18 feb. 2020

Joven bruja conversa

Una niña, formada como bruja, fue salvada para Cristo tras dos años de oraciones de liberación

Una niña, formada como bruja, fue salvada para Cristo tras dos años de oraciones de liberación
"Confiésense, nuestra alma es como un vaso de cristal; el pecado, las maldiciones intergeneracionales y las contaminaciones... son bebidas oscuras con las que llenamos ese vaso", exhorta hoy al cierre de su entrevista.

Al igual que en otros países del mundo, también en Colombia la brujería es una realidad presente desde hace siglos en la cultura popular urbana, campesina y zonas selváticas. También aquí durante el siglo XX estas creencias vinculadas a lo mítico, lo mágico, al gnosticismo, a los cultos afroamericanos, facilitaron la expansión de la New Age en algunos sectores de la sociedad, con sus diversas prácticas y técnicas vinculadas a lo esotérico y el ocultismo.

Desde su infancia la abogada colombiana Ingrid Gómez Bernal fue gradualmente expuesta a esas creencias y prácticas. En la entrevista concedida a Portaluz, esta mujer -ya liberada, dice, del daño espiritual vivido-, recuerda que su niñez “no fue muy católica”. Apenas si acudían a la Iglesia como un compromiso social o llevadas por la tradición colectiva, en algunas celebraciones litúrgicas durante el año. A pesar de esto agradece a su madre que siendo soltera decidió tenerla, “arriesgando todo por mí”, destaca.

Creció, dice Ingrid, escuchando programas radiales que su madre sintonizaba, donde se hablaba de mantras, lectura de cartas, visitas de swamis venidos de India, rituales y otras variedades de la New Age. “Fuimos conociendo el mundo de la Nueva Era, todo lo relacionado con el misticismo, ese misticismo alejado de Dios, de la religión, y por ende de la verdad”, explica.

Con 13 años de edad ya ejercía la brujería

Cuando cumplió nueve años de edad, tras fallecer el abuelo y viéndose al cuidado de una tía porque su madre debía salir a trabajar, Ingrid comenzó a escaparse de casa. Desde entonces, impulsada por la natural rebeldía adolescente y aquel incipiente conocimiento sobre asuntos esotéricos, comenzó su propio camino iniciático: investigando, leyendo, vinculándose con personas, grupos y lugares relacionados con la New Age, lo esotérico  y el ocultismo. Como consecuencia “hacia mis 13 años, casi con 14, empiezo a practicar directamente espiritismo, brujería”, confidencia Ingrid.

Siendo aprendiz de bruja padecería pronto el costo de sus actos, luego de una sesión colectiva en la cual conjuró la ayuda de espíritus para contactar con una amiga que residía en otra ciudad. Hasta hoy Ingrid cree que ese fue su primer ritual exitoso pues podía percibir que “el espíritu quedó vagando por ahí después de esa invocación y empieza a perseguirme” señala. Sin embargo y aunque “yo parecía un ente, un zombi, que no le prestaba atención a nada ni a nadie en ese momento”, el desagrado espiritual padecido no la detuvo.

Un nefasto profesor de filosofía

Consciente o no del daño que se infligía comenzó después a ejercitar sus habilidades en la lectura de runas y el tarot. Pero, como el adicto, Ingrid quería más. Fue el profesor de filosofía en la escuela secundaria, dice, quien cedió a sus demandas y le prestó un libro de magia negra. Aunque afirma no haberlo ejecutado, reconoce que le impactó el ritual para “hacer un pacto con el Demonio”. Y “desafortunadamente”, agrega, se le “grabó” en la mente “un hechizo de cómo apoderarse del alma de una persona”.

El paso siguiente que dio Ingrid fue en la universidad, al “conocer personas con la misma afinidad por la brujería que yo”, puntualiza, y con quienes acuerdan darse mutuo apoyo, vale decir formar un auténtico “aquelarre” de brujas.

Con el demonio no se juega

No solo intercambian conocimientos, información, sino que ejecutaban hechizos y rituales diversos. “Para este momento ya nosotras teníamos un conocimiento mucho más amplio de lo que era la brujería, el espiritismo y la Nueva Era”, sentencia esta abogada colombiana.

