1 may 2021

El diablo hoy día

 

Cómo es el diablo del siglo XXI

Los exorcistas ven hoy más casos que nunca, aunque hay cosas que no cambian: "El demonio es un amargado que cuando se ve superado, huye", dice el sacerdote Juan José Gallego


Veteranos y noveles: todos han percibido muy de cerca al diablo y ninguno ha olvidado la primera vez que se enfrentó a él. Son los sacerdotes autorizados para practicar el rito del exorcismo, tan pautado por la Iglesia y al mismo tiempo tan pugilístico. El bien y el mal suben a un ring sin resina, cuerdas ni lona: unos luchan por liberar a personas poseídas por el demonio y éste resiste hasta darse a la fuga.


Los demonios en los medios de comunicación, los requisitos para ser un buen auxiliar de exorcistas o la diagnosis para saber si alguien ha recibido la visita del maligno. Estas son algunas de las lecciones de un curso único en el mundo que se celebra cada año en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, la universidad de los Legionarios de Cristo en Roma.

Un total de 241 personas –curas (y algunos laicos) de 42 naciones diferentes– viajaron hasta la capital italiana para aprender sobre el exorcismo y ponerse al día sobre un rito sacramental que cada vez despierta más pasiones, según la organización.

España es el segundo país con más sacerdotes que realizan exorcismos, después de Italia


“El interés en el diablo crece cada año. En un mundo secularizado que se aleja de Dios, cada vez hay más espacio para el demonio”, dijo el sacerdote manchego Pedro Barrajón, profesor de teología. Internet es un buen instrumento para Belcebú si se utiliza de manera incorrecta. Ven que las redes sociales pueden favorecer las prácticas satánicas, ritos ocultistas y portales dedicados a este ámbito que antes eran más difíciles de difundir. “Sí, estamos viendo un aumento de los exorcismos”.

Los exorcistas católicos han encontrado un aliado en el mismo papa Francisco, que habla recurrentemente del demonio en público y hace poco avisó que “no es sólo un cuento de ancianas”. “Existe, sí, es verdad, y es nuestro mayor enemigo –remarcó–.Es el que trata de hacernos resbalar en la vida. Es el que pone malos deseos en nuestros corazones, malos pensamientos y nos lleva a hacer cosas malas, las muchas cosas malas que hay en la vida, para terminar en guerras”. Como en las películas de terror, los exorcistas cuentan que una persona poseída por el demonio puede llegar a escupir objetos durante este rito, como “barras de hierro”, que después los curas destruyen para evitar que se propague el mal. Según Barrajón, hay tres situaciones que indican que alguien necesita una intervención divina: tener aversión a los objetos, personas o lugares sagrados, hablar o entender lenguas desconocidas como el latín o el griego, o experimentar una fuerza sobrenatural.

El llamado exorcismo solemne consiste en una fórmula litúrgica que sólo pueden llevar a cabo presbíteros autorizados por el obispo de su diócesis. Después de varias plegarias, el cura acaba ordenando a Belcebú que se marche con las palabras “yo te ordeno en nombre de Jesucristo que salgas de esta persona”. Pero el demonio no siempre acepta irse por las buenas. De normal son necesarias unas dos o tres sesiones, aunque en algunos casos especialmente complicados pueden alargarse años.

28 feb 2021

De satanista a sacerdote

 El satanista que se convirtió en sacerdote: la brecha abierta entre los espíritus que lo dominaban.


El padre Jean-Christophe Thibaut, de la diócesis de Metz, es un sacerdote francés de largo recorrido. Hijo de padres ateos y profundamente marxistas, desde niño empezó a coquetear con el esoterismo y el ocultismo hasta que en la adolescencia y juventud se introdujo completamente en el satanismo y la magia negra. Con un profundo espíritu anticatólico intentó arrebatar la fe a un compañero creyente, pero fue él quien sucumbió y experimentó una conversión relámpago que transformó su vida. De las garras del demonio pasó a las manos de Dios hasta llegar a enamorarse hasta tal punto que acabaría siendo sacerdote.

En estos momentos, el padre Thibaut se dedica entre otras cosas a atender espiritualmente a jóvenes, a los que también ayuda con su experiencia pasada y su conocimiento del mal que puede provocar el esoterismo. Pero además es escritor de varias novelas fantásticas, eso sí, completamente blancas, bajo el pseudónimo de Michael Dor.

Este sacerdote está espiritualmente muy vinculado al Hermano Marcelo Van, del que en ReL hemos ofrecido mucha información, y que se encuentra en proceso de beatificación. De hecho, en Ars, donde fue párroco San Juan María Vianney, este sacerdote francés fundó en 1999 la Fraternidad de los Misioneros del Amor de Jesús, según la espiritualidad del Hermano Van.

“Crecí en una familia de maestros ateos y simpatizantes comunistas. Mi padre era profesor de inglés, marxista-leninista; mi madre, pintora y profesora de arte, era maoísta. Sin embargo, nací en una maternidad católica en Lille en 1960 porque estaba cerca de casa. Y me bautizaron muy rápido como era habitual”, recuerda sobre su infancia.



