12 jul. 2018

Amuletos, cosa aprovechada por el demonio.



Son buenos los AMULETOS de BOLSILLO PARA la BUENA SUERTE y evitar ENVIDIAS?

        Destrás está el demonio, pues se pone mas confianza en esas cosas que en Dios, de forma indirecta   o directa se rechaza a Dios.

9 jul. 2018

El DIABLO te SANA, pero te COBRA "TODO".


El DIABLO te SANA, pero te COBRA "TODO". Que nadie consulte BRUJOS, ADIVINADORES ni ESPIRITISTAS...

 Lean el Deuteronomio 18,9 de la Bíblia.

6 jul. 2018

Los DEMONIOS NO quieren que se les EXORCISEN



Sacerdote José Antonio Fortea, España.

"Los DEMONIOS NO quieren que se les EXORCISEN, porque saben que la ORACION tiene efecto".

3 jul. 2018

¿Por qué Dios permite el mal?



El sacerdote exorcista Javier Luzón, desde España, explica porque Dios permíte un mal menor por respetar la libertad personal de las criaturas, nosotros.

30 jun. 2018

Testimonio de Silvia Ramírez, posesa.

Silvia Ramírez, posesa, y autora del libro Arrojad a los demonios.
Es recomendable ver de princípio a fin este testimonio personal de posesión; que la produjo, como se detectó, cuando y como se inició el combate espiritual de liberación, y preguntas de los presentes a partir del minuto 62.

27 jun. 2018

Curso exorcistas 2018

‘Cállate, Satanás’: un curso de exorcismo por teléfono móvil.

 Abril 2018



 
 
"Rece sin parar" fue el consejo de un instructor en la reciente Conferencia Anual de Exorcismo en Roma. El eclesiástico también le recordó a la audiencia que "más que nada, la castidad" era la clave. Credit Jason Horowitz / The New York Times 
 
ROMA — Andrés Cárdenas estaba sentado en la parte posterior del auditorio, abrió su carpeta y tomó notas cuidadosamente. Estaba escuchando a un cardenal católico, con décadas de experiencia en expulsar demonios de cuerpos poseídos, que daba una clase magistral sobre cómo gritarle al demonio, liberar a los musulmanes de la magia negra y eliminar a Satanás desde tu teléfono móvil.

El padre Cárdenas, un sacerdote colombiano, escribía con entusiasmo mientras el instructor de 89 años, Ernest Simoni, describía a los exorcismos como “instrumentos científicos espirituales” que pueden practicarse también en los musulmanes, pero “al final seguirán siendo musulmanes”.

El cardenal Simoni, quien es albano, también dijo que el ayuno a veces ayuda a los poseídos, pero que a menudo hay que ser estricto con Belcebú y decirle cosas como “cállate, Satanás”.

Después de anotarlo todo, el padre Cárdenas, de 36 años, explicó que había venido a Roma a aprender sobre exorcismos “porque es un don” que él quería compartir con sus parroquianos en El Espinal. Él es uno de los trescientos católicos romanos —la mayoría clérigos, pero también hombres y mujeres laicos dotados de cartas de autorización de sus obispos— que asistieron a la decimotercera edición del curso anual —que tiene una duración de una semana— llamado “Exorcismos y oraciones de liberación”, cuyos organizadores esperan que reclute y capacite a ejércitos de exorcistas potenciales para enfrentar a las fuerzas demoniacas en expansión.

El cardenal Ernest Simoni, de 89 años, explicó que se le pueden practicar exorcismos a los musulmanes pero "al final seguirán siendo musulmanes”. Credit Tony Gentile / Reuters

Los participantes pagaron 372 dólares (la traducción simultánea tenía un costo extra de 309 dólares) para asistir a las sesiones, patrocinadas por grupos católicos conservadores e impartidas en la Universidad Pontificia Regina Apostolorum, administrada por los Legionarios de Cristo.

Los aspirantes a exorcistas culpan a internet y al ateísmo por lo que definen como un repunte en la maldad; sin embargo, la urgencia evidenciada en el curso también parece estar relacionada con el auge de una visión conservadora que sostiene que la Iglesia católica ha ido por mal camino bajo el mandato del papa Francisco, y que el fin de los tiempos se acerca.

El papa confundió a los conservadores cuando un reportero italiano informó, de modo incorrecto según el Vaticano, que no creía en el infierno. “Más allá de lo tolerable”, dijo en esos momentos el cardenal estadounidense Raymond Burke, líder de la resistencia conservadora contra Francisco.

De hecho, el papa muchas veces habla del diablo. En su Exhortación Apostólica mensual, “Regocíjate y sé feliz”, escribió que aunque en tiempos bíblicos “la epilepsia, por ejemplo, podía confundirse fácilmente con una posesión demoníaca”, los creyentes no deben concluir que “todos los casos relatados en el Evangelio tenían que ver con desórdenes psicológicos y, por lo tanto, pensar que el diablo no existe o no está al acecho para obrar mal”.

El padre Cárdenas no tiene dudas sobre la creencia del papa en el diablo. Tampoco las tenía el cardenal Simoni, quien ha visto la maldad de primera mano, al sobrevivir décadas en prisiones y trabajos forzados por practicar su fe bajo el régimen comunista albano de Enver Hoxha.

Durante la conferencia principal del lunes, el cardenal respondió las preguntas de los compañeros sacerdotes del padre Cárdenas, como la de un eclesiástico francés que le pidió compartir sus secretos para exorcizar. “Rece sin parar”, dijo el cardenal, recordándole a la audiencia que “por sobre todas las cosas, la castidad” era crucial.
Cuando le preguntaron si prefería el ritual antiguo o las normas nuevas del Vaticano incorporadas en 1999, el cardenal Simoni dijo: “Jesús habla todas las lenguas”.
Otro sacerdote le preguntó cómo podía saber la diferencia entre el trastorno bipolar y las personalidades poseídas. “Es importante diferenciar entre enfermedades psicópatas, neurastenia y patologías”, dijo el cardenal. “Puedes reconocer a Satanás”.

“Abordaremos ese tema el martes por la tarde”, interrumpió el profesor Giuseppe Ferrari, uno de los organizadores del curso, quien dirige un grupo de investigación sociorreligiosa.

En ese momento, el padre Cárdenas leyó cuidadosamente su programa azul, ilustrado con la Transfiguración de Rafael. El martes, podría escuchar una clase de exorcismo sobre “La oración para la liberación, un acercamiento teológico y pastoral” o “El asistente del exorcista: habilidades y responsabilidades”.

