13 ago 2020

Mariah Carey y el satanismo

 


La hermana de Mariah Carey denuncia a su madre por supuestos abusos sexuales durante ritos satánicos


Alison Carey asegura que cuando tenía 10 años su progenitoria alentaba a hombres adultos a “participar en actos sexuales” con ella y otras menores

Alison Carey, la hermana mayor con la que Mariah Carey no tiene relación desde hace casi 30 años, ha presentado una denuncia contra su madre por supuestos abusos sexuales cometidos en rituales satánicos con desconocidos cuando solamente tenía 10 años.

Según la documentación presentada por Carey, de 57 años, en febrero al Tribunal Supremo de Nueva York y obtenida ahora por el Daily Mail, su madre Patricia habría permitido y alentado en repetidas ocasiones a lo largo de su infancia que hombres “participaran en actos sexuales” con la niña en su presencia.


Más allá de estos supuestos delitos, Alison ha alegado en su testimonio que, además de soportar su propio abuso, también se vio obligada a ver cómo abusaban de otros jóvenes “a medianoche durante reuniones de adoración satánica que incluían rituales de sacrificio”.

De acuerdo con los alegatos de Carey, todos aquellos episodios vividos durante su infancia le habrían creado un trastorno de estrés postraumático que habría acabado derivando en una adicción a las drogas para poder soportar el recuerdo de todo aquello.

Ya en 2018, Alison Carey afirmó en una entrevista que un miembro de la familia solía llevarla a reuniones de ocultismo en las primeras horas de la mañana, donde “sucedían cosas terribles, cosas que un niño nunca debería ver” y fue abusada por adoradores encapuchados bajo la amenaza de que “si contaba lo que estaba pasando, dañarían a Mariah”.


8 may 2020

Magia no, ocultismo y demonio



Entrevista sobre Magia y Ocultismo a quien sería electo Papa, Benedicto XVI


“Estas mentiras aparecen en un primer momento como un ensanchamiento del poder, de las experiencias, como algo encantador: el yo se convierte en Dios. Pero al final, la mentira sigue siendo una realidad que destruye.”


Eminencia ¿qué es la magia?
Es el uso de fuerzas aparentemente misteriosas que sirven para obtener un dominio sobre la realidad física y también psicológica. Es decir, el intento de instrumentalizar las potencias sobrenaturales para el propio disfrute. A través de la magia se sale de la esfera de la racionalidad y del uso de fuerzas físicas aprehendidas gracias a la ciencia. Se va buscando –y a veces se encuentra– una manera de apropiarse de la realidad con la ayuda de fuerzas desconocidas. Puede que en muchos casos sea todo una trampa, pero también puede ocurrir que por medio de elementos que se alejan de la racionalidad se pueda acceder a un cierto dominio de la realidad.
(…)

San Pablo, en Chipre, define públicamente al mago Elimas como “hijo del diablo”. ¿Podríamos afirmar con certeza que detrás de (en) la magia y el mundo del ocultismo está siempre presente el demonio?
Sí. Yo diría que sin el demonio, que provoca esas perversiones de la creación, no podría existir todo este mundo del ocultismo y de la magia. El problema surge cuando entra en juego un elemento que va más allá de las realidades de la razón y las realidades reconocibles gracias a la ciencia unidas a una razón sincera. Se ofrece una entidad aparentemente divina que nos inspira sobrenaturalidad. En cambio, no son nada más que una parodia del divino. Poderes, pero poderes en decadencia, simples ironías contra Dios.

¿Es ésta la raíz de la firme condena hecha por la Iglesia con respecto a la magia y el ocultismo?
Sí. Todo empieza con el Antiguo Testamento: pensemos en el conflicto entre Samuel y Saúl. En éste encontraremos un ejemplo de Dios revelado, un Dios de esta Tierra, por tanto, pagano, ya que pervierte la relación entre Dios y el hombre. Esta condena continúa en toda la historia de la Revelación y recibe su último toque de claridad en el Nuevo Testamento. Claramente no es un positivismo que quiere excluir alguna de las riquezas o experiencias del ser, sino la verdad de Dios que se opone a la mentira fundamental. El nombre del diablo en las Sagradas Escrituras, «padre de las mentiras», llega a comprenderse de un modo nuevo si hemos de considerar todos estos fenómenos, ya que aquí encontramos realmente la mentira en su más alto estado de pureza.