En 1965 sus padres querían reconquistar la tierra y se fueron a una finca en medio del campo sin agua potable ni calefacción. Allí experimentó una profunda soledad e incluso tuvieron que llevarle a un psiquiatra.

El Mayo del 68 y su iniciación en el ocultismo

Pero llegó Mayo del 68 y sus padres enloquecieron con la “revolución”. “Mientras mis padres protestaban y levantaban barricadas, yo leía pues su biblioteca era muy diversa. Me hacía muchas preguntas existenciales, porque si Dios no existía, y sólo era una proyección del inconsciente del hombre, según me decían mis padres, y la religión era el ‘opio del pueblo’, yo tenía que encontrar respuestas en otra parte”, relata en su testimonio.

Este fue el momento en el que el pequeño Jean-Christophe Thibaut comenzó siendo niño a curiosear y a acercarse a ciencias oscuras. Empezó con la adivinación con el péndulo a través de la radiestesia.

De ahí pasó a la metempsicosis, según la cual el alma puede estar en varios seres, y de ahí a la hipnosis para querer volver a vidas pasadas. Sin saberlo se estaba introduciendo en caminos peligrosos y junto a un amigo empezaron a hipnotizarse el uno al otro llamando a los espíritus. Y éstos respondieron. “Los espíritus nos atravesaron, y surgieron poderes. Estábamos divididos entre el miedo y la fascinación”, reconoce.

Pero entonces, un día su amigo comenzó a hablar con voz adulta, Jean-Christophe le grabó y al reproducírsela se quedó pálido. Esta voz decía: “cualquiera que sea mi nombre…” y que según este sacerdote es una firma del diablo.

Así se fueron introduciendo en la magia. “Nos rendimos a su poder cuando, por boca de mi amigo, con los ojos cerrados y en la oscuridad de la habitación, adivinó las palabras que había escrito yo en una hoja de papel metida en un sobre cerrado”, recuerda.

Ya con 18 años estos espíritus malignos les dijeron que debían hacer un viaje. “Iríamos y vendríamos en el día, sólo tenía que levantar el pulgar para que un coche se detuviera y nos recogiera. Por orden de ellos profanamos una capilla. ¡Qué el Señor me perdone! Estos recuerdos todavía hoy me despiertan por las noches”, afirma el ahora sacerdote.

Esclavo de los espíritus malignos

Tras concluir el Bachillerato, Jean-Cristophe Thibaut querría haber estudiado Literatura pero afirma que estos espíritus “me exigieron que me matriculase en Psicología. ‘Es parte de un plan’, me explicaron”. Y obedeció.

“Cuando te introduces en la espiral del espiritismo te atraviesa por completo. Por eso digo a los jóvenes: ‘no la toquéis nunca’. Los espíritus se volverán tiránicos incluso en los más pequeños detalles de tu existencia, hasta el punto de prohibirte, por ejemplo, ¡cruzar una línea blanca en la calle!”, recalca el religioso.

Ya en la universidad se unió a la Liga Comunista Revolucionaria, porque en el plan de su vida la destrucción era necesaria también en el ámbito político y social. Era tal su punto de fanatización que incluso fue expulsado de esta organización por extremista.

Pero justo en ese momento estaba en pleno proceso de un encargo muy especial y que él acogió con gusto. La sala de esta organización comunista se encontraba justo encima de la capilla católica. “Esto nos irritaba especialmente porque había más gente entre los católicos que entre los nuestros. Como yo quería luchar el jefe me mandó ‘destruir lo católico’ pero con delicadeza, por infiltración…”.

Tras estudiar a sus enemigos católicos elaboró el plan. Entre ellos había un antiguo compañero del instituto llamado Christophe. Él se haría pasar por alguien que está en búsqueda y una vez en contacto con él le arrancaría su fe.

“Este chico tenía (eso creía yo) un defecto y lo sabía: su padre había muerto en un accidente automovilístico unos años antes. Sería fácil para mí atacarlo en este punto: ‘¿Dices que Dios es bueno cuando mató a tu padre?’. Si Christophe perdía la fe, todo el grupo la perdería. Iba a ser un trabajo rápido: este Dios que se hace hombre es bueno para los idiotas y las ancianas que necesitan tranquilizarse antes de morir. No será difícil hacerlo tambalear”, explica.

Así llegó este contacto. Un encuentro semanal de algo más de media hora con él. Tras prepararse todos sus argumentos anticatólicos se lanzaba en tromba contra él. Pero cada día tras este debate, el joven católico le contestaba: “Lo siento, todavía tengo fe”. Y esto irritaba a Jean-Christophe.




Una conversión tumbativa

Siguiendo esta línea de acabar con el enemigo acabó en un campamento, porque cabe recordar que se hacía pasar por un joven que estaba en búsqueda. En aquel campamento lograba escaparse de los tiempos de oración y de la misa. Pero el 17 de julio de 1979, nunca olvidará esa fecha, algo ocurrió en su interior.