El miércoles, estaba programada la charla “Vínculos mágicos, esotéricos y ocultistas de algunas terapias alternativas y energéticas”, seguida de la conferencia del viernes “El exorcista: vida, decisiones y errores”. No obstante, estaba especialmente interesado en la conferencia del miércoles sobre “Brujería en África”.

El Vaticano ha tenido una relación incómoda con algunos de sus exorcistas africanos más famosos. El arzobispo Emmanuel Milingo, de Zambia, ganó popularidad como curador espiritual y exorcista en la década de 1990, cuando vivía en Italia, donde se le conocía como el “obispo brujo doctor”. Más tarde se casó con una mujer coreana en una boda grupal precedida por el reverendo Sun Myung Moon y fue excomulgado por ordenar como sacerdotes a cuatro hombres casados.

Hace pocos años, en 2014, el Vaticano reconoció de manera formal a una Asociación Internacional de Exorcistas, que mantiene a sus casi 250 miembros actualizados sobre las mejores y más novedosas prácticas para enfrentar al diablo. La muerte del padre Gabriele Amorth en 2016, el exterminador de demonios más famoso de Italia, ocasionó un nuevo clamor nacional para obtener reclutas.

Un documental sobre exorcismos, Libera Nos, ganó un premio en el Festival de Cine de Venecia en 2016. La película, que pronto se transmitirá en la televisión italiana, se trata de un robusto sacerdote siciliano con hábito de monje y gorro de lana; en una escena le jala el fleco a una mujer que gruñe cuando él le ordena que ame a su prójimo.

En la película podemos ver cómo en una conversación telefónica con una mujer poseída, el sacerdote implora: “Sal de este cuerpo, Satanás”. Después se despide con un “O.K., luego te llamo” y “Me saludas a tu esposo”.



Arzobispo Emmanuel Milingo, al centro, de Zambia, en 2006. Ganó fama como sanador y exorcista en la década de 1990 cuando vivía en Italia, pero fue excomulgado por ordenar a cuatro hombres casados como sacerdotes. Credit Nicholas Kamm / Agence France-Presse - Getty Images 

“Es una buena manera de aprender cómo no hacer un exorcismo”, dijo el profesor Ferrari.

En el seminario del lunes, el cardenal Simoni informó sobre los éxitos contundentes. Cuando un sacerdote le preguntó cómo sabía que un exorcismo había funcionado, le respondió: “Ah, te puedes dar cuenta de inmediato” y explicó que una persona poseída pasó de dar saltos y “mantener a tres o cuatro hombres tratando de sujetarla” a levantarse con “una sonrisa de júbilo”.

“Al parecer, sus exorcismos son muy eficientes”, le dijo el profesor Ferrari, quien después se dirigió a la audiencia: “Nos reuniremos aquí después del receso”.
Los estudiantes se dirigieron a una mesa larga con bocadillos y refrescos mientras los reporteros presionaron al cardenal Simoni para que hablara sobre cómo realizar exorcismos a través del teléfono móvil, lo cual está técnicamente prohibido por la ley eclesiástica (dijo que los había realizado unas “cien, mil veces”).

El padre Cárdenas esperó en el pasillo, con su teléfono móvil en la mano, con la esperanza de tomarse una foto con el cardenal. Pero el exorcista, de edad avanzada, se fue de inmediato y dejó al colombiano refunfuñando, aunque no demoniacamente.
Cuando regresaron al tema, el padre Cárdenas advirtió que la magia negra se puede transmitir a través de las pantallas (“las películas estadounidenses también son un problema”), que los demonios entran al cuerpo “a través de la parte posterior del cerebro” y que los traumas tempranos, como el abuso sexual, pueden hacer a una persona vulnerable a la homosexualidad y a los demonios que en casos graves causan tendencias suicidas o violentas, y que deben ser ahuyentados.

A unos metros de distancia, el reverendo Joseph Poggemeyer, de Toledo, Ohio, dijo que los exorcistas necesitaban enfrentar la maldad esparcida a través de internet. Dijo que cada diócesis debería tener un exorcista a la mano, pero que las reformas del Segundo Concilio Vaticano y su “confusión” han erosionado la pericia en exorcismos y han privado a los seminaristas de la educación sobre demonología.

Los organizadores les pidieron a los sacerdotes que regresaran al salón para tomar una clase sobre el papel del obispo en un exorcismo, después de la cual llegó la hora del almuerzo. Mientras los exorcistas en ciernes esperaban en fila para pedir pasta detrás de estudiantes que mandaban mensajes de texto o discutían las manifestaciones de la maldad pura mientras comían yogur, Ferrari dijo que esperaba invitar al exorcista favorito del papa, un luterano, a la conferencia del año próximo.

Con el estómago lleno, el padre Cárdenas y los demás regresaron al salón del sótano para asistir a la sesión de la tarde: “El exorcismo como ministerio de piedad y consuelo en medio del desconsuelo de la sociedad contemporánea”. Impartida por el arzobispo Luigi Negri, quien apareció en los noticieros en 2015 cuando se le escuchó decir en un tren que deseaba la muerte del papa Francisco. Como consecuencia, el pontífice lo remplazó como líder de la arquidiócesis de Ferrara.

El lunes, el arzobispo Negri les advirtió a los sacerdotes sobre las fuerzas oscuras ante las que se enfrentarían.

“El causante de este mal, esta entidad diabólica y maligna”, explicó “es más grande que cualquier hombre”.
 

23 jun. 2018

Sobre el exorcismo


Imagen de la película el exorcismo de Emily Rose.

(CNN) – La mujer se reunió con un pequeño grupo de monjas y sacerdotes, dentro de la capilla de una casa. Cuando los padres comenzaron a rezar, la mujer entró en un trance y luego volvió a la vida.
Habló en múltiples voces. Una era profunda, gutural y masculina. Otra era aguda. La tercera espetó palabras sólo en latín. Cuando alguien roció agua ordinaria sobre ella, la mujer no reaccionó. Pero cuando se usó agua bendita, los gritos fueron dolor. “Déjenla en paz, pu*** sacerdotes”, gritó la voz gutural. “Lo lamentarán”, sentenció.


Probablemente ya has visto esta escena: un alma corrompida por Satanás, un sacerdote agitando un crucifijo sobre una mujer que gruñe. Películas y libros han imitado exorcismos tantas veces, que terminaron por convertirse en cliché. Pero esto fue un exorcismo real y, además, incluyó a un personaje que no suele aparecer en el tradicional guión de expulsar al diablo de un cuerpo.
El doctor Richard Gallagher es un psiquiatra educado en la Ivy League, certificado, que enseña en la Universidad de Columbia y en el Colegio Médico de Nueva York. Pero también hacía parte del equipo que trató de ayudar a la mujer.