¿Y de qué forma?
El hombre se hace dominador del mundo disfrutando aquello que se nos presenta bajo forma de Dios, y entonces usa su poder para dominar el mundo en sí mismo, cayendo así en una mentira radical. Estas mentiras aparecen en un primer momento como un ensanchamiento del poder, de las experiencias, como algo encantador: el yo se convierte en Dios. Pero al final, la mentira sigue siendo una realidad que destruye. Vivir en la falsedad quiere decir vivir en contra de la realidad y, de este modo, vivir en la autodestrucción. Podemos ver dos aspectos de esta prohibición.
Por una parte, simplemente tenemos que excluir las prácticas ocultas y mágicas porque pervierten la realidad, son mentiras en el sentido más profundo de la palabra. El segundo aspecto –el aspecto moral, que sigue al ontológico– es que, contrarias a la verdad, son destructivas, y destruyen al ser humano comenzando por su núcleo.

Entonces, ¿cuáles son los peligros para quien practica con la magia y lo oculto?
Empecemos hablando del aspecto fenomenológico. La trampa se tiende con promesas, a través de una experiencia de poder, de alegrías, de satisfacción. Pero después el hombre va entregándose a una red demoníaca que poco a poco le somete, llega a ser más fuerte que él. El hombre deja de ser el dueño de casa.
Si una persona entra a formar parte de una secta o de un grupo mágico se convertirá en un esclavo no sólo del grupo, que de por sí ya sería grave por lo que comporta de alienación total la pertenencia a estas sectas. Sino que será esclavo de la realidad que se encuentra detrás del grupo, esto es, una realidad realmente diabólica. Y de esta manera el hombre se dirigirá hacia una autodestrucción siempre más profunda, peor que la de las drogas.

¿Desde dónde proviene tanta sed hacia lo oculto?
Me parece una mezcla entre una tendencia hacia lo divino y la desorientación, que cierran al hombre en sí mismo.

Ninguno de los ocultistas declara abiertamente que opera con el concurso del demonio. Todo lo contrario, casi todos afirman que son creyentes y que hacen el bien. Utilizan imágenes sagradas, crucifijos…
Sí. La mentira más profunda después se concreta en una mentira más evidente. El mago, en su orientación personal, ha llegado a la mentira. Después, le resulta natural usar todos sus artilugios para expresar y modelar las mentiras. Naturalmente, el sincretismo es uno de los elementos fundamentales del mundo mágico y ocultistas, que se sirve de las religiones y, sobre todo, de los elementos cristianos, pervirtiéndolos con el único interés de atraer a la gente y ser creíbles, haciéndose también con la fuerza escondida de la realidad cristiana. Lo vemos en los Hechos de los Apóstoles con Simón el Mago, que quiere comprar la fuerza de los apóstoles. «Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, y quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás» (Hechos de los Apóstoles 8,18-23).

Se afirma que existen formas de magia y adivinación que son inocuas y «ligeras», como la lectura de la mano, las cartas y el horóscopo. Y en el Nuevo Catecismo, que las ha condenado, se ironiza sobre ellas. ¿Existe una escala de gravedad o son todas de la misma cepa, y por eso, todas graves?
A lo mejor puede existir una utilización más ligera, pero, de todas maneras, será inaceptable, ya que abre las puertas hacia lo oculto. Si uno empieza a moverse en esta dirección, corre el riesgo de caer en una trampa todavía más profunda. Pero el hecho de que uno pueda deslizarse con cierta facilidad, y a veces sin poder evitarlo, no tiene por qué llevarnos hacia un rigorismo. Un rigorismo que ya no distingue entre una conducta que es señal de una cierta ligereza de vida y la manera de actuar de aquellos que han entrado de pleno en estas situaciones. Sin duda, existe una cierta distinción, pero hay que tener presente que un escalón lleva fácilmente a otro, ya que el terreno es resbaladizo.