“No sé exactamente por qué, pero me quedé en la oración de la tarde. Ya de noche, a las 22.30, recuerdo haber pensado: ‘¡estoy cansado de estar atrapado por los espíritus!’. Y luego: ‘hay algo hermoso y que transmite paz en estos cristianos’. Y de repente me encontraba de rodillas. Esta brecha en mi muro interior fue sin duda suficiente para el Espíritu Santo porque se precipitó por ella. ¡Estuve arrodillado dos horas! Cuando me levanté, era un creyente, un católico, creía todo lo que profesa la Iglesia, y ¡mi corazón rebosaba de alegría!”, confiesa en su impresionante testimonio.

El propio padre Thibaut asegura que su conversión fue “tan brutal como el camino a Damasco” de San Pablo, “pero el resto tardaría un poco más”. De hecho, explica que tuvo que “descubrir la Iglesia, desde la A hasta la Z: ¡ni siquiera sabía hacer la señal de la cruz! También necesité romper con ciertos hábitos mentales, como por ejemplo, dejar de buscar mensajes secretos en los Evangelios… Finalmente, debía renunciar claramente a los poderes mágicos. Me deshice de todos los grimorios (libros de magia) y objetos relacionados con las prácticas esotéricas”.

Además, acudió al sacramento de la confesión, “muy eficaz contra las ataduras”, y recibió una oración de liberación completa puesto que “a Satanás no le gusta que se le escape un alma que ha atado, por lo que hace todo lo posible por recuperarla jugando con sus debilidades…”. Por ello, este sacerdote recomienda “ponernos en los brazos de Cristo –en los sacramentos de su Iglesia- y estar acompañado por un sacerdote familiarizado con este tipo de prácticas”.

Finalmente, Jean-Christophe hizo la comunión a los 24 años y la confirmación a los 28. Mientras se producía todo esto se mudó con su familia a Metz y en la universidad se matriculó en secreto en Teología.

Llevaba una doble vida pues sus padres eran comunistas y profundamente anticatólicos. Decía que se iba al cine cuando en realidad acudía a misa. Hasta que lo confesó todo y les dijo: “Soy cristiano, hago Teología y he elegido a Cristo para siempre”.

La respuesta de sus padres estuvo llena de desprecio y además dejaron de pagarle los estudios. Pero él se puso a trabajar y continuó con Teología. Mientras tanto, el antiguo satanista caminaba en todo momento con una Biblia en su mano.

Las preguntas no tardaron en llegar:"¿No quieres ser sacerdote?". No, respondía siempre él resistiéndose a una llamada que sintió durante cinco o seis años. Finalmente, su vocación se impuso aunque antes de ingresar en el seminario contó a su obispo todo su pasado, sin ocultarle absolutamente nada, incluso la profanación de la capilla. Y así fue como tras estudiar varios años en Roma fue ordenado sacerdote en 1992.

Desde entonces ha sido un auténtico ciclón de la evangelización, especialmente entre los más jóvenes sabiendo lo vulnerables que pueden ser en ese momento y la ayuda que necesitan para vencer la tentación.



Sus padres eran unos idealistas y convencidos marxistas. Su catecismo ya no fue el de la Iglesia sino que le hacían aprender de memoria la doctrina comunista. Y así fue creciendo. En su habitación tenía un gran póster del Ché Guevara y otro con un puño en alto cerrado que decía: “El pueblo unido jamás será vencido”.


14 feb 2021

Exorcista en Rusia

José María Vegas, claretiano, lo explica en «Madrileños por el Mundo​​​​​​​» de Telemadrid

Misionero español y único exorcista en Rusia: «Antes era escéptico sobre esto, hoy creo totalmente»















“Madrileños por el mundo” es uno de los programas más conocidos y seguidos en la televisión pública de Madrid. En él un reportero visita una ciudad de cualquier parte del mundo que es mostrada a los telespectadores a través de los ojos de ciudadanos madrileños que viven en ella.








En uno de sus últimos programas la ciudad elegida era la rusa San Petersburgo. Y el madrileño que más tiempo estuvo en cámara no era otro que un sacerdote misionero, José María Vegas, un claretiano que lleva más de dos décadas en Rusia.

"Me apunté a una aventura"

En esta bella ciudad es profesor en el que es el único seminario católico en todo el país, atiende una parroquia, lleva un movimiento de matrimonios y también es el único exorcista que existe en toda Rusia, un ministerio que le encomendó el obispo hace más de ocho años.



En principio iba a estar en este país tres años pero ya no quiere volver. “Me apunté a una aventura sin saber dónde venía. Llegaba a lo que fuera. Mi congregación pidió voluntarios y yo me ofrecí. Y el provincial me avisó al día siguiente para que hiciera la maleta”, cuenta el padre José María sobre su llegada a Rusia.

Es el único exorcista en Rusia

Uno de los aspectos de los que se muestra más orgulloso es del movimiento Encuentro Matrimonial, carisma con el que trabaja en Rusia ayudando a los matrimonio y fomentando el amor y el diálogo entre ellos.

