en Princeton y conocí a unos cuantos compañeros que querían ser médicos, comencé a interesarme por el tema. Por esa época me encantaba leer y eso me llevó a interesarme en las ideas psicoanalíticas. De ese modo, junté mi afán por ayudar a las personas con mi interés por la psiquiatría, y conseguí hacerme médico psiquiatra", relata.


Sienten un placer sádico a la hora de destruir a aquellos que todavía pueden salvarse


Sin embargo, a medida que su carrera avanzaba, se intensificó su conocimiento por el mundo de los espíritus malignos. Asegura que ha viso alrededor de cuatro casos por año, pero ha oído hablar de cientos más, especialmente en las reuniones de la Asociación Internacional de Exorcistas con sede en Europa. Su prueba de fuego iniciática fue una mujer que había incurrido en rituales satánicos durante su juventud y que afirmaba sentirse atraída por el Maligno desde siempre. "Ella hizo algunas cosas espeluznantes, en las que no quiero entrar. Cuando el demonio entró en su cuerpo, fue realmente violento. Le bloqueó muchos de los sentidos, sobre todo el oído y teníamos que comunicarnos con ella con papel y bolígrafo", menciona.


¿Qué razones hay detrás de que Satanás entre en tu cuerpo? "Los espíritus malignos se apoderan de las personas porque odian a Dios y a los humanos", señala Gallagher. "Tenemos la capacidad de amar y volvernos hacia Dios; ellos no. Tomaron sus decisiones y odian la imagen de Dios en los seres humanos. A decir verdad, odian a los humanos, es decir, no solo quieren destruirnos espiritualmente, alejarnos de Dios, sino que parecen sentir un placer sádico a la hora de destrozar a las criaturas que todavía pueden volverse hacia Dios, su mayor enemigo. Criaturas que pueden amar. Han rechazado la idea de la bondad y el amor de una forma perversa", puntualiza.



Perfecto día para un exorcismo. (Fotograma promocional de 'El Exorcista', 1973)


Los demonios, según Gallagher, exhiben poderes extraordinarios tales como el conocimiento de la vida personal y la clarividencia divina. En una ocasión, uno de los poseídos le reveló la enfermedad por la que su madre murió: cáncer de ovario. "Ese espíritu malvado sabía cómo murieron los padres de otras 15 personas, no solamente cómo lo hicieron los míos", arguye.


Otro caso: una mujer de 30 años que era miembro de un asociación de ritos satánicos y que estaba pensando en retirarse. Fue en ese momento cuando el demonio actuó y entró en su cuerpo. "Estaba en la parte de atrás del coche cuando entró en trance y empezó a vomitar insultos y cosas muy crueles. Al cabo de unos minutos, cayó inconsciente y cuando despertó, no recordaba nada. Después de unos meses, estaba hablando por teléfono y de repente me saltó su voz diciendo: '¡Déjala en paz, cura putero!'. Fue horripilante", explica Gallagher.


Mucha gente ora por mí. No veo al demonio por todas partes, pero el diablo existe


"En general, no es una creencia marginal dentro de la sociedad estadounidense", analiza el psiquiatra. "Es más bien popular. Las encuestas muestran que probablemnete cerca del 60% de la población cree en el demonio. Entiendo que creer en Satanás no es una creencia muy reconfortante que se diga. Existen teorías alternativas. Cuando he visto alguno de estos casos, te das cuenta de que esto claramente no es algo que pueda ser explicado por la psicopatología ni nada de eso", sostiene.


Y a pesar de haber sido testigo del mal durante tantos años, no afirma estar especialmente preocupado de que un día el diablo venga a por él. Se escuda en su fé y en la fe de los demás. "Tengo mucha gente que ora por mí", concluye. "Así como estoy harto de negar que el diablo no existe, no veo al demonio en todas partes.

9 oct. 2019

Curso de exorcistas en España

Ante el aumento del satanismo, la Asociación Internacional de Exorcistas ha impartido el primer curso en España para sacerdotes.

Contó con la participación de 44 presbíteros de diversas diócesis españoles y de América que han recibido una adecuada formación en los aspectos doctrinales, litúrgicos y pastorales

Imagen de la película El exorcismo de Emily Rose, basada en hechos reales.

