29 ago. 2018

Diálogo exorcista y demonio.


Sus confrontaciones con Satanás fueron tema de muchas entrevistas concedidas por él a lo largo de la vida. El Diablo le dijo: Si los cristianos conocieran el poder del rosario, sería mi fin"

Durante 36 años, el padre Gabriele Amorth fue el principal exorcista del Vaticano y de la diócesis de Roma. Hasta su fallecimiento en septiembre de 2016, a los 91 años, él enfrentó a lo largo de su ministerio innumerables “encuentros” con Satanás, que fueron tema de muchas entrevistas concedidas por el sacerdote a medios de comunicación del mundo entero.

Nuestra época tiene graves dificultades para aceptar tal hipótesis. Por detrás de la dimensión oscura y perturbadora de las historias reveladas por el padre Amorth, sin embargo, queda la lección de que el mal puede combatirse – y ser derrotado.

A continuación algunos pasajes de entrevistas con el exorcista más famoso del mundo:

Para la página italiana Libero, el 3 de febrero de 2012, el padre Amorth narró algunos recuerdos de su primer encuentro con el diablo durante un exorcismo:

“De repente, tuve la nítida sensación de una presencia demoníaca en mi frente. Sentí al demonio mirándome, examinándome, moviéndose a mi alrededor. El aire se puso frío. Un amigo exorcista ya me había hablado de estos cambios bruscos en la temperatura. Pero una cosa es oír hablar y otra es vivir la experiencia. Yo intenté concentrarme. Cerré los ojos y seguí mi oración, de corazón: ‘Sal, rebelde. Sal, seductor, lleno de artimañas y mentiras, enemigo de la virtud, perseguidor de los inocentes. Deja este lugar para Cristo, en quien no hay ninguna de tus obras'”.
La página Luce di Maria, en mayo de 2015, también publicó interesantes informaciones sobre el padre Amorth y sobre su ministerio. Por ejemplo: los exorcistas interrogan al diablo, incluso sabiendo que él es mentiroso; ¿pero por qué hablar con él si ya se sabe que la respuesta probablemente será una mentira más? El padre Amorth aclaró:

“Tenemos que filtrar las respuestas del diablo. El Señor a veces impone que él diga la verdad, para mostrar que Satanás fue derrotado por Cristo y que él está obligado a obedecer a los discípulos que actúan en nombre del Señor”.
De hecho, añadió el padre Amorth, el diablo a veces declara que está forzado a hablar y hace de todo para evitarlo. Ser forzado a revelar su nombre, por ejemplo, es para él una gran humillación, una señal de derrota. Él busca venganza en esos casos y la conversación tiende así a ser aún más peligrosa. El exorcista debe limitarse a las cuestiones autorizadas por el Rito y no dejarse conducir por el diablo.
En otra entrevista, concedida a Urlo Magazine en 2009, el padre Amorth contó:

“Una vez, le pregunté a un demonio por qué, a pesar de su inteligencia superior, prefirió descender al Infierno. Él respondió: ‘Yo me rebelé contra Dios y mostré que soy más fuerte que Él’. Para ellos, la rebelión es una señal de victoria y de superioridad”.

El poder del Rosario

En su libro “Yo, el último exorcista”, el padre Amorth cuenta un diálogo que da testimonio de la fuerza de la Virgen María:

P. Amorth: “¿Cuáles son las virtudes de Nuestra Señora que más te encolerizan?”
Satanás: “Ella me enfurece porque es la más humilde de todas la criaturas y porque yo soy el más orgulloso. Porque ella es la más pura de todas las criaturas y yo no. Porque ella es la más obediente a Dios y yo soy el más rebelde”.
P. Amorth: “¿Por qué temes más cuando yo digo el nombre de María que cuando digo el nombre de Jesucristo?”
Satanás: “Porque me humilla más ser derrotado por una mera criatura que por Él”.
P. Amorth: “¿Existe una cuarta cualidad de María que te enfurece?”
Satanás: “Ella siempre me frustra porque nunca ha sido tocada por ninguna mancha de pecado”.
El sacerdote recordó también:

“Durante un exorcismo, Satanás me dijo por medio de la persona poseída: ‘Cada Ave María del rosario es para mí un golpe en la cara. Si los cristianos conocieran el poder del rosario, sería mi fin”. 

26 ago. 2018

Gallaguer, psiquiatra ayudante de exorcistas en EEUU

Actualmente el doctor Robert Gallagher prepara un libro sobre el incremento de estos casos en Estados Unidos.