Combatir a los enviados de Satanás no hizo parte del plan profesional que imaginó Gallagher mientras estudiaba medicina en Yale. Él sabía sobre los relatos bíblicos que retrataban la posesión demoníaca, pero pensó que eran un intento de la cultura antigua por lidiar con los trastornos mentales como la epilepsia. Se llama a sí mismo, con orgullo, un "hombre de ciencia".

Aún así, ahora, es algo más: es el hombre al que acuden por ayuda los miembros de una extensa red de exorcistas en Estados Unidos. Él sostiene que la posesión demoníaca es real. Ha visto la evidencia: las víctimas de repente hablan un latín perfecto, los objetos sagrados salen volando de los estantes, los “poseídos” despliegan un “conocimiento oculto” sobre cosas personales o secretos de los allí presentes que no tendrían por qué saber.

Gallagher se define como un "consultor" de posesiones demoníacas. Durante los últimos 25 años, ha ayudado al clero a distinguir entre la enfermedad mental y lo que él llama "lo real". Calcula que ha visto más casos de posesión que cualquier otro médico en el mundo.

"Cada vez que necesito ayuda, lo llamo", confiesa el reverendo Gary Thomas, uno de los exorcistas más famosos de Estados Unidos. La película “El Rito" está basada en el trabajo de Thomas.
Gallagher es un hombre grande, alto, que alguna vez jugó baloncesto semiprofesional en Europa. Tiene una actitud brusca. Y cuando habla de posesión, suena como si estuviera describiendo el crecimiento de las algas: su tono es seco, clínico, como si estuviera relatando hechos. La posesión, dice, es rara, pero real.
Sin embargo, algunos críticos señalan que Gallagher terminó poseído por sus propios delirios. Para ellos, todo lo que él ha visto son trucos baratos de personas que tal vez podrían necesitar terapia, pero ciertamente no un exorcismo.
Sin embargo, uno de los misterios más grandes sobre el trabajo de Gallagher no es lo que ha visto. Es cómo evolucionó a este punto.
¿Cómo resulta un "hombre de ciencia" arrastrado al mundo de la posesión demoníaca? Su respuesta es breve: se encontró con una reina de Satanás.

Un encuentro “espeluznante” con el mal

Era una mujer de mediana edad que llevaba ropa oscura y sombra de ojos negra. Podría ser encantadora y atractiva. También hacía parte de un culto satánico.
Se llamaba a sí misma la reina del culto, pero Gallagher la llamaba "Julia", el seudónimo que decidió ponerle.
La mujer había abordado a su sacerdote local, convencida de que estaba siendo atacada por un demonio. El religioso la refirió a un exorcista, quien a su vez se acercó a Gallagher para una evaluación de salud mental.
Sin embargo, ¿por qué un devoto del diablo querría librarse de él?
"Ella estaba en conflicto", explica Gallagher, “había una parte de ella que quería liberarse de la posesión. Ese fue uno de los primeros casos que tomó. Y lo cambió. Gallagher ayudó a conformar un equipo de exorcismo, que finalmente conoció a Julia en la capilla de una casa.
Los objetos salían volando de los estantes a su alrededor. Ella, de alguna manera, conocía detalles personales sobre la vida de Gallagher: cómo su madre había muerto de cáncer de ovario, que en su casa dos gatos lucharan frenéticamente entre sí la noche anterior a una de sus sesiones.
Julia encontró una manera de alcanzarlo, de llegarle, incluso cuando ella no estaba con él, recuerda Gallagher.
Una noche, cuando hablaba por teléfono con el sacerdote de Julia, los dos oyeron una de las voces demoníacas que ella emitía durante sus trances, aunque ella no se encontrara cerca de un teléfono y estuviera a miles de kilómetros de distancia.
Él dice que nunca tuvo miedo.

¿Cómo un científico cree en los demonios?

Pero Gallagher también insiste en que está del lado de la ciencia.
Al crecer en una gran familia irlandesa y católica en Long Island, él no pensaba mucho en historias de posesión. Pero cuando casos como los de Julia le siguieron llegando en su trayectoria profesional, sostiene, sus puntos de vista tenían que evolucionar. "No creo en esto porque soy católico. Trato de seguir la evidencia”, afirma.

Gallagher creció en una casa donde la fe se tomaba en serio. Su hermano menor, Mark, recuerda que Gallagher era un prodigio académico con memoria fotográfica, que quería usar su fe para ayudar a la gente. Su madre era una ama de casa y su padre, un abogado que había luchado en la Segunda Guerra Mundial. Según Mark, su padre les enseñó a regresar todo lo que les había sido dado.

Las dos maneras de devolver que tiene Gallagher –ayudando a los enfermos mentales así como los poseídos– pueden parecer opuestas. Pero no necesariamente para aquellos en la Iglesia Católica. El catolicismo contemporáneo no ve la fe y la ciencia como contradictorias. Sus líderes insisten en que la posesión, los milagros y los ángeles existen. Pero el calentamiento global es real, también lo es la evolución, y los milagros deben ser documentados con rigor científico.

El énfasis de la iglesia en la fe y la razón puede verse incluso en el nacimiento de su ritual de exorcismo.

El Rito del Exorcismo fue publicado por primera vez en 1614 por el Papa Pablo V, con el objetivo de apaciguar una tendencia de laicos y sacerdotes que realizaban exorcismos apresuradamente sobre personas que creían estaban poseídas, como las víctimas de la peste bubónica, describe el reverendo Mike Driscoll, autor del libro Demons, Deliverance, Discernment: Separating Fact from Fiction about the Spirit World.

"Una línea (en el rito) afirma que el exorcista debe distinguir entre la posesión demoníaca y la melancolía”, afirma Driscoll. "La iglesia sabía entonces que había problemas mentales y dijo que el exorcista no debería tener nada que ver con la medicina. Eso debería dejársele a los doctores”, insiste.
Doctores como Gallagher, tal vez, quien también asegura que hay algunos psiquiatras y profesionales de salud mental que creen en estas cosas. Entre ellos está el doctor Mark Albanese, quien estudió medicina en Cornell, es amigo de Gallagher y ha practicado la psiquiatría durante décadas. En una carta a la revista católica New Oxford Review, Albanese afirma que hay una creciente creencia entre los profesionales de la salud de que la dimensión espiritual de un paciente debe tenerse en cuenta en el tratamiento, se esté de acuerdo o no con ellas.

