4 jun. 2019

Básico sobre el demonio.


D. Javier Luzón Peña —autor de «Las seis puertas del Enemigo. Experiencias de un exorcista»— nos habla de la existencia real de los demonios, de su origen y de cómo se convirtieron en demonios. Nos explica que los diablos nos perjudican, buscan cómo hacernos daño y nos separan de Dios, de nosotros mismos, de nuestro ser. También nos da luz para comprender por qué Dios los deja actuar.

28 may. 2019

7 may. 2019

Video curso de exorcistas 2019

Curso de exorcistas 2019

Curas exorcistas de todo el mundo se reúnen en Roma para ponerse al día sobre el diablo.



Los demonios en los medios de comunicación, los requisitos para ser un buen auxiliar de exorcistas o la diagnosis para saber si alguien ha recibido la visita del maligno. Estas son algunas de las lecciones de un curso único en el mundo que se está celebrando esta semana en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, la universidad de los Legionarios de Cristo en Roma.
Un total de 241 personas –curas (y algunos laicos) de 42 naciones diferentes– han viajado hasta la capital italiana para aprender sobre el exorcismo y ponerse al día sobre un rito sacramental que cada vez despierta más pasiones, según la organización.

España es el segundo país con más sacerdotes que realizan exorcismos, después de Italia


“El interés en el diablo crece cada año. En un mundo secularizado que se aleja de Dios, cada vez hay más espacio para el demonio”, dijo ayer el sacerdote manchego Pedro Barrajón, profesor de teología. Los organizadores creen que Internet es un buen instrumento para Belcebú si se utiliza de manera incorrecta. Ven que las redes sociales pueden favorecer las prácticas satánicas, ritos ocultistas y portales dedicados a este ámbito que antes eran más difíciles de difundir. “Sí, estamos viendo un aumento de los exorcismos”, confirmó Barrajón a la prensa.
Aunque la mayoría de la jerarquía eclesiástica desconfía de estas prácticas, el seminario, titulado “Curso de ­exorcismo y plegaria de la liberación”, se celebra en una institución académica auspiciada por la Santa Sede. El Vaticano reconoció de manera oficial en el 2014 a la Asociación Internacional de ­Exorcistas, la cual se estima que está compuesta por unos 400 miembros. No hay datos oficiales, pero Barrajón dice que después de Italia, España es el país con más curas exorcistas de todo el mundo.

Los exorcistas católicos han encontrado un aliado en el mismo papa Francisco, que habla recurrentemente del demonio en público y hace poco avisó que “no es sólo un cuento de ancianas”. “Existe, sí, es verdad, y es nuestro mayor enemigo –remarcó–.Es el que trata de hacernos resbalar en la vida. Es el que pone malos deseos en nuestros corazones, malos pensamientos y nos lleva a hacer cosas malas, las muchas cosas malas que hay en la vida, para terminar en guerras”. Como en las películas de terror, los exorcistas cuentan que una persona poseída por el demonio puede llegar a escupir objetos durante este rito, como “barras de hierro”, que después los curas destruyen para evitar que se propague el mal. Según Barrajón, hay tres situaciones que indican que alguien necesita una intervención divina: tener aversión a los objetos, personas o lugares sagrados, hablar o entender lenguas desconocidas como el latín o el griego, o experimentar una fuerza sobrenatural.
El llamado exorcismo solemne consiste en una fórmula litúrgica que sólo pueden llevar a cabo presbíteros autorizados por el obispo de su diócesis. Después de varias plegarias, el cura acaba ordenando a Belcebú que se marche con las palabras “yo te ordeno en nombre de Jesucristo que salgas de esta persona”. Pero el demonio no siempre acepta irse por las buenas. De normal son necesarias unas dos o tres sesiones, aunque en algunos casos especialmente complicados pueden alargarse años.
Uno de los asistentes al curso –que cuesta 400 euros– era el catalán Josep Serra Colomer, canónigo de la catedral de Barcelona y director de la residencia sacerdotal Sant Josep Oriol. Serra Colomer cuenta a este diario que en tres años él ha atendido a unas 300 personas, a muchas varias veces. “Sus situaciones eran a menudo muy complejas y variadas. La Iglesia recomienda que antes de realizar un exorcismo se pida el asesoramiento de psicó­logos y otros expertos”, puntualiza. Ha venido al curso porque considera que le ayuda a profundizar sobre la “presencia del pecado, del mal y del maligno en las personas de nuestro mundo y de la liberación que Dios nos quiere comunicar”.
La edición de este año, la decimocuarta desde que se creó el curso, tiene una gran novedad. Por primera vez, un católico, un ortodoxo, un anglicano, un pentecostal y un obispo luterano se reunirán para compartir sus experiencias con el diablo en una mesa redonda que tendrá lugar el sábado.