Formado en Princeton, Yale y Columbia (tres de las mejores universidades del mundo), el doctor Robert Gallagher es un psiquiatra especialista profesor de Psiquiatría Clínica en el New York Medical College. y miembro del Centro Psicoanalítico de la Universidad de Columbia. El 1 de julio publicó un artículo en The Washington Post en el que da a conocer su labor como asesor de exorcistas para diferenciar casos de enfermedad mental y de posesión diabólica ("Como psiquiatra, diagnostico enfermedades mentales y también ayudo a detectar la posesión diabólica. Cómo un científico aprendió a trabajar con exorcistas"). Traducimos a continuación su testimonio en primera persona.
Cómo un científico aprendió a trabajar con exorcistas
por Robert Gallagher


A finales de los 80 me presentaron a una supuesta gran sacerdotisa satánica. Decía ser bruja y vestía como tal, con vaporosos vestidos negros y sombra negra de ojos hasta las sienes. En nuestras numerosas conversaciones admitió que adoraba a Satanás como su “reina”.

Soy un científico amante de la Historia. Tras estudiar Literatura Clásica en Princeton, me formé como psiquiatra en Yale y como psicoanalista en Columbia.

Precisamente por esa formación, un sacerdote católico había pedido mi opinión profesional, que ofrecí sin honorarios, sobre si esta mujer padecía un trastorno mental. Era el momento álgido del temor nacional al satanismo. (En un caso que ayudó a inducir la histeria, Virginia McMartin y otros acababan de ser acusados de abusos con ritual satánico en una guardería de Los Ángeles; los cargos fueron luego desestimados). Así que yo me inclinaba al escepticismo.

Pero el comportamiento de mi paciente sobrepasó lo que yo podía explicar con mis conocimientos. Ella les decía a algunas personas sus debilidades ocultas, como un orgullo exagerado. Sabía cómo habían muerto personas que no había conocido, como mi madre por un cáncer de ovario. Posteriormente, otras seis personas me aseguraron que, durante sus exorcismos, la habían escuchado hablar en muchos idiomas, incluido el latín, totalmente extraño para ella cuando no estaba en trance.

Esto no era una psicosis; era lo que sólo puedo describir como una capacidad paranormal. Concluí que estaba poseída. Mucho después, ella me permitió contar su historia.

El sacerdote que me pidió opinión ante este extraño caso era el exorcista más experimentado de país en aquella época, un hombre erudito y sensible.

Le había dicho que, aunque yo era católico practicante, no era probable que me tragase un montón de abracadabras. “Bueno”, replicó, “si hubiésemos pensado que a usted se le podía engañar fácilmente no le hubiésemos pedido que nos ayudase”.

Veinticinco años de experiencia
Así fue como comenzó una curiosa colaboración. Durante las últimas dos décadas y media y mediante varios cientos de consultas he ayudado a ministros de varias denominaciones y creencias a diferenciar episodios de enfermedad mental (que suponen la aplastante mayoría de casos) de, literalmente, la acción del demonio. Es un papel improbable para un médico en el ámbito académico, pero no veo que haya conflicto entre estos dos aspectos de mi carrera.

Los mismos hábitos que definen lo que hago como profesor y psiquiatra (apertura de mente, respeto ante los hechos y compasión por la gente que sufre) me condujeron a ayudar en la tarea de discernir los ataques de lo que creo que son espíritus malignos y, con el mismo espíritu crítico, diferenciar entre estos casos extremadamente raros y las enfermedades médicas.

¿Es posible ser un sofisticado psiquiatra y creer que los espíritus malignos, aunque sólo rara vez, atacan a las personas? La mayor parte de mis colegas y amigos científicos dicen que no, por su frecuente contacto con pacientes crédulos sobre demonios, por su generalizado escepticismo ante lo sobrenatural y por su determinación de utilizar solo tratamientos estándares y consensuados que no puedan potencialmente confundir (sin duda, un riesgo) o hacer daño a pacientes vulnerables.

Pero una observación cuidadosa de las pruebas que se me han presentado en mi carrera me ha llevado a creer que ciertos casos extremadamente poco frecuentes no pueden explicarse de otra forma.



La furia ante objetos y símbolos sagrados es un indicio de actividad demoníaca, pero también puede tener una causa meramente psíquica... el psiquiatra debe discernir con cuidado todos los síntomas

La demanda crece 
El Vaticano no hace un seguimiento global o nacional de los exorcismos, pero según mi experiencia, y según los sacerdotes que conozco, la demanda está creciendo. Según Vincent Lampert, sacerdote y exorcista de Indianápolis y miembro activo de la Asociación Internacional de Exorcistas, en Estados Unidos hay unos cincuenta exorcistas “estables” (designados por los obispos para dedicarse casi en exclusiva a combatir la actividad demoniaca), frente a 12 hace sólo una década.

Él mismo recibe unas veinte peticiones semanales, el doble de cuando le nombró su obispo, en 2005.

La Iglesia católica ha respondido ofreciendo más medios a los miembros del clero que desean afrontar el problema. Por ejemplo, en 2010 la conferencia episcopal organizó un encuentro en Baltimore para sacerdotes interesados. En 2014, el Papa Francisco reconoció formalmente la Asociación Internacional de Exorcistas, cuatrocientos de cuyos miembros se reunirán en Roma este octubre.

Sus miembros creen en estos casos raros porque les llaman continuamente para ayudar. (Yo mismo serví durante un tiempo como asesor científico de la dirección de la asociación.)