¿Qué es lo que diría a aquellos que frecuentan a la vez Iglesia y ocultismo, pues creen que una cosa no excluye a la otra?
Les diría que tienen que empezar a entender mejor la fe e introducirse profundamente en el camino cristiano para comprender que son dos cosas totalmente diferentes. Si escucho la Palabra del Señor con mi mano en su mano, me dejo guiar por el amor de Cristo, me inserto en la gran comunión de la Iglesia, siguiendo con Ésta el camino de Cristo. Es bien diferente si yo empiezo a entrar en la grave realidad del ocultismo. Las dos posturas son extremadamente distintas desde el inicio. Entender esta distinción es una decisión fundamental del hombre, y el paso inicial hacia el camino de la fe. Pensemos en el ritual del Bautismo, donde tenemos por una parte el «si» hacia el Señor y a su ley, y por la otra el «no» hacia satanás. En tiempos pasados había que mirar hacia Oriente para decir que «sí» al Señor y hacia Occidente para decir que «no» a las seducciones del diablo. Con estos rituales, la Iglesia se defendía de las prácticas ocultas, como también lo hace ahora y nos hace entender el carácter inconciliable de las dos posturas. Yo digo que «sí» al camino del Señor y esto implica mi «no» hacia las prácticas mágicas. Debemos renovar de una manera más concreta y realista esta dúplice decisión. Decir que «sí» a Cristo implica que no puedo «servir a la vez dos dueños»; además, como dice el Señor, si digo que «si» al Señor, en el mismo momento no puedo decir que «si» a uno de estos poderes escondidos, debo decir: «no, no acepto la seducción del diablo». Y, a lo mejor, con ocasión de renovar los votos del Bautismo antes de Pascua, se debería explicar que lo que pronunciamos no es un antiguo ritual, sino una importante elección para nuestra vida de hoy, un acto concreto y realista.

¿Existe un punto de no-regreso para quien haya entregado su vida a la magia?
Es difícil de responder. Si un individuo ha entrado en lo que el Señor llama «pecado contra el Espíritu Santo», como aversión a Dios y maldición del Espíritu de Dios, pervirtiendo su espíritu, abriéndolo a la acción del demonio, aquí puede que se realice lo que el Señor indica como punto de no-regreso. Pero por nuestra parte no podemos dar un juicio sobre lo ocurrido. Nosotros debemos decir siempre: existe la esperanza de la conversión.
Naturalmente, si uno ha entrado en este mundo, es necesaria una conversión radical. Y es una conversión que se hace siempre más difícil, realizable sólo a través de la fuerte ayuda del Espíritu Santo implorado por la comunidad de la Iglesia que quiere ayudar a estas personas para que regresen hacia Dios. Por tanto, debemos mantener siempre la esperanza, y hacer lo posible para implorar el perdón de Dios. Iluminar a aquellas personas y acompañarlas hacia una conversión profunda. Es imprescindible el ritual de la expulsión del demonio. Un ritual cuya importancia no entendían del todo los cristianos, pero que ahora recibe un nuevo sentido  y un significado más concreto. Se trata de liberar a las personas del demonio, pues éste, debido al contacto de algunos con la magia y el ocultismo, se ha apoderado realmente de ellos.

Entonces, ¿son necesarios los exorcismos?
Ciertamente.

