29 may. 2017

¿Invocamos ángeles o demonios? (II)

Alerta al comunicarse con ángeles malos



Cartas, tarot, médiums, piedras,... abren puertas que difícilmente se pueden cerrar después

Es muy necesario que realmente conozcan quiénes son los ángeles y cuál es su verdadera misión para que no se dejen engañar por personas que gratis o bien a cambio de un donativo voluntario les dicen que les contactarán con ellos para recibir sus mensajes. Sí creo que les contacten, pero no precisamente con los ángeles buenos.
Créanme cuando les digo que hablar con su ángel custodio, el mismo que fue creado por Dios exclusivamente para cada uno de nosotros, es más sencillo de lo que creemos. Desarrollemos esa relación con él y hagámosle parte de nuestro diario vivir.
Últimamente se habla mucho de los ángeles como si fuera una cosa “in” o de moda. Lástima que su imagen y su principal misión estén tan mal entendidas hoy en día. Gracias al New Age y al esoterismo que tan en auge pone a estos seres espirituales tan especiales -llamados ángeles buenos o simplemente ángeles- los están confundiendo con los ángeles malos, mejor conocidos como demonios y les están dando unas capacidades y poderes peligrosos.
¿O a caso no sabían que Lucifer y su legión son ángeles? ¡Claro! Son los ángeles caídos y su principal misión es que nuestra alma se pierda, que se vaya con ellos por medio de mentiras y engaños.
Así es, es justo con ellos con los que se conectan todas esas personas -sean conscientes de ello o no- que traen tan de moda este rollo de comunicarse con sus ángeles por medio de cartas, tarot, médiums, piedras, etc. Si todas estas personitas de “buena voluntad” entendieran y confiaran en que es muy sencillo estar en contacto con su ángel custodio se darían cuenta de que no necesitan de todas estas aberraciones para estar en relación directa con él.
¡Despierten! De verdad, lo crean o no, lo único que hacen es contactar con seres que no son precisamente de luz y que mucho menos buscan su bienestar ni su santidad. Aléjense de personas, programas o filosofías baratas que les ofrezcan hablar o contactar con su ángel porque eso no los va a acercar a Dios, ni a su plenitud como personas, todo lo contario, abrirán puertas que después difícilmente podrán cerrar.

