10 ago. 2013

Exorcista riojano en Guatemala

El sacerdote de Briones Abelardo Pérez lleva 15 años tratando casos de posesión diabólica en Guatemala, con el permiso del obispo de Sololá.
 
«La práctica de la brujería, con todo el cortejo de miserias que la rodean, de odios y ambiciones, de envidias y venganzas, abre las puertas a la acción de Satanás sobre los humanos». El padre Abelardo Pérez Ruiz llegó de España a Guatemala 23 años atrás. Dejó La Rioja para colaborar con el obispo de Sololá en la formación de los sacerdotes que acuden al Seminario Mayor Nuestra Señora del Camino. Nacido en Briones hace 58 años, comenzó a conocer el mundo de las personas que sufrían trastornos vinculados a la brujería y el satanismo, padecimientos que la ciencia no acertaba a explicar.
Tras quince años de experiencia y cientos de casos a sus espaldas -hasta hace un año con la ayuda del también sacerdote riojano Ángel María Pascual, que ahora ha regresado a su tierra-, hoy es uno de los exorcistas más prestigiosos de Centroamérica.
«En España, la brujería puede tener muchas acepciones, pero en Guatemala significa el arte de entenderse con el demonio, de invocarle, de solicitarle favores, igual da que sean buenos que malos. Desde la curación de dolores de cabeza, de estómago, o los favores de una mujer -esté casada o no-, o hacer daño a un familiar porque no reconoce el derecho a unos dineros», explica el cura riojano.
Porque en muchos pueblos del centro y el sur del continente americano, el brujo es un profesional, los hay como champiñones y a los que muchas veces se profesa una fe ciega en los procedimientos supersticiosos que emplean». Se han aprovechado, además, de antiguas civilizaciones precolombinas como la Maya para, a través de sus ritos y vestimentas, causar mayor impacto entre la gente más ignorante y desprotegida. En Guatemala estas prácticas están demasiado extendidas.
El primer caso
El primer caso con el que se encontró el padre Abelardo, según confesó a la periodista guatemalteca Gemma Gil Flores, fue el de una posesión diabólica en una chica de 17 años, curiosamente cuñada de un seminarista. «Su personalidad se transformaba por momentos, le molestaba si rezaban cerca y era incapaz de soportar el agua bendita. Eran reacciones propias de una persona poseída por una fuerza espiritual negativa que no consiente los signos cristianos. De repente, caía de rodillas y se ponía a rezar de forma fervorosa e, de manera inesperada, se transformaba en una especie de monstruo profiriendo insultos, gritos y rechazos». Abelardo y Ángel Mari lo estudiaron en profundidad, al tiempo que solicitaron la pertinente autorización al obispo de Sololá, sin la cual ningún sacerdote puede practicar un exorcismo. Pronto nos cercioramos de que se trataba de una posesión», confirma.
Fue entonces cuando el obispo de la diócesis le encomendó esta misión que, aclara el padre Pérez, «nada tiene que ver con lo que se ve en las películas».
Desde luego, trabajo no le faltado desde entonces. «Está tan solicitado el demonio, el espíritu del mal, por unos y por otros -argumenta el padre Pérez-, que no es de extrañar su presencia dentro del misterio de su acción entre los hombres, en sus vidas y hasta en sus cuerpos». Recalca el sacerdote de Briones que todos los que invocan al maligno son bautizados y que «nos encontramos ante un misterio, como lo afirma expresamente el Catecismo de la Iglesia Católica». «El tratamiento de estos casos -profundiza- nos ofrece a los sacerdotes la posibilidad de llevar a cabo una cura pastoral de resultados muy positivos. Por lo general, los afectado suelen acudir primero acudir a los médicos y, sobre todo, a los psiquiatras. Pero cuando se les cierra toda posibilidad y su mal sigue atormentándoles, entonces acuden a nosotros».
El mero hecho de que el religioso les atienda y les escuche, tanto a ellos como a sus familias, les hace mucho bien. «Nuestra misión primordial es acercar a estas personas a Dios a través de la oración y de los sacramentos, acercarlos a la Virgen. Son las mismas armas pastorales que empleó Jesús, tal como nos narran los evangelios. No hacemos otra cosa que rezar y ayudar a rezar».
Pero todo no es tan austero. El exorcismo tiene sus señas de identidad, esa parafernalia que ha sido conveniente exagerada a la hora de llevarlo al cine. Por eso el padre Abelardo le resta cualquier viso de montaje dramático. «El exorcismo es una oración ritual, dispuesta por la Iglesia, que incluye letanías a los santos, un salmo responsorial y un pasaje bíblico. También se practica la imposición de manos, una profesión de fe, una renuncia expresa a Satanás y a sus falacias, para concluir con una conjura al demonio para que, por medio de la oración, su presencia maligna abandone ese cuerpo cristiano al que está manipulando». Aunque son minoría, en los casos de posesión diabólica los afectados llegan a perder la conciencia y llegar a ser «manipulados de forma despótica por el espíritu impuro». Añade el sacerdote riojano: «El diablo habla por su boca, dicen cosas incoherentes e irreverentes hacia los objetos sagrados; la persona sufre malestar cuando se reza, si se le da un rosario, termina rompiéndolo, mira con odio las imágenes de la Virgen, grita si se le rocía con agua bendita e intenta esquivar la estola... Ni las manos del sacerdote soporta».
Vejación y posesión
Sin embargo, la mayoría de las veces estas gentes enfermas no están poseídas en sí mismas, sino afectadas por lo que los expertos denominan «vejación», un estado que anula su voluntad de forma temporal. Por el contrario, quienes llegan a padecer una auténtica posesión diabólica ven cómo su voluntad queda completamente anulada. «Estas personas -explica Pérez Ruiz- son maltratadas por el espíritu del mal a través de sustos, de sombras que aparecen y desaparecen en sus casas, de ruidos extraños, de miedos inexplicables que generan ansiedad, de trances de desesperación y accesos de angustia, que, científicamente, no tienen explicación. Porque, además, las vejaciones vienen acompañadas a problemas de salud tal como dolores de cabeza, de estómago, de nuca, de garganta, de ovarios o de vientre».
La paciencia es una de las cualidades del exorcista, pues los casos de posesión no se solventan en una sesión ni en dos. Una joven -«gran cristiana», específica- necesitó veinticinco sesiones. Aunque el caso más fuerte con el que se ha cruzado fue el de una mujer de 30 años, quizá la más sana de la familia, que desarrollaba una fuerza física descomunal, hasta el punto de que había que sujetarla entre cuatro o cinco personas. «El maligno no se manifestaba a través de la palabra, pero se reía de forma burlona. Gracias a Dios, ahora está totalmente recuperada».