Eminencia, le cito algunos datos. En Italia, al número del horóscopo telefónico llegan diez millones de llamadas al año, y existen por lo menos cien mil magos y menos de treinta y ocho mil sacerdotes. ¿Qué siente ante esta realidad?
Es la señal de  que estamos ante una amenaza de paganismo profunda. Esto es, perversión del destino religioso del hombre. En esta religión falsificada, en la cual, como ya he dicho, el hombre disfruta o busca disfrutar de las fuerzas sobrenaturales, existe un desafío fundamental para nuestra obra de evangelización. Ante el paganismo, debemos anunciar la realidad liberadora de Dios. Estas prácticas se presentan con el pretexto y la pretensión de ofrecer al hombre una liberación. Ofrecen poder, satisfacción, la promesa de hacerte vivir con todas las posibilidades del ser. En la realidad son una esclavitud terrible que puede llegar incluso a deshumanizar. Lo mismo ocurría con las religiones pre-cristianas, que creaban un mundo temeroso. La llegada del anuncio cristiano trajo consigo la liberación de los miedos hacia los demonios. Hay un solo Dios que es más fuerte que todos ellos: éste es el anuncio que ha liberado realmente al mundo. Hoy en día, en algunas partes del mundo que todavía no han sido evangelizadas, se puede ver cómo el miedo hacia los demonios y a los brujos crea un clima de miedo e inmovilidad. No se puede actuar, puesto que a cada paso se puede caer en las manos de un demonio. Entonces debemos proclamar la fuerza liberadora del anuncio de que existe un solo Dios. Un Dios que es Amor, que nos ama, que tiene la fuerza de guiarnos, de darnos la verdadera libertad y que con su potencia invencible nos libera de esta esclavitud. Desgraciadamente esto ya no está presente en la mentalidad de las personas. Muchos ven sólo el camino arduo de la religión, la lejanía de un Dios de quien no tenemos experiencia, y buscan una experiencia inmediata y una rápida satisfacción, y caen en la esclavitud. En esta hora de tentación pagana profunda, creo que debemos anunciar el Evangelio en toda su sencillez y grandeza, como la verdadera y única liberación.

En su vida como sacerdote, arzobispo y cardenal, ¿ha conocido alguna vez a personas dañadas por la magia?
En el ambiente en el que he vivido no estaba presente esta realidad. He oído hablar varias veces de este tipo de casos. Y hoy me llega información de más sitios sobre cómo la magia deteriora y destruye las vidas humanas.

La magia tradicional, folclórica, típica de los países mediterráneos y todavía más radicada en las regiones italianas, ¿es una práctica inocente o el ingrediente principal sigue siendo el concurso del demonio?
En los albores del cristianismo quedaban entre la gente elementos mágicos, con una presencia reducida, redimensionados por una fe que se difundía, pero que, sin embargo, suponía el peligro de que pudiese transformarse en magia. Era una presencia peligrosa e inaceptable, pero dominada por la vida de fe de la multitud. Sin embargo, ahora vemos que estos pequeños «residuos» que parecían inocentes no lo son en absoluto, y pueden convertirse en la chispa que provocaría una nueva irrupción del ocultismo en el mundo.

18 feb 2020

Joven bruja conversa

Una niña, formada como bruja, fue salvada para Cristo tras dos años de oraciones de liberación

Una niña, formada como bruja, fue salvada para Cristo tras dos años de oraciones de liberación
"Confiésense, nuestra alma es como un vaso de cristal; el pecado, las maldiciones intergeneracionales y las contaminaciones... son bebidas oscuras con las que llenamos ese vaso", exhorta hoy al cierre de su entrevista.

Al igual que en otros países del mundo, también en Colombia la brujería es una realidad presente desde hace siglos en la cultura popular urbana, campesina y zonas selváticas. También aquí durante el siglo XX estas creencias vinculadas a lo mítico, lo mágico, al gnosticismo, a los cultos afroamericanos, facilitaron la expansión de la New Age en algunos sectores de la sociedad, con sus diversas prácticas y técnicas vinculadas a lo esotérico y el ocultismo.

Desde su infancia la abogada colombiana Ingrid Gómez Bernal fue gradualmente expuesta a esas creencias y prácticas. En la entrevista concedida a Portaluz, esta mujer -ya liberada, dice, del daño espiritual vivido-, recuerda que su niñez “no fue muy católica”. Apenas si acudían a la Iglesia como un compromiso social o llevadas por la tradición colectiva, en algunas celebraciones litúrgicas durante el año. A pesar de esto agradece a su madre que siendo soltera decidió tenerla, “arriesgando todo por mí”, destaca.

