27 abr. 2017

Brujeria, hechiceria, magia...


Deuteronomio 18,9 de la bíblia:

9 Cuando entre en la tierra que el Señor, tu Dios, te dará, no aprendas a practicar las abominaciones que cometen esas naciones.
10 Que no haya entre ustedes nadie que inmole en el fuego a su hijo o a su hija, ni practique la adivinación, la astrología, la magia o la hechicería.
11 Tampoco hará ningún encantador, ni consultor de espectros o de espíritus, ni evocador de muertos.
12 Porque todo el que practica estas cosas es abominable al Señor, tu Dios, y por causa de estas abominaciones. él desposeerá a esos pueblos delante de ti.
13 Tú serás irreprochable en tu trato con el Señor, tu Dios.
14 Porque las naciones que vas a desposeer escuchan a los astrólogos y adivinos, pero a ti el Señor no te permite semejante cosa.

Lo que tienes que saber sobre magos, brujas y hechiceros

Las brujas de Estados Unidos
Recientemente vio la luz un documental que seguía las vidas de brujas modernas en Estados Unidos y que descubría que “muchas brujas mantienen en secreto sus vidas mágicas y prefieren permanecer dentro del ‘armario de las escobas’, del que solo salen para amigos y colegas creyentes”.
“Morpheus, por ejemplo, es el alias usado en el documental para una mujer cuyo trabajo de día es para el gobierno federal. Pero también es una respetada sacerdotisa del área de la Bahía de San Francisco, que canta a la luna y que arrastró piedras terriblemente pesadas por caminos polvorientos para construir un henge [un antiquísimo círculo ritual] en honor a Morrigan, la diosa celta de la guerra”.

Hay cerca de un millón de estadounidenses que practican el “paganismo” y se identifican como “brujos” y “brujas” y que “practican una religión politeísta y adoradora de la naturaleza, con sus propios ritos y rituales”.

Según un artículo de Cosmopolitan, “es cierto que las brujas se reúnen en un círculo para realizar rituales, algunos al aire libre, bajo la luna. Usan varitas y dagas ceremoniales (o athames) para guiar la energía mágica en la dirección apropiada; también interpretan cánticos, a veces en antiguas lenguas. Según la tradición específica de la formación de cada persona, es posible que practiquen magia estando desnudos (skyclad)”.

Es cierto también que realizan “embrujos” y que adoran a múltiples dioses, pero un auténtico “brujo” no es un adorador del diablo. En época de Halloween, brujos y brujas celebran el Samhain y “llevan a cabo rituales especialmente intensos, evocando a personas que ya han fallecido con la esperanza de recibir un mensaje o ayuda desde el otro lado”.


Muchos magos de hoy en día estudian las “artes oscuras”, también conocida como “magia negra”, aunque otros prefieren la “magia blanca”.

La magia negra en particular está estrechamente asociada con el satanismo e incluye la invocación de demonios y espíritus malignos, además de embrujar o maldecir a otras personas. La famosa “misa negra” está asociada a este tipo de magia y es una inversión y una parodia sacrílega de la misa latina tradicional.

El propósito de la práctica de la magia es, sobre todo, obtener conocimiento o poder sobre el reino creado y manipular cosas o acontecimientos para beneficio personal.

El problema de practicar magia

La Iglesia católica es manifiestamente clara en que los católicos no pueden coquetear con los hechizos o encantamientos de brujería, hechicería o magia:

“Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios.

 Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legitima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo” (Catecismo de la Iglesia Católica 2117).

La magia busca poner las riendas de todo en las manos del brujo y niega el cuidado providencial de Dios sobre toda la creación. Es perjudicial para el alma y sumerge al practicante en una enorme oscuridad de la que es difícil salir. Afortunadamente, muchas brujas y hechiceros han encontrado a Cristo y fueron salvados por su gran misericordia.

Así que recuerda, la brujería, la magia, la hechicería y sus practicantes son reales y cuanto más se escarba en las artes oscuras, más lejos nos situamos de Dios, y mas cerca del demonio.

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