20 feb. 2019

Policia rusa llama al exorcista

Poltergeist en Rusia:  La Policía llama a exorcista para liberar casa infestada



Agentes de la policía de Rusia se vieron obligados a llamar a un exorcista para combatir un “poltergeist” en una casa, luego de presenciar el movimiento extraño de objetos sin “ninguna explicación racional”.
Un poltergeist es un fenómeno por el cual un demonio puede mover un objeto o suspenderlo.
Según informó la agencia ANSA, citando al portal ruso Tomsk.ru, la policía de Siberia vio en el departamento, del poblado de Maraksa, que los muebles y electrodomésticos se movían, e incluso "un cuchillo que sobresalía de la pared de la cocina".
"Un armario cayó en el cuarto (al lado de uno de los policías) en presencia de los agentes", se lee en el informe. "Enseguida cayeron libros de los estantes y un bastón voló fuera de una habitación vacía", agregó.
En la casa habita una familia de tres personas. Ellos aseguraron que vieron volar libros y platos en las 48 horas previas a la llegada de la policía.
El informe del 12 de febrero señaló que "no se encontró ninguna explicación racional de los eventos específicos".
Ante esto, se llamó a un sacerdote ortodoxo, quien indicó a la agencia Ria Novosti que el fenómeno podría explicarse por los "rituales paganos o esotéricos" practicados en la casa.
Un portavoz de la Iglesia Ortodoxa rusa confirmó a Tomsk.ru que los sacerdotes consagraron la casa. "El llamado poltergeist se calmó un poco tras la llegada del sacerdote, pero después los fenómenos siguieron produciéndose", 

15 feb. 2019

Pastoreo exorcístico

La otra cara del exorcista: el trabajo espiritual con las víctimas que va más allá de las posesiones


Los datos de diócesis de todo el mundo evidencian el aumento de las personas que acuden a los exorcistas a pedir ayuda

La Diócesis estadounidense de Charleston, situada en Carolina del Sur, tiene casi 5 millones de habitantes aunque los católicos apenas superan el 4% del total, no llegando a los 200.000. Sin embargo, al igual que está pasando en otros muchos lugares del mundo occidental cada año está aumentando considerablemente el número de personas que pide la ayuda de los exorcistas creyendo que sufren algún tipo de posesión o influencia demoníaca.
Al igual que la influencia del demonio es mayor debido a los numerosos peligros en los que está cayendo el hombre, también es cierto que el exorcista diocesano y los sacerdotes reconocen que muchos más llegan con grandes heridas que necesitan otro tipo de ayuda espiritual, pero también de especialistas médicos debido a la influencia masiva de la pornografía, otras muchas nuevas adicciones y otras como el alcohol y las drogas.
Un ejemplo de lo que también hace un exorcista
Sobre esto habla el padre Allam Marredy, exorcista diocesano de Charleston, en Post and Courier, poniendo como ejemplo el caso de una mujer que le visitó a su oficina. Había sido abusada sexualmente cuando era niña, debido a ese trauma acabó tomando drogas siendo adulta y relacionándose con malas compañías. No tenía paz interior y no podía ni comer por lo que acabó yendo al exorcista creyendo estar poseída.
Este sacerdote le negó el exorcismo, pero en cambió la acogió con ternura, rezó con ella y la ayudó a darse cuenta de que Dios sí estaba presente en su vida, y la acabó dirigiendo a terapeutas especializados para que pudiera recibir un tratamiento médico adecuado.