En la situación actual de creciente difusión del esoterismo, ocultismo y satanismo así como la brujería en todo el mundo y también en España, la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), con sede en Roma ha organizado el primer curso de Formación en España sobre el Ministerio del Exorcismo.
La Asociación, en constante expansión,  agrupa a más de 800 miembros de todo el mundo. Fue fundada por don Gabriele Amorth y el padre Renè Chenessau en 1984 y con la aprobación, mediante Decreto de la Congregación del Clero, el 13 de junio de 2014. Está principalmente destinada al servicio de los sacerdotes que desarrollan en la Iglesia el Ministerio de exorcista. 
Celebrado los pasados días 22 al 28 de septiembre en Guardamar del Segura (Alicante), el curso contó con la participación de 44 sacerdotes de diversas diócesis españoles y de América, según informan a Religión Confidencial desde la Asociación.  

Delicado y necesario ministerio

Este curso, que contó con el visto bueno de la Conferencia Episcopal Española y que se ha caracterizado por el ambiente de fraternidad y oración, ha tenido como finalidad proporcionar una adecuada formación católica en los aspectos doctrinales, litúrgicos y pastorales de este "delicado y necesario ministerio", como se refirió el Papa Francisco en 2017.
Otro de los objetivos ha sido formar a sacerdotes para que puedan servir en cada diócesis y practicar exorcismos a personas poseídas. "Con oración, disposición y un adecuado ritual, los presbíteros pueden lograr el alivio y la paz de esas personas. Muchas de ellas provienen del mundo de la droga y de la delincuencia y se ha educado en ambientes descristianizados", explican a RC desde la Asociación.
  
Si alguna persona sospecha que un familiar o conocido puede estar poseído, lo primero que tiene que hacer es comunicárselo al párroco, incluso directamente al obispo. "Desde las diócesis, los peritos especializados deberán dirimir si la persona afectada padece una patología psiquiátrica, o bien, se trata de una posesión diabólica. Se debe recordar que el diablo no se mete en el alma, pero sí puede afectar a  la persona", señalan las mismas fuentes. 
El curso impartido en España, ha ofrecido las orientaciones aprobadas por la Congregación para el Clero y revisadas por las Congregaciones para la Doctrina de la Fe y para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
La Santa Misa inaugural del curso fue presidida por Mons. Jesús Murgui, Obispo de Orihuela-Alicante, quien alentó a "mostrar el rostro materno de la Iglesia que sabe acoger y defender a sus hijos llevándolos al encuentro con Jesús". 

Experiencias de los exorcistas 

La formación fue impartida por el P. Francesco Bamonte, presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, y dos sacerdotes exorcistas, el P. Piermario Burgo y el P. José María Moriano. Así mismo, se compartieron experiencias entre los exorcistas presentes. 
Los sacerdotes exorcistas son llamados por el Papa Francisco "buenos samaritanos para aliviar y curar las heridas causadas por la obra del Maligno, el cual está presente de diversas formas en la vida de tantas personas, les hace dramática y más fatigosa la existencia cotidiana".
Los participantes agradecieron este curso y manifestaron el ánimo y la sólida formación recibida para continuar su servicio, en plena comunión eclesial, llevando la alegría de la esperanza en Jesucristo que "se manifestó para deshacer las obras del diablo"  y traer la paz de su misericordia.

26 sept. 2019

Magnificat y Credo

Tras 36 años como exorcista: «Hay dos cosas que el demonio no aguanta: el Magníficat y el Credo»




