19 ago. 2013

La Santeria es incompatible con la fe cristiana.


El pasado mes de junio, y en medio de varias noticias relacionadas con los cultos sincretistas afroamericanos (santería, umbanda, vudú, candomblé…), el obispo auxiliar de Durango (México), monseñor Enrique Sánchez Martínez, escribió un interesante artículo en El Siglo de Durango, en su sección llamada Episcopeo, con el título “La santería es incompatible con la fe cristiana”. Lo reproducimos a continuación.

He querido comentar sobre este tema porque muchos católicos, y muchos de ellos comprometidos en la Iglesia, practican la santería y muestran todo un sincretismo religioso. Hice una síntesis de un artículo en www.conoze.com, y de una Carta Pastoral de Mons. Eduardo Boza Masvidal, Obispo Cubano, que nos ayudará a entender este fenómeno.

Busque en Internet sobre éste término y existen cientos de sitios donde se informa y se ofrecen servicios de esta práctica de culto proveniente de las islas del Caribe y las Antillas. La santería ha causado curiosidad, extrañeza y fascinación al conocer que ahí se usan imágenes de santos y vírgenes a quienes se atribuyen poderes sobrenaturales, se invocan a las divinidades para lograr las causas imposibles, el éxito en los negocios, la adivinación del futuro, la solución de problemas amorosos o bien la curación de enfermedades imposibles para la medicina.
En México los santeros tienen un éxito considerable al recibir a personas necesitadas de sus servicios. Promocionan sus poderes y supuestos milagros en periódicos, sitios web y redes sociales y garantizan el trabajo mientras el cliente, desde luego, muestre los billetes y, al final, la fe requerida para conseguir lo imposible.

¿Qué es la santería?
 
En síntesis, este culto pudo tener su origen en reinos del norte de África en los siglos XVII y XVIII. Desde 1810, las crisis de los reinos yorubas africanos fueron aprovechadas por las potencias imperialistas facilitando la esclavitud que llegó a territorio americano. Entre 1800 y 1840, miles de yorubas fueron enviados a posesiones urgidas de mano de obra esclava: Brasil y Cuba.
Los misioneros evangelizaron y sembraron en nuestro pueblo la semilla de la fe cristiana. Cuando vinieron de África negros como esclavos, aquellos hombres no pudieron ser debidamente evangelizados. Ni los sacerdotes sabían sus lenguas africanas ni ellos entendían el español. Se les hacia ir a la iglesia y practicar la religión católica, pero sin que hubiera habido una verdadera conversión.
En su interior ellos seguían pensando en sus dioses paganos, y cuando veían en los templos católicos las imágenes de los santos cristianos, los identificaban con alguno de sus dioses, con los que les encontraban algún parecido o algún punto de contacto. Así nació y fue creciendo esa mezcla y confusión religiosa que después se extendió aún a personas de otro origen y raza.
La santería cree en un ser supremo, olorun, creador del universo, un ser omnisciente y justo, en su poder es totalmente distinto y apartado; para el contacto con los humanos se requieren deidades intermedias que conceden los favores solicitados. Los santeros, quienes tienen que ser iniciados, se relacionan con los orishas o santos, emanaciones de olurum.
Los orishas son intérpretes del destino y necesitan ser honrados y complacidos con rituales, oraciones y sacrificios; velas, comida o elementos naturales en su honor. A ellos se les dedica una especie de altar, cuya imagen se asocia con la de los santos y vírgenes católicos como Obatalá, la virgen de la Merced; Yemayá, la virgen de la Regla; Orúnla, san Francisco de Asís; Changó, santa Bárbara; Eleguá, san Antonio de Padua; Oyá, la virgen de la Candelaria; Obá, santa Catalina; Oshún, la virgen de la Caridad del Cobre; Babalú Ayé, san Lázaro; Ogún, san Pedro; Orisha Oko, san Isidro Labrador; etc.

¿Por qué no se pueden conciliar el cristianismo y la Santería?
 
Existen diferencias importantes que hay que señalar. El cristianismo es monoteísta, cree en un solo Dios. El Dios cristiano es el Dios de la Biblia, uno en naturaleza y trino en personas, Creador y Señor de todas las cosas. Esta creencia en un solo Dios es fundamental en nuestra fe. En el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel tenía constantemente la tentación de volverse hacia los dioses de los pueblos paganos vecinos y los profetas les hacían una crítica dura e irónica haciéndoles ver que esos eran dioses falsos, hechura de manos humanas, que tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen, tienen boca y no hablan y es por eso que la ley de Moisés les prohibía hacerse imágenes para apartarlos de esa tentación. Jesucristo es ese único y verdadero Dios hecho hombre por amor a nosotros.
La Santería, en cambio, es politeísta, cree en muchos dioses, cuyos nombres ha dado a las imágenes de la Virgen María y de los santos cristianos. Pero la Virgen María y los santos cristianos no son dioses; son solo criaturas humanas, personas reales que han existido, y en su vida han dado ejemplo de fidelidad a Dios y de santidad de vida. Es algo completamente distinto.
El cristianismo es una religión de amor. Ese único Dios verdadero es un Padre que nos ama y al que nosotros amamos. En la oración acudimos a Él con confianza de hijos y en su Providencia descansamos confiados. La Santería, en cambio, es la religión del temor, del miedo. Hay que hacer cosas para librarse de males y apartar poderes maléficos, o para tener suerte y hacer propicios los dioses. Se teme más que se ama.
El cristianismo nos lleva a hacernos mejores, a transformar nuestra vida. En la medida en la que vayamos viviendo de verdad tenemos que hacernos mejores, vencer nuestros defectos y adquirir más virtudes, más dominio de nosotros mismos, más caridad, más humildad, más espíritu de servicio, en una palabra, más santidad. La Santería, en cambio, se queda en prácticas externas, en ritos y ceremonias que no nos transforman por dentro y que adquieren cierto sentido mágico cuyo efecto depende de los actos en sí, sin que cambiemos interiormente.
En nuestra sociedad duranguense, en general, pero especialmente entre la “alta sociedad", empresarios, políticos, profesionistas y personas con medios económicos altos, ha proliferado la creencia y la práctica de la santería.
Esto nos revela que no hemos tenido un proceso serio de Evangelización y Catequesis, y que existen vacíos de formación cristiana en nuestro pueblo. Esto hace más urgente y necesaria la Iniciación Cristiana en nuestra Arquidiócesis.