No eligió, sin embargo, ser el exorcista diocesano. “Un día me llamó el obispo y me dijo que había pensado que yo fuera el exorcista. Me quedé un poco sin palabras”, relata el misionero español.

Cuatro casos de posesión demoniaca

Durante la entrevista asegura que en estos años ha tenido cuatro casos de posesión demoniaca, es decir, los casos más graves.

José María Vegas habla del caso de una mujer en Moscú “que había estado muchos años vinculada a la adivinación con cartas de tarot y su marido también. Además, habían estado muchos años en temas de astrología y magia… Y entonces se acercaron a la Iglesia para ser católicos y ella empezó a tener problemas. No podía entrar en la iglesia, le entraban arrebatos de odio contra los iconos y los objetos sagrados y en los exorcismos había reacciones muy fuertes”.

También contó el caso de otra mujer bielorrusa que había acudido a numerosos curanderos y brujas porque quería quedarse embarazada y no lo conseguía. Esta persona, cuenta el exorcista, está ahora mucho mejor, pero tuvo muchos problemas.

La pregunta mental que el poseído respondió

“En una ocasión durante la oración ella decía ‘señor mío, señor mío’ en ruso. Y yo le pregunté mentalmente en español: ‘¿quién es tu señor?’. Ella me dice: ‘Me ha dicho que mi señor es Satanás’. Y además me contesta en español. Son casos que no puedes explicar de manera racional”.

El propio sacerdote confiesa que en el pasado “era muy escéptico” debido a la educación racionalista que recibe ahora la sociedad pero “practicando me he convencido de que no, lo creo completamente”.

Así realiza los exorcismos


A preguntas de la periodista de Telemadrid, el padre Vegas afirma que “yo lo que hago es rezar. Agarro la cruz, la estola y hay un ritual. Es un ritual muy sencillo. Empiezo con el ‘en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Bendices el agua y luego hay dos oraciones. Una oración dirigida a Dios pidiendo la liberación de la persona y otra dirigida al diablo donde se le manda que salga de la persona. Yo esta parte la hago en ruso”.


Afirma igualmente que ha tenido casos de grandes manifestaciones de poder físico por parte de la persona poseída y otros en los que le contestaban en lenguas que no conocían porque “no es ella la que habla sino el bicho que tiene dentro”.

El origen de su vocación

Durante el programa también habló con naturalidad del origen de su vocaciónVegas asegura que fue a los 18 años, “casi de repente”. Tras una crisis adolescente, “me vino el pensamiento de dedicarme completamente a Dios y a los demás. Me vino una especie de inspiración”. En el origen de la crisis que dio pie a su vocación estaba el noviazgo que había tenido con una chica, pero finalmente esta crisis fue el instrumento de Dios para la llamada al sacerdocio.

Eso sí, nunca ha “dudado” de que ser sacerdote era lo que Dios quería para él, aunque sí haya tenido “momentos de debilidad”. Pero servir a todos en el lugar que sea es para este madrileño lo mejor que le puede pasar.


25 ene 2021

Entrevista a un exorcista.


P. Carlos Spahn y P. Javier Olivera Ravasi

El fenómeno del exorcismo resulta ser, por momentos,
un tema del cual no se habla mucho, ni siquiera dentro del ámbito
de la Ia iglesia Católica.
En la presente entrevista conversaremos con el P. Carlos Spahn,
sacerdote y religioso con residencia en México .

9 dic 2020

Exorcismo y satanismo

 «Viene a verme más gente con sufrimientos inimaginables»: un exorcista, ante el avance del satanismo. 

El dominico François Marie Dermine lleva 25 años desempeñando este ministerio. 

El dominico François-Marie Dermine es un exorcista veterano con más de 25 años de servicio en este ministerio, especialmente en la diócesis italiana de Ancona. Profesor también en la Facultad Teológica de Emilia Romana es igualmente presidente de la asociación católica italiana GRIS (Grupo de Investigación de Información Social-Religiosa).

En estos años ha publicado varios libros sobre el ministerio del exorcismo y los peligros que rodean las creencias y prácticas oscuras del ocultismo. Y ante la gravedad de la situación ha querido publicar un nuevo texto Ragioniamo sul demonio. Tra superstizioni, mito e realtà (Razonemos sobre el diablo: entre supersticiones, mitos y realidad).

En una entrevista con el National Catholic Register, el padre Dermine afirma con rotundidad: “Soy exorcista y me duele mucho escuchar a la gente en general y a los sacerdotes en particular negar la acción concreta del diablo en nuestras vidas. No pude soportar más esta situación. Es la razón fundamental por la que escribí este libro. La fe privada de la creencia en la existencia del diablo no es genuina porque la existencia de los ángeles es una verdad de fe, y el diablo es un ángel caído. Lo tengo muy claro desde este punto de vista. Quien niega la existencia del diablo es un hereje. Evidentemente, el diablo no está en el centro de la fe, pero su figura es indispensable para comprender el misterio de la fe".