El padre Marredy va a cumplir seis años como exorcista de la diócesis de Charleston
Ahora ella está debidamente medicada y atendida, su salud ha mejorado considerablemente, y tiene una vida de oración constante y un trabajo estable. Esta es también la misión a la que están llamados los exorcistas de hoy.
“Tienes la capacidad. Si quieres que tu vida cambie, lo obtendrás. Literalmente, ella lo ha hecho”, asegura este sacerdote.
Aumento de las peticiones de ayuda
Este exorcista de Charleston asegura que desde que lleva ejerciendo en esta pequeña diócesis de Carolina del Sur cuando fue nombrado en 2013 ha visto como han ido creciendo las solicitudes de exorcismos. De las 10 que recibió el primer año a las 48 que tuvo este pasado año.
Sin embargo, debido a que no haya muchos católicos en la diócesis o estén muy dispersos, que la figura del exorcista sea reciente allí o que haya en EEUU otros sacerdotes con este ministerio más conocido, hace que esta cifra sea inferior a lo que ocurre en otras muchas diócesis del país.
Hay diócesis que tienen tal número de solicitudes y trabajo que tienen varios exorcistas y aún así necesitarían más. Las hay que tiene más de 1.000 al año, o como el conocido exorcista Vincent Lampert, que llega a recibir al año hasta 1.700 solicitudes.
Este aumento de peticiones y de la necesidad de ayuda que muchas personas demandan ha llevado a la propia diócesis de Charleston a realizar cursos especializados sobre exorcismos para el clero diocesano, mientras prepara a más sacerdotes para este ministerio tan específico.
Un giro de la sociedad hacia el mal
¿Por qué hay más personas buscando ayuda ante los posibles ataques de Satanás? Según los responsables diocesanos es el resultado del giro de la sociedad hacia el mal con el auge de la pornografía, las drogas u otro tipo de adicciones. Y además son muchos, cada vez más, los que viven sin la referencia de Dios, sin fe, sin la Iglesia y en muchos casos sin esperanza.

“A medida que nuestra sociedad comienza a entrar en áreas de oscuridad, eso tiene consecuencias espirituales”, asegura el padre Jeff Kirby, sacerdote experto en Teología Moral de la Diócesis de Charleston.
Tanto él como otros sacerdotes advierten que este giro se empezó a dar a mediados del siglo XX cuando algunos, también en el seno de la Iglesia, comenzaron a ver lo sobrenatural como algo medieval o supersticioso. Y esto abrió más tarde el camino a un aumento de la curiosidad por temas espirituales peligrosos como la brujería, el tarot o la ouija.
Orar con los que sufren
Sin embargo, el exorcista Allam insiste en que la gran mayoría de las personas no presentan síntomas de posesión. Afirma que en sus cinco años en este ministerio sólo ha tenido un caso puro de posesión demoníaca.
La mayoría de las veces, esta personas traen grandes sufrimientos pero generalmente por algún tipo de problema psicológico, mental o físico. En estos casos, el exorcista debe ser paciente, comprensivo y orar con la persona, ayudarla y derivarla a los expertos que sí podrán intentar solventar las causas de sus males.

10 feb. 2019

Demonio y TV

Antes de comenzar este post, yo, un colaborador del sacerdote Fortea, añado que no es que el demonio entre en las personas desde la tv, sino por la apertura al pecado usando ese medio, como podría ser cualquier otro.


«En los exorcismos el diablo mismo me dice que entra en las personas a través de la televisión»

Fiorenzo Castorre, el exorcista de la basílica de San Vicinio, con la cadena del santo, su detector de demonios

Sarsina es una pequeña población del centro de Italia (3.600 habitantes) a cuya basílica llegan cada año decenas de miles de fieles para recibir una bendición especial, la bendición de la cadena de San Vicinio.

El santo obispo patrón de la ciudad vivió en el siglo IV y los especialistas creen que el objeto (la cadena, un collar de hierro) es del siglo VIII o anterior. La imposición de esta cadena se ve como un gesto de humildad, penitencia y purifucación.

Uno de los sacerdotes que la impone es el exorcista de la diócesis, Fiorenzo Castorri, que ve cómo llegan a la basílica, en una mezcla cotidiana, gente con desequilibrios mentales, devotos serios, personas supersticiosas y también personas seriamente afectadas con síntomas demoníacos. 

Unas doscientas personas piden cada año hablar con el padre Castorri para exponerle temas ligados a lo demoníaco. Muchos, dice él, tienen en realidad problemas mentales, no de tipo espiritual ni demoníaco. Pero hay otros casos que sí son de posesión o de presencia del mal. Dice también que hay casos de actividad maligna ligados a la televisión. "Durante los exorcismos, el mismo diablo me está diciendo que entra en el cuerpo de las personas a través de la televisión", declara en una entrevista a un diario italiano.

En siete años, 5 casos claros de posesos
"Aquellos que claramente afirman ser víctima de amarres, influencias malignas o maleficios, que indican también a menudo los autores, es muy difícil que sean presas del diablo. En los últimos siete años, desde que recibí este encargo, sólo han sido cinco los claramente posesos; y cada semana les recibo para expulsar al demonio de sus cuerpos", explica el exorcista al diario italiano Cesena Today.