Absorta en esa dinámica, su rendimiento académico comenzó a decaer y pensando que ellas podían resolverlo, “hicimos una invocación donde pedimos que se nos dé las respuestas de un (examen) parcial”. La experiencia sería un desastre en la vida de Ingrid.

Confiadas en la ayuda de los espíritus, sobre la mesa del ritual mantenían un cuaderno donde anotar las respuestas que les darían para rendir un buen examen. De pronto y sin que nadie lo tocara, cuenta: “el cuaderno empieza sólo a pasar una tras otra las hojas… Cuando volteamos a mirar había una silla apoyada en una sola de las patas girando sobre su propio eje… Nos asustamos terriblemente… Salimos sin cerrar la sesión, quedó abierto el canal, y a raíz de eso un espíritu quedó liberado… se ha pegado de mí y me persiguió durante muchos años… Luego, como yo seguí practicando la brujería y todas estas cosas, pues ya incluso en un momento llegó hasta mi casa. Fueron años en los que me perseguía, me molestaba, me corría las cosas”.

Dios toca a su puerta

Tras un tiempo de buscar empleo, la única oportunidad se la ofrecía una fundación católica. Ingrid, sin desconocer el ocultismo que le ataba, decidió que aparentaría ser una fiel creyente con tal de obtener la plaza. Logró ingresar y no tardó en darse cuenta que allí celebraban cada lunes la Eucaristía al iniciar la semana laboral. "Eran de rosario, un ambiente muy espiritual”, agrega. Y temía le pidieran ser parte de todo eso…

Precisamente un día le invitaron a participar en una jornada de oración y agregaron que era necesario participar con la familia. “Mi madre realmente no quería ir, sin embargo accedió por apoyarme”.  Fue testigo, dice, cómo la experiencia tocó de tal forma el alma de su madre que inició en ella un proceso de conversión a la fe católica. Apoyada por la fundación, luego buscando por sí misma y siempre sincerándole lo que vivía.

Ingrid continuaba resistiendo pero no se negó y acompañó a su madre cuando esta le pidió ir juntas a una jornada -que habían mencionado en un canal de televisión católico- donde hablarían de la acción ordinaria y extraordinaria del demonio en nuestro tiempo. Finalmente, no podía desconocer que el tema a tratar le resultaba seductor.

Llega la hora de la liberación

Aquella jornada informativa y formativa abrió la conciencia de Ingrid a la realidad de mal en la que por años llevaba viviendo; y juntas con su madre acogieron la recomendación dada en el encuentro, de buscar un sacerdote para pedirle orase por su liberación.

Que el demonio dobló su cuerpo en un ángulo biológicamente imposible o que -siendo de baja estatura y contextura delgada- pudo empujar lejos a un hombre que pesaba más de 80 kilos, es solo el registro anecdótico de lo sucedido a Ingrid Gómez Bernal en su primer encuentro con el conocido exorcista padre Wilson Salazar (ambos en imagen adjunta de la época).

Fue un proceso de dos años que requirió muchas oraciones de liberación y voluntad firme de ella para aferrarse con fe a Dios, abandonando todos los vínculos y prácticas que mantuvo por años. Recibió catequesis a la par de cuidar su vínculo de amor con Dios mediante la oración, vida sacramental, algunas prácticas ascéticas como el ayuno, las obras de caridad y lectura de cotidiana de la Biblia.
En la noche de Navidad del año 2008 y tras una nueva oración de liberación ella misma pudo percibir que estaba siendo finalmente liberada y el sacerdote Wilson Salazar se lo confirmó.
 

Ingrid arenga en particular a los jóvenes:   “Conozcan más a Dios, búsquenlo en lo que él fundó y en las armas que él nos dio: la Iglesia Católica, la Biblia, la Eucaristía, la Confesión, la vida de los Santos. Ahí es donde realmente lo vamos a encontrar. Hagan confesiones de vida constantemente.  Confiésense, nuestra alma es como un vaso de cristal; el pecado, las maldiciones intergeneracionales y las contaminaciones que podamos imaginar, son bebidas oscuras con las que llenamos ese vaso.  La confesión es el agua y si nosotros no limpiamos nuestra alma ¿qué vamos a poder dar?” concluye Ingrid.