“A veces me pregunto cómo puede un sacerdote permanecer fiel a su vocación sin creer en el diablo. Lo convierte en una especie de trabajador social, pero nada más”, agrega.

Goya pintó la famosa pintura que representaba a San Francisco de Borja realizando un exorcismo

De este modo, este dominico afirma que tanto fuera de la Iglesia pero también en su interior se vive un periodo de “gran racionalismo”. En su opinión, “tratamos de encontrar una explicación, una demostración de todo, pero como recuerdo en mi libro, la existencia del diablo no se puede demostrar, se debe creer. Incluso si hay buenas razones para creerlo en un nivel racional, no es suficiente. Después del Vaticano II, el deseo de racionalizar la fe, especialmente en regiones donde el catolicismo era muy tradicional, fue a veces demasiado radical. Muchos miembros del clero parecen querer emanciparse de conceptos que les parecen demasiado medievales, atrasados ​​o incluso supersticiosos, mientras que la creencia en el diablo todavía está bastante extendida en el resto de la sociedad, especialmente entre los jóvenes”.

Por otro lado, el padre Dermine alerta de un resurgimiento de un “satanismo agresivo”. Explica que esto lo ha visto por su propia experiencia, pero también con sólo echar un vistazo en internet. “El satanismo es ahora una realidad para muchos jóvenes, que ya saben mucho al respecto gracias a los recursos que encuentran online. En estos sitios web, la figura del diablo es alabada abiertamente y atrae a mucha gente, esta figura del diablo que se emancipa de Dios para llevar su vida como le plazca. También hay un crecimiento de grupos satánicos reales, cuando en el pasado eran una realidad muy excepcional. Se están multiplicando de una forma muy preocupante”, asegura.

Pero además, este exorcista añade que también lo ve “a través de las víctimas del satanismo, de ritos peligrosos, que vienen a verme y que han vivido en su propia piel sufrimientos inimaginables y sin precedentes. Personalmente, puedo decir que viene a verme más gente que antes y, lamentablemente, no puedo seguirlos a todos. El satanismo ha salido a la luz y debemos tener mucho cuidado al respecto”.

Uno de los riesgos que se puede correr es que si se habla demasiado del diablo, se vea su firma en todas partes y se le atribuyan todos los males. Ante esta posibilidad, el padre Dermine señala que “cuando la gente viene a verme para un exorcismo, paso mucho tiempo hablando con ellos, porque a menudo olvidan que la mayoría de nuestros males no son causados ​​por manifestaciones del diablo sino por nosotros mismos, ya que somos la causa del 90% de nuestros males. Que el diablo luego venga a exasperarlos es un hecho”.

Para ello, pone el ejemplo de Adán y Eva, porque “fueron ellos quienes cometieron el pecado original, no la serpiente. Obviamente, fueron inducidos por el diablo, pero seguramente el pecado es causado por nuestras elecciones. Sería demasiado fácil arrojar nuestros pecados sobre el diablo. No es fácil llegar a un equilibrio, en este sentido. Las personas que se apresuran hacia el exorcista en cualquier ocasión también corren el riesgo de no ver las causas naturales de sus problemas”.

El exorcista también habla del poder de prácticas ocultas como el mal de ojo, incluso en personas de fe que sean víctimas de terceras personas. En este sentido, afirma que “este hecho ha sido confirmado por mi propia experiencia. Todos pueden ser víctimas del mal. Pero es obvio que es más difícil que una persona que trata de vivir una vida honesta en la gracia de Dios se convierta en presa del diablo. Sin embargo, he seguido a cristianos devotos que estaban bajo su control. Pero si esto sucede, si Dios lo permite, es para permitir que estas personas obtengan un bien mayor. Personalmente fui testigo de que estas personas pueden dar un salto cualitativo importante en su vida humana y en su vida de fe. También tenemos varios ejemplos de santos poseídos en la historia, y esto significa mucho. Sin embargo, estas personas han podido ganar la batalla con la ayuda de Dios, y esto también fortaleció su santidad y humanidad”.

Por ello, también recuerda que “cuando hablo con la gente, siempre les digo que no hay antídotos absolutos para la acción del diablo. Estamos llamados a estar alerta mientras nuestro enemigo anda como un león rugiente tratando de hacernos caer. Tenemos que estar atentos, sin poner nunca al diablo, o el miedo a él, en el centro de nuestra atención. Jesucristo está siempre en el centro, así como el amor infinito de Dios hacia nosotros”.

También se habla mucho de la relación de personas muy poderosas con el satanismo. “Aquellos que buscan el poder a veces se ven tentados a confiar en el diablo. Este peligro es real. No se excluye en absoluto que personas de alto rango adoren explícitamente al diablo, por no mencionar la masonería, algunos de cuyos miembros pueden llevarse muy bien con el satanismo”, señala a este respecto.

¿Qué pueden hacer los católicos ante este resurgimiento del satanismo? Este exorcista afirma que “la oración es la primera arma, para ellos mismos, pero también para los ministros de la Iglesia, todos aquellos que tienen cargos de responsabilidad”.

