20 ene. 2019

Exorcista de San Salvador

El exorcista explica el paso a paso de la lucha contra el diablo.


Sacerdote Raymundo Brizuela

El P. Raymundo Brizuela es párroco de Santo Tomás en San Salvador y desde hace nueve años se dedica al ministerio del exorcismo. Este sacerdote de 84 años relata paso a paso cómo lucha contra el demonio cotidianamente.
El P. Brizuela cuenta que cada día lo buscan entre 20 y 25 personas que afirman tener algún problema de posesión.
El presbítero precisa que la gran mayoría de los casos que atiende no son posesiones demoniacas sino trastornos mentales.
Si la persona no está poseída, indica el presbítero, la bendice y la remite a un psicólogo. Si se confirma la posesión, se procede con el rito que debe ser realizado por un sacerdote “piadoso, docto, prudente y con integridad de vida”.
El sacerdote explica que el rito “empieza con la letanía de los santos, después se lee el salmo 91, el principio del Evangelio de San Juan”.
Luego, prosigue el sacerdote, “hacemos que el poseído haga una renuncia a satanás, que renuncie a sus obras, y después un acto de fe con el credo”.
“Después viene la oración imperativa, donde se le dice al demonio que salga directamente. A veces no se nota que el demonio salga, pero uno más o menos observa, si se quedó dormido o quieto, uno le habla un poco fuerte y (la persona) ya se levanta como si nada”, refiere.
El exorcismo, dice el P. Brizuela, se hace normalmente con algún testigo o familiar que también ayudan al sacerdote que “al enfrentarse a una fuerza sobrenatural se expone a patadas, golpes, poniendo en peligro su propia vida”.
El exorcismo no tiene un tiempo definido y requiere muchas veces varias sesiones hasta lograr liberar a la persona poseída.
El P. Brizuela explica que “la posesión es la más crítica de las manifestaciones extraordinarias del mismo Satanás, donde un ente maligno entra en una persona para hacerle daño y en estos casos se hace necesario un exorcismo, un ritual exclusivo de la Iglesia Católica”.
Ante esto, señala, la Iglesia tiene la herramienta del exorcismo, que consiste en “una ceremonia especial que la Iglesia tiene para expulsar al demonio. 
Para realizarlo se requiere del mandato del obispo; sin él, es mentira el que diga que ha hecho exorcismos”.
Una de las primeras señales para identificar a un poseído, prosigue, está en la diferencia con quien padece dolencias mentales. “El que tiene trastorno mental no coordina, el poseído sí. Está actuando con su palabras y con pleno conocimiento de lo que hace”, asegura.
Además, resalta “una persona poseída se resiste a entrar en el templo, rechaza al sacerdote, si se la rocía con agua bendita le quema, al igual que si le impone la mano en la cabeza. Con esos signos nosotros normalmente sabemos que una persona podría tener una posesión”.
Sobre el origen de la posesión, el párroco de la Iglesia Santo Tomás dice que una primera causa es “participar en ritos satánicos, como la ouija”.
Otra causa puede ser la “consagración de un niño al demonio por parte de sus padres que realizan prácticas satánicas” o la más común es “el pacto con el demonio”, cuando alguien se compromete a rendirle culto a cambio de que haga daño a alguien.
Finalmente el sacerdote exhorta a todos los fieles a que recen y vivan cerca de Dios; y a los jóvenes los alienta a abandonar “la tendencia aventurarse en relación a cuestiones satánicas, pues la única posesión que existe, es el pecado mismo”.

15 ene. 2019

¿Cuando ir al exorcista?

¿Cómo saber cuándo es necesario un exorcista?