¿Quieres contactar con tu ángel custodio, ese ser que fue creado solo para ti? ¡Simplemente, háblale! Así de sencillo es. Habla con él directamente. Es un mensajero maravilloso e infalible entre Dios y tú.
Desde la antigüedad -lo leemos en las Sagradas Escrituras- se habla de los ángeles de una manera muy natural. Vemos que las personas convivían con su ángel custodio y para estas era normal hacerlo.
Un ángel es una creatura de Dios. Es un espíritu puro como lo es Dios, pero no es Dios, ni tampoco se le puede divinizar. Es un ser con inteligencia y voluntad sin cuerpo, sin dependencia alguna de la materia. Por su naturaleza, los ángeles son superiores a todas las demás creaturas, -incluso a los hombres- en intelecto y voluntad, pero no en dignidad.
Entienden las cosas de manera distinta a nosotros y captan la verdad total y completa de un asunto, viendo su principio y todas las consecuencias y aspectos al mismo tiempo. No son omnipotentes como lo es Dios y su poder y conocimiento son limitados, pero sí mayores al de nosotros.
Al contrario de lo que muchos piensan, los ángeles no tienen el poder de leer nuestra mente porque esto implica la libertad. Tampoco conocen lo que haremos. Esto quiere decir que no saben lo que los humanos pensamos ni las decisiones que tomaremos en el futuro.
Pero como son más inteligentes que nosotros, sí conocen cuál será nuestro actuar de acuerdo a nuestras tendencias porque al final del día las personas somos “animales racionales” de costumbres y hábitos. Por lo tanto, conocen nuestras inclinaciones y pueden predecir nuestro proceder haciendo conjeturas y deducciones de acuerdo a estas.
Es aquí donde las personas nos llegamos a confundir cuando creemos que los ángeles saben o tienen conocimiento de nuestro mañana. Los ángeles saben únicamente el futuro que no implica la libertad porque -repito- tienen mayor conocimiento que el de nosotros.
Los ángeles son mediadores, custodios, protectores, y ministros de la justicia divina. La misión de nuestro ángel custodio es la de protegernos; luchar y vencer al mal. Por eso es tan importante que desde pequeños desarrollemos una relación personal con él. A diferencia de lo que se piensa, no es necesario ponerle nombre para llamarle.
También, los ángeles fueron creados con libertad, facultados de elegir o no el Bien (Dios). Los “ángeles caídos” no escogieron el Bien; se sintieron humillados cuando, a pesar de tener tanta perfección, no toleraron que una creatura inferior -el hombre, o sea, tú y yo- fuéramos elevados a imagen de Dios.
Desde entonces, los ángeles caídos -Satanás y su ejército- han hecho todo por engañar a la creación más perfecta del universo, el ser humano, presentándole las cosas malas como si fueran buenas con la única intención de destruirle.
Justo para protegernos de estas asechanzas es que Dios nos regaló a nuestro custodio, quien está de manera permanente a nuestro lado, para defendernos de las maldades y continuas tentaciones del enemigo. Te lo repito: el demonio también es un ángel.
Los ángeles fueron creados para Cristo. Es decir, Jesús es su centro como lo es el de todos nosotros, o por lo menos así debiera de ser.
Hay distintas jerarquías de estos de acuerdo a su función o poder. Estas mismas están también en los ángeles caídos así que mucho cuidado con querer contactarles. Estas órdenes no son Dogma de fe; creer en los ángeles, sí.
Hay 3 grupos de jerarquías, cada uno con distintas funciones:
  • Serafines, los que arden con el amor y guardan la entrada al paraíso
  • Querubines, la figuras a quienes Dios manda adornar el Arca (AT) y el templo de salomón
  • Tronos
Estos tres tienen la misión de estar en la presencia de Dios adorándole y alabándole. Estos no se comunican con nadie más, solo están en continua contemplación de Dios. Esta es su función principal.
  • Virtudes
  • Potestades
  • Dominaciones
Estos tres están al servicio de Dios para gobernar en cosas generales con su providencia. Es decir, están contemplando a Dios al mismo tiempo que se encargan de cosas relacionadas con la naturaleza, con la creación.
Principados
  • Ángeles. Aquí entran los custodios.
  • Arcángeles. La Iglesia únicamente reconoce a 3: Gabriel (su nombre quiere decir “Fortaleza de Dios”), Miguel (significa “Quién como Dios”. Infalible para alejar al enemigo y sus legiones) y Rafael (quiere decir “Medicina de Dios” (Dios sana). También a él podemos pedirle que nos acompañe en el camino a elegir un buen esposo).
Su función principal es la de ser mensajeros de Dios al hombre.
También hay ángeles de la guarda y hay un ángel asignado para cada país. Ellos guardan a los individuos y a comunidades enteras. Todos, absolutamente todos tenemos un custodio que será solo mío hasta que muera y hasta ese momento terminará su función de protector y mensajero. De hecho, se dice que cuando una mamá espera a su bebé, el ángel de la guarda de la mamá es quien cuida de los dos. Hasta que el bebé nace, cuando Dios le asigna su Custodio. Esta creencia tampoco es dogma de fe.
¿Cómo se comunica nuestro Ángel custodio con nosotros? Nos daremos cuenta de sus inspiraciones en el silencio. Una persona que viva en el ruido constante difícilmente tendrá la capacidad de escucharle.
Los ángeles de la guarda están constantemente a nuestro lado, no se separan de nosotros ni un momento, ni cuando estamos durmiendo. Nos ayudan no solo cuando los necesitamos, sino siempre.
Para que nuestra relación con nuestro ángel sea más íntima debemos tratarlo, llamarle, hablar con él. Sobre todo, agradecer a Dios por este compañero y protector que es una manifestación de su Divina Providencia. Es importantísimo que desarrollemos una relación cercana con nuestro ángel.
Repito, nuestro Ángel de la Guarda no tiene la facultad de saber lo que pensamos, pero como sí conoce nuestras inclinaciones puede intuir de qué manera podemos reaccionar ante tal situación o tentación. Invócale en todo momento. Es triste pensar cómo el ángel de muchas personas puede pasar tan desapercibido por sus vidas.
Hazte amigo de tu ángel. Él es tu mejor aliado para con Dios. Pide su protección desde que amanece hasta que anochece. Pide que te proteja de no caer en tentaciones y que juntos resuelvan cualquier cosa que pase en el día. También hazte amigo del ángel custodio de tus hijos y de tu esposo.
El día que Dios te llame a su presencia, tu ángel custodio será tu mejor aliado, tu testigo fiel, y segura estoy de que cuando rindas cuentas a nuestro Creador, si alguna obra buena se te olvida decirle a Dios, tu angelito te las estará recordando.
Estas son algunas ideas distorsionadas sobre los ángeles que crean confusiones.
  • Lo primero que Dios creó fue lo más perfecto y parecido a Él, fueron los ángeles. Por lo tanto, no podemos mezclarlos con el esoterismo.
  • Se dice que cuando las personas se mueren, se les da la opción de quedarse en este mundo como el ángel de la guarda de alguien. ¡Eso no es verdad! Aparte de que sería absurdo pensar que el día que mueras y tu alma reconozca el cielo, opte por quedarse en la tierra en vez de elegir estar eternamente viviendo cara a cara a Dios. No tiene sentido…
  • Dios ya creó a todos los ángeles. Por lo tanto, ninguna persona se convierte en angelito cuando muere. Es muy lindo y hasta reconfortante cuando perdemos a un ser querido y escuchamos que nos dicen que ya tenemos un ángel para cuidarnos. Sí, es verdad, tenemos a alguien que nos cuida, pero no es precisamente un ángel. Es decir, ningún ser humano -vivo o muerto- se convierte en ángel.
  • El ángel de la guarda no es ninguna chispa de luz que cada hombre lleva consigo para guiarle y es un ser diferente a la persona. Es decir, mi ángel y yo somos 2 seres distintos, yo con cuerpo y espíritu y él, espíritu puro.
  • Los ángeles tienen países bajo su protección, pero no tienen a su cargo cuidar los meses del año, días del mes, signos del Zodiaco, etc. Por ejemplo, dicen que a Uriel se le encarga el mes de septiembre, pero el ángel Uriel ni siquiera aparece en las Escrituras.
  • Nuestro ángel custodio siempre será el mismo. Por mucho que yo expanda mi conciencia ¡mi ángel no crecerá!
  • Todos tenemos la capacidad de comunicarnos con nuestro ángel. De hecho, el pretender que nuestro ángel nos habla por medio de los astros, o de cartas, cuarzos, etc. es contrario a la fe católica.
  • Los ángeles nos protegen y son nuestros custodios, pero no atraen a la suerte, ni son la suerte. Son mensajeros y compañeros nuestros para que alcancemos la santidad.
  • Los ángeles no necesitan que te vistas de tal o cual color para hablarte y acompañarte o que los llames a tu presencia frotando cristales (o cuarzos) para que luego estos se llenen de “energía angelical”. Ellos derraman su amor en ti y no en piedritas. Tampoco te hablarán por medio de barajas ni de cosas por el estilo. Lo repito, el demonio también es un ángel y muy astuto que te confundirá si tú le das entrada por medio de estas prácticas.
  • Tu ángel no necesita de papel y pluma para hablarte. Con menos ruidos en la cabeza te será más sencillo escucharle porque el medio para que ellos se hagan escuchar es el silencio. Los ángeles caídos o demonios son ruidosos. Los ángeles, silenciosos.
Necesitamos abrir los ojos del alma y tener cuidado con los ángeles que eligieron, usando su libertad, no seguir a Dios. En las Sagradas escrituras, Timoteo escribió: “El espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, siguiendo a espíritus engañadores y enseñanzas que vienen de los enemigos de Dios”.  Si está en la Biblia es palabra de Dios.
Por lo tanto, recorramos -en obediencia- el camino de la “Verdad”, de lo positivo y no le busquemos ruido al chicharrón porque podemos perder, el alma inclusive.
En conclusión, los ángeles sí existen. Si tú necesitas consejos sobre algo en la vida, ¿por qué no te atreves a preguntar a tu ángel de la guarda directamente sin necesidad de un intermediario como médium, psíquicos, cartas, etc.? Después de todo, ¿quién te conoce mejor? Se supone que él sabe todo de ti y que es tu mejor amigo.
No necesitas de ninguna otra herramienta para comunicarte con él más que “llamarle” así, directamente. Dios nos dio la capacidad de hacerlo y nuestro angelito está tan solo en espera de que lo hagamos. No necesitamos de ningún ritual para hacerlo y para que él nos dé su auxilio y protección, para que sintamos su presencia (visualizaciones, meditaciones, imaginación guiada, el ojo de la mente, etc.), así que tomemos ventaja de eso. Los ángeles hacen la VOLUNTAD DE DIOS y esta es que TODOS SE SALVEN…

22 may. 2017

Ex adepto satánico

Antes y después, ya católico.

Impulsado por compañeros de colegio, Benjamin empezó a practicar el satanismo; unos años más tarde unos encuentros le llevaron a descubrir otra vida


A los 16 años, influido por algunos compañeros, empecé a frecuentar círculos de metal, punk, rock, etcétera. ¡En esa época cambiaba mi look cada mes! Después empecé a fumar droga y a llevar un crucifijo al revés. Además buscaba en internet todo lo que se refería al satanismo. Con mis compañeros, a fuerza de ver películas de terror que nos enloquecían, me lancé al espiritismo. Buscábamos dar miedo por todos los medios.

Fue así como en un espacio de seis meses pasé del “buen chico” al adepto al satanismo. La muerte de mi bisabuela, a quien quería mucho y por cuya curación había rezado, me reforzó en mi actitud. ¿Dios me había defraudado? Bueno, yo quería mostrarle que si no me prestaba atención, iría por otro lado.

Abrir los ojos

A los 18 años me gradué y decidí partir a la Legión extranjera para alejarme de esta vida que se había hecho demasiado pesada. Un año después ya había cambiado. Acepté un empleo en un centro para personas con discapacidad motora o mental y esta experiencia me abrió los ojos.

Al lado de estas personas frágiles, aprendí a darme a mí mismo y a amar a los demás. Y por la tarde estudiaba para hacerme ingeniero en telefonía y fibra óptica. Gracias a esta formación encontré un trabajo muy bien pagado. Esta vida demasiado fácil me condujo de nuevo al caos. Cada tarde me llevaba una chica nueva a casa. Pero después de dos años esta vida me pareció completamente vana.