El padre Castorri recuerda los 5 criterios que usa para discernir qué casos muestran actividad diabólica: 

       1) no toleran que la mano del sacerdote les bendiga 
       2) no toleran que el sacerdote le imponga las manos 
       3) rechazan absolutamente oír siquiera hablar de la Santísima Virgen María; 
       4) se niegan a tocar la estola 
       5) no permiten la imposición del cilicio de San Vicinio alrededor de su cuello".

"El collar del santo es mi 'detector de satanás', un instrumento muy poderoso que, junto con los demás, puede revelar la posesión del maligno", explica el padre Castorri. 


Los 4 niveles de actividad demoníaca
El sacerdote sigue exponiendo la realidad que vive y la enseñanza de la Iglesia: "El rito de la Iglesia Católica -cuando existen indicios claros de la presencia del diablo-, prevé que el demonio podría haber poseído a una persona de cuatro maneras. Cuando hay posesión, algunos afectados entran en trance durante el exorcismo; la vejación, si el maligno aflige varias partes del cuerpo; la obsesión, cuando el cerebro está manipulado por la entidad; y la infestación… que no tiene nada que ver con los fantasmas. Muchos  tienen como referencia a la película 'El Exorcista', pero yo que dialogo con el diablo cinco días a la semana, puedo decirle que eso nada tiene que ver con la realidad".

- ¿Quiénes son los endemoniados?
- Son personas que se han dejado infectar por el diablo, alejándose de la ley de Dios y aproximándose al demonio... Los que acompaño son personas solitarias, frágiles y débiles.Son los más pobres de Occidente, que han perdido el sentido de la esperanza siendo seducidos por el poder, el tener, el placer y dieron así consentimiento. Uno de los aspectos más preocupantes es que, durante los exorcismos, el mismo diablo me está diciendo que entra en el cuerpo de las personas a través de la televisión.

- ¿Qué puede decirnos de las personas que cada semana vienen a Sarsina para ser exorcizadas?
- El exorcismo para la Iglesia es un evento privado y se protege la privacidad de quienes se someten al rito. Las cinco personas que acompaño son todas las mujeres, con edades comprendidas entre los 40 y los 60 años, y el mal que las posee se mueve a lo largo de sus cuerpos. Ningún médico ha sido capaz de diagnosticar lo que les aqueja… de hecho es el diablo quien se mueve dentro de ellas. Para liberarlas de sus padecimientos es necesario el exorcismo al menos una vez a la semana y continuar durante el tiempo que se precise, así fueren siete u ocho años.

- ¿Cómo es el diablo?
- Cada una de estas personas que acompaño tiene un diablo distinto. Algunos son muy habladores, mientras que otros no quieren hablar. Los que hablan a menudo utilizan también otros idiomas, que los poseídos no conocen. Durante los exorcismos, el poseído demuestra una fuerza sobrehumana, al punto que se necesitan al menos cinco personas para mantenerlos quietos. En nuestro museo mantenemos una silla de contención, para bloquearlos, pero nunca la usamos.

- ¿Ha podido descubrir cómo fue que estas señoras llegaron a estar poseídas?
- De los cinco casos que acompaño, en tres de ellos hubo maleficios hechos por las suegras de estas mujeres que no querían que sus hijos se casaran con ellas. En un caso, sin embargo, fue la madre de la víctima, mientras que en el último estamos empezando y todavía se está evaluando la situación. La maldición se realizó por el consumo que las víctimas hicieron de material malignizado, preparado por un sacerdote del diablo. Se trata de personajes muy astutos y, que en ningún caso desean ser descubiertos. A menudo me sonrío cuando una persona viene y me da el nombre de presuntos magos o hechiceros, afirmando haber sido maldecido por ellos. Quienes preparan estas cosas permanecen ocultos, en la oscuridad.

- ¿Cómo llega la liberación del diablo?
En mis siete años de exorcista sólo en un caso llegué a la liberación del maligno.Podemos decir que una persona es liberada del demonio sólo cuando ella ya no entra en trance durante el exorcismo y no acusa malestares. De hecho, para los exorcistas la verdadera liberación del diablo ocurre fuera del alcance de sus ojos. Es sólo la Santísima Virgen María quien puede liberar completamente destruyendo las entidades malignas aplastándoles su cabeza...

5 feb. 2019

Demonio, dime tu nombre

Las impresiones de un exorcista: El diablo no está en todas partes, pero no lo busques – por si acaso.