13 feb. 2020

Triunfo de la virgen Maria



"Sobre el triunfo del Inmaculado Corazón, del que la Virgen habló en Fátima, el diablo, pronunciando con tremendo esfuerzo el nombre de María, exclamó…"

La Santa Iglesia en su Liturgia atribuye a María Santísima la expresión del Cántico: "Imponente como batallones" (Cantar 6,4), viendo en ella la ayuda más poderosa contra los poderes anticristianos, sobre todo los preternaturales: Satanás y sus aliados.

Hace algunos años, el Padre Francesco Bamonte, sacerdote de los Siervos del Inmaculado Corazón de María, exorcista en la diócesis de Roma y presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, publicó un libro titulado La Vergine Maria e il diavolo negli esorcismi (La Virgen María y el Diablo en los exorcismos). En sus páginas se vierte el testimonio vivo y directo de una realidad que ha enfrentado varias veces durante su ministerio: el contraste irreductible entre María Inmaculada, toda Gracia, y el diablo, padre de todos los pecados; pudiendo ser testigo de la perenne victoria de la Santísima Virgen, que siempre aplasta a Satanás, tal como lo revela el libro del Génesis y otros textos de las Sagradas Escrituras; verdad enseñada también por el Magisterio de la Iglesia junto al testimonio de santas, santos y millones de fieles que a lo largo de los siglos proclaman el poder que Dios ha confiado a la Santísima Virgen María.


Al respecto del triunfo del Inmaculado Corazón de María anunciado por ella misma en Fátima, testimonia el padre Bamonte en las páginas 172 a 174 del referido libro:


“Sobre el triunfo del Inmaculado Corazón, del que la Virgen habló en Fátima, el diablo, pronunciando con tremendo esfuerzo el nombre de María, exclamó:
«No sabes, o sabes, pero no crees, o no tienes suficiente fe: el Corazón Inmaculado de Ma....ar...ì...a salvará al mundo entero. Sólo su Inmaculado Corazón».

El 3 de junio de 2009, comenzó a decir con un tono de satisfacción:
«Ella viene a hablarte todos los días y tú no crees (ríe) o no oyes. No escuchas. ¡Ahhhh! (exclamación de satisfacción). Si tan sólo escucharas lo que ha dicho, yo lo estaría contando (aquí empieza a reírse de nuevo con satisfacción), pero tú no oyes, no escuchas. ¡Gracias! Ah, ahhhh, ahhhhh. ¡Bravo, bravo! ¡Hazlo así! ¡Sigue así! Es simple, ya sabes. Es muy sencillo. Ponla en la televisión y verás que nadie le escucha».

En ese momento, instintivamente dije: «¿Estás seguro de que nadie la escuchará?» Y él dijo:
«Alguien, alguien, pero unos pocos, unos pocos, unos pocos. Siempre llora por esto».

Al principio de la oración, el diablo se había lanzado especialmente contra Santa Gema Galgani y el Padre Pío de Pietrelcina, diciendo que habían venido a participar en el exorcismo con su oración. Entonces dije: «¡Di la verdad! Toda la verdad. En el nombre del Hijo que quiere que su Madre sea alabada, amada, bendecida y venerada. ¡Habla, en el nombre de Jesús! ¡Te ordeno espíritu inmundo!» Tan pronto como dije estas palabras, inmediatamente, como obligado por alguien, exclamó gritando:
«¡Está bien, está bien, está bien, está bien, está bien! ¡Por esos pocos, por esos pocos, al final ese Corazón triunfaraaaá! (esta última palabra la pronunció, gritando tremendamente y por mucho tiempo)».

Luego añadió, gritando de nuevo la última palabra:
«Está escrito, está escrito, está escrito y no puedo hacer ¡naaadaaaaa!».
 