“Si están siendo atacados por el demonio busquen al Señor, primero busquen al Señor, busquen asistencia en sus parroquias… En todas las diócesis, aunque no sean exorcistas, hay sacerdotes buenos… Todos podemos ser por nuestra ordenación sacerdotal, sacerdotes que ejerzamos el ministerio de liberación”, afirma con total convicción el padre Guillermo Correa Ríos, párroco de la iglesia María de la Paz, en Cartagena de Indias, Colombia, y exorcista oficial de la Arquidiócesis. El padre Guillermo, próximo a cumplir 45 años de sacerdocio, ha dado esta entrevista compartiendo sus vivencias en 36 años de batalla directa con los demonios, al ejercer el ministerio de la liberación.
- ¿La existencia de un exorcista en cada diócesis, es realmente necesaria, y por qué?
- En la antigüedad, en la Edad Media hasta el siglo pasado en la Iglesia en todas las diócesis debía existir uno o dos exorcistas. El siglo pasado sobre todo desde la mitad del siglo se fue como anulando un poco lo que son las liberaciones, se fue descuidando mucho y tenían la tendencia a negarlo “Eso no existe”, “Lo que no existe no es de Dios entonces no hay necesidad de eso”. Hubo como una tendencia de no nombrar exorcistas, últimamente se ha ido tomando conciencia. El padre Amorth considerado el mayor exorcista de los últimos tiempos, promovió una asociación de exorcistas y muchos exorcistas se formaron a la luz de su doctrina y de sus enseñanzas.
- ¿Cualquier sacerdote puede realizar exorcismos?
- Pues yo diferenciaría en este momento a un sacerdote que ora por liberación de un exorcista. Todos podemos ser por nuestra ordenación sacerdotal sacerdotes que ejerzamos el ministerio de liberación. La oración de liberación es para todos, se da para enfrentar acciones del demonio como opresiones o influencias no tan graves. Pero el exorcismo, el exorcismo está reservado al obispo y como el obispo usualmente no puede ejercerlo personalmente, él puede delegar en uno, dos o tres sacerdotes de la diócesis, que ejerzan a nombre de él con la autoridad de él, el don del exorcismo. O sea, el exorcismo es para personas que están poseídas por un espíritu, bajo el poder del Demonio.
- ¿Desde que fue nombrado usted exorcista oficial, cuál ha sido la tendencia respecto a posesiones demoníacas?
- Este año 2019 y en el pasado hubo casos más fuertes… hubo casos de posesión, que el Señor liberó gracias a la oración y a los sacramentos. Vi muchos casos … se han dado muchas liberaciones fuertes.
El P. Guillermo, en oración
- ¿Un caso de posesión puede ser expulsado con una sola oración de exorcismo o hay casos que requieren un proceso?
- Depende de cada exorcista. Padre Amorth enseña que el exorcismo es lento y progresivo o sea que en una sola vez no se puede. El problema es que la persona que está en una posesión demoníaca es alguien que ha ido adquiriendo como muchas ataduras, cadenas. El demonio se ha arraigado muy fuertemente a una persona y le deja muy dominado. Entonces hay que hacer mucha oración de liberación y discernimiento para ir utilizando las fórmulas y los elementos necesarios para que el demonio salga. Pero hay que ir debilitando las ataduras del demonio para poder expulsarlo, un exorcismo generalmente no se hace en un solo día.
- ¿Qué abre la puerta para una acción extraordinaria del demonio?
- Primero que todo la incredulidad, cuando uno abandona al Señor y empieza a decir: “No creo en Dios, no creo en Cristo, no creo en el demonio”. El demonio es muy vivo pues lo primero que hace es convencer a los más necios de que él no existe. Usted sabe que si él lo convence de que no existe él puede actuar con toda libertad. Lo primero es la tentación, es aceptarlo, llevarlo de Dios a la incredulidad, lo lleva a tener conceptos de Dios equivocados, como un Dios castigador, como un Dios lejano. El demonio va asentando en nosotros una desconfianza hacia Dios, donde él se siente más seguro para poder trabajar. Después de la tentación él apunta a hacernos caer al pecado, y diría al pecado mortal. Con el pecado le ha abierto las puertas a Satanás, el pecado también es una puerta o un medio que el demonio utiliza para mostrar los resentimientos, los odios y las heridas muy profundas; también pueden ser medio para que por el demonio se introduzca el alcoholismo, la drogadicción, el desorden sexual. Además de todos esos desórdenes, está el demonio, que seduce a la persona que va ingenuamente donde un brujo, un hechicero, un adivino o al espiritismo, haciéndole creer que eso no es malo, pero en realidad en todo eso no actúa ni remotamente Dios, quien actúa es el demonio porque el hechicero o el mago o el adivino está utilizando el poder del maligno, él utiliza todo eso para ir dañando a la persona y para ir apoderándose de ella.