Decidí partir por las carreteras de Francia, ofreciendo mis competencias a cambio de cama y comida. Una tarde, en Touraine, me quedé sin alojamiento. Me aconsejaron probar suerte en la rectoría. Allí, una familia encargada de la acogida me preguntó si podía quedarme para hacer unos trabajos.

Su hija mayor llegó de una sesión cristiana y resplandecía de felicidad. Su alegría despertó en mí preguntas metafísicas. Unos días más tarde, percibiendo mi búsqueda interior, uno de sus amigos, que era sacerdote, me propuso llevarme a un lugar de peregrinación cercano.

Allí me sentí empujado a confesarme. Era la primera vez en mi vida que recibía este sacramento. Pude poner toda mi vida en las manos de Dios y recibir su perdón. ¡Una verdadera liberación!

Y volví a la carretera, decidido a mantener el rumbo. Volví a misa y me puse a rezar. Mi camino me condujo a Rocamadour, donde permanecí seis meses.

Allí, el sacerdote me dijo que podía desafiar a Dios con estas palabras:

“Señor, estoy completamente perdido, no sé qué hacer con mi vida. Si quieres, ¡dame una respuesta!”.

Abrí la Biblia y mis ojos se posaron en un pasaje del salmo 71 en el que está escrito: “Tú eres mi roca, mi fortaleza”. Recibir esta palabra en Rocamadour, una ciudad construida sobre una roca: para mí estaba claro: Dios me podía hablar a través de la Biblia. A esto siguieron conversaciones muy largas con el sacerdote del santuario.

Unos  meses más tarde, mientras estaba de paso por Bélgica, mi hermano mayor se suicidó. En esta prueba, mi fe, muy fresca, me sostuvo mucho. También me permitió reconfortar a los míos.

Mi fe se hace sólida

Hoy puedo decir que he encontrado la verdadera felicidad. Cada día descubro una nueva faceta del amor de Dios y de los demás. Actualmente trabajo en Bourgogne, en Paray-le-Monial, donde Cristo se apareció para revelar a los hombres su corazón desbordante de amor. Mi fe se hace cada vez más sólida. ¡Y tengo muchos proyectos en mente!


19 may. 2017

El santo rosario lo salvó

La juventud lo apartó de Dios y lo lanzó al ocultismo y al odio de la Iglesia. ¡Pero la Virgen lo rescató!



El beato Bartolo Longo nació en 1841 en la localidad italiana de Latiano, región de Apulia. Aunque fue educado en la fe y la piedad, cedió a influencias que lo apartaron de Dios tras salir de casa para estudiar, primero en Lecce y después en Nápoles.
Eran tiempos conflictivos y el ímpetu idealista que antecedió la unificación italiana irradiaba en las universidades las ideas iluministas y el odio contra la Iglesia, tachada de oscurantista y opresora.
Bartolo no pasó incólume por esas influencias, que lo llevaron a círculos cerrados y elitistas, a la masonería y al espiritismo. Él mismo dijo de sí mismo que, en esa época, fue como un “sacerdote de Satanás”, pero la euforia de la supuesta “liberación del yugo de la Iglesia” se transformó en una gran desilusión con las nuevas ideas y prácticas que el joven se vio en una intensa depresión y, varias veces, al borde del suicidio.
En busca de alivio para su desesperación, encontró en el profesor y amigo Vincenzo Pepe, su compatriota, la firmeza y claridad que lo salvarían: “Si usted continúa con esas prácticas, terminará en un manicomio”. Fue Pepe quien le presentó al sacerdote dominicano Alberto Radente, director espiritual que lo ayudó a disipar del espíritu aquellas tinieblas espesas.
Fue después de varias sesiones de orientación guiadas por el sacerdote que Bartolo Longo se confesó y abrazó el cambio de rumbo.
Pero ¿quién dijo que sería fácil? La tentación y los pensamientos de desesperación se mantuvieron en su camino. Un día, mientras estaba lleno de pesares y tormentos por el Valle de Pompeya, le vino a la mente una frase que el sacerdote Radente le dijo varias veces:
“Si buscas la salvación, propaga el Rosario. Es una promesa de María”.
Él oyó el resonar de una campana a la distancia, elevó los brazos al cielo y clamó:
“Si es verdad que prometiste a santo Domingo que quien propagara el Rosario se salvaría, yo me salvaré porque no saldré de esta tierra de Pompeya sin haber propagado tu Rosario”.

A lo largo de los siguientes días, el muchacho consiguió un trabajo como administrador del patrimonio de la condesa De Fusco. Empezó a frecuentar los grupos de oración de la condesa y, algunos meses después, terminó casándose con ella.
Los nuevos cónyuges hicieron el propósito de difundir por el Valle de Pompeya la devoción al tercio. Pusieron en una antigua iglesia local un cuadro de Nuestra Señora del Rosario que ellos mismos habían recibido de una hermana dominicana, amiga del sacerdote Radente. La imagen se volvió conocida como el icono de la Virgen del Rosario de Pompeya, cuyo santuario está hoy entre los más visitados del mundo. En 1883, Bartolo compuso la Súplica a Nuestra Señora de Pompeya.

El 5 de octubre de 1926, Bartolo Longo suspiró, poco antes de entregar el espíritu a las manos del Padre:

“Mi único deseo es ver a María, que me salvó y me salvará de las garras de Satanás”.



San Juan Pablo II lo beatificó el 26 de octubre de 1980.

16 may. 2017

Al exorcista incrédulo.

Jesús el buen pastor.


Salmo 23

Salmo de David.

El Señor es mi pastor,
nada me falta.
2 El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
3 y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
4 Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
5 Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
6 Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor, por mucho tiempo.

Antes de comenzar a escribir, manifiesto que no soy el sacerdote Fortea, soy un colaborador suyo.

Este post va dedicado a aquel exorcista, que nombrado oficialmente no ejerce de tal, sino que dispersa a ovejas necesitadas.

Estimado sacerdote de Dios:

El ministerio del exorcismo no es un título nobiliario para lucir, es un nombramiento caritativo, difícil a veces, sobre todo cuando se comienza, pero no imposible, jamás imposible para la gracia de Dios.

Si bien es cierto que se ha de discernir desde la seriedad y esperar recibir la luz de Dios en aquellos nuevos casos que te llegan, no des por hecho nada hasta esperar en Dios nuestro Señor. No deseches a nadie hasta no estar seguro, no prejuzgues por ti mismo, espera en el Señor, visita el Sagrario, pídele a Jesús en tus momentos íntimos, a solas con EL, que nunca nos abandona, reza abundantemente, sobre todo el santo rosario cada dia. Vive la gracia.

Tu poder sacerdotal, y la autorización de tu obispo te confieren una gran fuerza contra el demonio, garantia campeona de vencer al mal siempre, no lo olvides.

Cierto que no todo serán casos de influencia demoníaca, algún caso habrá de una persona sugestionada o sobre preocupada innecesariamente, aún y así aconseja el buen camino cristiano, la mejor garantía para el alma, pero esta no es la razón para muchísimos casos. No desestimes a la ligera, no despidas vacío al necesitado, hay pocos exorcistas, muy pocos para la demanda aumentante porque las personas apartadas de la gracia de Dios abren las puertas al enemigo, sin saberlo, y por el motivo de adentrarse en las falsas doctrinas que apartan de Dios y están inspiradas y viciadas por los demonios.