11 comentarios:

Eduardo dijo...

Estimado hermano:

Yo trabajé con un sacerdote, especialista en contrarrestar ritos santeros, macumba, todo tipo de hechicería. En Panamá los sacerdotes actúan en sus parroquias, los obispos no se involucran tanto en esto.

En mi pueblo hay mucho satanismo, gracias a un video del padre José Antonio, pude descubrir la entidad que ataca y tiene su dominio en mi comunidad, es nada más y nada menos que Satán, según el padre el más poderoso de los demonios, así que no ha sido fácil, pero ante la oración y el ayuno y sobre todo el Amor y la fe nada puede hacer.

Gracias por tomarte el tiempo para compartir. Realmente mi lucha ha sido porque he sido atacado, como para exorcizar los demonios que me atacan no necesito autorización de la iglesia. Todo lo concerniente a las luchas personales no explican en los ritos, esto lo he investigado, aquí estoy y estamos luchando, siempre cuenta con mis oraciones.

Dios te de su paz

Administrador del blog dijo...

Si, Eduardo, ningun demonio tiene poder contra Dios, y lo que Dios decida si seguimos sus pasos y somos sus hijos. Como muy bien describes.

Si, yo tambien tengo mis experiencias personales, y eso no esta descrito, en los rituales, ni en los libros, pero como los lucjadores del lado de Dios estamos especialmente protejidos, todo pasa a ser meras anecdotas.

Pues no es lo mismo acercarse al mal por vicio, brujeria, hechiceria, espiritismo o satanismo, y ahi una persona puede salir dañada, que acercarse como nosotros a ayudar al projimo necesitado.

Dios nos ayuda, proteje y guia, desde luego.

Dios te bendiga y recibe mi abrazo.

Pax et Bonus.

merche dijo...

Muy interesante tu post.
Llevas mucha razón, la santeria nada tiene que ver con los católicos.
Un abrazo moderador.

Administrador del blog dijo...

Un abrazo, Merche. Gracias.

Shia dijo...

Gracias por su aporte. En Venezuela el Padre Rafael Troconis se ha encargado con su programa en RadioMaria.Org.Ve y varios libros, de dar la lucha ante este verdadero y terrible mal que tristemente ha tomado por moda a nuestra población. Es terrible ver hasta bebés "de punta en blanco" y llenos de collares y pulseritas de colores. Dios nos proteja y ayude a sacar a tantos hermanos de este pecado horrible que ofende tan gravemente a nuestro Dios y a toda la creación. http://www.venezuelaentrelineas.com/leerentrelineas/marzo2008/ED120.pdf

Administrador del blog dijo...

Si, Shia... se han de explicar las cosas, esto, también es hacer apostolado sobre el único Dios verdadero.

Hoy día hay muchas doctrinas de demonios, y las personas entran inocentemente, ignorantemente, alegremente... y nada es gratuito, esas cosas son perniciosas.

Dios te bendiga!

Arístides dijo...

Donde puedo conseguir el libro de rafel troconis sobre la santeria para que me lo envíen a canarias, españa? Hay que estar documentado para poder informar a toda esta gente atrapada por el demonio y que no lo saben

Anónimo dijo...

Hola padre troconis tengo un familiar que esta teniendo manifestaciones raras , como del enemigo quisiera ponerme en contacto con usted ! Me llamo lourdes y vivo en Carayaca

Foro sobre Exorcismo dijo...

No se... Si el padre Troconis leerá el mensaje que ha escrito usted aquí.

Helen dijo...

En Venezuela se tendra que hacer un exorcismo magno, como el que se hizo en la ciudad Luis Potosi, Mexico. Con la venida de los santeros de Cuba, Venezuela se ha infectado de satanismo. El indice de crimen en Venezuela la coloca, hoy en dia, como una de las ciudades mas peligrosas del mundo. Pidamos a la Virgen de Betania que ayude a los venezolanos a luchar y proteja al Padre Troconis contra su lucha contra el maligno.

Helen dijo...

Merche, lei el pdf. que colocastes, gracias por la información.