“En estos tiempos de confusión, donde el diablo tiene ante sí una autopista, los fieles tienen el deber de profundizar su fe, de formarse. Necesitamos pensar mucho en asuntos de fe y el mundo que nos rodea. Es exactamente por eso que llamé a mi libro Vamos a razonar sobre el diablo”, concluye.

13 ago 2020

Mariah Carey y el satanismo

 


La hermana de Mariah Carey denuncia a su madre por supuestos abusos sexuales durante ritos satánicos


Alison Carey asegura que cuando tenía 10 años su progenitoria alentaba a hombres adultos a “participar en actos sexuales” con ella y otras menores

Alison Carey, la hermana mayor con la que Mariah Carey no tiene relación desde hace casi 30 años, ha presentado una denuncia contra su madre por supuestos abusos sexuales cometidos en rituales satánicos con desconocidos cuando solamente tenía 10 años.

Según la documentación presentada por Carey, de 57 años, en febrero al Tribunal Supremo de Nueva York y obtenida ahora por el Daily Mail, su madre Patricia habría permitido y alentado en repetidas ocasiones a lo largo de su infancia que hombres “participaran en actos sexuales” con la niña en su presencia.


Más allá de estos supuestos delitos, Alison ha alegado en su testimonio que, además de soportar su propio abuso, también se vio obligada a ver cómo abusaban de otros jóvenes “a medianoche durante reuniones de adoración satánica que incluían rituales de sacrificio”.

De acuerdo con los alegatos de Carey, todos aquellos episodios vividos durante su infancia le habrían creado un trastorno de estrés postraumático que habría acabado derivando en una adicción a las drogas para poder soportar el recuerdo de todo aquello.

Ya en 2018, Alison Carey afirmó en una entrevista que un miembro de la familia solía llevarla a reuniones de ocultismo en las primeras horas de la mañana, donde “sucedían cosas terribles, cosas que un niño nunca debería ver” y fue abusada por adoradores encapuchados bajo la amenaza de que “si contaba lo que estaba pasando, dañarían a Mariah”.


8 may 2020

Magia no, ocultismo y demonio



Entrevista sobre Magia y Ocultismo a quien sería electo Papa, Benedicto XVI


“Estas mentiras aparecen en un primer momento como un ensanchamiento del poder, de las experiencias, como algo encantador: el yo se convierte en Dios. Pero al final, la mentira sigue siendo una realidad que destruye.”


Eminencia ¿qué es la magia?
Es el uso de fuerzas aparentemente misteriosas que sirven para obtener un dominio sobre la realidad física y también psicológica. Es decir, el intento de instrumentalizar las potencias sobrenaturales para el propio disfrute. A través de la magia se sale de la esfera de la racionalidad y del uso de fuerzas físicas aprehendidas gracias a la ciencia. Se va buscando –y a veces se encuentra– una manera de apropiarse de la realidad con la ayuda de fuerzas desconocidas. Puede que en muchos casos sea todo una trampa, pero también puede ocurrir que por medio de elementos que se alejan de la racionalidad se pueda acceder a un cierto dominio de la realidad.
(…)

San Pablo, en Chipre, define públicamente al mago Elimas como “hijo del diablo”. ¿Podríamos afirmar con certeza que detrás de (en) la magia y el mundo del ocultismo está siempre presente el demonio?
Sí. Yo diría que sin el demonio, que provoca esas perversiones de la creación, no podría existir todo este mundo del ocultismo y de la magia. El problema surge cuando entra en juego un elemento que va más allá de las realidades de la razón y las realidades reconocibles gracias a la ciencia unidas a una razón sincera. Se ofrece una entidad aparentemente divina que nos inspira sobrenaturalidad. En cambio, no son nada más que una parodia del divino. Poderes, pero poderes en decadencia, simples ironías contra Dios.

¿Es ésta la raíz de la firme condena hecha por la Iglesia con respecto a la magia y el ocultismo?
Sí. Todo empieza con el Antiguo Testamento: pensemos en el conflicto entre Samuel y Saúl. En éste encontraremos un ejemplo de Dios revelado, un Dios de esta Tierra, por tanto, pagano, ya que pervierte la relación entre Dios y el hombre. Esta condena continúa en toda la historia de la Revelación y recibe su último toque de claridad en el Nuevo Testamento. Claramente no es un positivismo que quiere excluir alguna de las riquezas o experiencias del ser, sino la verdad de Dios que se opone a la mentira fundamental. El nombre del diablo en las Sagradas Escrituras, «padre de las mentiras», llega a comprenderse de un modo nuevo si hemos de considerar todos estos fenómenos, ya que aquí encontramos realmente la mentira en su más alto estado de pureza.