¿Que sucede cuando una persona, que ha llevado una vida normal y coherente, por la razón que sea que le ha llevado a eso comienza a sentir ataques demoníacos y acúde a ti, y no encuentra tu ayúda?  la despides vacía, le cierras tus puertas, le cierras las puertas que Cristo quiere abrirle con sus manos extendidas ¿Que pasa con esa persona? ¿Jesús actuaría asi? Lee los evangelios, hay varios casos de posesión, y liberación por Jesús Dios vivo y presente, comienza a creer que existe el demonio como ser personal.

Tú no creías, pero rezaste brevemente por una persona afectada, el demonio habitante se comenzó a revolver dentro de la persona como agua hirviendo, tu oración comenzaba a ser efectiva, tú no lo sabías pero allí se estaba produciendo un efecto, una revolución, un no saber estarse quieto y escondido, ese demonio, que no era uno solo, Pero la gracia de Dios comenzaba a actuar, y el demonio a no poder resistirse, porque tú tienes ese poder y esa autorización, pero.. tu incredulidad te hizo hacer oración corta, y despediste a esa persona sin haber observado nada "raro" si hubieses seguido orando un poco mas, solo un poco mas.. los demonios ya no resistían, pero dejaste de hacer, de creer, de luchar,dejaste de pinchar donde mas les duele a los demonios, con la oración de intercesión, tu incredulidad no negaba la gracia que Dios y la autorización de tu obispo que había puesto sobre ti con esa gran bendición para ser efectivo en este ministerio contra el demonio.

Esa persona, no te preocúpes, por la gracia de Dios está siendo atendida, los demonios se han mostrado y ya estan comenzando a perder la batalla, algunos han salido ya, por la conversión personal,  su buen camino cristiano y las oraciones de intercesión que recibe de las personas que si creen en Dios y en el demonio.

Si hubieses orado un poco mas, solo un poco mas, habrías visto la realidad, fuíste muy breve. Aquella persona no es una enferma mental. Y casos así vas dejando perder, prejuzgando sin esperar en Dios, confiando solo en ti, y no, debes, debes esperar en Dios, quien  llame a la puerta de Jesús, EL atiende, a nadie deja abandonado, a tí tampoco, que eres un consagrado suyo.

Jesús te necesita sacerdote exorcista, estás ahí para ayudar y ser caritativo con esas ovejas heridas por el mal, confian en ti como buen pastor, sé buen pastor.

No todos los casos serán de influencia demoníaca o posesión, los habrá de sugestión o sobre preocupación, siendo así, y cuando estés seguro, igualmente aconseja cristianamente, y que la persona marche en paz, pero discierne bien, espera la ayúda de Dios, no prejuzgues por ti mismo no despidas a nadie vacío si te necesita,

Me ha producido mucha tristeza saber tu proceder, pero rezo por ti, pido al buen Dios para que te ilumine y te haga ver lo que necesitas, para que seas una buena obra de providencia suya.

Jesús te necesita, ánimo, 

Muchas ovejas acúden a tí, te necesitan, atiendelas como lo haria Jesús, eres efectivo, cree en tu poder sacerdotal, en tus bendiciones, en Dios, en el orden eclesial que cumples, y en el demonio que ya ha comenzado a perder su batalla cuando le descúbres y luchas contra el, con la gracia de Dios.

Si tienes muchos casos, informa a tu obispo para que nombre a mas exorcistas.

12 may. 2017

San Agustín y adivinación demoníaca (II)


SEGUNDA PARTE
Enseñanza de San Agustín

Explicación de la adivinación diabólica

3 7. La naturaleza de los demonios. La naturaleza de los demonios es tal que por la sensibilidad de los cuerpos etéreos son superiores fácilmente a la sensibilidad de los cuerpos terrenos. Además, por la rapidez debida a la movilidad superior del mismo cuerpo etéreo aventajan sin comparación no sólo a la carrera de cualesquiera hombres o fieras, sino hasta al vuelo de las aves. Dotados de esta doble facultad en cuanto pertenece a un cuerpo etéreo, es decir, de la agudeza sensitiva y de la rapidez de movimientos, pueden predecir o anunciar muchos acontecimientos conocidos por ellos con anterioridad, los cuales causan admiración a los hombres debido a la torpeza de la sensibilidad terrena. Los demonios, por el tiempo tan largo que tienen de vida, han adquirido una experiencia de las cosas mucho mayor que la que pueden adquirir los hombres en la brevedad de su existencia. Por estas propiedades que la naturaleza del cuerpo etéreo ha recibido, los demonios no sólo predicen muchas cosas futuras, sino que hacen también muchas cosas extraordinarias. Y como los hombres no tienen poder para predecir y hacer tales cosas, algunos creen que son dignos de que les sirvan, y de que les tributen honores divinos, sobre todo, estimulándoles el vicio de la curiosidad por mor de una felicidad falsa y terrena y de una superioridad temporal. En cuanto a los que se mantienen puros de estas concupiscencias, sin permitir que los engañen o embauquen los demonios, sino que buscan y desean un bien, que es siempre inmutable, con cuya participación sean felices, éstos consideran en primer lugar que a los demonios no hay que anteponerlos por eso de que sean superiores en agudeza sensorial de un cuerpo por supuesto etéreo, es decir, de un elemento más sutil, porque tampoco creen que entre los mismos cuerpos terrenos haya que anteponer los animales que presienten muchas cosas con mayor agudeza; por ejemplo, el perro sagaz, porque descubre con su olfato agudísimo a la fiera que se oculta, ofreciendo al hombre una especie de mando para cazarla, y ciertamente no por su alma más inteligente y desarrollada, sino por la agudeza sensorial de su cuerpo; o, si se prefiere, el buitre, porque vuela desde una lejanía insospechada sobre el cadáver abandonado; ni el águila, porque, se dice, volando en lo alto percibe desde tanta altura a un pez que nada bajo las aguas, y al descubrirlo, estrellándose en picado contra el agua, lo arrebata con las patas y garras; ni otras muchas especies de animales que vagan, alimentándose por entre hierbas perjudiciales a la salud sin que toquen ninguna que les perjudique; mientras que el hombre apenas ha aprendido con la experiencia a evitarlas, y tiene miedo de muchas cosas inofensivas, porque le son desconocidas.

No hay que anteponer los demonios a los hombres de bien. De aquí es fácil conjeturar que puede ser más aguda la sensibilidad de los cuerpos etéreos, sin que por eso cualquier persona prudente tenga que creer que hay que anteponer los demonios dotados de ella a los hombres de bien. Y otro tanto cabría decir de la rapidez de los cuerpos; porque también los hombres son superados en esta facultad, no sólo por las aves, sino hasta por muchos cuadrúpedos, de tal manera que en su comparación son considerados como de plomo. Por eso tampoco cree que haya que anteponer esas especies de animales, sobre las cuales los hombres mandan, para cazarlas, para domesticarlas y para adaptarlas al uso y comodidad de su voluntad, y no por la fuerza corporal, sino por la razón.

