21 jul. 2013

¿Cuando LLamar al exorcista?

Jesús LLama a nuestro corazón. 

Mateo 7.7-11

7 Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra?
10 ¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
11 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan! 

Y bien, ¿como sabemos cuando llamar al exorcista?

Mucho se está hablando de exorcismos últimamente: que si el Papa ha hecho uno o no lo ha hecho, que si el Cardenal Arzobispo de Madrid ha nombrado ocho exorcistas sólo para Madrid, que si crece el número de posesiones… Y bien, ¿cuándo entiende la Iglesia que nos hallamos ante una persona endemoniada necesitada de un exorcismo?
            El documento eclesiástico que regula actualmente la cuestión es el Ritual Romano Renovado de los Exorcismos, según el decreto del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II, promulgado por la autoridad de S.S. Juan Pablo II y emitido por la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos el 27 de enero de 1999, con el Prot. 1280/98/L.
            Pues bien, en el punto 16 del capítulo III del prenotando I de dicho documento se define la posesión diabólica, cosa que se hace en estos términos.
            “El exorcista debe proceder a celebrar el exorcismo sólo cuando tenga la seguridad de la verdadera posesión demoníaca y, si fuera posible, con el consentimiento del mismo sujeto. Según una probada praxis se juzgan como signos de posesión demoníaca hablar con muchas palabras en una lengua desconocida o entender al que la habla, movilizar cosas distantes u ocultas, manifestar fuerzas por encima de la naturaleza de la edad o condición del sujeto poseso. Estos signos pueden ser un indicio pero podrían no ser atribuídos necesariamente a la posesión diabólica, en cuyo caso debe prestarse atención a otros posibles signos de índole espiritual o moral que pudieren manifestar de algún modo la intervención diabólica, como por ejemplo, la aversión vehemente a Dios, al Santísimo Nombre de Jesús, a la Bienaventurada Virgen María y a los santos, a la Iglesia, a la Palabra de Dios, a los objetos sagrados, a los ritos, especialmente sacramentales y a las imágenes sagradas”.
            Definición que no es excesivamente extensa y probablemente no debe entenderse como exhaustiva, pero de la que cabe extraer que, según lo entiende el Ritual, para que haya necesidad de un exorcismo es condición necesaria lo que se ha descrito anteriormente, aunque no son números clausus. Es decir, si no se dan esos signos, no hay necesidad de exorcismo. Pero al mismo tiempo no suficiente puesto que, según dice, “estos signos pueden ser un indicio pero podrían no ser atribuídos necesariamente a la posesión diabólica”, por lo que deben ir acompañados de “otros posibles signos de índole espiritual o moral que pudieren manifestar de algún modo la intervención diabólica, como por ejemplo, la aversión vehemente a Dios, al Santísimo Nombre de Jesús, a la Bienaventurada Virgen María y a los santos, a la Iglesia, a la Palabra de Dios, a los objetos sagrados, a los ritos, especialmente sacramentales y a las imágenes sagradas”.
            Ya sabemos las cuestiones que pueden llamarnos la atención en una persona que puede estar posesa.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

De acuerdo, pero entiendo que un exorcista debe ser abierto a la voz de Dios para evitar el riesgo de convertirse en una suerte de burócrata cumpliendo con una mera obligación profesional.

Y no olvidemos que el propio exorcista puede equivocarse, y que hasta en el mismo Vaticano ha entrado el humo negro del padre de la mentira.

Es imprescindible además en el exorcista, creo, una humildad a toda prueba y un enorme sentido común.

Boss dijo...

El resto...influencia diabólica. Y es que es verdad que llamamos poseso a cualquiera.

Influencias sí que hay muchas.

Saludos!

Administrador del blog dijo...

Si, sobre las cmparativas del antiguo rital de exorcismos antiguo y nuevo, ya comentamos en otros posts, he querido dejar el texto íntegro de este articulo, pero hay que resaltar como dice Boss que hay unadiferencia entre posesion e influencia, no todo es posesion.

Bendiciones.

Administrador del blog dijo...

No hay que darle demasiadas vueltas... o hay enfermedad mental o hay tentación aceptada del demonio, o fuerte influencia, mas no forzamiento de la voluntad, como hemos hablado en otros posts.

EL MAGO SIMON

Hechos de los apóstoles 8.9 a 24

9 Desde hacía un tiempo, vivía en esa ciudad un hombre llamado Simón, el cual con sus artes mágicas tenía deslumbrados a los samaritanos y pretendía ser un gran personaje.

10 Todos, desde el más pequeño al más grande, lo seguían y decían: «Este hombre es la Fuerza de Dios, esa que es llamada Grande».

11 Y lo seguían, porque desde hacía tiempo los tenía seducidos con su magia.

12 Pero cuando creyeron a Felipe, que les anunciaba la Buena Noticia del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, todos, hombres y mujeres, se hicieron bautizar.

13 Simón también creyó y, una vez bautizado, no se separaba de Felipe. Al ver los signos y los grandes prodigios que se realizaban, él no salía de su asombro.

14 Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.

15 Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo.

16 Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.

17 Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

18 Al ver que por la imposición de las manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, Simón les ofreció dinero,

19 diciéndoles: «Les ruego que me den ese poder a mí también, para que aquel a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo».

20 Pedro le contestó: «Maldito sea tu dinero y tú mismo, Porque has creído que el don de Dios se compra con dinero.

21 Tú no tendrás ninguna participación en ese poder, porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios.

22 Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor: quizá él te perdone este mal deseo de tu corazón,

23 porque veo que estás sumido en la amargura de la hiel y envuelto en los lazos de la iniquidad».

24 Simón respondió: «Rueguen más bien ustedes al Señor, para que no me suceda nada de lo que acabas de decir».

Se puede meditar de forma muy clara y sencilla. ;-)