19 oct. 2015

Bebé poseso (II)


Tenía tan sólo 20 meses y el demonio se cebó con la pobre criatura. Me lo contaba su madre, feliz por verle finalmente liberado gracias a la Infinita Misericordia del Señor, pero traumatizada aún por la terrible experiencia.

Ella y su marido instalaron una cámara digital en el dormitorio del pequeño y le vieron levitar y jugar con un compañero invisible de madrugada. El niño bajaba de la litera suspendido en el aire y, una vez en el suelo, no cesaba de jugar. Así pasaron meses, mientras los médicos, tras examinar al niño, aseguraban que no le ocurría nada.

Desesperados, sus padres le llevaron al padre Salvador Hernández, exorcista de la diócesis de Cartagena (Murcia). La sesión de exorcismo fue espectacular: la indefensa criatura se arrojó sobre el sacerdote para romperle la estola, en cuyo interior (sin ser visibles exteriomente) había dos trozos de la sotana blanca del beato Juan Pablo II, mientras profería las más horribles blasfemias contra Dios y la Santísima Virgen.



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