Algunos psiquiatras incluso han hablado de añadir un diagnóstico de "trance y trastorno de posesión” al DSM, el principal manual para los trastornos mentales, utilizado por los profesionales de la salud mental en Estados Unidos. El doctor Jeffrey Lieberman, un psiquiatra especializado en esquizofrenia, llegó a una conclusión similar después de haber tenido una experiencia desconcertante con un paciente.

Lieberman, director del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, dice que él y una terapeuta familiar fueron invitados a examinar a una mujer joven que, algunos creían, estaba poseída. Él y su colega intentaron tratar a la mujer durante varios meses, pero se dieron por vencidos porque no tuvieron éxito.
Sin embargo, algo ocurrió durante el tratamiento y todavía no puede explicar. Lieberman relata que después de las sesiones con la mujer, cuando llegaba a su casa en la tardes, las luces se apagaban solas, las fotografías y piezas de arte se caían de los estantes y él sentía un dolor de cabeza penetrante. Cuando le mencionó esto a su colega un día, su respuesta lo aturdió: ella había estado teniendo las mismas experiencias.

El trágico caso de la verdadera Emily Rose

Si quieres saber por qué tantos científicos y médicos como Lieberman son cautelosos a la hora de legitimar la posesión demoníaca, ten presente un nombre: Anneliese Michel. Michel fue víctima de uno de los casos más famosos del exorcismo contemporáneo, la Emily Rose de la vida real.
Era una mujer alemana y católica que murió de inanición en 1976, después de 67 exorcismos en apenas nueve meses. El diagnóstico fue epilepsia, pero ella y sus padres devotos creyeron que estaba poseída.

Las autoridades más tarde determinaron que fueron los papás de Michel y dos sacerdotes los responsables de su muerte. Fueron sometidos a un juicio por asesinato y declarados culpables de homicidio negligente.

Uno de los principales profesionales escépticos al exorcismo –y también importante crítico de Gallagher– es Steven Novella, neurólogo y profesor de la Escuela de Medicina de Yale.

En un blog, Novella scribió una extensa publicación refutando la experiencia de Gallagher con Julia, la sacerdotisa satánica. Según su análisis, la mujer probablemente realizó una "lectura en frío" de Gallagher. Se trata un viejo truco de adivinos y médiums, en el que ellos usan declaraciones vagas y de tanteo para hacer conjeturas ingeniosas sobre alguien. (Adivino: "Veo una tragedia reciente en su familia”. Cliente: "¿Quieres decir que mi hermana que se lastimó en un accidente de coche? ¿Cómo lo sabías?”).

"Un paciente puede memorizar frases en latín para decir durante una de sus posesiones", escribió Novella. “¿Ellos estaban conversando en latín, entendían el latín, o hablaban latín?”, remató.
En una entrevista, Novella fue más lejos y criticó a cualquier terapeuta que cree en los delirios de su paciente. "Lo peor que se puede hacer a un paciente delirante es confirmar sus delirios", sentenció Novella, quien fundó la Sociedad Escéptica de Nueva Inglaterra. "El objetivo principal de la terapia es reorientarlos a la realidad. Decirle a un paciente que está luchando que tal vez está poseído por un demonio es lo peor que puede hacer”, insistió.

El sacerdote Driscoll, quien escribió un libro sobre posesión, no es un escéptico como Novella. Sin embargo, reconoce que no es raro que las personas que consumen drogas o que sufren episodios psicóticos muestren una fuerza anormal. "Cuando una persona no tiene miedo y no está en su sano juicio y no se preocupan por lastimarse a sí mismos o lastimar a otros, se pueden ver las cosas desgarradoras”, sostuvo.

Gallagher sostiene que para él su trabajo con los poseídos es una extensión de sus responsabilidades como médico. "No me propuse como voluntario para esto", aclara. "Entré porque diferentes personas en las últimas décadas se dieron cuenta de que estaba abierto a este tipo de cosas. Las referencias son casi invariablemente de sólo sacerdotes.No es como que alguien entre a mi oficina y yo diga, 'Usted debe estar poseído’”.

¿Qué pasó con la reina de Satanás?

Gallagher explica que muchas personas a las que ha ayudado le han agradecido a lo largo de los años. Pero cuando se trata de dejar que un periodista hable con cualquiera de ellas, él guarda su privacidad celosamente. Pero con Julia es diferente.

Ella le dio permiso para contar su historia. Pero no tiene un final feliz.

Él y un equipo de exorcistas continuaron tratándola. Sin embargo, con el tiempo ella interrumpió las sesiones
.
Era demasiado ambivalente. Incluso disfrutó de algunas de las habilidades que mostró durante sus trances. Ella estaba "jugando a ambos lados".

"El exorcismo no es una especie de encantamiento mágico", señala Gallagher. "Normalmente, una persona también tiene que hacer sus propios esfuerzos espirituales sinceros”.

Un año después de que ella terminara con las sesiones, cuenta Gallagher, oyó de nuevo la voz de Julia en el teléfono. Esta vez, había llamado para decirle que se estaba muriendo de cáncer.
Gallagher dice que se ofreció a ayudarla con un equipo de sacerdotes, mientras aún estaba capacitada físicamente, pero su respuesta fue concisa:

"Bueno, voy a pensarlo."

Dice que nunca volvió a oír de ella.

Inevitablemente, habrá otros. Su teléfono sonará. Un sacerdote le contará una historia. Un equipo de clérigos y monjas serán convocados. Y el hombre de ciencia volverá a entrar en el mundo oculto del exorcismo.

20 jun. 2018

"El exorcista" pero de verdad.

William Friedkin, director del clásico de miedo de 1972, rueda en un discutible documental la lucha del padre Amorth por 'liberar' a una fiel.

 

 Wiliam Friedkin (izquierda) y padre Gabriele Amorth.

 74 Mostra di Venecia.  venecia 3 septiembre de 2017.


Hace 31 años que el padre Amorth conoce al diablo. Se han visto la cara una y otra vez. Se han retado y atacado. Tienen tanta confianza que a menudo el cura se permite reírse del demonio o tratarle como a un estúpido. Pero algo debe de unirlos, si hasta pasan juntos el 91º cumpleaños del religioso. Aunque ese 1 de mayo de 2016 había unos cuantos invitados más. Cristina, ante todo, la joven a la que el exorcista jefe de Roma –fallecido entretanto, el pasado septiembre- tenía que tratar de liberar. Su numerosa familia, presente para apoyar a la mujer. Y William Friedkin, el hombre sin el que esta historia no se conocería. Ni muchos menos se vería en la pantalla, en el festival de Venecia. Resulta que el director de El exorcista, clásico del cine de miedo de 1972, ha regresado al mismo tema 45 años después. Pero con un documental, The Devil and father Amorth. Porque esta vez el exorcismo es real.