Por desgracia, no todos los sacerdotes que trabajan en este campo tan complejo son tan prudentes como el sacerdote que contactó conmigo la primera vez. En algunos círculos existe la tendencia a preocuparse en exceso con supuestas explicaciones demoniacas y a ver demonios en todas partes. En ocasiones, sobre todo en países poco desarrollados, han tenido lugar a veces malos diagnósticos fundamentalistas y absurdos o incluso peligrosos “tratamientos”, como golpear a las víctimas. Tal vez por esto los exorcismos tienen una connotación negativa en algunos ámbitos. Las personas que tienen problemas psicológicos deberían recibir tratamiento psicológico.

Cómo distinguir una posesión 
Pero creo que he visto hechos reales. Los ataques a personas se clasifican en “posesiones demoniacas” o en ataques (algo más frecuentes pero menos intensos) llamados normalmente “opresiones”. Un individuo poseído puede repentinamente, en una especie de trance, proferir afirmaciones sorprendentemente venenosas y despreciativas contra la religión, al tiempo que comprende y habla lenguas extrañas que antes desconocía. El sujeto podría también exhibir una fuerza enorme o incluso el extraordinariamente raro fenómeno de la levitación.

(Yo no he sido testigo directo de una levitación, pero media docena de personas con quienes trabajo la han visto en el curso de sus exorcismos.)

Puede demostrar “conocimientos ocultos” de todo tipo de cosas (cómo murió un ser querido de un desconocido, qué pecados secretos ha cometido, incluso dónde están algunas personas en un momento dado). Son habilidades que no pueden explicarse si no es por una capacidad psíquica o preternatural especial.

Personalmente he visto estos hechos racionalmente inexplicables, así como otros fenómenos paranormales. Mi perspectiva es inusual: como doctor en ejercicio, creo que he visto más casos de posesión que ningún otro médico en el mundo.

La mayor parte de las personas a quienes he examinado en ese papel sufren los más prosaicos problemas de trastornos médicos. Cualquiera que esté mínimamente familiarizado con las enfermedades mentales sabe que las personas que creen estar siendo atacadas por espíritus malignos generalmente no están experimentando nada de eso. Los facultativos ven continuamente pacientes psicóticos que afirman ver o escuchar demonios; o personas histriónicas o altamente sugestionables, como las que padecen síndromes de identidad disociativa; y pacientes con trastornos de la personalidad inclinados a malinterpretar sentimientos destructivos (en lo que los exorcistas llaman a veces “pseudo-posesión”) como un mecanismo de defensa o una proyección externa.

Pero ¿qué se supone que debo hacer con pacientes que inesperadamente comienzan a hablar en perfecto latín?

Yo me acerco a cada situación con un escepticismo inicial. Técnicamente no hago mi propio “diagnóstico” de posesión, sino que informo al sacerdote de que los síntomas no tienen ninguna causa médica imaginable.

Una actividad mal vista 
Soy consciente de cómo miran este tipo de trabajo muchos psiquiatras. Aunque la American Psychiatric Association no tiene opinión oficial sobre estos asuntos, el sector (como la sociedad en su conjunto) está plagado de escépticos irreductibles y, ocasionalmente, de doctrinarios materialistas que son con frecuencia extrañamente cáusticos en su oposición a todas las cosas espirituales.

Mi trabajo es ayudar a la gente a buscar ayuda, no convencer a los médicos que no son susceptibles de convencerse. Sin embargo, me ha sorprendido agradablemente el número de psiquiatras y otros profesionales de la salud mental que están hoy abiertos a prepararse para hipótesis similares. Muchos creen exactamente lo mismo que yo, aunque pueden ser renuentes a hablar de ello.

Analizar los hechos y ayudar a las personas 
Como hombre de razón, he tenido que racionalizar lo aparentemente irracional. La respuesta a preguntas que se me han planteado, sobre cómo un médico científicamente formado puede creer “semejante tonterías arcaicas y acientíficas”, tiene una respuesta sencilla. Yo sopeso honestamente los hechos.

Se me alega, de manera simplista, que la levitación desafía las leyes de la gravedad, ¡y por supuesto así es! Aquí no estamos tratando con realidades puramente materiales, sino con el ámbito espiritual. Uno no puede forzar a esas criaturas a someterse a estudios de laboratorio o a manipulación científica; tampoco se prestarán fácilmente a permitir que se las grabe con un equipo de vídeo, como a veces piden los escépticos.

(El Catecismo de la Iglesia Católica sostiene que los demonios son conscientes y poseen su propia voluntad. Como son ángeles caídos, también son más poderosos que los hombres. Por eso, después de todo, generan confusión y siembran la duda.) Tampoco la Iglesia desea comprometer la intimidad de una persona que sufre, no menos que un médico desea comprometer la confidencialidad de un paciente.

 ea por una causa sobrenatural, simplemente misteriosa o por una enfermedad mental, el deber del médico es intentar ayudar, sanar, combatir el sufrimiento y acompañar al que sufre

Con frecuencia, en diversas culturas la ignorancia y la superstición han rodeado las historias de posesión demoniaca, y sin duda muchos supuestos episodios pueden explicarse como fraude, engaño o patología  mental.