Hay que confesarlo: el tema “exorcismo” y “posesión diabólica” suscita en general, en nuestra mentalidad moderna, una reacción entre de fascinación por esos misterios que evoca, y la abierta incredulidad. Material para el cine, que da que pensar.
Pero la práctica del exorcismo está regulada por la Iglesia católica con el ritual De exorcismis et supplicationibus quibusdam (Rito de exorcismo y oraciones para circunstancias particulares, adoptado en 1998 en sustitución del anterior más antiguo, que puede seguir usándose), y está sujeta a vínculos y prescripciones.
Hunde sus motivaciones en la Sagrada Escritura, y en la teología. Es materia delicada que debe ser tratada con prudencia por sacerdotes preparados y equilibrados (“dotado de piedad, de ciencia, de prudencia e integridad de vida”), expresamente autorizados por el propio obispo.


Cesare Truqui, exorcista de la diócesis de Coira, en Suiza, y ponente en el XI curso “Exorcismo y oración de liberación” del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma (en el que se inspiró la película El Rito de Anthony Hopkins).
– ¿Qué tipo de mal se afronta con el exorcismo?
Un mal personificado. Pablo VI habló de “humo de Satanás”. No la simple “privatio bonis”, privación de un bien, que describe la filosofía, sino un mal eficaz, operante. Hablamos de la presencia de un ser malvado. Lo que este ser malvado es sólo puede decirlo la fe, no la ciencia. La fe nos habla de la existencia de seres espirituales: los buenos son los ángeles, los malos son los demonios.
– El mal entendido como entidad que se posesiona físicamente es un poco difícil de aceptar, ¿o no?
Sí, es verdad, porque normalmente en la vida no se da una experiencia de este tipo. Yo, por el ministerio que tengo desde hace tantos años, he tenido la oportunidad de encontrarme a estas personas y para mí es más fácil creer que ciertos fenómenos existan.
– ¿Cómo comenzó?
Fue la Providencia. Cuando fui ordenado sacerdote, hace 12 años, participé en un curso con sacerdotes exorcista, como Bamonte y Amorth. Sucedió que se presentó el caso de un señor francés de 40 años poseído por Satanás que necesitaba un exorcista, pero Bamonte no hablaba inglés ni francés. Así que me pidieron que les ayudara en el diálogo preliminar.
– ¿Qué sensaciones tiene cuando se encuentra ante la manifestación del mal?
Son sensaciones que cambian con el tiempo. En las primeras sesiones de exorcismo en las que participé, la impresión más fuerte fue la confirmación tangible de que el Evangelio que había leído y meditado era cierto. En el Evangelio Jesús lucha contra el demonio que se da distintos nombres: “me llamo Legión, me llamo Satanás”. En el Antiguo Testamento, en el Libro de Tobías, hay un demonio que se llama Asmodeo. Yo estos nombres los he oído pronunciar a los demonios en varias sesiones de exorcismo. A nivel espiritual ha sido una experiencia muy rica porque me ha permitido experimentar en la carne, a través de los sentidos, la realidad de la que hablaba Jesús.
– ¿Y a nivel tangible?
En el caso del hombre francés de mi primer caso, recuerdo que al manifestarse el demonio, tenía la impresión de estar rodeado por la soberbia, como si fuera humo o niebla. Es difícil de explicar, pero la soberbia parecía algo que se pudiese tocar, llenaba la habitación. El exorcista le pidió el nombre y él respondió: “Soy rex”. No hay un demonio que se llame “rex”, rey. El exorcista insistió: “Dime tu nombre” y él respondió finalmente: “Soy Satanás, el príncipe de este mundo”.
– ¿Por qué se le pregunta el nombre?
Lo requiere el Ritual con un objetivo preciso. Dar el nombre a algo o tener el nombre significa tener poder sobre ese algo. De hecho, Dios da a Adán el poder de dar un nombre a las cosas. En el momento en que el demonio revela su nombre, demuestra está debilitado. Si no lo dice, es aún fuerte.
– ¿Hay signos típicos de la posesión?
Los previstos por el Ritual. Son cuatro: la aversión a lo sagrado, hablar lenguas desconocidas o muertas; tener una fuerza extraordinaria que va más allá de la naturaleza de la persona; el conocimiento de cosas ocultas o escondidas.
– ¿Las personas pueden ponerse a sí mismas en peligro?
Sí. Acercándose a todo lo que tiene que ver con la magia, el ocultismo, la brujería, la cartomancia. Si para ser santos ayuda el ir a Misa, rezar, confesarse, acercarse a Dios, igualmente, misas negras, ritos satánicos, películas y música de este tipo tienen el efecto de acercarse al demonio.
Tuve el caso de una señora que empezó a leer las cartas, como hacen muchos por diversión. Sólo que a ella le sucedía que adivinaba de verdad el pasado y el presente de las personas, y en algunos casos el futuro. Y naturalmente tenía un gran éxito. En cierto momento comprendió de quién dependía su éxito, y dejó de hacerlo, pero era demasiado tarde: estaba poseída.
– ¿Cómo es posible hacer un maleficio?
Igual que yo puedo encargar a alguien que mate a una persona, puedo pedir a un demonio que haga un daño. Pero atención: la grandísima mayoría de los ritos realizados por supuestos magos son estafas, sin efecto alguno.
– ¿Basta un exorcismo para liberar a la persona?
Es dificilísimo. Normalmente se necesitan muchos exorcismos.
– ¿Funciona como una terapia?