¿Cómo saber cuándo un católico necesita de la ayuda de un exorcista? La repuesta “no es siempre fácil”, explica el P. Pedro Barrajón, doctor en teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y Director del Instituto Sacerdos, pero tras descartar enfermedades mentales “lo mejor es ir con un sacerdote de confianza”.
Señaló que “no es siempre fácil saber cuándo una persona necesita de un exorcista”, pues “con frecuencia las personas dudan de lo que les pasa o lo atribuyen a otras causas”.
“Lo mismo puede suceder a la familia de la persona que necesita un exorcista, que no siempre comprende el fenómeno y quiere comprensiblemente aplicar soluciones naturales”, dice.
“Cuando alguien, después de haber descartado que se trata de una enfermedad de tipo mental o psicológico, comienza seriamente a pensar que puede haber un influjo sobrenatural, lo mejor es ir con un sacerdote de confianza y contarle lo que le pasa”.
El P. Barrajón indicó que “si el sacerdote ve que él mismo con los medios normales que posee la Iglesia no llega a solucionar el mal que aqueja a esta persona, entonces lo mejor es que le aconseje visitar a un exorcista”.
“El exorcista suele tener la sensibilidad, dada por la práctica, de distinguir con relativa facilidad cuándo se trata de una caso que necesite exorcismo o cuando sea sólo necesaria una oración de liberación”.
“Entonces, si el exorcista lo juzga oportuno, de acuerdo con la persona necesitada, se realiza el exorcismo y podrían ser varias sesiones las que se tendrán que llevar a cabo antes de obtener la liberación, según el querer divino y la fe de las personas”, dijo.
El peligro de negar la existencia del diablo
El Director del Instituto Sacerdos advierte también que cuando se niega la existencia de los demonios “se corre el peligro de dejarle la puerta abierta para su acción sea más poderosa y para que las personas no reconozcan su acción y no se pueden proteger adecuadamente”.
“Es cierto que un racionalismo difundido ha hecho que para muchas personas el demonio no sea para ellos un personaje existente. Incluso la misma teología por algunos años mantuvo una posición distante y algunos teólogos se mostraron escépticos sobre la necesidad de exorcismos”.
Sin embargo, precisa, “la negación del demonio es contraria al testimonio bíblico y al Magisterio de la Iglesia, como han recordado recientemente muchos Papas”.

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10 ene. 2019

La virtud exorcística (2)

¿Cómo se “perfecciona” un exorcista para enfrentar al diablo?



“Se podría decir, en líneas generales, que sí, que se necesitaría un mayor número de exorcistas para atender los casos que se presentan, pero sobre todo que se necesita una mejor capacitación”. Así lo asegura el P. Pedro Barrajón, Director del Instituto Sacerdos, que organiza un curso especial para capacitar a exorcistas en Roma, Italia.
El P. Barrajón es claro: “no importa solo el número sino la calidad de las personas”.
Por lo “especial y delicado” de este ministerio, señala, se requiere que el exorcista tenga “una preparación sólida”.
El presbítero español indica que “un grupo de sacerdotes, hace ya más de diez años, nos pidió tratar el tema del exorcismo y la oración de liberación. Ellos encontraban en su ministerio casos pastorales a los que no sabían muy bien qué solución dar, pues habían recibido poca formación al respecto en seminarios y en las facultades de teología”.
“Y es cierto que durante bastante tiempo este tema se dejó más bien a la práctica pastoral, pero no había demasiada profundización teológica”.
El también doctor en teología por la Pontificia Universidad Gregoriana, asegura que en el curso para exorcistas “tratamos de ofrecer un programa serio, bien estructurado, con buena fundamentación bíblica, teológica, pastoral, canónica y en las ciencias humanas. El curso fue muy acogido desde el inicio”.
El perfil de un exorcista
El P. Barrajón destaca que la labor de un exorcista, asignada por un obispo a uno de sus sacerdotes, requiere de “hombres de Dios, prudentes, con fortaleza de espíritu, de profunda oración, de sana y sólida formación teológica y espiritual”.
Estos sacerdotes, precisa, deben ser “obedientes a la Iglesia y a los pastores, que no crean que el poder contra el diablo viene de ellos mismos”.
Por el contrario, advierte, tienen que estar conscientes de que “es Cristo Salvador quien es capaz de vencer al príncipe de este mundo”.
Teología, liturgia, psicología y culturas
El sacerdote español indica que el curso organizado por el Instituto Sacerdos se enfoca en “las bases teológicas sobre la existencia y naturaleza de las creaturas puramente espirituales que son los ángeles y, más en concreto de los ángeles caídos, los demonios”.
También, precisa “es muy necesaria también la formación litúrgica”, pues “no hay que olvidar que el exorcismo es un sacramental”.
“Y, además, es necesaria la formación canónica, elementos de psicología que permiten distinguir una enfermedad mental de verdadera acción diabólica, comprender cuáles son los criterios de discernimiento para poder juzgar si se trata verdaderamente de un caso de posesión”.
“Se da un panorama de la práctica del exorcismo en diversos continentes y culturas, se exponen los elementos que ayuden a la vida espiritual de quien se dedique a este ministerio y a los laicos que apoyan con la oración, etc.”, explica.
Entre los varios ponentes del curso figuran Mons. Luigi Negri, Obispo Emérito de Ferrara (Italia); Mons. Rafael Martinelli, Obispo de Frascati (Italia); el sacerdote exorcista César Truqui; y la psicóloga Anna Maria Giannini.
El P. Barrajón precisa luego que si bien el curso “está dirigido principalmente a sacerdotes que quieren tener una formación en este ámbito”, pueden participar “también laicos que tengan un serio interés científico o pastoral en el tema”.
“Para ellos se requiere una carta de su obispo”, explica.