Pero los antropólogos creen que casi todas las culturas han creído en los espíritus, y que la amplia mayoría de las sociedades (incluida la nuestra) han registrado dramáticas historias de posesión espiritual. A pesar de sus variadas interpretaciones, la multiplicidad de descripciones del mismo fenómeno en formas sorprendentemente consistentes ofrece una evidencia acumulativa de su credibilidad.

Como psicoanalista, un rechazo generalizado a la posibilidad de ataques demoniacos parece menos lógica, y a menudo de naturaleza ilusoria, que una cuidadosa valoración de los hechos. Tal como lo veo, la prueba de la posesión es como la prueba de que George Washington cruzó el Delaware. En ambos casos, los relatos históricos escritos, junto con numerosos testigos sólidos, dan fe de su exactitud.

Sin embargo, finalmente no fue una visión académica o dogmática lo que me impulsó en esta línea de trabajo. Se me pidió consulta sobre personas que sufren. Siempre he pensado que, si se le pidiese ayudar a una persona torturada, un médico no debería rechazar arbitrariamente verse envuelto.

Quienes descartan estos casos impiden sin quererlo que los pacientes reciban la ayuda que necesitan desesperadamente, ya sea no recomendándoles tratamiento psiquiátrico (lo cual necesita claramente la mayoría) o no informando a sus directores espirituales de que parece haber en el asunto algo que va más allá de una enfermedad mental o de otro tipo.  Para cualquier persona de ciencia o de fe, debería ser imposible darle la espalda a un alma atormentada.

Traducción de Carmelo López-Arias.

23 ago. 2018

¿Como actuar ante una persona que realmente no está posesa?


¿Como actuar ante una persona que no necesita un exorcismo?

En muchísimas entradas a este blog, se comenta sobre la tentación, influéncia y posesión, los testimonios y recomendaciones (inicio de una buena vida cristiana y el uso frecuente de los sacramentos).

Las ayúdas, los consejos, el acompañamiento.. pero jamás en este blog se ha comentado sobre como actuar el sacerdote exorcista ante una persona que se ve claramente que no tiene ningún problema espiritual, únicamente está obsesionada mentalmente, sobre preocupada y nada mas.

En algunas entradas se ha comentado sobre la diferencia entre la enfermedad mental y la posesión, incluso de la conversión de algún que otro psiquiatra, y de que hay psiquiatras que colaboran con exorcistas pues en alguna ocasión pueden darse los dos casos.

Volviendo al tema, que es delicado y siempre debemos actuar con caridad. ¿Que sucede cuando una persona no necesita del exorcista, pero la persona sigue tozuda? pues hay que hablarle claramente, y decirle que haga vida normal, que no le sucede nada.

 Si la persona fuese enferma mental se le debe requerir que siga el tratamiento. Por ejemplo los esquizofrénicos si siguen su tratamiento ven la realidad normalmente y no dan problemas, si lo dejan su comportamiento incluso, puede ser peligroso para la sociedad como se ha visto en tantas ocasiones.

Yo, mismo, colaborador del sacerdote Fortea, he publicado entradas donde se critica en caridad aquellos sacerdotes que no ayudan, por la situación que sea, pero hoy escribo sobre aquellas circunstáncias donde no se necesita ayúda, y también es necesario abordar este tema.

Personalmente, he conocido personas afectadas, en tratamiento exorcístico, aparte de eso, su vida es normal y su raciocinio, perfecto. En cuanto a las personas obsesionadas mentalmente o sobre preocupadas sin razón, en ocasiones las he visto, muy incipientes en la necesidad de exorcismo, pero sin aportar ellas mismas nada para sí mismas, y este ya es un síntoma; que recen los demás por mí, que hagan cosas por mí, que yo no hago nada por mí.. creanme que cuando una persona sabe realmente que tiene un problema, está dispuesta a seguir y hacer los consejos que le dicga el sacerdote desde el princípio, y su perseverancia junto a las sesiones exorcísticas le va sanando espiritualmente.

Como decía San Agustín; Dios que te ha creado sin tí, no puede salvarte sin tí.

En los casos reales de necesidad, la persona afectada es la principal que debe luchar y seguir una buena vida cristiana, si no hubiese ese cambio de actitud, la influéncia o posesión  seguirian enraizadas en la persona.

Pero los casos que no necesitan exorcismo o liberación, se debe decir claramente, se puede seguir aconsejando cristianamente, pero no hay necesidad de nada mas. Mientras la persona persista en su actitud lo único que va a provocar es la pérdida de tiempo de todos.

Entradas relacionadas;

Psiquiatria y exorcismo.

Posesión y enfermedad mental.

Laico de exorcista, comenta.

Laicos que ayúdan en los exorcismos.

Testimonio de Sílvia, exposesa.