Sí. El exorcismo es un sacramental, no un sacramento. El sacramento es eficaz en sí mismo. Si doy la absolución a alguien en confesión, en ese momento, verdaderamente, sus pecados están perdonados. El exorcismo, en cambio, es eficaz en la medida de la santidad del sacerdote, de la fe de la persona para la que se hace el exorcismo y de toda la Iglesia. Si hoy son menos eficaces los exorcismos, es porque toda la Iglesia es más débil.
– ¿Qué diferencia existe entre exorcismo y oración de liberación?
Ambos tienen el mismo fin: buscan la liberación de la persona de la influencia del mal o de la posesión. El exorcismo en sentido real es ministerio dentro de la Iglesia que el obispo confiere a algunos sacerdotes. Puede ser ejercido sólo por sacerdotes, no por laicos, y sólo por aquellos que tienen un permiso explícito del obispo.
La oración de liberación, en cambio, puede hacerla cualquier persona, hombre o mujer, laico o sacerdote, en virtud de nuestro cristianismo porque Jesús dijo: “El que cree en mí expulsará a los demonios”. El exorcismo, además, es un mandato directo al demonio, mientras que la oración de liberación es una súplica a Dios o a la Virgen para que intervenga.
– ¿Cuántas personas que se han dirigido a usted estaban realmente poseídas?
Poquísimas.
– ¿Y entonces por qué hay tanto temor?
Entre las personas que se dirigen a mi distingo tres casos: el verdadero poseído, el no poseído y el caso problemático. El primero y el último son los más fáciles: sabes que se trata de un verdadero poseído porque manifiesta los cuatro signos y porque cuando pronuncias las oraciones la persona entra en trance y reacciona de un modo que el exorcista conoce. Se puede fingir, pero es difícil.
En el segundo caso, con la experiencia de sacerdote y confesor, comprendes cuándo hay problemas espirituales o psicológicos, y cuándo puedes descartar la influencia diabólica.
El problema es cuando encuentras uno que parece de verdad poseído pero no lo está, porque existen traumas profundos que se acompañan con comportamientos de riesgo, como ir a sesiones espiritistas o acudir a echadores de cartas.
Conocí a una joven que fue violada por un supuesto mago latinoamericano que se había encaprichado con ella. Un día le dio un café drogado y la violentó: ella era consciente pero no podía reaccionar. Este enorme trauma le hizo pensar en la posesión diabólica a través de la droga y por la violencia sufrida.
Creí que estaba de verdad poseída. Cuando recé y le impuse las manos durante el exorcismo, sin embargo, ella nunca entró en trance y no hubo rastro de otros fenómenos. Comprendí, por tanto, que la causa era diversa. Este es el motivo por el que en el curso para exorcistas se tratan perfiles médicos y psiquiátricos que pueden entrar en juego en estas situaciones.
– ¿Las personas que están realmente poseídas cómo viven?
En realidad viven de forma normal. El demonio no actúa continuamente en ellos. Puedo hacer una comparación paradójica para intentar explicarlo: si una persona compra un auto, ese auto está a su disposición, lo usa cuando quiere. Puede usarlo para ir a la oficina y después tenerlo aparcado. Lo mismo sucede con la persona poseída. Hay momentos en los que el demonio actúa: entra en el auto y maneja como quiere; en otros momentos no. El auto tiene un dueño, pero el dueño no lo utiliza.
– ¿Cuándo es necesario ir a un exorcista?
Cuando lo que te sucede se sale de lo normal. Había una señora que conocí en Roma que era atea: una católica sólo bautizada que no creía en nada. Quedó poseída, no recuerdo en qué circunstancia. Comenzó a oír continuamente voces que la incitaban a matar a su esposo y a su hijo y a quitarse la vida.
Pensó que estaba loca y recurrió a un psiquiatra, pero este se encontró ante una persona muy inteligente, coherente y con gran claridad de ideas. El psiquiatra no pudo curarla. Un día, las termitas se comieron todos los vestidos de la señora, sin tocar los del marido – que estaban en el mismo armario – ni los del hijo. Y en la casa no hay termitas. Algo inexplicable.
Una amiga suya le aconsejó que fuera al padre Amorth y éste encontró que estaba poseída. Y sin embargo, ella no creía ni en los ángeles ni en los demonios. Ahora se ha vuelto una cristiana practicante. ¿Por qué Dios permite esto? También por el bien de las personas.
– ¿Ha podido preguntar a alguno de ellos qué sintió durante el exorcismo?
Pregunté a ese señor francés del que hemos hablado qué sentía durante el exorcismo, y él me explicó que sentía como si dentro de él hubiese un campo de batalla. Por una parte sentía a los demonios correr desesperados y hablar entre ellos; por la otra, cuando el sacerdote rezaba, sentía que la luz de Dios los expulsaba, para después volver de nuevo.
– ¿Qué historia le impresionó más?
La experiencia de un demonio mudo. Jesús habla de ello en el Evangelio y dice que son los más difíciles de expulsar, y que salen sólo con la oración y el ayuno. Es una rareza un demonio mudo. En 12 años de exorcismos, me ha sucedido sólo una vez.
– ¿Nunca tiene miedo?
Al principio sí, después te acostumbras a ciertas manifestaciones y ya no te sorprende oír que la voz cambia: una mujer que empieza a hablar con voz débil y después pasa a un tono cavernoso. Hay que estar atentos a no caer en la obsesión por el maligno. El exorcista sabe que el diablo existe, pero no está en todas partes. Sobre todo he comprendido que el exorcismo es un ministerio de misericordia: un acto de amor hacia una persona que sufre. Solo esto.