El 20 de febrero se celebra la memoria litúrgica de los beatos Francisco y Jacinta Marto, los dos pastorcitos de Fátima, a quienes la Virgen se apareció varias veces en 1917 cuando estaban con su prima Lucía. Un 20 de febrero, mientras en nuestra oración invocábamos a menudo a los dos beatos pastorcitos, el diablo que poseía a esa persona, refiriéndose a Francisco, exclamó:
«Ese pequeñito me ha dado tantos golpes con todos esos rosarios, ¡tantos!»

Luego, refiriéndose a la Beata Jacinta, temblando mucho, dijo:
«Y esa otra, la más pequeña de los tres, era la ‘peor’. Ella fue la que inmediatamente dijo: ‘¡Sí! ¡Sí! Llévame contigo. ¡Hazme sufrir, para que los demás no sufran!’ Eso es lo que dijo esa pequeña estúpida. ¿Cómo lo supo? ¿Quién le enseñó esas cosas? Era tan transparente, no podía tocarla, tan transparente, casi como Aquella de allí»."

17 dic. 2019

Escuela para exorcistas


¿Cuáles son los requisitos? ¿Puede un laico prepararse para ser un exorcista?

Dado que la necesidad de exorcistas ha ido en constante aumento durante la última década, la Iglesia se ha visto ante la necesidad de preparar a más sacerdotes en este ministerio especializado. De hecho, según algunos informes, el número de exorcistas en los Estados Unidos ha aumentado de 12 a 50 en los últimos años.
¿Quiénes son estas personas que se están convirtiendo en exorcistas?
La Iglesia Católica no permite a cualquiera convertirte en un exorcista. De hecho, hay un conjunto específico de requisitos que se deben cumplirse para ser admitido a este inquietante ministerio.
El primer requisito es el sacerdocio. Pero incluso aún así, según el Ritual Romano, solo ciertos sacerdotes pueden convertirse en exorcistas.
Un sacerdote – estando expresa y particularmente autorizado por el Ordinario –, cuando trata de realizar un exorcismo sobre una persona atormentada por el diablo, debe distinguirse adecuadamente por su piedad, prudencia e integridad de la vida. Debe realizar esta misión con toda constancia y humildad, siendo completamente inmune a cualquier tentación de grandeza humana, y confiar, no en sí mismo, sino en el poder divino. Además, es necesario que sea maduro, y no solo por su cargo sino por sus cualidades morales.
Además, “para ejercer su ministerio correctamente, debería proveerse de amplios estudios sobre la materia… examinando autores aprobados y casos experimentales”.
Este estudio debe incluir una comprensión integral de la psicología y la capacidad de discernir la diferencia entre los problemas médicos y los ataques espirituales.
[El exorcista] no debe creer demasiado fácilmente que una persona está poseída por un espíritu maligno; sino que debe asegurarse de que los signos por los cuales una persona se considera poseída pueden distinguirse de aquellos que padecen alguna enfermedad, especialmente una de naturaleza psicológica.
En otras palabras, los sacerdotes que se convierten en exorcistas son hombres santos que no buscan este ministerio por poder o beneficio personal, sino que son llamados por Dios para esta tarea. Se requieren muchos años de estudio cuidadoso antes de prepararse para tal esfuerzo y el ministerio no se toma a la ligera.
Sin embargo, un exorcista puede ser asistido por un laico en las ocasiones que se estimen oportunas. Se aplican reglas similares a estos asistentes: deben tener una vida unida a los sacramentos. Deben estar bien preparados para tal experiencia, así como para el proceso de exorcismo.
El diablo intentará con todos sus poderes aumentar su influencia durante un exorcismo, así que todos los implicados en la expulsión de un demonio deberán confiar completamente en el poder de Dios para protegerles.
Es una vocación espiritual, que requiere mucha santidad y humildad.

25 oct. 2019

Exorcismo y Liberación.

Exorcismo, sanación y liberación, mas bien.




Hola de nuevo, soy uno de los colaboradores del sacerdote Fortea. Me he decidido a escribir este post, pensando en lo que es exorcismo y liberación, pero no como una consecuéncia del exorcismo, no en este caso.