¿Que siente una persona posesa?



20 ago. 2018

Me convertí viendo un exorcismo.


Un testimonio de conversión tras presenciar un exorcismo. Es una circunstáncia extra que viven normalmente aquellos familiares de posesos y ayudantes en las sesiones de exorcismo.Si esto también sirve para la conversión, bienvenido sea! Creedme que el demonio rabia mucho cuando una persona se convierte por su causa. Al demonio le agrada mas pasar desapercibido, incluso que no crean en el, y seguir haciendo sus cosas.

17 ago. 2018

¿Espiritismo? no, posesión.



Este verano en una reunión familiar una persona comentaba con toda su inocencia e ignorancia;

A mí me asusta todo lo que tenga que ver con circulos de velas, y le preguntamos ¿porque? dice que cuando era mas joven fué a ver una sesión "espiritista" de una amiga suya, puso sus velas y luego al "consultar espíritus" comenzó a levitar y se asustó mucho, y que nunca mas iría a una cosa similar, además decía que aquella amiga era vidente y adivinaba cosas.. quién relataba esto se le quedó el susto en el cuerpo para toda su vida, y piensa que fueron actitudes de los espíritus lo que vió, pero los que sabemos de esto sabemos que aquello lo hace el demonio, no los espíritus. Cuanto engaño, ignorancia y mala guía hay para los que abren puertas al demonio.

De la santa bíblia, Deuteronomio 18,9-11.

9 Cuando entre en la tierra que el Señor, tu Dios, te dará, no aprendas a practicar las abominaciones que cometen esas naciones.
10 Que no haya entre ustedes nadie que inmole en el fuego a su hijo o a su hija, ni practique la adivinación, la astrología, la magia o la hechicería.
11 Tampoco hará ningún encantador, ni consultor de espectros o de espíritus, ni evocador de muertos.

El demonio es un perro feroz atado corto, pero quién se acerca a el y le abre puertas puede acabar dañado, la "vidente" espiritista, no deja de ser un nuevo caso de posesión demoníaca.

14 ago. 2018

La perseverancia de la Gracia


Nunca me ha gustado mencionarlo en mis escritos, es orgulloso y nombrarlo es un gusto que no deseo darle. Pero a veces debemos recordar que existe y está para hacernos daño y destruirnos. Acaba con las familias, sacerdotes, niños. No hay nada sagrado para él. Solo exhala odio y rencor por nosotros.

Una vez leí de este santo que iba caminando por unos caminos montañosos y llegó a un poblado cercano. En la entrada se encontró al malvado descansando apacible.
“Qué haces aquí?”
le preguntó. “¿Vas a entrar para tentar y seducir a los pobladores?”

“En este pueblo no”,
respondió. “Tengo unos ayudantes que lo hacen de maravilla y me ayudan para hacerlos pecar. Son aquellos que blasfeman con cada frase, los que hablan mal de los demás y siembran mentiras, los que crean cizaña espaciéndola a su alrededor, aquellos que no son capaces de perdonar y viven odiando”.


Nuestro santo se desvió para no entrar en aquél poblado y fue hacia un monasterio. Allí encontró una batalla campal, una legión de demonios acorralando el lugar. Les preguntó qué hacían.
“Aquí rezan, perdonan, confían en Dios, leen las escrituras y conviven en Paz. Son los que más cuesta hacerles pecar”.

Cuando el diablo no puede seducirte ni engañarte, se muestra tal cual es: “CRUEL”.

Suelo decir que el maligno no es malo, es malísimo.
Sólo piensa: “Quiere robarte una eternidad al lado de quien te ama desde antes que nacieras. ¿Le vas a permitir eso?”.
Su propósito es arrojarte a un lugar de sufrimientos y angustias alejado de Dios, sabiendo que nunca podrás estar en su cercanía por más que lo anheles. Quiere que sufras eternamente porque te odia. Vas a darle ese gusto? O vas a luchar por tu alma.
“Someteos, pues, a Dios; resistid al Diablo y él huirá de vosotros.” (Santiago 4, 13)

Sé de algunos casos en los que las personas lograron vencerlo, con ayuda y guía espiritual, con la oración ferviente y los sacramentos de nuestra santa Iglesia, renovando sus  vidas.

No le dejes al malo que te señale el camino que has de seguir. Perdona. Pide perdón. Recupera tu estado de gracia. Cambia el rumbo de tu vida y permanece en la presencia de Dios. Una buena confesión sacramental ayuda mucho. Hazte propósitos de enmienda.

La Biblia es muy clara. Te da las armas que necesitas en esta batalla espiritual. Basta que leas las sagradas Escrituras y encontrarás cómo defenderte del demonio y sus tentaciones.

“Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón. No hay para ella criatura invisible: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquél a quien hemos de dar cuenta”. (Hebreos 4, 12-13).
Lucha, da la batalla espiritual.  Bien decía santa Eufrasia: “Un alma vale más que un mundo”.

¡Ánimo! ¡Tú puedes vencer!