30 ene. 2019

Exorcistas de filipinas

Los exorcistas en Filipinas son sólo 5 y están desbordados: piden a los obispos uno por diócesis.



El padre José Francisco Syquia ha detectado un incremento notable de las posesiones diabólicas en la última década.

El pequeño de 12 años hijo del señor y la señora Bailon se quedaba dormido de repente, entraba en trance y musitaba palabras en lenguas extrañas. Tres médicos distintos y multitud de pruebas no encontraron nada, y sus padres acudieron a todo tipo de santerías antes de presentar el caso al padre José Francisco Syquia

La Oficina de Exorcismos de la Iglesia filipina se creó en 2006 ante el incremento de posesiones diabólicas reales o supuestas que llegaban hasta los sacerdotes, en particular en la última década. La dirige el padre José Francisco Syquia, de 51 años, quien lleva doce de ellos consagrado a este ministerio y,
, se siente ya desbordado. Los casos no paran de crecer, y suman ya doscientos en lo que va de año.

"Hemos llegado a tener treinta a la vez, y somos sólo cinco exorcistas", explica, además de un equipo de voluntarios del que forman parte psiquiatras, médicos, abogados y algunos laicos.

Recientemente Syquia envió una carta a los obispos filipinos explicando la situación y pidiendo que en cada una de las 86 diócesis del país haya un exorcista: "La mayoría no lo tienen, así que muchos filipinos acuden a ocultistas, sanadores, espiritistas, etc.", lo cual incrementa el número de posesiones porque "dejan las ventanas espirituales abiertas" para el demonio.