Creció, dice Ingrid, escuchando programas radiales que su madre sintonizaba, donde se hablaba de mantras, lectura de cartas, visitas de swamis venidos de India, rituales y otras variedades de la New Age. “Fuimos conociendo el mundo de la Nueva Era, todo lo relacionado con el misticismo, ese misticismo alejado de Dios, de la religión, y por ende de la verdad”, explica.

Con 13 años de edad ya ejercía la brujería

Cuando cumplió nueve años de edad, tras fallecer el abuelo y viéndose al cuidado de una tía porque su madre debía salir a trabajar, Ingrid comenzó a escaparse de casa. Desde entonces, impulsada por la natural rebeldía adolescente y aquel incipiente conocimiento sobre asuntos esotéricos, comenzó su propio camino iniciático: investigando, leyendo, vinculándose con personas, grupos y lugares relacionados con la New Age, lo esotérico  y el ocultismo. Como consecuencia “hacia mis 13 años, casi con 14, empiezo a practicar directamente espiritismo, brujería”, confidencia Ingrid.

Siendo aprendiz de bruja padecería pronto el costo de sus actos, luego de una sesión colectiva en la cual conjuró la ayuda de espíritus para contactar con una amiga que residía en otra ciudad. Hasta hoy Ingrid cree que ese fue su primer ritual exitoso pues podía percibir que “el espíritu quedó vagando por ahí después de esa invocación y empieza a perseguirme” señala. Sin embargo y aunque “yo parecía un ente, un zombi, que no le prestaba atención a nada ni a nadie en ese momento”, el desagrado espiritual padecido no la detuvo.

Un nefasto profesor de filosofía

Consciente o no del daño que se infligía comenzó después a ejercitar sus habilidades en la lectura de runas y el tarot. Pero, como el adicto, Ingrid quería más. Fue el profesor de filosofía en la escuela secundaria, dice, quien cedió a sus demandas y le prestó un libro de magia negra. Aunque afirma no haberlo ejecutado, reconoce que le impactó el ritual para “hacer un pacto con el Demonio”. Y “desafortunadamente”, agrega, se le “grabó” en la mente “un hechizo de cómo apoderarse del alma de una persona”.

El paso siguiente que dio Ingrid fue en la universidad, al “conocer personas con la misma afinidad por la brujería que yo”, puntualiza, y con quienes acuerdan darse mutuo apoyo, vale decir formar un auténtico “aquelarre” de brujas.

Con el demonio no se juega

No solo intercambian conocimientos, información, sino que ejecutaban hechizos y rituales diversos. “Para este momento ya nosotras teníamos un conocimiento mucho más amplio de lo que era la brujería, el espiritismo y la Nueva Era”, sentencia esta abogada colombiana.

Absorta en esa dinámica, su rendimiento académico comenzó a decaer y pensando que ellas podían resolverlo, “hicimos una invocación donde pedimos que se nos dé las respuestas de un (examen) parcial”. La experiencia sería un desastre en la vida de Ingrid.

Confiadas en la ayuda de los espíritus, sobre la mesa del ritual mantenían un cuaderno donde anotar las respuestas que les darían para rendir un buen examen. De pronto y sin que nadie lo tocara, cuenta: “el cuaderno empieza sólo a pasar una tras otra las hojas… Cuando volteamos a mirar había una silla apoyada en una sola de las patas girando sobre su propio eje… Nos asustamos terriblemente… Salimos sin cerrar la sesión, quedó abierto el canal, y a raíz de eso un espíritu quedó liberado… se ha pegado de mí y me persiguió durante muchos años… Luego, como yo seguí practicando la brujería y todas estas cosas, pues ya incluso en un momento llegó hasta mi casa. Fueron años en los que me perseguía, me molestaba, me corría las cosas”.