El Credo, la profesión de fe los católicos, es una de las oraciones que más rechazan los demonios.
- ¿Usted cómo identifica que una persona realmente está siendo atacada por el demonio y no es un problema psicológico?
- Lo primero que uno debe hacer es orar mucho, uno va primero que todo interrogando, preguntando, uno tiene que ir conociendo a la persona, cuál ha sido su recorrido, como ha sido su infancia, su niñez, su juventud, si está casada, si está separada, si vive en concubinato o en adulterio. Entonces hay muchas cuestiones que uno debe preguntar para uno irse haciendo una idea concreta, también es bueno descubrir qué herida ha sufrido la persona, si ha sido muy maltratada, etc. Hay que buscar todos los elementos e interrogarla allí mismo o interrogar a la familia. La familia a veces posee datos muy concretos que la persona misma no sabe dar o no los descubre. Entonces hay que tratar en oración de adquirir el máximo de datos e irlos discerniendo a la luz del Espíritu Santo. Uno va orando, le hace una oración breve de liberación por si hay algo, a veces se sienten mal con el agua exorcizada. Es cuestión de ir muy despacio analizando muchas situaciones.
- Acaba de hablar usted acerca del agua exorcizada... ¿la acción de los sacramentales es un castigo para el demonio? ¿Sí tienen influencia los sacramentales en su experiencia?
- Los sacramentales tienen mucho poder. Han sido creados exclusivamente en función de la liberación y el exorcismo; por eso se llama agua exorcizada, sal exorcizada y aceite exorcizado. Son elementos que uno los bendice, los exorciza y eso es muy poderoso para liberar de una influencia mala o hasta (para posesos en) un exorcismo.
- ¿Usted ha padecido ataques del demonio por ejercer este ministerio?
- Claro que sí, hay momentos muy difíciles en que es tan fuerte la posesión que uno termina como oprimido. A mí me pasó una vez en un caso que un muchacho hijo de una señora de la renovación, abogado, tendría 38 años, estaba viviendo muy mal; estaba casado, pero tenía por ahí sus momentos de adulterio y presentaba unos síntomas como de locura o de influencia maligna. Entonces he tratado de hablar con él, confesarlo, le decía que se confesara, que dejara el adulterio, pero el problema seguía. Oré un día muy fuertemente, le pedí al Señor que me diera una luz. Así fue que cuando regresó a la próxima entrevista le pregunté si él había ido a donde un brujo o un hechicero y me dice: “No padre, no he ido donde un brujo pero un indio me aseguró que este anillo…” era un anillo hecho en plata, grande, con una calavera. Cuando él me dijo eso yo sentí que esa era la causa y le dije: “Creo simplemente que la causa de tu mal es ese anillo, si tú quieres liberarte tienes que quitarte ese anillo”. Con mucho gusto me lo entregó, yo le hice la liberación, se fue y nunca más sintió nada. Pero vino para mí un problema, yo sin darme cuenta cogí el anillo, lo metí en el cajón de mi mesa y se me olvidó. Al anillo le tendría que haber echado agua exorcizada, haberlo destruido y haberlo botado, pero a mí se me olvidó eso. Entonces yo empecé a sentir completa descomposición en mi cuerpo y espíritu, sentía como que me empujaban, como que me golpeaban, me maltrataban y además sentía como angustia, ira, enojo, entonces yo decía: ¿pero por qué me pasa esto? Un día que ya llevaba como un mes con eso, me fui hasta el Santísimo y le digo, aquí está pasando algo, por favor muéstrame cuál es la causa de esto. Y me vino en la oración el recuerdo del anillo. Enseguida me puse de pie, fui y le eché agua exorcizada, hice una oración de liberación y lo mandé a destruir. Sí, el demonio ataca así.

El Magnificat es una de las oraciones más temidas por el demonio. 
- ¿Qué influencia tiene la acción de la Virgen, cuando usted realiza los exorcismos?
- Hay que realizar la oración de Ella que es el Magníficat. Hay dos cosas que el demonio no aguanta, el Magníficat y el Credo. Por eso cuando hay un caso de opresión muy fuerte que raya casi con la posesión uno le dice a la persona: María es contigo, cubre tu mente con la sangre de Cristo; y uno la va llevando a que diga al Señor Jesucristo: yo te acepto como mi Dios, mi Señor, mi Salvador, me entrego a ti, renuncio al pecado, a Satanás; y llevarla a recitar el Credo. Generalmente cuando llega a Cristo, a su encarnación en María, el demonio se pone furioso y parece que fuera estrangulada la persona sobre todo en la garganta, tratando de impedir que la persona hable.
- ¿Qué mensaje les da a aquellas personas que están siendo atacadas por el demonio y que no tienen la ayuda de un exorcista?
- Si están siendo atacados por el demonio busquen al Señor, primero busquen al Señor, busquen asistencia en sus parroquias, si en su ciudad hay lugares de oración buenos métanse ahí, traten de integrarse activamente a una comunidad cristiana, católica, que sea bien sólida y que les ayude a crecer. Hablen con el párroco. Muchos párrocos no creen, pero algunos si ayudan. Y si es un caso muy grave que vayan a donde el obispo, pues el obispo tiene la obligación de proveer alguna solución… busquen un sacerdote bueno porque en todas las diócesis, aunque no sean exorcistas, hay sacerdotes buenos.