¿Y de qué forma?
El hombre se hace dominador del mundo disfrutando aquello que se nos presenta bajo forma de Dios, y entonces usa su poder para dominar el mundo en sí mismo, cayendo así en una mentira radical. Estas mentiras aparecen en un primer momento como un ensanchamiento del poder, de las experiencias, como algo encantador: el yo se convierte en Dios. Pero al final, la mentira sigue siendo una realidad que destruye. Vivir en la falsedad quiere decir vivir en contra de la realidad y, de este modo, vivir en la autodestrucción. Podemos ver dos aspectos de esta prohibición.
Por una parte, simplemente tenemos que excluir las prácticas ocultas y mágicas porque pervierten la realidad, son mentiras en el sentido más profundo de la palabra. El segundo aspecto –el aspecto moral, que sigue al ontológico– es que, contrarias a la verdad, son destructivas, y destruyen al ser humano comenzando por su núcleo.

Entonces, ¿cuáles son los peligros para quien practica con la magia y lo oculto?
Empecemos hablando del aspecto fenomenológico. La trampa se tiende con promesas, a través de una experiencia de poder, de alegrías, de satisfacción. Pero después el hombre va entregándose a una red demoníaca que poco a poco le somete, llega a ser más fuerte que él. El hombre deja de ser el dueño de casa.
Si una persona entra a formar parte de una secta o de un grupo mágico se convertirá en un esclavo no sólo del grupo, que de por sí ya sería grave por lo que comporta de alienación total la pertenencia a estas sectas. Sino que será esclavo de la realidad que se encuentra detrás del grupo, esto es, una realidad realmente diabólica. Y de esta manera el hombre se dirigirá hacia una autodestrucción siempre más profunda, peor que la de las drogas.

¿Desde dónde proviene tanta sed hacia lo oculto?
Me parece una mezcla entre una tendencia hacia lo divino y la desorientación, que cierran al hombre en sí mismo.

Ninguno de los ocultistas declara abiertamente que opera con el concurso del demonio. Todo lo contrario, casi todos afirman que son creyentes y que hacen el bien. Utilizan imágenes sagradas, crucifijos…
Sí. La mentira más profunda después se concreta en una mentira más evidente. El mago, en su orientación personal, ha llegado a la mentira. Después, le resulta natural usar todos sus artilugios para expresar y modelar las mentiras. Naturalmente, el sincretismo es uno de los elementos fundamentales del mundo mágico y ocultistas, que se sirve de las religiones y, sobre todo, de los elementos cristianos, pervirtiéndolos con el único interés de atraer a la gente y ser creíbles, haciéndose también con la fuerza escondida de la realidad cristiana. Lo vemos en los Hechos de los Apóstoles con Simón el Mago, que quiere comprar la fuerza de los apóstoles. «Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, y quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás» (Hechos de los Apóstoles 8,18-23).

Se afirma que existen formas de magia y adivinación que son inocuas y «ligeras», como la lectura de la mano, las cartas y el horóscopo. Y en el Nuevo Catecismo, que las ha condenado, se ironiza sobre ellas. ¿Existe una escala de gravedad o son todas de la misma cepa, y por eso, todas graves?
A lo mejor puede existir una utilización más ligera, pero, de todas maneras, será inaceptable, ya que abre las puertas hacia lo oculto. Si uno empieza a moverse en esta dirección, corre el riesgo de caer en una trampa todavía más profunda. Pero el hecho de que uno pueda deslizarse con cierta facilidad, y a veces sin poder evitarlo, no tiene por qué llevarnos hacia un rigorismo. Un rigorismo que ya no distingue entre una conducta que es señal de una cierta ligereza de vida y la manera de actuar de aquellos que han entrado de pleno en estas situaciones. Sin duda, existe una cierta distinción, pero hay que tener presente que un escalón lleva fácilmente a otro, ya que el terreno es resbaladizo.

¿Qué es lo que diría a aquellos que frecuentan a la vez Iglesia y ocultismo, pues creen que una cosa no excluye a la otra?
Les diría que tienen que empezar a entender mejor la fe e introducirse profundamente en el camino cristiano para comprender que son dos cosas totalmente diferentes. Si escucho la Palabra del Señor con mi mano en su mano, me dejo guiar por el amor de Cristo, me inserto en la gran comunión de la Iglesia, siguiendo con Ésta el camino de Cristo. Es bien diferente si yo empiezo a entrar en la grave realidad del ocultismo. Las dos posturas son extremadamente distintas desde el inicio. Entender esta distinción es una decisión fundamental del hombre, y el paso inicial hacia el camino de la fe. Pensemos en el ritual del Bautismo, donde tenemos por una parte el «si» hacia el Señor y a su ley, y por la otra el «no» hacia satanás. En tiempos pasados había que mirar hacia Oriente para decir que «sí» al Señor y hacia Occidente para decir que «no» a las seducciones del diablo. Con estos rituales, la Iglesia se defendía de las prácticas ocultas, como también lo hace ahora y nos hace entender el carácter inconciliable de las dos posturas. Yo digo que «sí» al camino del Señor y esto implica mi «no» hacia las prácticas mágicas. Debemos renovar de una manera más concreta y realista esta dúplice decisión. Decir que «sí» a Cristo implica que no puedo «servir a la vez dos dueños»; además, como dice el Señor, si digo que «si» al Señor, en el mismo momento no puedo decir que «si» a uno de estos poderes escondidos, debo decir: «no, no acepto la seducción del diablo». Y, a lo mejor, con ocasión de renovar los votos del Bautismo antes de Pascua, se debería explicar que lo que pronunciamos no es un antiguo ritual, sino una importante elección para nuestra vida de hoy, un acto concreto y realista.