 “Jamás había asistido a uno antes de rodar la película original. La verdad es que no sabía absolutamente nada del tema”, se ha confesado el cineasta estos días en Venecia. Entonces, aprovechó la novela de William Peter Blatty, inspirada en un caso de 1949. Y a partir de ahí dio rienda suelta a su fantasía para recrear la cruenta lucha por echar al demonio del cuerpo de una niña. Sus personajes tampoco parecían conocer mucho más del asunto. “Me están diciendo que lleve a mi hija a un brujo”, soltaba la madre de la protagonista.

La imaginación de Friedkin, aun así, acuñó una atmósfera y momentos memorables. Aunque quedan para el recuerdo cinéfilo: aquí no hay espacio para ello. Nada de vómito verde, coitos con crucifijos o cabezas que giran a 360º. Nadie grita aquel mítico “deja que Jesús te folle”. De El exorcista original permanecen la banda sonora, que resuena antes de acceder a la sala, y el extenuante arranque del documental, donde Friedkin rememora varias veces ante la cámara momentos y lugares de su obra de culto.
Tan célebre fue aquel filme que hasta el padre Gabriele Amorth lo conocía. En un libro, escribió que le había encantado, aunque los efectos especiales eran exagerados. Por lo menos, fue la primera vez que pudo explicar a su entorno a qué se dedicaba. Y, hace un año, Friedkin también lo descubrió. En primera persona. El cineasta se encontraba en Italia y supo de la existencia del religioso. Le pidió un encuentro, y este aceptó enseguida. Entonces le planteó la posibilidad de filmar un exorcismo. Nunca antes el Vaticano lo había autorizado, sostiene la película. Amorth se lo pensó dos días y accedió. El 1 de mayo llevaría a cabo su novena sesión con Cristina. Friedkin podría ir, con ciertas condiciones: solo, sin equipo ni luces, con una cámara portable. “Eso hice”, explica el director.

Y eso se ve en la pantalla, ni más ni menos. Está lejos la profundidad con la que afrontaba el exorcismo otro documental, Liberami, que ganó el apartado Horizontes de La Mostra el año pasado. Aquí, durante unos 20 minutos, un plano fijo muestra a Amorth y Cristina –o quién sea en ese momento- en pleno duelo. Antes, una rápida introducción asegura que unas 500.000 personas al año en Italia recurrirían a los exorcistas. Y una breve entrevista con la joven aclara que no sabe si está poseída pero no se siente comprendida, y muchas cosas la llevan a pensar que algún mal espiritual tiene que ver.

Fin del contexto. “El exorcista más fuerte que hay”, como lo define Cristina, coloca entonces su mano sobre la frente de la chica. Esparce agua santa y empieza a recitar versos, en italiano y en latín. De golpe, la mujer comienza a sacudirse y rugir. Grita “soy Satán” e invita al cura a marcharse. Este continúa su rezo, empedernido. “¿Cuántos demonios hay dentro de ti?”, le pregunta. “¡89!”, responde ella. La lucha prosigue. Amorth gana el pulso, la joven cae rendida. Y sonríe aliviada.

Hay un corte de montaje. Y resulta que Friedkin está enseñando el material a dos neurocirujanos. Ambos se quedan alucinados. 

“¡Asombroso!”, dice uno. Le recuerda a los síntomas del delirium, pero la voz de la chica le ha dejado alterado: “Parece venir de otro sitio”. “Es como un animal en una jaula”, tercia el otro. El propio director agregó ante la prensa en Venecia: “He visto cosas que me han asombrado, los vudús en Jamaica, ciertas ceremonias de Sudamérica. 

Nunca pensé que habría nada auténtico en el exorcismo, hasta que lo vi”. Que su fascinación quedara bien reflejada en el filme es otra historia. Para la obra de culto, esta vez, le ha faltado lo primero. Lo que queda en la pantalla es tan solo una ceremonia.

17 jun. 2018

Documental "Libérame"-

‘Libérame’, un documental que pretende reivindicar la figura del exorcista

 


 

Un reportaje que supone un testimonio sobre la constante acción del demonio en nuestros días y una llamada de atención sobre el modo de vida de nuestra sociedad, poco acorde con lo que desea Dios, pero muy afín con lo que desea el demonio.


A veces, el cine te sorprende en el aspecto religioso, puesto que presenta un discurso muy elocuente acerca de la fe. En este caso, ese acierto proviene de un documental que ha pasado desapercibido por nuestras pantallas, pero que ha cosechado algún éxito en su país de origen, Italia; estamos hablando de Libérame (Federica Di Giacomo, 2016), una película que pretende reivindicar la figura del exorcista. 

En efecto, en un momento de la historia en que se ha cumplido aquella famosa máxima sobre el triunfo del diablo, es decir, el hacernos creer que no existe, este reportaje no solo viene a delatarnos su presencia entre nosotros, sino también a recordarnos el modo de evitarlo: la oración, los sacramentos y, llegado el caso, el exorcismo.


Pero vayamos por partes. El documental parece dar por supuesto que el espectador conoce la función del exorcista, es decir, la expulsión del demonio del interior de una persona que haya sido poseída por él; sin embargo, y en este mismo sentido, también parece pretender la desmitificación de su imagen, que tal vez haya sido desvirtuada por el séptimo arte, pese a contar en su haber con una de las mejores cintas de la historia dedicada a su labor: El exorcista (William Friedkin, 1973). Por esta razón, en ningún momento recurre a la espectacularidad propia del arte de Hollywood ni a las recreaciones más o menos ficticias, sino solo a la cotidianidad de un sacerdote que atiende con diligencia los problemas espirituales de su feligresía; así, lo que vemos en él es más parecido a un veraz reality show televisivo que a cualquiera de las películas sobre el diablo que atestan nuestras pantallas.

Aunque parezca que la expresión reality show sea desacertada para describir un problema tan serio como es la posesión demoníaca, la verdad es que no existe otra para definir mejor este documental. Como hemos dicho, se caracteriza por la cotidianidad de sus imágenes, así que la cámara sigue en todo momento tanto al sacerdote protagonista como a los feligreses más atribulados; especialmente, hace hincapié en un par de personas que, lejos de haber caído en las redes del maligno a través de la ouija, el esoterismo o una secta de corte satánico, lo ha hecho mediante cosas tan aparentemente banales como el divorcio, el aborto, las drogas o el dejar de ir a misa los domingos (por supuesto, nos referimos a la banalidad que hoy atribuye nuestro mundo a estos asuntos de extrema gravedad, una prueba más de esa victoria alcanzada por el diablo en nuestros días). De esta forma, el reportaje es una llamada de atención sobre el modo de vida de nuestra sociedad, poco acorde con lo que desea Dios, pero muy afín con lo que desea el demonio.