9 sept. 2019

La posesión escondida

«Mucha gente poseída vive muy bien. La posesión diabólica es más sutil de lo que muestra el cine»


Jean-Pascal Duloisy

Aproximadamente una vez cada semana, el padre Jean-Pascal Duloisy, exorcista en París, se enfrenta a un caso de posesión real. Para conocer su experiencia, y como recogió ReL en su día, Raphaël Zbinden lo entrevistó en el portal católico suizo Cath.ch con ocasión de una conferencia organizada en Friburgo por la parroquia de Cristo Rey.
-Recientemente, el Papa Francisco afirmó que la Cuaresma es un tiempo de "lucha contra el espíritu del mal". Como exorcista, ¿piensa usted lo mismo?
-El combate espiritual es, efectivamente, un aspecto esencial del tiempo de Cuaresma. El Papa, además, ha tomado esta palabra del misal del Miércoles de Ceniza. Con el ayuno, la penitencia, la caridad, podemos enmendar nuestra vileza y ruindad. Pero es necesario también luchar contra las ocasiones de pecado y fortalecerse para afrontar nuestras zonas de sombra.
»El problema es que el diablo no nos dejará hacerlo, porque considera que todo lo que se salva por Cristo es una pérdida para él. Como sucede desde la época del Génesis, actuará para que dudemos de Dios, de su amor absoluto por nosotros. Lo mejor en esos momentos es buscar de nuevo ese corazón de niño que va sin miedo hacia el Padre. Porque la tarea principal del demonio es intentar romper esta relación Padre-hijo. Y lo hace sobre todo poniendo en peligro la dicha de nuestra alma, oscureciendo nuestra conciencia respecto al bien y al mal, llevándonos al desaliento.
-El Papa Francisco habla mucho del diablo, que él percibe como una criatura que existe realmente. Otras voces de la Iglesia católica consideran que se trata de una figura simbólica. ¿Está usted de acuerdo con el Papa argentino sobre este punto?
-Desde luego. En mi opinión, un cristiano no puede no creer en el diablo. La Biblia, del principio al fin, menciona la acción del demonio, o de los demonios. El libro explica que son ángeles que se negaron a servir y adorar a Dios. Se trata, por lo tanto, de figuras reales, aunque no tengan cuerpo, que poseen una inteligencia superior a la de los hombres.
San Miguel arcángel
»El Papa Francisco ha hablado del diablo desde el principio. De hecho, está muy presente en su retórica, y no como una figura mítica. Y no es el único Papa que piensa así. Pablo VI y Juan Pablo II han escrito textos que hablan del diablo como de una criatura real. Es necesario que recordemos, como dijo Charles Baudelaire, que una de las grandes artimañas del diablo es hacernos creer que no existe.
-¿Ha visto usted evidencias concretas de la existencia del diablo?
-Tenemos criterios muy concretos que determinan si una persona está bajo la influencia del demonio. Personalmente he podido darme cuenta de cuatro de estos cinco criterios. En primer lugar, tenemos los fenómenos corporales anormales. La persona empieza cambiando la voz. De repente cae al suelo, se retuerce y grita. Su rostro se transforma en el de una serpiente, o se pone a cuatro patas y te mira como un perro a punto de morderte.
»Un segundo criterio es que la persona poseída habla en una lengua que no ha aprendido nunca. Una vez acompañé a una persona que se puso a hablar en holandés, lengua que ella desconocía. En otra ocasión, una francesa de pura cepa empezó a hablar en árabe.
»Otro criterio es que la persona poseída revela hechos que desconoce. Una vez hacía un exorcismo junto a un dominico. La persona que estaba siendo exorcizada empezó a decir: "¡Tú, el de los cruasanes de mantequilla, detente!". En ese momento no comprendí. El dominico me dijo después que recientemente se había atiborrado de cruasanes de mantequilla.
»Las personas poseídas rechazan violentamente todo lo que tiene relación con la fe y la Iglesia. Blasfeman e insultan a las figuras religiosas. El quinto criterio es que estas personas a veces demuestran una fuerza física fuera de lo común.
-El diablo, entonces, ¿está presente a nuestro alrededor?