¿Existe un punto de no-regreso para quien haya entregado su vida a la magia?
Es difícil de responder. Si un individuo ha entrado en lo que el Señor llama «pecado contra el Espíritu Santo», como aversión a Dios y maldición del Espíritu de Dios, pervirtiendo su espíritu, abriéndolo a la acción del demonio, aquí puede que se realice lo que el Señor indica como punto de no-regreso. Pero por nuestra parte no podemos dar un juicio sobre lo ocurrido. Nosotros debemos decir siempre: existe la esperanza de la conversión.
Naturalmente, si uno ha entrado en este mundo, es necesaria una conversión radical. Y es una conversión que se hace siempre más difícil, realizable sólo a través de la fuerte ayuda del Espíritu Santo implorado por la comunidad de la Iglesia que quiere ayudar a estas personas para que regresen hacia Dios. Por tanto, debemos mantener siempre la esperanza, y hacer lo posible para implorar el perdón de Dios. Iluminar a aquellas personas y acompañarlas hacia una conversión profunda. Es imprescindible el ritual de la expulsión del demonio. Un ritual cuya importancia no entendían del todo los cristianos, pero que ahora recibe un nuevo sentido  y un significado más concreto. Se trata de liberar a las personas del demonio, pues éste, debido al contacto de algunos con la magia y el ocultismo, se ha apoderado realmente de ellos.

Entonces, ¿son necesarios los exorcismos?
Ciertamente.

Eminencia, le cito algunos datos. En Italia, al número del horóscopo telefónico llegan diez millones de llamadas al año, y existen por lo menos cien mil magos y menos de treinta y ocho mil sacerdotes. ¿Qué siente ante esta realidad?
Es la señal de  que estamos ante una amenaza de paganismo profunda. Esto es, perversión del destino religioso del hombre. En esta religión falsificada, en la cual, como ya he dicho, el hombre disfruta o busca disfrutar de las fuerzas sobrenaturales, existe un desafío fundamental para nuestra obra de evangelización. Ante el paganismo, debemos anunciar la realidad liberadora de Dios. Estas prácticas se presentan con el pretexto y la pretensión de ofrecer al hombre una liberación. Ofrecen poder, satisfacción, la promesa de hacerte vivir con todas las posibilidades del ser. En la realidad son una esclavitud terrible que puede llegar incluso a deshumanizar. Lo mismo ocurría con las religiones pre-cristianas, que creaban un mundo temeroso. La llegada del anuncio cristiano trajo consigo la liberación de los miedos hacia los demonios. Hay un solo Dios que es más fuerte que todos ellos: éste es el anuncio que ha liberado realmente al mundo. Hoy en día, en algunas partes del mundo que todavía no han sido evangelizadas, se puede ver cómo el miedo hacia los demonios y a los brujos crea un clima de miedo e inmovilidad. No se puede actuar, puesto que a cada paso se puede caer en las manos de un demonio. Entonces debemos proclamar la fuerza liberadora del anuncio de que existe un solo Dios. Un Dios que es Amor, que nos ama, que tiene la fuerza de guiarnos, de darnos la verdadera libertad y que con su potencia invencible nos libera de esta esclavitud. Desgraciadamente esto ya no está presente en la mentalidad de las personas. Muchos ven sólo el camino arduo de la religión, la lejanía de un Dios de quien no tenemos experiencia, y buscan una experiencia inmediata y una rápida satisfacción, y caen en la esclavitud. En esta hora de tentación pagana profunda, creo que debemos anunciar el Evangelio en toda su sencillez y grandeza, como la verdadera y única liberación.

En su vida como sacerdote, arzobispo y cardenal, ¿ha conocido alguna vez a personas dañadas por la magia?
En el ambiente en el que he vivido no estaba presente esta realidad. He oído hablar varias veces de este tipo de casos. Y hoy me llega información de más sitios sobre cómo la magia deteriora y destruye las vidas humanas.

La magia tradicional, folclórica, típica de los países mediterráneos y todavía más radicada en las regiones italianas, ¿es una práctica inocente o el ingrediente principal sigue siendo el concurso del demonio?
En los albores del cristianismo quedaban entre la gente elementos mágicos, con una presencia reducida, redimensionados por una fe que se difundía, pero que, sin embargo, suponía el peligro de que pudiese transformarse en magia. Era una presencia peligrosa e inaceptable, pero dominada por la vida de fe de la multitud. Sin embargo, ahora vemos que estos pequeños «residuos» que parecían inocentes no lo son en absoluto, y pueden convertirse en la chispa que provocaría una nueva irrupción del ocultismo en el mundo.