Mi post viene por la liberación que puede obtener una persona, no únicamente por el exorcismo en si, practicado por un sacerdote autorizado, sino por las oraciones de liberación de un laico o grupo de laicos, también podría darse por las oraciones de liberación de algún/a religioso/a consagrado/a y/o con carisma de Dios. Y sin nadie de apoyo, y llevando buen camino cristiano, se recibiría por las oraciones anónimas, realizadas por laicos y religiosos/as consagrados de cualquier parte del mundo, porque para Dios, en su amor y misericordia, no existen las distáncias.

He comentado sobre la liberación efectiva que puede darse en una persona, fuera de los casos de las sesiones de exorcismo.

Esto lo he comentado con varios laicos que se dedican a la oración de liberación, y aunando criterios, respuestas y discernimientos, he llegado a la conclusión de lo que a continuación escribo:

Si una persona posesa no puede acudir a un exorcista, porque no lo haya, y lleva una buena vida cristiana y usa frecuentemente los sacramentos y recibe oración de liberación va a llegar a liberarse de la misma forma que si lo hubiese hecho un exorcista, Dios es el que obra en su misericordia.

Si un exorcista no atiende a una persona, por medio de un laico puede llegar a ser liberada, también se dió un caso así en una necesidad, aquel exorcista tenía muchísimo trabajo y aquella persona estaba desatendida.

Eso sí, un laico de apoyo debe seguir las normas del exorcista al que ayúde en obediencia, aunque ese laico, en caso de necesidad urgente haya actuado movido por el Espíritu Santo de otra forma en otro caso atendido libremente.

Los dones y carismas así como las mociones del Espíritu Santo, ayúdan a dar claridad y guía, en el discernimiento del proceso de liberación con la persona en cuestión. Si se pide, espera y confía en Dios, haciendo lo correcto, siempre se obtiene respuesta de Dios, y sobre todo su autoridad absoluta sobre todo nombre.

El uso de sacramentales ayúdan en el proceso, pero han de ser un soporte, no el centro, no han de usarse "de forma mágica" pues.. si no hay sacramentales y solo tenemos nuestra fe, eso, sobra, pero sí los sacramentales han de usarse cuando sean necesarios pues por obra de Dios, sanan la situación, aunque el enemigo sufra como un condenado que es lo que es.


Un laico que fué junto a varias personas mas a rezar por una persona posesa, aunque ya tenía pruebas de la posesión de esa persona, se requeteconfirmó, cuando al llegar la laica, y nadie sabía que llevaba sacramentales en el bolso, lo dejó cerca de la persona posesa y ésta dijo; no se porque, pero de repente me estoy comenzando a encontrar muy mal..

Los miembros de la iglesia deben estar unidos en este combate espiritual, contra el enemigo de Dios y de los hombres y mujeres.

Diablo, dia volos que significa el que separa el que desune, que no caigamos en las trampas del enemigo y nos mantengamos unidos en este combate que con Dios, siempre se vence.

  • Filpenses 2, 5-11
  • 5 Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús.
  • 6 El, que era de condición divina,
  • no consideró esta igualdad con Dios
  • como algo que debía guardar celosamente:
  • 7 al contrario, se anonadó a sí mismo,
  • tomando la condición de servidor
  • y haciéndose semejante a los hombres.
  • Y presentándose con aspecto humano,
  • 8 se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte
  • y muerte de cruz.
  • 9 Por eso, Dios lo exaltó
  • y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,
  • 10 para que al nombre de Jesús,
  • se doble toda rodilla
  • en el cielo, en la tierra y en los abismos,
  • 11 y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:
  • «Jesucristo es el Señor».