8 ago. 2018

¿Que es la parálisis de sueño y como combatirla?



En cuanto a los que defienden que todo solo es científico, como por ejemplo, los que atañen a que el efecto del poltergeist es provocado por la mente de alguna persona adolescente o conflictiva.. pues bien, cada cosa en su lugar. A continuación adjunto un escrito periodístico de la parálisis del sueño desde el punto de vista únicamente mental, científico y médico.

La pesadilla de Henry Fuseli (1781) representa un episodio de parálisis del sueño con alucinaciones. En la obra se representa un demonio oprimiendo el vientre de la durmiente.

El insomnio ha devorado la noche. La angustia te ha mantenido en vela más tiempo de lo habitual. Pero como se necesita descansar, uno acaba cayendo en brazos de Morfeo. Tras unas horas de sueño, despiertas. Abres los ojos, reconoces el lugar, oyes lo que ocurre a tu alrededor... Intentas moverte, pero no puedes. Tu cuerpo no responde. La angustia se apodera de ti hasta el punto que te cuesta respirar. Tratas de reaccionar, de pedir ayuda, de conseguir un mínimo gesto que rompa la rigidez que te ha paralizado. Hasta que, de pronto, tu cuerpo vuelve a obedecer a tu voluntad. Recuperas la movilidad, puedes volver a respirar con tranquilidad. La pesadilla ha acabado. 

¿Te resulta familiar? Se trata de una parálisis del sueñoun trastorno del sueño que se produce durante el periodo de transición entre el sueño y la vigilia. Es decir, en un momento en que la mente "está despierta" pero el cuerpo no. Este estado puede durar desde un puñado de segundos a unos minutos. Pero quienes lo han padecido aseguran que se trata de momentos muy angustiosos. Aún así no hay razón para alarmarse: tan solo es nuestra mente que nos está jugando una mala pasada. 

En muchos casos, para aquellos que experimentan de forma regular esta parálisis, la angustia de no poder moverse viene acompañada de alucinaciones. Desde la sensación de que hay alguna presencia en la habitación, pasando por múltiples alucinaciones visuales, auditivas y táctiles: la parálisis del sueño puede convertirse en una verdadera pesadilla a ojos abiertos

Por más rocambolesco que parezca, este fenómeno es muy común. Se calcula que este trastorno puede afectar de forma recurrente entre un 5% y un 8% de la población. En su variante esporádica, podría manifestarse en un porcentaje superior al 50%. Es decir, según apuntan las estadísticas todos podríamos padecerlo en un momento u otro de nuestra vida. Un fenómeno que, según apuntan recientes estudios, afectaría con mayor intensidad a los estudiantes
Causas: cuándo y por qué ocurre
Este fenómeno ha sido estudiado desde varias disciplinas y enfoques metodológicos. Aún así, hoy en día no existe un claro consenso científico sobre el porqué de este trastorno. La hipótesis más aceptada tiene que ver con un trastorno de la fase REM que produciría una superposición del sueño profundo y la vigilia. Desde esta perspectiva, la parálisis del sueño ocurriría cuando los patrones del sueño se interrumpen y dan lugar a una parálisis. Otros estudios también han apuntado a factores como el desequilibrio de las funciones neuronales o incluso con la regulación de la melatonina para explicar este fenómeno.

Si bien es cierto no sabemos con exactitud el porqué se produce este trastorno, diferentes estudios apuntan a la posibilidad de explicar cuándo ocurre. En este sentido, son muchas las investigaciones en las que se apunta a los posibles desencadenantes. Situaciones de angustia, presión o estrés emocional podrían ser el punto de inflexión que acabe dando lugar este angustioso fenómeno. También se ha observado una cierta correlación entre la parálisis del sueño y otros trastornos como la ansiedad o la depresión.

Por otro lado, recientes estudios también se han centrado en investigar este trastorno del sueño en relación con la salud mental de quienes la padecen. En esta línea, uno de los resultados más llamativos es la alta incidencia de este fenómeno en jóvenes estudiantes que, además, practican deportes. En estos casos, la parálisis del sueño también se asociaba con síntomas de depresión.
Representaciones fantásticas
Históricamente este trastorno del sueño ha sido relacionado con fenómenos paranormales como las posesiones demoníacas, los viajes astrales o incluso raptos extraterrestres. Es por ello que, en la cultura popular, podemos encontrar innumerables descripciones de este trastorno del sueño asociadas con el mundo de lo desconocido. Relatos fantásticos para indagar sobre un misterio que, finalmente, ha sido resuelto por la ciencia.

Estas mismas narraciones, trasladadas al contexto actual, han dado pie a una gran cantidad de películas y documentales en los que se describen episodios de parálisis del sueño. Ejemplo de ello, The nightmare: el documental de Netflix en el que se describe esta experiencia.

Post anterior relacionado:  Ataques en sueños.

5 ago. 2018

Padre Pio, y tiembla el demonio.