Los demonios deben ser despreciados

4 En cuanto a esa tercera facultad, que, debido a su larguísima experiencia de las cosas, llegaron a aprender de qué modo adivinar y predecir muchas cosas, los que se preocupan de discernir con cuidado esas adivinanzas de la verdad, que expande la única luz verdadera, la desprecian de tal modo que los jóvenes buenos no creen que los viejos malos les aventajen a ellos por eso de que hayan experimentado muchas cosas, y por esa causa aparentan como más sabihondos; ni que los médicos, marineros, agricultores, a quienes llegan a conocer como gente de voluntad perversa y de mala vida, tampoco van a ser preferidos a ellos por aquello de que predicen muchas cosas, los unos sobre enfermedades, los otros sobre tempestades y los terceros sobre las variedades de árboles y de frutos, de tal modo que ante un inexperto en esos temas parece que todo lo adivinan.

8. Por otra parte, el que los demonios no solamente predicen algunas cosas futuras, sino que también hacen algunos portentos debido a la misma superioridad de su cuerpo, ¿por qué los hombres prudentes no van a despreciar todo eso, cuando frecuentemente hombres inicuos y corrompidos ejercitan de tal modo sus cuerpos, y con artificios diversos pueden cosas tan maravillosas que quienes no conocen los secretos ni los han visto jamás apenas dan crédito ni a las cosas que han oído? ¿Cuántas acrobacias han llegado a realizar los funámbulos y los demás artistas del teatro o circo?, y ¿cuántas maravillas no han hecho los artesanos y sobre todo los mecánicos? ¿Son por eso mejores que los hombres de bien, y adornados de una piedad santa?

He recordado estos ejemplos para que quien los examine sin obstinación y sin la vana pasión de contradecir, reflexione a la vez que, si de una materia inferior que la materia de su propio cuerpo, y que la de toda la tierra, y la del agua, la de las piedras, al igual que la de las maderas y la de los diversos metales, algunos hombres son capaces de realizar cosas tan maravillosas que quienes lo valoran, al contemplarlo con estupor, a veces los llaman divinos, en comparación consigo mismos, aunque muchos de ésos son más completos por sus artes, y hasta algunos de los admiradores mejores por sus costumbres, ¿cuánto mayores y más prodigiosos efectos pueden realizar los demonios por la facultad y la facilidad de su cuerpo sutilísimo, es decir, etéreo; aunque, sin embargo, por la perversidad de su voluntad, y sobre todo por la altanería de su soberbia y la malicia de su envidia, sean espíritus inmundos y perversos?

Sería muy largo de demostrar aquí cuánto mayor sea ese elemento etéreo por el que son superiores sus cuerpos para dar flexibilidad, y poner en movimiento invisiblemente muchas cosas visibles, para mudarlas y cambiarlas. Y pienso que todo esto se le ocurre fácilmente hasta a quien lo considere sin mucha reflexión.
¿Por qué razón los demonios adivinan el porvenir?

5 9. Siendo esto así, y porque la cuestión gira acerca de la adivinación diabólica, es preciso saber en primer lugar que ellos predicen frecuentemente lo que ellos mismos van a realizar. En efecto, a veces reciben poder para castigar con enfermedades o para viciar el aire haciéndolo malsano; también para sugerir a los degradados y amadores de las voluptuosidades terrenas acciones malas, que, al sugerírselas, están seguros de que van a consentirlas. Lo hacen de modo maravilloso e invisible, penetrando por medio de la sutileza de sus cuerpos en los cuerpos de los hombres que los sienten, e interfiriendo por medio de visiones imaginarias en los pensamientos tanto de los que velan como de los que duermen. A veces predicen no lo que ellos hacen, sino lo que presagian que va a suceder por los signos naturales que los sentidos humanos no pueden percibir. Y porque el médico prevé lo que no puede prever el profano en su arte, no por eso hay que tenerlo como un adivino. Entonces, ¿qué tiene de extraño si, como el médico a través de la temperatura ya alterada o modificada del cuerpo humano, prevé que la salud va a ser buena o mala, lo mismo el demonio, por el estado y las leyes de la atmósfera que le son conocidas y a nosotros se nos escapan, puede prever las tempestades que van a venir? También conocen a fondo y con toda facilidad las disposiciones humanas, no sólo las manifestadas de viva voz, sino también las concebidas sólo con el pensamiento, puesto que se exteriorizan algunos signos desde lo íntimo del alma a través del cuerpo. En consecuencia, predicen también muchas cosas que van a suceder, por supuesto maravillosas para los demás que no llegan a conocer tales secretos. En efecto, lo mismo que se reflejan en el rostro las emociones más vivas del alma, de manera que hasta los hombres conocen por fuera algo de lo que pasa por dentro, de igual modo tampoco debe parecer increíble si hasta los más leves pensamientos reflejan por medio del cuerpo algunos signos que no puede percibir la sensibilidad embotada de los hombres, y en cambio sí lo puede la agudeza de los demonios.

La adivinación diabólica dista mucho de la sublimidad de la profecía divina

6 10. Los demonios engañan y son engañados. Con esta facultad tan prodigiosa los demonios predicen muchas cosas, a pesar de que esté bien lejos de la sublimidad de la profecía de Dios, que obra por medio de sus santos ángeles y profetas. Efectivamente, cuando predicen algo sobre los designios de Dios, lo oyen para predecirlo; y cuando predicen lo que oyen de ese modo, ni engañan ni son engañados, porque los oráculos angélicos y proféticos son infalibles y veraces. Ahora bien, hay quienes llevan a mal el que los demonios oigan y predigan algunos oráculos semejantes, como si fuese indigno lo que se comunica para manifestarlo a los hombres, y que no solamente los buenos, sino hasta los malos no lo callen, cuando estamos viendo entre los mismos hombres que los preceptos de una vida buena son celebrados lo mismo por los justos que por los perversos; y que no perjudica en nada, sino más bien ayuda a un conocimiento mayor y al prestigio de la verdad, cuando hablan de ella lo que conocen hasta esos que la contradicen con su conducta perversa.

En cambio, los demonios se engañan y engañan con las otras predicciones suyas la mayoría de las veces. Se engañan ciertamente, porque al predecir sus propios designios, desde arriba algo se ordena de improviso que trastorna todos sus planes. Así como cuando los hombres sometidos a otras autoridades disponen algo que creen que sus jefes no lo van a prohibir, y entonces prometen que ellos lo van a hacer; pero los que tienen un poder mayor, por una decisión superior, prohíben de repente todo eso ya dispuesto y preparado. También son engañados cuando adivinan algunas cosas por las causas naturales, como los médicos, los marineros, los agricultores, aunque conozcan con mayor agudeza y sagacidad por su sensibilidad más sutil y ejercitada; porque todo eso los ángeles que sirven piadosamente a Dios soberano también lo pueden cambiar de improviso y repentinamente por un designio desconocido de los demonios. Igual que si a un enfermo, a quien el médico había predicho o prometido por los síntomas verdaderos de salud que viviría, y le sucede algo por lo que muere; o cuando algún marinero, previendo el estado del tiempo, hubiese predicho que durante largo tiempo iba a bramar aquella tempestad a la que Cristo el Señor mandó que se calmase, cuando navegaba con sus discípulos, y se hizo una gran bonanza1; o, si se quiere, cuando un agricultor, buen conocedor de la naturaleza del suelo y del número de cepas, se promete para ese año que tal viña va a producir una gran cosecha; y, sin embargo, ese año o la seca una inclemencia del cielo o se la arranca alguna orden de un poderoso. Pues, de una forma parecida, muchas cosas que están bajo la presciencia y la predicción de los demonios, porque prevén por las causas inferiores y ordinarias lo que va a suceder, son cambiadas y transformadas por causas más importantes y más secretas. Además, los demonios engañan con el empeño y la voluntad maliciosa de engañar para regodearse del error de los humanos. Y cuando ellos han sido unos engañados o unos mentirosos, para no perder ante sus adoradores el crédito de su autoridad, hacen que toda la culpa caiga en sus intérpretes y en los adivinos de sus signos
.
11. ¿Cómo engañan los demonios? Y ¿qué tiene de extraño entonces si, al ser ya inminente la destrucción de los templos y de los ídolos, que los profetas de Dios habían predicho desde hacía tanto tiempo, el demonio Serapis lo descubrió como inmediato a algunos de sus adoradores para recomendarles, al retirarse o al huir, su pretendida divinidad?