5 ene. 2019

La virtud exorcística.

¿Cómo debe ser un buen exorcista para combatir a los demonios? Esto dice el Padre Fortea



¿Qué características debe reunir un buen exorcista para dedicarse a la lucha frontal contra los demonios? El famoso teólogo español José Antonio Fortea, autor del tratado de demonología y manual de exorcística Summa Daemoniaca, las detalla.
El P. Fortea explicó que “hay que partir del hecho de que todo sacerdote tiene poder para hacer exorcismos”, pero “la Iglesia concede el permiso para hacer exorcismos al que el obispo considera adecuado”.
“Lo ideal, pudiendo disponer de ello, es conseguir un sacerdote que tenga sentido común, que tenga una buena vida de oración, de penitencia, que encima esté bien formado”, señaló.
El sacerdote español aseguró que mientras “más cualidades tenga, mejor”, aunque destacó que “lo mismo se puede decir para ser un vicario episcopal o un vicario general”.
En particular se dan estas recomendaciones para los exorcistas, explicó, “porque si uno se va a dedicar de forma habitual a este ministerio, realizando exorcismos de forma habitual, es cierto que el demonio no le gusta que le hagan sufrir, y va a tratar de vengarse”.
“Entonces es preferible escoger a alguien que pueda resistir a los embates del demonio si se va a dedicar de forma habitual”, aseguró.
El P. Fortea indicó que “no es que el exorcismo sea lo más importante en la Iglesia, pero el exorcista hace sufrir al demonio. Por lo tanto, a los exorcistas que se dedican a esto de forma continua, cada semana, los demonios les tienen mucho odio, porque les están torturando”.
“El demonio quiere tentar a todos. Pero la sociedad que forman los demonios, porque son seres racionales, atacan más a los que más daño hacen a sus planes. Si pudieran hundir a todos los obispos, lo harían, o a los cardenales, todavía mejor, o al Papa, todavía mejor. La particularidad es esa, los exorcistas directamente actúan sobre el mundo de los demonios. Entonces, aunque no sean lo más importante de la Iglesia, les tienen especial manía”.
¿Los obispos deben saber realizar exorcismos?
El P. Fortea precisó que los obispos no son los exorcistas por antonomasia, por lo que no es una obligación para ellos participar en el ritual de expulsión de demonios.
“Esa es una cosa que se repite mucho, pero en mis libros he explicado que no es así”, añadió, pues “no hay tradición en los escritos de la Iglesia Católica en el sentido de que el obispo sea el exorcista por antonomasia”.
De igual forma, dijo, “el obispo no es el que celebra por antonomasia”, sino que “la Misa es exactamente igual, la diga el más pobre párroco de un pueblecito o la diga el Arzobispo de Madrid”.
“Cualquier sacerdote celebra una Misa tan valiosa, tan verdadera como la del Papa, como la de los cardenales y como la de los obispos”, aseguró.
El obispo es el que manda, es el que tiene la plenitud del sacerdocio, es el que tiene la máxima autoridad, es el sucesor de los apóstoles, el que vigila. Podemos poner mil cosas. ¿Pero el obispo exorciza más y mejor, con más poder? Bueno, pues entonces él debería encargarse de los casos más difíciles. Y vemos la historia de la Iglesia, y no vemos que exista tal tradición”.
“Si eso fuera así –continuó–, si el obispo exorcizara con más poder, ¿por qué no llevar los casos peores de posesión al Papa? No, tampoco hay una tradición de eso. Creo que el poder sobre los sacramentales, esencialmente es el mismo en los presbíteros que en los obispos”.
Para el P. Fortea, “el Señor ha hecho que sustancialmente el poder sea el mismo en obispos y presbíteros, para que los obispos no se sientan moralmente en la obligación de tener que encargarse de los exorcismos”.
¿Es función de los obispos exorcizar? No. Pueden exorcizar, pero no es su función exorcizar. ¿Por qué? Porque el obispo sí que tiene funciones propias: es función del obispo ordenar, supervisar la liturgia, imponer su autoridad, recibir a los sacerdotes, resolver los problemas que afecten a la diócesis. Eso sí que son funciones del obispo”.
Como ejemplo, el sacerdote español señaló que el obispo tampoco tiene la obligación de confesar.
“Será bueno que confiese, pero no es función del obispo confesar. El obispo que no se siente en el confesionario no tiene que tener ningún remordimiento de conciencia. El obispo que no recibe a sus sacerdotes sí que tiene que tener remordimiento de conciencia, porque es su función”, indicó.
“Hay cosas que el obispo puede hacer, pero no es su función específica. ¿Sería bueno que hiciera algún exorcismo? Sí, sería bueno, porque así vería las realidades de ese mundo espiritual, así se concienciaría más de lo que es este ministerio. Del mismo modo que también es bueno que un obispo a veces confiese, a veces haga bautizos, a veces sustituya a un sacerdote que está enfermo. Pero no es su función”.
El P. Fortea recordó el caso de una mujer francesa poseída “que fue llevada a San Juan Pablo II. Él la exorcizó, no se especificó cuánto tiempo, no la liberó. Y dijo: llevádsela al Padre Amorth. Es un ejemplo de que aunque uno sea un Papa santo, como era San Juan Pablo II, no necesariamente significa que tiene más poder para exorcizar”.