5 comentarios:

565 dijo...

Me parece muy interesante el post y sobre todo el concepto de "vejación" en el sentido de anulación de la voluntad pero de manera temporal.

No lo sabía, pensaba que la vejación era mas bien el incordio o tortura del demonio pero sin afectar la voluntad del vejado. Y me gustaría poder profundizar en este concepto para comprender cual es el mecanismo y las diferencias con la posesión de manera mas precisa, mas exacta.

Un saludo.

"...la mayoría de las veces estas gentes enfermas no están poseídas en sí mismas, sino afectadas por lo que los expertos denominan «vejación», un estado que anula su voluntad de forma temporal."

Administrador del blog dijo...

La vejacion, es un ataque que puede ser interno o externo, las cosas se han de explicar muy bien, pues puden llevar a confusion. En un post pasado "LIBRE ALBEDRIO Y DEMONIO". Se habló de este tema, yo, no creo que se haya estado acertado este sacerdote en que se anula temporalmente la voluntad, a menos que esto quiera decir, interiorizar o exteriorizar rasgos de posesion, donde ya de por si es el demonio quien actúa otra cosa es que la persona debilitada, acceda a hacer lo que no quiere... pero dudo mucho que una persona hiciese el mal propuesto que no quiere... cuesta incidir explicando muy claramente en estos conceptos.

565 dijo...

Muchas gracias por su respuesta.

Hace tan solo un año y medio yo ni siquiera creía en la existencia del demonio por lo que ahora no puedo estar completamente seguro acerca de mis percepciones sobre esto.

Pero me hizo reflexionar, por ejemplo, cuando el Padre Fortea comentó en un escrito que el demonio le atacó físicamente sobre un brazo mientras estaba exorcizando a un poseso. Creía que esto era imposible, que el maligno no podía atacar físicamente a un exorcista, pero parece que bajo determinadas condiciones, o quizás excepcionalmente, sí lo puede hacer.

Con el tema de la anulación momentánea de la voluntad me ocurre algo parecido, pensaba que era imposible, pero luego he visto situaciones en las que parece que no haya dudas sobre ello.

Y no solo con las personas, incluso hasta he visto animales como perros o aves, que actúan como teleguiados, como hipnotizados durante unos segundos afectando a quienes estén allí para contemplar la escena.

Un saludo cordial.

Administrador del blog dijo...

Mi opinion particular de la vejacion externa, transformada en interna, que sufrió el padre Fortea (creo recordar que fué notar como le clavaban un cuchillo en el brazo) Dios lo permitió, creo yo, de forma instructiva, para que discirniese en cuanto a las formas (permitidas por Dios) en el obrar del demonio, y obtener este y otros discernimientos... pero no, y esto es mas importante, como para creer que los sacerdotes o los buenos laicos, no estuvisen protejidos por Dios.

Todo buen cristiano está siempre protejido por Dios.

Sin duda.

En cuanto a las percepciones de perros y animales guiados, pueden ser producto de la mente de la persona, mas bien, raro ese proceder en el demonio que hace muchas tonterias eso si, podria provocar una tentacion de percepcion en la persona, pero mas bien, segun lo expresado por el posteador no sea mas que una exceso de preocupacion, esteril, en esa persona, estoy seguro que es lo que es.

Lo digo en base a lo que conozco de su trayectoria personal.

Y con todos mis respetos.

Dios te bendiga.

Boss dijo...

Visto Bueno.