Evidentemente, ello no es óbice para que el documental ofrezca imágenes reales sobre posesiones demoníacas y sus consecuentes exorcismos, aunque estas, como decimos, se alejan de aquello que nos ha enseñado el cine: de esta manera, no hay vómitos verdes, cabezas giratorias ni levitaciones sobre la cama, sino desmayos, voces amenazantes, blasfemias e insultos al sacerdote (que aquellos hechos tengan lugar, es indudable; sin embargo, y tal vez por su carácter esporádico, la directora de la cinta haya querido prescindir de ellos y centrarse más en estos últimos); asimismo, tampoco vemos a exorcistas luchando a brazo partido contra Satanás, como si de un pugilato se tratase, sino piadosas celebraciones de la santa misa, confiadas imposiciones de manos e ininterrumpidas salmodias de los padrenuestros y de las avemarías que conforman la oración del santo rosario.

Pero sobre todo somos testigos de los sabios consejos del experimentado sacerdote, que impele a los liberados una y otra vez a la conversión constante, puesto que, de lo contrario, se arriesgan a un retorno del diablo mucho más peligroso: “Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio” (Lc. 11, 26).

En definitiva, nos hallamos ante un testimonio muy acertado sobre la constante acción del demonio en nuestros días, la cual, aunque haya sido ignorada por nosotros, persiste en su deseo de condenarnos eternamente en el infierno; por este motivo, también se trata de una llamada de atención sobre nuestros hábitos, que han olvidado a Dios y que, por ende, nos han acercado más al maligno, que no deja de acecharnos con el fin citado. 

Esto ha desembocado en un asombroso aumento del número de exorcistas, como se indica en los créditos del reportaje, donde, por cierto, se señala que uno de los lugares que ha visto incrementado estos efectivos es nuestro país. 

Por esta razón decíamos al comenzar nuestro texto que el cine nos sorprende a veces, puesto que nos demuestra que no solo es un arte consagrado al ocio, sino que también nos advierte sobre los graves problemas que nos atenazan; en este caso, los espirituales.




13 jun. 2018

¿Exorcismo judicial?

Un tribunal de Las Palmas archiva una petición de exorcismo.

 

Las Palmas de Gran Canaria España.
Lunes, 11/06/2018

Una mujer reclama a los jueces que expulsaran de su cuerpo al espíritu que, según ella, la poseía.

A veces uno se encuentra con notícias extrañas, en este caso una mujer que reclama a la tutela judicial un presunto problema espiritual, y la respuesta racional de un estamento social, jurista, es la de esperar, ellos no se dedican a eso, no es su función, no tienen los medios, muchos ni siquiera creen, y deben despachar este asunto como se hizo, diciéndole a esta señora que aquí se archiva su causa, y que no espere que prospere su petición, es inapelable.

La Audiencia de Las Palmas ha puesto fin al recorrido de una denuncia presentada por una mujer que exigía que expulsaran de su cuerpo al espíritu que cree que la posee, un caso que el tribunal ha zanjado de esta manera: "No existe posibilidad de practicar un exorcismo judicial".
La denuncia de esta mujer ya había sido sobreseída en primera instancia por el Juzgado de Instrucción número 1 de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria), en una decisión que la Audiencia encuentra ahora "generosa", porque cree que no debió rechazarla "provisionalmente", sino de manera definitiva.
Tres magistrados de la sección primera de la Audiencia de Las Palmas responden a la querellante que lo que relata "es algo inverosímil desde el punto de vista de la más elemental lógica humana".

Bueno.. ha habido algún caso de algun juez poseso, esto es algo que no entiende de razas ni estatus social,  una vez mas es cierto que algunos llegan a creer porque lo viven en sus carnes o en la de algun familiar o amigo.

10 jun. 2018

Archivada la causa por un exorcismo.

Archivada la causa por exorcizar durante tres meses a una menor


León, España. 15 de marzo de 2017.

La juez cierra la investigación por malos tratos después de que la afectada negara su propia versión


Las sesiones de exorcismo comenzaron en abril de 2014 y se prolongaron durante tres meses. El objetivo: librar a una menor burgalesa de “una posesión demoniaca”, según ella misma declaró a la Policía Nacional, que abrió una investigación después de que la joven se personara en la comisaría para denunciar su historia. Una causa que acaba de archivar, por segunda vez, el Juzgado de Instrucción número de 2 de Burgos por no “existir indicios racionales de criminalidad suficientes” contra los padres, una profesora de religión, un catequista y un sacerdote, que se encontraban acusados de los delitos de malos tratos físicos y psíquicos, amenazas, coacciones y contra la integridad moral. La chica, que llegó a ratificar su declaración ante la magistrada, se desdijo meses después de lo relatado y afirmó que, entonces, “no veía las cosas como eran en realidad”.

“La única prueba de cargo existente era la declaración de la víctima, quien el 27 de mayo de 2015 compareció ante este Juzgado y manifestó que renunciaba a las acciones civiles y penales que le pudieran corresponder”, ha detallado la instructora en este nuevo auto, después de que se reabriera la causa por instancia de la Audiencia Provincial, que ordenó que se recabaran más pruebas sobre lo ocurrido hace tres años.

La joven, que había tratado de suicidarse, relató a los investigadores que comenzó a sufrir anorexia en 2012, cuando experimentó también problemas de ansiedad y dejó de comer para “hacer penitencia”. La misma razón que le llevó a hacerse “cortes en las muñecas”, según contó a los agentes, a quienes les detalló que su madre y el grupo religioso de la Milicia de Santa María le obligaron a hacerlo. Fue entonces, además, cuando los progenitores interpretaron que la joven se encontraba poseída, algo que presuntamente les había sugerido un seminarista.

El arzobispado de Burgos ha reconocido que los exorcismos se llevaron a cabo. “Pero fueron bastante posteriores a su intento de suicidio”, según detalló la institución eclesiástica, que incidió en que fue decisión de los padres llevar a su hija a esas sesiones. “Fue después de que [la chica] estuviese ingresada varias veces”, remachó el arzobispado, que añadió: “Los exorcismos son una practica religiosa que se ha mantenido en la tradición de la la Iglesia como un derecho de todos los fieles”.
La jueza, tras reabrir la causa, ha vuelto a cerrarla el pasado 10 de marzo tras concluir que “siguen sin existir indicios racionales de criminalidad”. En su auto, la magistrada explica que la chica se negó otra vez a declarar el pasado 7 de julio. 