Cansancio... y represalias

Una sesión de exorcismo puede ser agotadora, con hasta cuatro horas de oraciones: "Es muy cansado", corrobora uno de los sacerdotes del equipo, el padre Winston Cabading, también secretario general de la Universidad de Santo Tomás. Y suelen ser necesarias varias sesiones para expulsar a los diablos.

ras lo cual, además, los demonios suelen revolverse contra el sacerdote que les ha expulsado. Uno de los exorcistas ha tenido que dejarlo a consecuencia de enfermedades inexplicables: "Contamos con que habrá represalias. Al fin y al cabo, somos comandos que saltamos tras las líneas enemigas para rescatar a quien en realidad pertenece a Dios".

Como el niño de los Bailon. Tras 14 sesiones de oraciones a lo largo de diez meses, el chico ya es "casi" quien era, dice su padre. Un expediente, pues, "casi" resuelto, pero que se suma a la elevada pila pendiente de la decisión de los obispos que el equipo del padre Syquia espera como una bendición.

25 ene. 2019

Exorcismos en Francia

“¡Sal fuera, Satanás!”, ordena el sacerdote exorcista

La lucha entre el bien y el mal

La iglesia católica no se toma a la ligera el diablo. El papa se refiere a él con frecuencia y en Francia un centenar de curas se dedican al exorcismo para aliviar a los fieles y a veces hasta a los no creyentes.

Con más frecuencia que sus predecesores, el papa Francisco menciona la presencia del diablo y el combate espiritual contra este “ser personal que nos hostiga”. Según los Evangelios el mismísimo Jesucristo expulsó demonios.
El exorcismo consiste en luchar contra las fuerzas diabólicas que hacen que una persona esté “poseída”.
Esta práctica no es del gusto de todos y desde el Concilio Vaticano II (1962-1965) había caído en desuso pero en 2014 el Vaticano reconoció una asociación internacional de exorcistas.
La Conferencia de los Obispos de Francia (CEF) se ha dotado de una “oficina nacional de exorcistas” que sirve de enlace con el centenar de sacerdotes que ejercen tan delicada misión.

El cura Emmanuel Faure, de la diócesis de Belley-Ars, en el norte de Francia, programa una cita por semana, pero insiste en que “es un apostolado de misericordia”.
¿Quiénes acuden a los curas exorcistas?. Gente “de todas las edades y clases sociales, católicos, personas que vuelven a la Iglesia, adeptos de la medicina alternativa…”Las mujeres son mayoritarias pero “en los últimos tiempos, vi a bastantes hombres”, detalla el padre Faure.
Con más frecuencia que sus predecesores, el papa Francisco menciona la presencia del diablo y el combate espiritual contra este “ser personal que nos hostiga”. Según los Evangelios el mismísimo Jesucristo expulsó demonios.
El exorcismo consiste en luchar contra las fuerzas diabólicas que hacen que una persona esté “poseída”.
Esta práctica no es del gusto de todos y desde el Concilio Vaticano II (1962-1965) había caído en desuso pero en 2014 el Vaticano reconoció una asociación internacional de exorcistas.
La Conferencia de los Obispos de Francia (CEF) se ha dotado de una “oficina nacional de exorcistas” que sirve de enlace con el centenar de sacerdotes que ejercen tan delicada misión.
El cura Emmanuel Faure, de la diócesis de Belley-Ars, en el norte de Francia, programa una cita por semana, pero insiste en que “es un apostolado de misericordia”.
¿Quiénes acuden a los curas exorcistas?. Gente “de todas las edades y clases sociales, católicos, personas que vuelven a la Iglesia, adeptos de la medicina alternativa…”Las mujeres son mayoritarias pero “en los últimos tiempos, vi a bastantes hombres”, detalla el padre Faure.
Este sacerdote bendice a la persona con un crucifijo y le propone besar una cruz. En su trabajo respeta el “ritual del exorcismo”, un pequeño libro rojo empastado en cuero. Recita una oración destinada a liberarla de las fuerzas maléficas y, si fuera necesario, interpela al “príncipe de las tinieblas” con el famoso “¡Sal fuera, Satanás!”. “Es muy bíblico”, sostiene.
“El 99% de las personas necesita conocer a un Dios de amor y de paz: no estamos aquí para generar miedo”, afirma el sacerdote.
Otros exorcistas, más tradicionalistas, siguen el viejo ritual en latín, que consideran “sagrado”. “Con el del Vaticano II llevamos a cabo acciones de liberación de embrujos, maleficios… Pero frente a las posesiones demoníacas no da fruto”, zanja George de Saint Hirst, miembro de la iglesia católica antigua (independiente del Vaticano), que presume de practicar unos mil exorcismos por año en su priorato.
“Personas víctimas de fuerzas ocultas van a ver a un curandero, a un terapeuta… Y a veces a un sacerdote. Una pequeña luz encendida para que tomen conciencia de que tienen un alma y que hay que sanarla”, cuenta.
Frente a las derivas, las diócesis advierten contra los exorcistas “sin mandato” que se presentan en internet con el título de “monseñor”. “Algunos quieren convertirlo en un negocio, lo que debería servir de alerta: la iglesia nunca cobra”, dice Emmanuel Coquet, secretario general adjunto de la Conferencia de los Obispos de Francia (CEF).
“No se trata de ser especialistas en el diablo sino enamorados de Dios que intentan desplegar su acción”, concluye el responsable episcopal. Contra el Maligno “eso es en realidad lo más eficaz”.