Satanás no se atreve a pronunciar su nombre, le llama «el barbudo​​​​​​​»

Un exorcista cuenta cómo el Padre Pío se hace presente en sus exorcismos y hace temblar al demonio.

El exorcista Piero Catalano afirma que el Padre Pío se hace presente en sus exorcismos.

San Pío de Pieltrecina, más conocido como el Padre Pío, es uno de los grandes santos de nuestro tiempo. Convivió durante medio siglo con los estigmas de la Pasión, tenía el don de la bilocación así como el de profetizar y conocer el interior de las conciencias. Confesaba durante horas hasta quedar exhausto y durante años se enfrentó físicamente y de manera frecuente a los ataques del demonio.

Con la ayuda de Dios, el Padre Pío, este humilde fraile capuchino, venció a Satanás y por ello el demonio le odiaba y le temía. De hecho, ahora le teme incluso más. Esto es lo que asegura el sacerdote italiano Piero Catalano, exorcista en la región de Reggio Calabria e hijo espiritual del padre Gabriel Amorth, mítico exorcista de Roma y maestro de muchos, que además conoció al Padre Pío.

Alumno del padre Amorth
Este religioso perteneciente al movimiento de los Focolares y que se ordenó sacerdote en 1988 es también párroco de San Juan Nepomuceno y San Felipe Neri en Villa Arangea. En una entrevista en el Corriere della Sera cuenta que durante años se preparó como exorcista con el padre Amorth.

Durante 18 años ha estado practicando oraciones de liberación y desde hace tres ejerce como exorcista. En la sala en la que realiza los exorcismos tiene reliquias de varios santos pero el demonio tiene especial rechazo a una en particular.





El miedo del demonio al Padre Pío
“Las utilizo durante mis exorcismos, ¿el santo al que invoco más a menudo? Tengo un amor especial por San Pío de Pieltrecina, que a menudo se hace presente durante los exorcismos. La persona poseída tiene miedo y dice: ‘allí está el barbudo’. Y yo le digo: ‘¿por casualidad se puede llamar San Pío de Pieltrecina? Y el poseído dice: ‘No, se llama Francesco Forgione’.  El diablo incluso tiene miedo de nombrarlo”.

Algo similar le ocurría al padre Amorth, que en una entrevista hablaba de este mismo asunto: “Me ocurre mucho con las reliquias que utilizo del padre Pío de Pietrelcina, a quien tengo especial devoción. Sale huyendo ante las oraciones y las invocaciones que hago sobre él. ¿Sabe que lo conocí siendo yo muy jovencito? ¡Le tiraba de la barba y él se partía de risa! Yo le adoraba, era una persona de una bondad hiperbólica, un hombre de Dios de pies a cabeza. Un gran santo de nuestro tiempo”.

El padre Catalano asegura que puede conocer la presencia demoniaca, ya sea una posesión o una vejación, a través de las reacciones típicas del demonio. “Por ejemplo, tan pronto como coloco mi mano en la cabeza de la persona, ésta se retira, siente frío, tiene una sensación de asfixia, ganas de vomitar…”. Si no se trata de una presencia del diablo, entonces el exorcista se limita a una oración de liberación.

Las tentaciones a los exorcistas
Este exorcista italiano también cuenta que “el diablo hace todo lo posible para tentarnos a los exorcistas. Una vez me preguntó: ‘¿Cuánto quieres para pasarte a mi lado?’. Yo me reí porque elegí la pobreza. Ni siquiera tengo para pagar el funeral si muero y comparto todo con los pobres. Y él me dijo: ‘si pudiera te mataría al instante’. Luego le respondí: ‘pero no puedes porque yo pertenezco a Jesús’”.

Los poderes ordinarios y extraordinarios del demonio
Para conocer bien al diablo hay que saber cuáles son sus poderes ordinarios y extraordinarios. Así lo explicaba el fallecido padre Amorth:

"El poder ordinario es la capacidad de tentar al hombre para distanciarlo de Dios y llevarlo al infierno. Esta acción se realiza contra todos los hombres y las mujeres de todo lugar y religión".

Sobre los poderes extraordinarios, el padre Amorth indicó que estos se concentran en una persona específica y existen cuatro tipos:

"La posesión demoníaca para la cual se requiere un exorcismo, la vejación demoníaca, como la que sufrió en reiteradas ocasiones el Santo Padre Pío de Pietrelcina que era golpeado físicamente por el demonio; las obsesiones que llevan a la persona a la desesperación; y la infestación, que es cuando el demonio ocupa un espacio, un animal o incluso un objeto".

Post relacionado;  Exorcismo del padre Pio.

                              Padre Pio y demonio en el confesionario.

2 ago. 2018

Aumento de exorcismos en Francia.

Los obispos franceses ofrecen cifras y muestran su preocupación

En sólo 10 años el número de exorcismos se ha triplicado y disparado las peticiones de auxilio.

Lo comentaban el año pasado.