La astucia diabólica

7 Que sean ahuyentados los tales demonios, y aún, que, encadenados por órdenes superiores, sean arrancados y apartados de sus lugares, para que en aquellas mismas cosas que ellos dominaban y con las que eran venerados, se cumpla la voluntad de Dios, que es quien ha predicho desde hace tanto tiempo que eso iba a suceder en todos los pueblos, y que ha ordenado que eso se hiciese por medio de sus fieles. ¿Por qué, pues, el demonio no iba a estar libre para predecirlo, habiendo él adivinado que era inminente?, cuando esa predicción estaba atestiguada por los profetas que habían escrito tales cosas, y se les concedía a los varones prudentes entender con cuánta vigilancia habría que evitar la astucia diabólica, y apartar su culto. Porque habiendo callado durante tan larguísimo tiempo en sus templos todo esto que iba a suceder, y que, predicho por los profetas, no podían ignorar, cuando comenzó ya a acercarse su cumplimiento, quisieron ellos predecirlo de alguna manera para que no se les tuviera por ignorantes y derrotados. En resumen, y para omitir otras pruebas: Había sido predicho y escrito tanto tiempo antes aquello que dice el profeta Sofonías: Prevalecerá el Señor contra ellos, y exterminará a todos los dioses de los pueblos de la tierra; y lo adorarán, cada uno desde su puesto, todas las islas de los gentiles2. O ellos no creían que esto iba a venirles a ellos, que eran venerados en los templos de los paganos, y por eso no quisieron celebrar esos oráculos por medio de sus adivinos y fanáticos. Así, uno de sus poetas presenta a Juno, que no cree en absoluto, lo que había dicho Júpiter sobre la muerte de Turno. Y este Juno es celebrado por ellos como la potestad aérea que habla así en Virgilio:
«Ved, o yo me engaño, que una muerte rigurosa amenaza a un inocente.
¡Seré yo, más bien, el juguete de una vana alarma!
Y tú, que tienes el poder, cambias para mejor tus rigores».
Digo, pues, que o los demonios, es decir, las potestades aéreas, dudaban que podían sucederles los oráculos que conocían por los profetas, y a causa de eso no quisieron divulgar su predicción, y ahí se puede juzgar cómo son. O bien, sabiendo con toda certeza lo que iba a suceder, por eso lo silenciaron en sus templos para que los hombres inteligentes no comenzasen ya desde entonces a abandonarlos y a despreciarlos porque darían crédito, sobre la destrucción de los templos y de sus ídolos que iba a venir, a aquellos profetas que prohibían venerarlos. Pero ahora, una vez que ha llegado aquel tiempo en que se han cumplido los vaticinios de los profetas del único Dios, que declara que esos dioses son falsos, y que manda muy severamente que no se les dé culto, ¿por qué no les iba a dejar también predecir lo que ya es evidente para que así apareciese con mayor claridad: o que ellos antes no lo habían creído de ninguna manera, o que tuvieron miedo de anunciárselo a sus adoradores; y, finalmente, que, no teniendo nada más que hacer, quisieron también entonces mostrarse hábiles adivinos, cuando ya ha sido descubierto que por mucho tiempo han estado usurpando la divinidad?

Las adivinaciones demoníacas

8 12. Los demonios pueden adivinar algunas cosas verdaderas por los oráculos de los profetas, pero no pueden nada contra el Dios verdadero. A lo que dicen los seguidores de los ídolos que aún quedan, que las cosas conocidas de antemano también están contenidas en algunos libros de los suyos, aunque hay que creer que han sido elaborados desde los sucesos ya cumplidos, los cuales, si fuesen verdaderos, debieron darlos a conocer en sus templos desde mucho tiempo antes a sus gentes, como nuestras profecías, mucho más antiguas y más célebres, son leídas en público no solamente en nuestras iglesias, sino también en las sinagogas de los judíos, lo cual tiene fuerza de un testimonio más sólido contra todos los enemigos.

No obstante, a nosotros no nos deben influir semejantes predicciones, que apenas, rara vez y a hurtadillas, son reveladas por ellos, si es que a alguno de los demonios le ha sido arrancado el manifestar a sus adoradores eso que había aprendido de los vaticinios de los profetas o de los oráculos de los ángeles. Y ¿por qué no se iba a hacer eso, siendo también semejante predicción no un ataque, sino un testimonio de la verdad? Lo único, en efecto, que podrían reclamar, y jamás lo han dado a conocer, ni en el pasado ni tampoco después, sin que intentaran revelar a no ser lo inventado, es que sus dioses se hayan atrevido a adivinar o decir algo por medio de sus adivinos contra el Dios de Israel. Sobre este Dios, sus escritores más sabios, que pudieron leer y conocer todos aquellos vaticinios, indagaron más bien quién era Dios, sin que fueran capaces de negar a Dios. Pues este Dios, a quien ninguno de ellos se atrevió a negar que era el Dios verdadero -y si alguno lo llegaba a negar no sólo estaría expuesto a justas penas, sino que también sería convicto con argumentos ciertos-; sí, este Dios, a quien, como he dicho, ninguno de ellos se ha atrevido a negar que es el Dios verdadero, es el que ha vaticinado con una denuncia pública, y ha mandado con poder manifiesto, y ha cumplido con verdad palmaria, que esos llamados dioses son falsos, y que había que abandonarlos completamente, y que sus templos con los ídolos y sus altares habían de ser destruidos por sus adivinos, es decir, por sus profetas. En conclusión, ¿quién va a ser tan ingenuo que no elija para adorarlo, más bien, a ese Dios a quien no prohíben adorar hasta los mismos dioses a quienes él adoraba? Y, sin duda alguna, una vez que haya comenzado a adorarlo, no se volverá jamás a esos dioses falsos que le prohíbe adorar el Dios verdadero a quien ya adora.

El culto al único Dios

9 13. Los profetas profetizaron que el culto de los falsos dioses desaparecería para dar lugar al culto del Dios verdadero. He recordado poco antes, y ahora lo repito, que los profetas del Dios verdadero habían profetizado que los pueblos lo adorarían, después de destruir los dioses falsos que antes adoraban. Dice Sofonías: Prevalecerá el Señor contra ellos, y exterminará a todos los dioses de los pueblos de la tierra; y lo adorarán, cada uno desde su puesto, todas las islas de los paganos3. No sólo las islas, sino todos los pueblos, como igualmente las islas todas de las naciones, puesto que en otra parte nombra no las islas, sino el orbe entero de la tierra, al decir: Lo recordarán y volverán al Señor todos los confines de la tierra, y se postrarán en su presencia todas las familias de los pueblos4. Está suficientemente claro también por otros muchos testimonios, y en este mismo salmo de donde he recordado el pasaje, que tales vaticinios se habían de cumplir por medio de Cristo. En efecto, es El mismo, cuando anuncia su Pasión futura por medio del profeta un poco antes, quien dice: Taladraron mis manos y mis pies, han contado todos mis huesos. Ellos me han observado y me han mirado triunfantes, se han repartido mi ropa, y han echado a suerte mí túnica5. Y un poco después pone el versículo que he citado: Lo recordarán y volverán al Señor todos los confines de la tierra6, etc.