29 dic. 2018

Inicio exorcistico

En este post, el inicio de un nuevo exorcista, todavía sin experiencia.

Girona tiene nuevo exorcista, pero pide el formulario para "invitar al maligno" a marcharse.

El nombramiento del sacerdote Josep Puig Bofill sigue las directivas del Vaticano, que pide que cada diócesis tenga un especialista en retirar al demonio del cuerpo de una persona. 



El Obispado de Girona tiene, desde julio, un exorcista en la diócesis. El obispo Francesc Pardo ha dado el cargo al rector de Roses y Palau-saverdera, el sacerdote Josep Puig Bofill. Este nombramiento sigue las directivas del Vaticano, que pide que cada diócesis tenga un expulsador de criaturas malignas.


El flamante nuevo exorcista fue ordenado en 1984, tiene 60 años y, confiesa, no tiene una formación específica para ser exorcista. Puig explicaba en Catalunya Ràdio que afronta esta designación “con ganas de ayudar si se puede” y, no esconde, albergar dudas más que razonables sobre su nueva misión: “Creo que me costará distinguir, si es que se puede, entre enfermedades psicológicas y posesiones reales”, ha afirmado.
Para sacar al demonio existen, asegura el rector de Roses, un protocolo o “formulario”. “Yo todavía no lo tengo. Rezar y poco más. Escuchar, acompañar si es posible, pero no hacer hacer cosas especialmente llamativas”, puntualiza el nuevo exorcista del Obispado de Girona. “Si se tiene que invitar al maligno para que se vaya, pues no sé, ya me pasarán el formulario para hacer esas cosas”, insiste el exorcista titular de la provincia de Girona.


Sacarse el título de exorcista requiere una semana de preparación. El pasado abril, el Vaticano lanzó un curso para exorcistas y se matricularon más de 200 católicos, la mayoría sacerdotes. Con este curso se aprende, explicaban los responsables  a expulsar demonios incluso a distancia mediante el teléfono móvil. 