Una decisión “voluntaria y que no está sometida a ninguna presión”, según repitió la joven. “No existe información objetiva alguna que permita dudar de la voluntariedad [para cambiar su versión]”, detalló el médico forense que intervino en la causa, que concluyó: “Además, no hay datos para admitir un empeoramiento o agravación del estado de la joven por consecuencia de la práctica de los exorcismos, ni se constata la aparición de nuevas alteraciones que podrían ser consideradas como lesión psíquica”.

7 jun. 2018

Jeffry Grob, ritual del exorcismo.

El padre Jeffry Grob, experto en el ritual, arroja luz frente al sensacionalismo


Tras décadas en las que el demonio consiguió que mucha gente creyera que no existía, incluso en el seno de la Iglesia Católica, de nuevo se va tomando conciencia del mal pese a que ministerios como el de exorcista sigan siendo caricaturizados y víctimas de los estereotipos. Hollywood ha creado además una imagen de lo que es la actuación de Satanás, que en la gran mayoría de los casos no se corresponde con la realidad.

Para evitar el morbo que rodea a los exorcismos, explicar realmente qué es y cómo surgió esta práctica, conocer los diferentes grados de influencia demoniaca, el verdadero papel del sacerdote encargado de este ministerio y del rito preparado por la Iglesia, un religioso experto en la materia arroja mucha luz en una larga entrevista en la web litúrgica Adoremus.

Experto en el Ritual del Exorcismo
Se trata del sacerdote Jeffrey Grob, actualmente vicario de asuntos canónicos y vicario judicial de la Archidiócesis de Chicago, pero además es un experto en la materia tras haber recibido un doctorado en 2007 por una tesis centrada en la revisión del Ritual del Exorcismo. Mientras tanto, durante años ha ayudado y analizado los casos que han ido llegando al exorcista oficial de la diócesis.


El padre Jeffry Grob realizó su tesis doctoral sobre la revisión del Ritual de Exorcismo

En primer lugar, Grob explica qué dice textualmente la Iglesia: “Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del Maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo”, aparece en el Catecismo.

"El perro está atado"
Este sacerdote afirma que al igual que las personas, los objetos pueden ser poseídos por el demonio. “No te levantas una mañana y te encuentras endemoniado o poseído. Lo mismo ocurre con las cosas. Si se trata de una casa o un edificio, tenemos que preguntar qué es lo que trajo la oscuridad o el mal a este lugar”.

Uno de los grandes malentendidos que se forman en torno al rito del exorcismo es que se le da demasiada autoridad o poder al demonio. “Sólo hay un Dios, y el Maligno es una criatura. Él tiene un comienzo. Entonces, en ese sentido, el perro está atado. No significa que el diablo no retenga los dones sobrenaturales que poseía antes de la caída, pero no puede hacer nada a menos que Dios lo permita. Él no es Dios, entonces no tiene los privilegios de Dios. El Maligno solo puede manipular la materia ya creada, y es bueno en eso. Él vive para infundir miedo y aislamiento en el alma humana”.

Las distintas formas de actuar del demonio
Por otro lado, considera que hay una tendencia a querer agrupar todo tipo de actividad demoníaca sin hacer distinciones entre tentación, obsesión, opresión y posesión.  “No podemos equiparar estas actividades”, avisa el padre Grob.

La tentación forma parte de la condición humana y como personas somos tentados, al igual que lo fue Cristo. Cuando se abre una puerta a la oscuridad se produce lo que la Iglesia llama obsesión demoníaca y opresión demoníaca. “Curiosamente, la obsesión es el término más antiguo, y el único que aparece en el rito anterior”, recuerda. En los libros clásicos de Teología sólo se usaban tres términos: tentación, obsesión y posesión.



A partir de la década de los 70 y 80 del pasado siglo se empezó a hablar de opresión, en un intento de diferenciar entre las aflicciones, ataques o manipulaciones de la mente (obsesión) y del cuerpo (opresión) por parte de Satanás. La posesión es el extremo radical en el cual una mente y un cuerpo están afligidos por el Maligno.

Así debe analizar el exorcista
El papel del exorcista es clave, incluso antes de empezar el rito. Explica este sacerdote que “el exorcista debe estar siempre evaluando” y que “no deben apresurarse a creer que el diablo está allí o que no lo está”.

Además, específica que “lo que se ha agregado en las pautas que no se encuentran en el rito antiguo es que el exorcista debe tener certeza moral. Es similar a un juez en un caso de nulidad matrimonial: la certeza moral no es una certeza absoluta, pero es más que una posibilidad. Se basa en pruebas y así es como el exorcista determina la certeza moral”.

¿Cómo diferenciar entre las distintas actuaciones del demonio o saber si es un problema clínico? El padre Grob afirma que primero se evalúa a la persona física y psicológicamente “Los casos más difíciles son en los que hay a la vez un problema de salud mental y una aflicción demoniaca. Es más fácil para el exorcista si es uno u otro”, cuenta.

Cuatro puntos de ayuda al exorcista
Pero en la evaluación puede haber algo más que un problema psicológico. Entonces el exorcista necesita descubrir que es ese “algo más”. Desde la Edad Media -informa- los exorcistas han utilizado cuatro fenómenos que pueden demostrar si es más que un problema psicológico:

1. Conocimiento de los idiomas. Se trata de tener una conversación en una lengua que la persona afectada no sabe.
2. Conocimiento de cosas ocultas. Que por ejemplo una persona atacada por el demonio revele cosas personales del exorcista o de las personas que le ayudan.
3. Fuerza extraordinaria. Pone el caso de una mujer de 70 años y de complexión pequeña que pueda con cinco hombres fornidos.
4. Aversión a lo sagrado. Odio a las oraciones u objetos religiosos como crucifijos o el agua bendita.

El asalto al castillo
Para saber diferenciar los distintos casos de actuación del demonio, el padre Jeffrey Grob utiliza un ejemplo muy gráfico. Con la obsesión y la opresión, los demonios están escalando la muralla del castillo pero todavía no han entrado. Pero en la posesión, la entrada ya se ha realizado.

Con la obsesión, “la persona puede escuchar voces, lo cual no es un tema clínico sino espiritual. La persona descubre que no puede rezar o centrarse debido a estas voces. Además, puede haber una tentación al suicidio”.