15 oct. 2019

El psiquiatra y los posesos

El psiquiatra que presenció más de 100 exorcismos desvela todo sobre posesiones

"Tengo a mucha gente orando por mí". El psiquiatra Richard Gallagher lleva toda una vida dedicándose a luchar contra Satanás y ha publicado un libro en el que lo cuenta



Richard Gallagher, un hombre experto en demonios. (Disclose.tv)


"Son ángeles caídos. Esto es lo que creo. Son mucho más listos que los humanos. Llevan milenios sobre la Tierra". Todos hemos temblado al ver la terrorífica y soberbia película de William Friedkin, 'El Exorcista'. Su mito se extiende a lo largo del tiempo a pesar de que pasen los años y se vea más el cartón en los efectos especiales, muy adelantados para su época pero que ahora con todos los avances cinematográficos quedan ya algo obsoletos. Quizás, la parte que más pavor suscita entre los espectadores es la posibilidad y seguridad de que existen casos reales y no es otra de esas ficciones inventadas por Hollywood hechas simplemente para aterrorizar.


El psiquiatra Richard Gallagher podría ser perfectamente la versión real del padre Damien Karrax, interpretado a la perfección por el actor Jason Miller. Como él, Gallagher ha atendido más de 100 casos de posesiones demoníacas en los últimos 25 años. Estas bodas de plata luchando contra el demonio en el corazón del mundo occidental, Nueva York, se han visto reflejadas en un nuevo libro que acaba de sacar titulado 'Demonic Foes: Experiences of a Psychiatrist in the World of Exorcism'.


Hay muchas historias de personas santas que tenían muchos problemas con demonios


A lo largo de su dilatada carrera como psiquiatra y hombre de ciencias, ha tratado a casi 25.000 pacientes cuyos síntomas no tenían nada que ver con Satanás y sí con el cerebro o las enfermedades mentales. Sin embargo, muchos de los casos de sospechosa posesión demoníaca han sido transferidos a él por sacerdotes y hombres de fe. Como el padre Karrax, Gallagher es una persona que pulula en ambos terrenos: el de la psiquiatría y el de la fe. "Nunca me ofrecí voluntario para desempeñar este trabajo", reconoce en una entrevista a 'The Daily Mail'. "Tal vez, pensaron que era una persona de mente abierta o lo que sea. Probablemente, aquellos curas sabían que yo era un católico creyente y poco a poco comencé a pensar que era una especie de experto en casos así".


Gallagher establece dos tipos de casos relacionados con el asunto. Están las "posesiones", en las que "un espíritu maligno controla a una persona", y las "opresiones", en la que "dicho espíritu maligno ataca y sabotea a su presa, pero nunca toma su personalidad". Pero lo que todo el mundo seguramente se esté preguntando: ¿Cómo se llega hasta ahí? ¿Cuál es la causa? "No es aleatorio, en absoluto: siempre hay una causa discernible. La más común es que hayas recurrido al mal o al ocultismo. Y, de forma paradójica, cuando intentas alejarte de ello, el mundo demoníaco ya tiene una influencia directa sobre ti. Incluso puedes haber hecho un pacto con Satanás y al intentar salir, eres castigado. Esta es la razón más común por la que las personas son atacadas por algo así", sentencia.

En muchos casos, creer férreamente en Dios no te salva; al contrario. "Hay muchas historias de personas santas que tenían muchos problemas con demonios", avisa. El exorcista pone de ejemplo a una mujer de mediana edad que se dedicaba a las labores benéficas, tenía fe y ayudaba a los más necesitados. "Precisamente porque era muy santa y realizaba obras caritativas para los demás, estaba poseída", relata. "Creo que fue atacada porque al demonio no le hacía gracia su nivel tan alto de santidad. Todas sus pruebas médicas fueron negativas, sus análisis de sangre revelaron que estaba todo bien. No parecía tener ninguna otra enfermedad médica o psiquiátrica. Tenía hijos, una familia normal, pero todo se fue al traste cuando Satanás entró en su cuerpo". Si Dios permíte la prueba, el paciente que es firme en la fe recibe premios de Dios, y el demonio, como siempre, acaba perdiendo Nota del colaborador que ha expuesto este post.