-Hay que tener en cuenta varios factores. Algunos exorcistas no hacen nada sin la ayuda de un psicólogo, y otros ven el demonio en todas partes. Estos últimos quieren hacer del exorcismo una ciencia exacta. En cuanto a mí, no decido la munición según el tamaño del demonio. Tampoco hago un diagnóstico. Mi ministerio es un ministerio de oración y de imposición de manos. Soy sólo el intermediario de una gracia concedida por Cristo. Está claro que no todos los pecados de los hombres vienen del demonio.
-¿No hay una tendencia en la Iglesia a dejar de lado todo lo que tiene una connotación sobrenatural, incluyendo el exorcismo?
-Es una pena que la idea de combate espiritual sea cada vez más ignorada en la vida cristiana. Sin duda es debido a su connotación demasiado guerrera. Ahora bien, el combate forma parte de la vida. Este rechazo proviene del hecho de que tenemos tendencia a ignorar los desafíos de la vida y de la muerte en nuestra existencia. El progreso de la modernidad tal vez nos ha dado un sentimiento demasiado grande de seguridad.
»Una vez dicho esto, nos alegramos de contar con el apoyo del Vaticano. En julio de 2014, la Santa Sede reconoció de manera especial la labor de la Asociación Internacional de Exorcistas.
»Sin duda, en muchas diócesis los servicios de exorcismo han sido reducidos. Es cierto también que en las Iglesias locales los exorcistas están un poco relegados, apartados. Y no hay muchos sacerdotes dispuestos a realizar esta función. Personas inadecuadas han sido designadas a veces a este puesto, y es preocupante, porque es una labor que debe ser llevada a cabo con seriedad y responsabilidad. Creo que la Iglesia se preocupa demasiado de su imagen en la sociedad. Hay un imaginario cultural que asocia el exorcismo a la magia negra, a las piras donde se quemaban a las brujas. Este ritual está asociado en la memoria colectiva a un pasado fantasmagórico-esotérico.
»Sin embargo, el exorcismo, como he dicho antes, es una parte integrante del cristianismo, y está muy presente en los Evangelios. De hecho, toda la Iglesia práctica el exorcismo. El Padre Nuestro es un exorcismo que realizan todos los sacerdotes. ¿Acaso no decimos "líbranos del mal"? La oración afirma la supremacía de Cristo y la derrota del demonio. Esto a pesar de que no pueda acceder al ritual del Gran Exorcismo. Porque me dirijo al diablo y, al hacerlo, corro riesgos...
-El miedo vinculado al exorcismo, ¿juega también un papel en este desafío?
-Ciertamente. Pero aquí hay una gran ambigüedad. Cuando me presento como un simple sacerdote diocesano, todo el mundo pasa de mí. Pero cuando digo que soy exorcista, me prestan una atención desmesurada. El hombre teme al mal, pero también está fascinado por él. El exorcismo da miedo, pero este miedo no es inútil. Es un poco como una madre que amenaza a su hijo para que se coma la sopa, es el primer estadio del amor. El miedo, sin embargo, puede ser también una trampa y un ardid del demonio. De hecho, el miedo es su victoria más grande, porque es la madre de todos los vicios. Por consiguiente, en lugar de estar fascinados por el mal, las personas deberían maravillarse del bien.
-El público sabe más sobre los exorcismos por el cine que por las prácticas de la Iglesia. ¿Qué problema plantea esto?
-El cine da una imagen bastante sesgada del exorcismo. Sólo muestra el exorcismo imperativo, es decir, la parte en la que el sacerdote se dirige directamente al demonio. Es necesario recordar que el ritual del exorcismo es, ante todo, una liturgia, que empieza con la letanía de los santos.
»La posesión diabólica es también más sutil de lo que el cine suele mostrar. Hay mucha gente poseída que vive muy bien. El poder del mal está muy sobreestimado. Debemos recordar que el diablo es un perdedor, que es débil. Pero hay que ser vigilantes. Satán espera que le abramos una puerta. Las personas que veo a menudo están muy dañadas por adicciones y vicios profundos. Muchas veces son personas que han recurrido a la videncia, el morabitismo, la brujería. Antes de saquear la casa, el diablo debe atar al propietarioUna persona firme en la fe no tiene que temer caer bajo la influencia de las fuerzas del mal. Es necesario recordar, siempre, que Cristo venció a la muerte.