En la opresión, que se dirige al cuerpo, “generalmente implica un ataque a los sentidos; por ejemplo, todo lo que una persona huele o degusta parece putrefacto. Puede haber lesiones, cortes o rasguños en el cuerpo que aparecen sin explicación así como ataques físicos. La persona puede ver cosas o escuchar cosas de manera audible y visible en lugar de voces en su cabeza”.


Goya pintó la famosa pintura que representaba a San Francisco de Borja realizando un exorcismo

El prólogo de San Juan
¿Pueden las almas estar poseídas contra su voluntad o lo están por “invitación”? Ante esta pregunta, el sacerdote estadounidense afirma que “no existe una regla absoluta, pero en general la posesión ocurre cuando alguien voluntariamente, y no siempre por ignorancia, se abre a algo oscuro o malvado”.

Por otro lado, hay casos, y puso como ejemplos a santos como Santa Teresa de Ávila, el Padre Pío o el cura de Ars que fueron afligidos y atacados por el demonio. ¿Se abrieron al demonio? No, pero como en el caso de Job, Dios permite que tales cosas sucediesen para su santidad.

¿Cuáles son los pasajes de la Escritura más poderosos que utilizan los exorcistas? El padre Grob afirma que “curiosamente en todas las formas antiguas de exorcismo, miucho antes de que se promulgara el rito para la Iglesia Universal en 1614, el texto más frecuentemente citado fue el prólogo de San Juan: ‘En el principio existía la Palabra...’. Especialmente efectiva ha sido la cita: ‘y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron’ (Juan 1, 5)”.

Así se desarrolló el ritual del exorcismo
En los primeros siglos de la Iglesia, personalidades como San Juan Crisóstomo o Tertuliano afirmaban que cualquiera, en virtud de su bautismo, podía exorcizar. No era un rito. Pero es en el Concilio de Cartago (397) cuando se ve por primera vez la orden de exorcista. Durante siglos siguió siendo una de las órdenes menores.

Es ya en 1614 cuando se institucionaliza, por decirlo así, un rito formal de exorcismo para toda la Iglesia universal, algo que en aquel momento histórico se fue realizando con otros ámbitos del catolicismo como los seminarios o los libros litúrgicos. Desde el siglo XVII hasta 1998 apenas se realizaron un par de cambios menores hasta que en 1998 se promulgó el rito revisado, que se había solicitado en el Concilio Vaticano II.

A tenor de su experiencia en Chicago, el padre Grob afirma que “la posesión demoníaca en toda regla sigue siendo rara. Hay muchos casos límite de obsesión u opresión; estos han aumentado debido a la cantidad de personas que se abren a todo tipo de cosas oscuras”.


Los exorcismos han sido llevados al cine en numerosas ocasiones como en El Exorcista, o esta de El Rito, protagonizada por Anthony Hopkins

El inicio con las letanías
¿Cuál es el esquema de un exorcismo? “Comienza con la preparación del exorcista y el equipo que reza con la persona. Nos ponemos la armadura de Cristo por medio de la confesión, la misa y la oración personal. En general, el rito comienza con la Letanía de los Santos, la versión antigua y la revisada hablan sobre el uso de las Letanías. Luego hay oraciones preparatorias: los salmos y la lectura del Evangelio. Luego las oraciones centrales aparecen en un conjunto, dirigidas a Dios primero y luego invocan a Dios en una oración que se dirige directamente al espíritu o espíritus poseedores de la persona”.

Sin embargo, sobre la marcha los exorcistas pueden ir añadiendo otras oraciones como otras letanías a la Madre de Dios y a otros santos específicos. Pero además hay un orden para las oraciones. “Siempre se debe dirigir una oración a Dios primero y luego ya la que va dirigida directamente contra la entidad demoníaca. Pero nunca se revierte el orden. Jesús es el exorcista, no el sacerdote”.

Además, dependiendo de cada caso hay oraciones más efectivas que otras. “A menudo los exorcistas tienen a alguien como parte del equipo de oración que guarda notas de este tipo de cosas. Estas son las cosas que luego quieres volver a ver. En este ministerio, los exorcistas intentan consolar y aliviar el sufrimiento, no estamos buscando hacerlos sufrir más. Por eso buscamos los puntos calientes y los de presión, oraciones que provocan una respuesta y regresamos a esas oraciones, frases, referencias a los santos o los títulos de María que tienen un efecto demostrable”, concluye este sacerdote experto en el Rito del exorcismo.

4 jun. 2018

Malefícios a consagrados.




Fray Leobardo Heredia Olivo, O.F.I., de la Arquidiócesis de Guadalajara, Jalisco, México 

Este vídeo es muy interesante, se habla de los malefícios, los cuales, pueden afectar a los sacerdotes, bien si abren puertas  al maligno por el pecado o por un malefício. Tiempo atrás, yo mismo diría que esto es imposible pues todos somos protegidos, mas los sacerdotes y consagrados.

En cualquier caso, eso pasaría por permisión de Dios, para obtener posteriormente un bien mayor, me explico, mi opinión.. en los casos que comenta, si un sacerdote va a un brujo de "magia blanca" para que le haga "una límpia" está en las mismas manos del demonio, en cualquier caso de magias de otros colores, roja o negra, siempre actúan los demonios. En este caso los demonios le engañan al brujo diciendo que al ser sacerdote no le puede ayudar, el caso es que los demonios nunca ayudarían a un consagrado en contra de otros demonios, y aquellos otros demonios incluso, serian agresivos con esos demonios.

Falta de conocimiento y grave ignorancia de ese sacerdote.

Brujeria, hechiceria, satanismo.. es tratar de conseguir cosas por el concurso de demonios, actos expresos y abominación de Dios, pérdida de gracia y encarrilamiento al infierno.

Yo no sé la voluntad de Dios, pero creo, que quizás entre otras razones, si el padre Ricardo estuvo afectado por un maleficio, fué para que comprobase por sí mismo que el mal y la acción del maligno existe, no creía que ese tipo de cosas fuesen posible. Le pasó lo que comunmente sucede, tras un recorrido de médicos, o en el peor de los casos incluso por brujos, la persona no mejora, acaba ante un sacerdote buscando una solución final y encuentran en nombre de Jesús, la sanación completa.

Tan típico el vómito como signo de liberación.

Estos casos son los raros y los menos, Dios en su perfecta justícia sabe porque permíte hechos, y sabe todavía mas que aumenta SU GLoria. Dios sana y salva, a EL, debemos ir. confiar y esperar, su respuesta es muy pronta.

Alabado sea Dios.

Dios les bendiga.

Post efectuado por un colaborador del sacerdote Fortea.