Aunque también por ese testimonio que he citado arriba, donde se dijo: Prevalecerá el Señor contra ellos, y exterminará a todos los dioses de los pueblos de la tierra7, en esa palabra Prevalecerá se muestra suficientemente que está profetizado el que los paganos primeramente combatirían a la Iglesia, y perseguirían cuanto pudiesen el nombre cristiano para, si les fuera posible, borrarlo por completo de la tierra; y porque los había de vencer por la paciencia de los mártires y la grandeza de los milagros, lo mismo que por la fe consiguiente de los pueblos, por eso mismo está escrito: Prevalecerá el Señor contra ellos. Porque no se diría: Prevalecerá contra ellos, de no haberla resistido combatiendo. Por lo cual también fue profetizado en un salmo de este modo: ¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos han planeado proyectos vanos? Se han aliado los reyes de la tierra, y los príncipes conspiran juntos contra el Señor y contra su Cristo. Y poco después dice: El Señor me ha dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Pídemelo, y te daré en herencia tuya las naciones, y en posesión tuya los confines de la tierra8. Ved la relación con lo dicho también en el otro salmo que he intercalado arriba: Lo recordarán y volverán al Señor todos los confines de la tierra9.

Por estos y otros documentos prácticos se demuestra que estaba profetizado lo que vemos que se cumple en Cristo: que iba a suceder que el Dios de Israel, a quien reconocemos único Dios verdadero, sería adorado no en un solo pueblo que se llamó Israel, sino en todos los pueblos; y que destruiría todos los falsos dioses de los paganos, tanto de sus templos como de los corazones de sus adoradores.

Es inútil la jactancia pagana de su doctrina y de su ciencia

10 14. ¡Que vayan ahora esos tales, y que se atrevan todavía a hacer la defensa de sus viejas vanidades contra la religión cristiana y contra el verdadero culto del Dios verdadero, para que perezcan estrepitosamente! Por cierto que también esto fue profetizado sobre ellos en el salmo, con las palabras del profeta: Te has sentado en el tribunal tú que juzgas la equidad. Reprendiste a los pueblos, y pereció el impío; has borrado para siempre su nombre, y por los siglos de los siglos. Los enemigos han acabado en la ruina de la espada, y has destruido sus ciudades. Su memoria ha perecido estrepitosamente, pero el Señor reina eternamente10. Es necesario, por tanto, que todo esto se cumpliera. Y nosotros tampoco debemos inquietarnos de que algunos pocos paganos, que han quedado, se atrevan todavía a hacer ostentación de sus doctrinas fanfarronas, y a motejar a los cristianos de perfectos ignorantes, cuando estamos viendo que se cumplen en ellos las profecías. Por cierto que esa aparente ignorancia y, por así decir, locura de los cristianos es lo que se revela a los humildes, a los santos, a los que la estudian con amor, como la excelsa y única verdadera sabiduría; esa, repito, locura de los cristianos ha reducido a los paganos a una ínfima minoría, porque como dice el Apóstol: Dios ha hecho necia la sabiduría de este mundo. Y añade después una reflexión magnífica, para el que la entienda, y sigue así: Mirad que el mundo no conoció a Dios en la sabiduría de Dios a través de la sabiduría; plugo a Dios salvar a los creyentes por medio de la locura de la predicación. Porque los judíos piden ciertamente signos, y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos un escándalo, y para los paganos una locura; en cambio, para los llamados a Cristo, lo mismo judíos que griegos, poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque lo necio de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres11.

¡Que se mofen, pues, en cuanto puedan, de nuestra aparente ignorancia y locura, y que se vanaglorien de su doctrina y sabiduría! Yo sé que esos burlones nuestros son en este año menos que los que eran el año pasado. En efecto, desde que han bramado las naciones, y los pueblos han tramado vanos proyectos contra el Señor y contra su Cristo, puesto que ellos derramaban la sangre de los santos, y devastaban la Iglesia, hasta nuestros días, y en lo sucesivo, ellos van disminuyendo día a día. A nosotros, en cambio, nos hacen muy fuertes contra las afrentas y las burlas orgullosas los vaticinios de nuestro Dios, que vemos y tenemos la alegría en este punto de que se van cumpliendo. Ciertamente que nos hable así el profeta: Escuchadme los que conocéis la justicia, pueblo mío, en cuyo corazón está mi ley: no temáis la afrenta de los hombres ni os dejéis abatir por sus calumnias ni tengáis en mucho el que ahora os desprecien. Porque como el vestido, así serán consumidos por el tiempo, y como la lana serán comidos por la polilla; pero mi justicia dura para siempre12.

Con todo, que lean estas reflexiones mías, si es que se dignan hacerlo. Y cuando sus réplicas hayan llegado a mi conocimiento, les daré la respuesta con la ayuda del Señor.

9 may. 2017

San Agustín y adivinación demoníaca (I)

LA ADIVINACIÓN DIABÓLICA

Traducción: Teodoro C. Madrid, OAR

Testimonio del mismo Agustín en el libro de las «Retractaciones» 11,56

Por el mismo tiempo, a raíz de una discusión, tuve necesidad de escribir un librito sobre La adivinación diabólica con este mismo título. Y en un pasaje, donde dije: «Que a veces los demonios conocen a fondo y con toda facilidad las disposiciones de los hombres, no sólo las manifestadas de viva voz, sino también las concebidas solamente con el pensamiento, puesto que algunos signos se exteriorizan desde lo íntimo del alma por medio del cuerpo», hablé de un asunto muy misterioso con afirmaciones más audaces de lo debido. En efecto, está comprobado por algunas experiencias que semejantes cosas llegan al conocimiento de los demonios. Pero en cuanto a saber si se dan algunos signos físicos que les son sensibles a ellos por el cuerpo de los que piensan, y que se nos ocultan a nosotros, o si ellos los conocen por otra energía, y esa espiritual, muy difícilmente lo pueden descubrir los hombres o no lo pueden en absoluto.
Este libro comienza así: «Un día de la Octava de Pascua...»: Quodam die in diebus sanctis octavarum...
PRIMERA PARTE
La conversación de San Agustín con sus cristianos
Ocasión del libro

1 1. Los demonios pueden conocer y predecir. Un día de la Octava de Pascua estaban conmigo por la mañana muchos hermanos cristianos laicos; y como tomásemos asiento en el lugar acostumbrado, surgió la conversación acerca de la religión cristiana como réplica a la presunción y a la de algún modo grande y maravillosa ciencia de los paganos. Recordando aquel encuentro, y completándolo, he pensado escribirlo sin nombrar expresamente a ninguno de los que contradecían, aunque fueran cristianos, y más cuando, al contradecir, se veía que buscaban qué sería conveniente responder a los paganos.