20 ene. 2019

Exorcista de San Salvador

El exorcista explica el paso a paso de la lucha contra el diablo.


Sacerdote Raymundo Brizuela

El P. Raymundo Brizuela es párroco de Santo Tomás en San Salvador y desde hace nueve años se dedica al ministerio del exorcismo. Este sacerdote de 84 años relata paso a paso cómo lucha contra el demonio cotidianamente.
El P. Brizuela cuenta que cada día lo buscan entre 20 y 25 personas que afirman tener algún problema de posesión.
El presbítero precisa que la gran mayoría de los casos que atiende no son posesiones demoniacas sino trastornos mentales.
Si la persona no está poseída, indica el presbítero, la bendice y la remite a un psicólogo. Si se confirma la posesión, se procede con el rito que debe ser realizado por un sacerdote “piadoso, docto, prudente y con integridad de vida”.
El sacerdote explica que el rito “empieza con la letanía de los santos, después se lee el salmo 91, el principio del Evangelio de San Juan”.
Luego, prosigue el sacerdote, “hacemos que el poseído haga una renuncia a satanás, que renuncie a sus obras, y después un acto de fe con el credo”.
“Después viene la oración imperativa, donde se le dice al demonio que salga directamente. A veces no se nota que el demonio salga, pero uno más o menos observa, si se quedó dormido o quieto, uno le habla un poco fuerte y (la persona) ya se levanta como si nada”, refiere.
El exorcismo, dice el P. Brizuela, se hace normalmente con algún testigo o familiar que también ayudan al sacerdote que “al enfrentarse a una fuerza sobrenatural se expone a patadas, golpes, poniendo en peligro su propia vida”.
El exorcismo no tiene un tiempo definido y requiere muchas veces varias sesiones hasta lograr liberar a la persona poseída.
El P. Brizuela explica que “la posesión es la más crítica de las manifestaciones extraordinarias del mismo Satanás, donde un ente maligno entra en una persona para hacerle daño y en estos casos se hace necesario un exorcismo, un ritual exclusivo de la Iglesia Católica”.
Ante esto, señala, la Iglesia tiene la herramienta del exorcismo, que consiste en “una ceremonia especial que la Iglesia tiene para expulsar al demonio. 
Para realizarlo se requiere del mandato del obispo; sin él, es mentira el que diga que ha hecho exorcismos”.
Una de las primeras señales para identificar a un poseído, prosigue, está en la diferencia con quien padece dolencias mentales. “El que tiene trastorno mental no coordina, el poseído sí. Está actuando con su palabras y con pleno conocimiento de lo que hace”, asegura.
Además, resalta “una persona poseída se resiste a entrar en el templo, rechaza al sacerdote, si se la rocía con agua bendita le quema, al igual que si le impone la mano en la cabeza. Con esos signos nosotros normalmente sabemos que una persona podría tener una posesión”.
Sobre el origen de la posesión, el párroco de la Iglesia Santo Tomás dice que una primera causa es “participar en ritos satánicos, como la ouija”.
Otra causa puede ser la “consagración de un niño al demonio por parte de sus padres que realizan prácticas satánicas” o la más común es “el pacto con el demonio”, cuando alguien se compromete a rendirle culto a cambio de que haga daño a alguien.
Finalmente el sacerdote exhorta a todos los fieles a que recen y vivan cerca de Dios; y a los jóvenes los alienta a abandonar “la tendencia aventurarse en relación a cuestiones satánicas, pues la única posesión que existe, es el pecado mismo”.