El número de exorcismos no para de aumentar en Francia y la cifra de personas que acude a la Iglesia pidiendo ayuda ante posibles casos de posesión o influencia demoníaca se está multiplicando. El que hace este análisis es el sacerdote Emmanuel Coquet, secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal francesa, desde donde también coordina la Oficina Nacional de Exorcistas.

En todas las diócesis francesas, más de 90, hay ya al menos adjudicado un exorcista cuya misión le ha sido encomendada por el obispo. En estos momentos, hay 120 sacerdotes desempeñan este ministerio. Hace no más de 30 años no superaban los 30, por lo que había decenas de diócesis en las que no había exorcista.

“Hay un marcado aumento. Los exorcistas son golpeados por un fenómeno que se está volviendo cada vez más importante”, asegura este sacerdote al diario Le Figaro, mientras explica que cada exorcista es asistido por un equipo de laicos y religiosos.

50 exorcismos y 2.500 peticiones al año sólo en la zona de París
Coquet da cifras de esta evolución poniendo como ejemplo la Isla de Francia, la región que alberga la ciudad de París y sus alrededores, zona que suma más de 12 millones de habitantes. Esta región está conformada por ocho diócesis: Creteil, Evry, Meaux, Nanterre, Paris, Pontoise, Saint-Denis y Versailles, en las que hay más de 7 millones de católicos y cuyo arzobispo metropolitano es el cardenal  Vingt-Trois.

 

 Emmanuel Coquet deja claro a los lectores de Le Figaro que el demonio es real, no algo "simbólico"

Hace diez años se producían en la Isla de Francia un máximo de 15 exorcismos al año. En la actualidad se realizan más de 50. Las cifras se han disparado en unas diócesis a las que llegaron el año pasado más de 2.500 peticiones. Se produce un exorcismo por cada 143.000 católicos y una petición de ayuda a la Iglesia por cada 2.800 católicos. Y los obispos se están viendo obligados a nombrar más exorcistas pues los que hay no pueden hacer más.

"Todo es real", advierten desde la Conferencia Episcopal francesa
El sacerdote asegura que el demonio no es algo “simbólico” sino que la gente está realmente  afectada por la influencia del “mal”. Pero para ello, asegura, primero hay que hacer una “verdadera obra de discernimiento” pues no todo “está sujeto a un exorcismo, ni mucho menos”. Antes la Iglesia Católica utiliza exámenes psiquiátricos y médicos para determinar si la persona lo que necesita es a un exórcista o a un facultativo.

Coquet habla de lo que ha visto y le han contado los exorcistas franceses: personas que muestran una fuerza sobrehumana, que hablan lenguas que no conocen, odio a todo lo religioso. “Todo esto es real, no se puede inventar”, agrega el secretario general adjunto de los obispos franceses.

Atiende a más de 10 personas al día
En Isla de Francia hay al menos cuatro exorcistas pero no de todos se conoce su identidad. La Oficina Nacional de Exorcistas sólo publica dos nombres para estas diócesis: Jean Pascal Duloisy y George Berson.

El primero de ellos lleva años como exorcista. El padre Duloisy mostraba en una entrevista en Vice su ajetreado día a día. “Más o menos recibo 10 personas al día, todo el año. Trabajo con un equipo de de 15 personas, tanto religiosos como laicos, quienes me ayudan a hacer un diagnóstico para determinar si es necesario un exorcismo. En realidad, los exorcismos son muy raros. Solamente el 1 o 2% necesita un exorcismo”, asegura este sacerdote que realiza su trabajo en la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de París.

 

 En esta sala de la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se realizan los exorcismos en París
"El mal es concreto e inteligente"


Además, explicaba que “la mayoría de las personas que vienen a vernos crecieron en familias marcadas por heridas psicológicas profundas y pérdidas graves, que son puertas de entrada para el Diablo. Veo muchas víctimas de violación, incesto y violencia. Recibo tanto a hombres como mujeres, de todas las edades y de todos los estratos sociales. Lo que tienen en común es que todos sienten un sufrimiento enorme, a veces reprimido durante años, que ni la psicología, las medicinas o los brujos han podido aliviar”.

El exorcista de París insiste una y otra vez en todos los ámbitos a los que puede llegar que el demonio existe y es real. “Debo aclarar que el exorcismo no es magia. No estamos hablando de algo hipotético. El mal es concreto e inteligente. Se mete poco a poco y nunca lo hace al azar. El Diablo se manifiesta por medio de la sugestión: la proposición del mal. Después viene el deleite: el placer de aceptar la proposición. Y al final, el consentimiento: la determinación de hacer el mal. Los tres dominios de tentación son las tres actividades principales del hombre: el poder, el dinero y el sexo”.

"Una vez vi a un hombre que no hablaba, ¡rugía!"
Por todo ello, este religioso francés advierte de que “hay que poner a un guardián en las puertas del corazón”. Así, explica que “hay que evitar las drogas, el alcohol y la pornografía. Tampoco debemos invocar espíritus, ni siquiera por diversión. El espiritismo, los videntes, los brujos y la magia negra favorecen la acción del Diablo”.