Dios toca a su puerta

Tras un tiempo de buscar empleo, la única oportunidad se la ofrecía una fundación católica. Ingrid, sin desconocer el ocultismo que le ataba, decidió que aparentaría ser una fiel creyente con tal de obtener la plaza. Logró ingresar y no tardó en darse cuenta que allí celebraban cada lunes la Eucaristía al iniciar la semana laboral. "Eran de rosario, un ambiente muy espiritual”, agrega. Y temía le pidieran ser parte de todo eso…

Precisamente un día le invitaron a participar en una jornada de oración y agregaron que era necesario participar con la familia. “Mi madre realmente no quería ir, sin embargo accedió por apoyarme”.  Fue testigo, dice, cómo la experiencia tocó de tal forma el alma de su madre que inició en ella un proceso de conversión a la fe católica. Apoyada por la fundación, luego buscando por sí misma y siempre sincerándole lo que vivía.

Ingrid continuaba resistiendo pero no se negó y acompañó a su madre cuando esta le pidió ir juntas a una jornada -que habían mencionado en un canal de televisión católico- donde hablarían de la acción ordinaria y extraordinaria del demonio en nuestro tiempo. Finalmente, no podía desconocer que el tema a tratar le resultaba seductor.

Llega la hora de la liberación

Aquella jornada informativa y formativa abrió la conciencia de Ingrid a la realidad de mal en la que por años llevaba viviendo; y juntas con su madre acogieron la recomendación dada en el encuentro, de buscar un sacerdote para pedirle orase por su liberación.

Que el demonio dobló su cuerpo en un ángulo biológicamente imposible o que -siendo de baja estatura y contextura delgada- pudo empujar lejos a un hombre que pesaba más de 80 kilos, es solo el registro anecdótico de lo sucedido a Ingrid Gómez Bernal en su primer encuentro con el conocido exorcista padre Wilson Salazar (ambos en imagen adjunta de la época).

Fue un proceso de dos años que requirió muchas oraciones de liberación y voluntad firme de ella para aferrarse con fe a Dios, abandonando todos los vínculos y prácticas que mantuvo por años. Recibió catequesis a la par de cuidar su vínculo de amor con Dios mediante la oración, vida sacramental, algunas prácticas ascéticas como el ayuno, las obras de caridad y lectura de cotidiana de la Biblia.
En la noche de Navidad del año 2008 y tras una nueva oración de liberación ella misma pudo percibir que estaba siendo finalmente liberada y el sacerdote Wilson Salazar se lo confirmó.
 

Ingrid arenga en particular a los jóvenes:   “Conozcan más a Dios, búsquenlo en lo que él fundó y en las armas que él nos dio: la Iglesia Católica, la Biblia, la Eucaristía, la Confesión, la vida de los Santos. Ahí es donde realmente lo vamos a encontrar. Hagan confesiones de vida constantemente.  Confiésense, nuestra alma es como un vaso de cristal; el pecado, las maldiciones intergeneracionales y las contaminaciones que podamos imaginar, son bebidas oscuras con las que llenamos ese vaso.  La confesión es el agua y si nosotros no limpiamos nuestra alma ¿qué vamos a poder dar?” concluye Ingrid.

13 feb 2020

Triunfo de la virgen Maria



"Sobre el triunfo del Inmaculado Corazón, del que la Virgen habló en Fátima, el diablo, pronunciando con tremendo esfuerzo el nombre de María, exclamó…"

La Santa Iglesia en su Liturgia atribuye a María Santísima la expresión del Cántico: "Imponente como batallones" (Cantar 6,4), viendo en ella la ayuda más poderosa contra los poderes anticristianos, sobre todo los preternaturales: Satanás y sus aliados.