Richard Gallagher creció como un devoto católico en el seno de una familia de cinco hijos formada por un abogado irlandés y un ama de casa. Desde muy pequeño, asistió a la misa dominical y estudió en el reconocido instituto católico Regis en la ciudad de Nueva York antes de ser aceptado en Princeton. "No sabía lo que quería hacer. Pensaba en ser abogado, profesor o alguna cosa por el estilo. Me gustaba ayudar a la gente, así que cuando estaba en Princeton y conocí a unos cuantos compañeros que querían ser médicos, comencé a interesarme por el tema. Por esa época me encantaba leer y eso me llevó a interesarme en las ideas psicoanalíticas. De ese modo, junté mi afán por ayudar a las personas con mi interés por la psiquiatría, y conseguí hacerme médico psiquiatra", relata.


Sienten un placer sádico a la hora de destruir a aquellos que todavía pueden salvarse


Sin embargo, a medida que su carrera avanzaba, se intensificó su conocimiento por el mundo de los espíritus malignos. Asegura que ha viso alrededor de cuatro casos por año, pero ha oído hablar de cientos más, especialmente en las reuniones de la Asociación Internacional de Exorcistas con sede en Europa. Su prueba de fuego iniciática fue una mujer que había incurrido en rituales satánicos durante su juventud y que afirmaba sentirse atraída por el Maligno desde siempre. "Ella hizo algunas cosas espeluznantes, en las que no quiero entrar. Cuando el demonio entró en su cuerpo, fue realmente violento. Le bloqueó muchos de los sentidos, sobre todo el oído y teníamos que comunicarnos con ella con papel y bolígrafo", menciona.


¿Qué razones hay detrás de que Satanás entre en tu cuerpo? "Los espíritus malignos se apoderan de las personas porque odian a Dios y a los humanos", señala Gallagher. "Tenemos la capacidad de amar y volvernos hacia Dios; ellos no. Tomaron sus decisiones y odian la imagen de Dios en los seres humanos. A decir verdad, odian a los humanos, es decir, no solo quieren destruirnos espiritualmente, alejarnos de Dios, sino que parecen sentir un placer sádico a la hora de destrozar a las criaturas que todavía pueden volverse hacia Dios, su mayor enemigo. Criaturas que pueden amar. Han rechazado la idea de la bondad y el amor de una forma perversa", puntualiza.



Perfecto día para un exorcismo. (Fotograma promocional de 'El Exorcista', 1973)


Los demonios, según Gallagher, exhiben poderes extraordinarios tales como el conocimiento de la vida personal y la clarividencia divina. En una ocasión, uno de los poseídos le reveló la enfermedad por la que su madre murió: cáncer de ovario. "Ese espíritu malvado sabía cómo murieron los padres de otras 15 personas, no solamente cómo lo hicieron los míos", arguye.


Otro caso: una mujer de 30 años que era miembro de un asociación de ritos satánicos y que estaba pensando en retirarse. Fue en ese momento cuando el demonio actuó y entró en su cuerpo. "Estaba en la parte de atrás del coche cuando entró en trance y empezó a vomitar insultos y cosas muy crueles. Al cabo de unos minutos, cayó inconsciente y cuando despertó, no recordaba nada. Después de unos meses, estaba hablando por teléfono y de repente me saltó su voz diciendo: '¡Déjala en paz, cura putero!'. Fue horripilante", explica Gallagher.


Mucha gente ora por mí. No veo al demonio por todas partes, pero el diablo existe


"En general, no es una creencia marginal dentro de la sociedad estadounidense", analiza el psiquiatra. "Es más bien popular. Las encuestas muestran que probablemnete cerca del 60% de la población cree en el demonio. Entiendo que creer en Satanás no es una creencia muy reconfortante que se diga. Existen teorías alternativas. Cuando he visto alguno de estos casos, te das cuenta de que esto claramente no es algo que pueda ser explicado por la psicopatología ni nada de eso", sostiene.


Y a pesar de haber sido testigo del mal durante tantos años, no afirma estar especialmente preocupado de que un día el diablo venga a por él. Se escuda en su fé y en la fe de los demás. "Tengo mucha gente que ora por mí", concluye. "Así como estoy harto de negar que el diablo no existe, no veo al demonio en todas partes.