Licencia para expulsar demonios

Las clases, a las que podría asistir el nuevo exorcista de Girona para aprender las herramientas adecuadas, incluyen materias variopintas que van desde la "artesanía en África" hasta "cómo diferenciar entre posesión demoniaca y enfermedad mental", además de una guía para principiantes con el "paso a paso" para expulsar demonios. 
Aunque está abierto a todo el mundo, también laicos (siempre y cuando envíen una carta de declaración de las intenciones por las que se queire hacer el curso), solo los sacerdotes podrán aplicar los conocimientos adquiridos y con el permiso de su obispo o una licencia especial. Así, las mujeres pueden cursar estos estudios pero reciben un certificado, no una autorización para realizar exorcismos.  
El próximo curso tendrá lugar del 6 al 11 de mayo en Roma. El precio de este título diseñado como "una ayuda para  profundizar en la realidad del Ministerio del exorcismo" es de 300 euros que incluye material. Los servicios de traducción cuestan 350 euros adicionales.

20 dic. 2018

Exorcista de Badajoz, España.

Un exorcista extremeño en territorio templario



Antonio María Rejano cree que cada diócesis debería contar con un «especialista» y confiesa que ha realizado media docena de exorcismos.

Aunque siempre ha estado rodeado de misterio, el exorcismo es un ministerio sacerdotal y, de hecho, cada diócesis debería contar con un «especialista», según confiesa el párroco de Jerez de los Caballeros y exorcista, Antonio María Rejano Caballero, que añade que es un tema «que está saliendo a la luz ahora» y que antes «solo se veía en las películas».

Rejano Caballero, natural de la localidad pacense de Aceuchal, de 47 años, es uno de los dos sacerdotes autorizados en Extremadura para hacer exorcismos y lleva tres años en la ciudad templaria.

Hace dos años recibió la propuesta del Obispado para que se encargarse de este rito «que la Iglesia utiliza para expulsar el demonio del cuerpo de una persona» y para el que el sacerdote debe formarse «porque no es una realidad que te encuentres todos los días«.«Es algo que está saliendo a la luz ahora, antes estaba más oculto.

En mis tiempos de seminarista no se sabía quién era en la diócesis y, sin embargo, ahora todo el mundo sabe quien es y que existe», reconoce Antonio María Rejano, que afirma que ser exorcista «no es cuestión de fortaleza mental ni física, sino de tener fe y ser persona de oración«.

Antonio María Rejano, que en este período ha realizado media docena de exorcismos, explica que no está solo en las sesiones, sino que le acompaña un grupo de oración laico, porque lo fundamental es «oración, oración y oración», insiste.Además, relata que el proceso hasta el exorcismo no es fácil, ni se hace en una sola sesión, sino que es el último punto al que se llega cuando una persona entiende que está poseída por el demonio tras pasar por muchos especialistas y no encontrar respuestas a su situación.

Visiones, situaciones anormales y extrañas vividas en sus propias casas, hablar lenguas o dialectos «muertos», que casi nadie conoce, u olores, por ejemplo, a azufre, son algunos síntomas propios de una posesión, según este sacerdote, que reconoce que aunque son cosas que se ven en las películas «estas cosas suceden».No obstante, precisa que hasta que no se inicia el ritual, con entrevistas con la persona que cree estar poseída, no es posible asegurar sin existe o no posesión, además de que se requiere la información médica de un especialista que descarte que se trate de cualquier enfermedad.

Rejano Caballero reconoce que dar mayor luz a los exorcismos puede provocar, en cierto modo, «un efecto llamada « de gente que crea sufrir una posesión, aunque basta con entrevistas personales para saber si se está en lo cierto o no. A su juicio, un exorcismo «es algo muy serio y muy profundo que los que lo hacemos desde la fe sufrimos con la persona a la que se le está realizando y eso es lo que de alguna manera nos tiene que hacer recapacitar, que no es solamente por el morbo, por decirlo de alguna manera».

Ante quienes piensan que los exorcismos «son cosas de otros tiempos», este sacerdote asegura que «es algo muy actual porque el demonio hoy está más presente que nunca en el mundo y a través de distintas acciones entra en las personas, porque hay falta de fe « y se ignora la presencia de Dios en la vida de las personas.Además, asegura que también hay maneras «externas» de que el demonio entre en una persona, como las magias negras o tablas guijas «que la gente piensa que son tonterías y no son tan tonterías, sino situaciones en las que uno puede recibir en ese momento la posesión del demonio y aparecer en otro momento de su vida».En cuanto a la imagen que el cine da de los exorcismos, señala que las situaciones, en general, «no son tan exageradas» y además de que «ni los hacemos de noche ni en penumbra, sino de día y con luz.