Hace algunos años, el Padre Francesco Bamonte, sacerdote de los Siervos del Inmaculado Corazón de María, exorcista en la diócesis de Roma y presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, publicó un libro titulado La Vergine Maria e il diavolo negli esorcismi (La Virgen María y el Diablo en los exorcismos). En sus páginas se vierte el testimonio vivo y directo de una realidad que ha enfrentado varias veces durante su ministerio: el contraste irreductible entre María Inmaculada, toda Gracia, y el diablo, padre de todos los pecados; pudiendo ser testigo de la perenne victoria de la Santísima Virgen, que siempre aplasta a Satanás, tal como lo revela el libro del Génesis y otros textos de las Sagradas Escrituras; verdad enseñada también por el Magisterio de la Iglesia junto al testimonio de santas, santos y millones de fieles que a lo largo de los siglos proclaman el poder que Dios ha confiado a la Santísima Virgen María.


Al respecto del triunfo del Inmaculado Corazón de María anunciado por ella misma en Fátima, testimonia el padre Bamonte en las páginas 172 a 174 del referido libro:


“Sobre el triunfo del Inmaculado Corazón, del que la Virgen habló en Fátima, el diablo, pronunciando con tremendo esfuerzo el nombre de María, exclamó:
«No sabes, o sabes, pero no crees, o no tienes suficiente fe: el Corazón Inmaculado de Ma....ar...ì...a salvará al mundo entero. Sólo su Inmaculado Corazón».

El 3 de junio de 2009, comenzó a decir con un tono de satisfacción:
«Ella viene a hablarte todos los días y tú no crees (ríe) o no oyes. No escuchas. ¡Ahhhh! (exclamación de satisfacción). Si tan sólo escucharas lo que ha dicho, yo lo estaría contando (aquí empieza a reírse de nuevo con satisfacción), pero tú no oyes, no escuchas. ¡Gracias! Ah, ahhhh, ahhhhh. ¡Bravo, bravo! ¡Hazlo así! ¡Sigue así! Es simple, ya sabes. Es muy sencillo. Ponla en la televisión y verás que nadie le escucha».

En ese momento, instintivamente dije: «¿Estás seguro de que nadie la escuchará?» Y él dijo:
«Alguien, alguien, pero unos pocos, unos pocos, unos pocos. Siempre llora por esto».

Al principio de la oración, el diablo se había lanzado especialmente contra Santa Gema Galgani y el Padre Pío de Pietrelcina, diciendo que habían venido a participar en el exorcismo con su oración. Entonces dije: «¡Di la verdad! Toda la verdad. En el nombre del Hijo que quiere que su Madre sea alabada, amada, bendecida y venerada. ¡Habla, en el nombre de Jesús! ¡Te ordeno espíritu inmundo!» Tan pronto como dije estas palabras, inmediatamente, como obligado por alguien, exclamó gritando:
«¡Está bien, está bien, está bien, está bien, está bien! ¡Por esos pocos, por esos pocos, al final ese Corazón triunfaraaaá! (esta última palabra la pronunció, gritando tremendamente y por mucho tiempo)».

Luego añadió, gritando de nuevo la última palabra:
«Está escrito, está escrito, está escrito y no puedo hacer ¡naaadaaaaa!».
 

El 20 de febrero se celebra la memoria litúrgica de los beatos Francisco y Jacinta Marto, los dos pastorcitos de Fátima, a quienes la Virgen se apareció varias veces en 1917 cuando estaban con su prima Lucía. Un 20 de febrero, mientras en nuestra oración invocábamos a menudo a los dos beatos pastorcitos, el diablo que poseía a esa persona, refiriéndose a Francisco, exclamó:
«Ese pequeñito me ha dado tantos golpes con todos esos rosarios, ¡tantos!»

Luego, refiriéndose a la Beata Jacinta, temblando mucho, dijo:
«Y esa otra, la más pequeña de los tres, era la ‘peor’. Ella fue la que inmediatamente dijo: ‘¡Sí! ¡Sí! Llévame contigo. ¡Hazme sufrir, para que los demás no sufran!’ Eso es lo que dijo esa pequeña estúpida. ¿Cómo lo supo? ¿Quién le enseñó esas cosas? Era tan transparente, no podía tocarla, tan transparente, casi como Aquella de allí»."