15 dic. 2018

Exorcista de Florianòpolis, Brasil

Un exorcista comenta que pecados causan una mayor acción del diablo.





El P. Pedro Paulo Alexandre, exorcista de la Arquidiócesis de Florianópolis (Brasil), advirtió que actualmente se puede observar una mayor acción del demonio debido a “los pecados practicados contra el Primer Mandamientode la Ley de Dios”.
En su nuevo libro “Fenómenos Preternaturales: sobre las acciones de los ángeles y de los demonios”, el P. Alexandre da una explicación sobre este tema basándose en la Biblia, la teología, el magisterio de la Iglesia y otros recursos.
En una entrevista concedida a ACI Digital –agencia en portugués del Grupo ACI –el exorcista resaltó que “en medio de un contexto delicado en el que vivimos –en el que se multiplican las prácticas de superstición, ocultismo, adivinación, magia, prácticas que son prohibidas en las Sagradas Escrituras– es fundamental conocer que el magisterio, los Papas, las conferencias episcopales, especialistas, historiadores nos hablan al respecto de estos temas”.
“Es urgente ayudar a las personas a que perciban los riesgos espirituales que están entorno de esas prácticas”, expresó.
El sacerdote indicó que la mayor apertura a la acción del demonio se debe a los pecados cometidos contra el Primer Mandamiento, entre los que se destaca “la superstición por la cual divinizamos alguna criatura o fuerza criada, cayendo así en la idolatría (Ex 20, 2-17)”.
El P. Pedro Paulo Alexandre también dijo que otro de los pecados que intensifican la acción demoniaca es la “adivinación” y al respecto recordó las palabras de San Alfonso María de Ligorio, quien en su libro “Teología moral” explica que “la adivinación se da cuando alguien invoca la ayuda tácita o explícita de los demonios con el fin de conocer las cosas futuras contingentes –no necesarias– o cosas ocultas que no se pueden conocer naturalmente”.
Haciendo referencia a ese mismo santo, el exorcista indicó que el tercer pecado contra el Primer Mandamiento es la “magia” porque esta “atribuye honras divinas a las criaturas, esperando de ellas algo que solo debemos esperar de Dios y también porque intenta entrar en un pacto con el demonio”.
A través de esos pecados el demonio corrompe nuestra relación con Dios”, manifestó el P. Alexandre.
Por otro lado, el exorcista lamentó que actualmente “muchos niegan la existencia de Satanás y de sus demonios”.
En ese sentido, recordó que el autor inglés C.S. Lewis, en el prólogo de su libro “Cartas de un diablo a su sobrino”, escribió que “hay dos errores iguales y opuestos en los cuales podemos caer al respecto de los demonios. Uno es no creer en su existencia y el otro es creer y sentir un interés excesivo y no saludable por ellos. Ellos están igualmente satisfechos con ambos errores”.
También subrayó que “es urgente conocer la incompatibilidad que existe entre la fe católica y las otras doctrinas”.
En cuanto a su propio libro, el P. Alexandre expresó que desea “cooperar con todos los que buscan comprender a partir de la fe de la Iglesia y de los grandes estudiosos la realidad de la acción preternatural: principalmente la acción de Satanás y de sus demonios en nuestro mundo”.
“En segundo lugar, pretende ser una ayuda pastoral. Ante el sufrimiento, las personas buscan respuestas. Hoy, muchas personas heridas golpean a la puerta de la Iglesia pidiendo socorro. Profundizar los temas ligados a la acción preternatural, podrá ayudar mucho en el arduo proceso del discernimiento de cada caso ", precisó.
En tercer lugar, dijo, el libro “es una invitación al estudio”.
“En la parte final del libro presente como apéndices diversos textos, entrevistas y temas de gran importancia, los cuales fui recibiendo a los largo del tiempo de parte de amigos exorcistas, de grandes autores y especialistas en diversas áreas”.
Según el sacerdote, la obra consta de “un vasto y excelente material de formación” en el cual el lector “descubrirá la preciosidad de la fe católica, de los grandes tesoros espirituales que Jesús concedió a su Iglesia, de las diversas armas que tenemos para frenar esa batalla espiritual cotidiana”.