Planteamiento de la cuestión y respuesta. Como disputásemos sobre la adivinación de los demonios, y se afirmara que no sé quién había predicho la destrucción del templo de Serapis, que tuvo lugar en Alejandría, yo respondí que no había que extrañarse si los demonios pudieron saber y predecir que era inminente la destrucción del templo y de su ídolo, así como otras muchas cosas, en la medida en que se les permite conocer y predecir.

Réplica y contrarréplica

2. Dios también permite el mal.

ELLOS: Y como me replicasen que esta clase de adivinaciones no son malas ni ofenden a Dios; antes al contrario, Dios omnipotente y justo no las permitiría si fuesen cosas malas e injustas.
AGUSTÍN: Yo les respondí que precisamente no debe parecer que son justas porque Dios omnipotentísimo y justísimo las permite, porque también permite otras muchas cosas clarísimamente injustas, como son los homicidios, los adulterios, los hurtos, el pillaje, y otros crímenes parecidos, que, aunque ciertamente ofenden a un Dios tan justo, porque son injustas, sin embargo, el mismo Dios omnipotente las permite por una disposición de su justicia, no siempre impunemente, sino para condenar a aquellos que hacen lo que ofende al justo.

Nueva réplica y contrarréplica

3. Dios puede permitir lo que le ofende aun en aquello que se refiere al culto.

ELLOS: Y como me contradijesen que en modo alguno había que poner en duda que Dios es omnipotente y justo; pero que de esos pecados humanos que se cometen contra la sociedad humana Dios no se cuida cuando se cometen; y que por eso llegan a cometerse los crímenes que no podrían ciertamente producirse si el Omnipotente no los hubiese permitido. En cambio, aquellos que se refieren al culto mismo de la religión, en modo alguno debe creerse que son descuidados por El, y por tanto que no han podido suceder sin que le agradasen, y, en consecuencia, no conviene pensar que son malos.

AGUSTÍN: A lo cual respondí también: En realidad le desagradan ahora, cuando los templos y sus ídolos son destruidos, y cuando está castigando esos sacrificios de los paganos si los han ofrecido. Porque así como decís que no se habrían podido cometer si a Dios no le hubiesen agradado, lo mismo puede decirse que no han podido ser prohibidos, destruidos y castigados si a Dios no le desagradasen. Y por lo tanto, si entonces se hacían rectamente porque se demostraba con ello que agradaban a Dios justo, ya que permitía que se hiciesen, por lo mismo ahora se hacen inicuamente, porque se está demostrando con eso que es El quien manda o permite destruirlos.

¿Por qué Dios permite los sacrificios de los paganos?

2 4. Los sacrificios de los paganos no son buenos porque Dios los permite. En contra de lo anterior se ha dicho que ciertamente son ilegales actualmente esos actos, y con todo no son malos. Son ilegales porque se hacen contra las leyes que los prohíben; pero que no son malos, porque, si fuesen malos, jamás habrían agradado a Dios. Ahora bien, si jamás habrían agradado a Dios, jamás igualmente se habrían cometido, al no permitirlo quien todo lo puede y no menosprecia tales actos, cuando son tan enormes que, si se cometen, van contra la misma religión por la que Dios es honrado.

Respuesta de Agustín

Aquí intervine yo: Si no son malos porque se prueba con ello que se agrada a Dios, ya que el Omnipotente permite que se cometan, ¿cómo va a ser bueno permitir que sean prohibidos y destruidos? Y si no es bueno que sea destruido lo que agrada a Dios, el Omnipotente no iba a permitir que se realice, porque también esto va contra la religión por la que Dios es honrado, sí aquello que agrada a Dios es destruido por los hombres. Y si el Omnipotente permite que eso se haga injustamente, no hay que considerarlo como bueno porque el Omnipotente ha permitido que se realicen.

Nueva réplica

5. Dios permite como Omnipotente lo que desaprueba como infinitamente justo.
ELLOS: Me replican que hay que conceder que actualmente esos cultos no se hacen; aún más, no se hacen ya en absoluto, porque ahora desagradan al Omnipotente; pero que le agradaron cuando se hacían. Que nosotros ignoramos por qué razón le agradaron entonces, y por qué razón le desagradan ahora; mientras que es cierto que ni entonces hubieran podido realizarse si no hubiesen agradado al Omnipotente, ni ahora habrían desaparecido si no hubiesen desagradado al Omnipotente.

Nueva contrarréplica

AGUSTÍN: ¿Por qué, entonces, repliqué yo inmediatamente, también en la actualidad se hacen a escondidas prácticas semejantes que, o se vienen ocultando perpetuamente, o que descubiertas son castigadas, si nada de eso permite el Omnipotente que se haga, de no ser porque le agrada a El, que es justo, cuando no es posible que agrade al justo una cosa que es injusta?

ELLOS: A esto respondieron que actualmente, en general, no se hacen semejantes prácticas. En efecto, insisten, no se hacen esos cultos sagrados que están inscritos en los Libros Pontificales, los cuales sin duda se hacían entonces legalmente, y demostraban que agradaban a Dios, puesto que el Omnipotente y justo permitía que se hiciesen. En cambio, si actualmente se hace alguno de los sacrificios prohibidos, clandestina e ilegalmente, no puede compararse con aquellos sacrificios pontificales, aunque sean tenidos como tales también los ritos nocturnos, siendo cierto que todos esos ritos están prohibidos y condenados como ilícitos por los mismos Libros Pontificales.

AGUSTÍN: Mi respuesta fue: ¿Por qué, entonces, Dios permite que se hagan, por ejemplo, tales ritos, si no menosprecian ninguna de esas malas acciones que se hacen contra la religión?, ¿y sobre todo cuando los que estiman mucho los Libros Pontificales se ven obligados a conceder que El tiene cuidado también de tales ritos, por lo que afirman que al estar prohibidos por esos libros, lo están ciertamente por orden divina? Y ¿cómo están prohibidos por orden divina, sino porque desagradan a Dios esos ritos que al prohibirlos ciertamente no sólo le desagradan, sino que manifiesta también que El se preocupa y no los tiene completamente en menos? De donde se deduce que Dios reprueba algunas cosas en cuanto que es justo, aunque permita otras en cuanto que es omnipotente.

Conclusión

6. Resumen y enunciado. Después de estas explicaciones, nos pusimos de acuerdo en que no había que juzgar una cosa como justa y buena porque el Omnipotente la permita, aunque le desagrade; y que había que defender igualmente que esas malas obras que se hacen contra la religión por la que Dios es adorado, y que desagradan a Dios en cuanto que es justo, son permitidas también por El en cuanto que es omnipotente por sus justos designios.

Enunciado de una nueva cuestión. Pero vengamos a tratar otro tema: ¿De dónde vienen las adivinaciones, ya de los demonios, ya de cualesquiera que sean esos que los paganos llaman dioses?
Parece claro que se ha de examinar esta cuestión para que sean considerados buenos esos prodigios, no precisamente porque el Omnipotente permite que se hagan, sino porque son tan extraordinarios que parece que no pueden ser atribuidos sino al poder de Dios.

Respuesta de Agustín. Entonces prometí responder a esta cuestión después, porque en aquel momento me urgía ya la hora de volver al pueblo. Y, en cuanto se me ha ofrecido un tiempo para escribir, no me he descuidado ni en rehacer todo aquello, ni en añadir todo lo que sigue.

6 may. 2017

Padre Pio y demonio en el confesionario

El demonio buscó burlarse de Padre Pio en el confesionario.


Sobre el asunto que menciona el titular, éste es el testimonio del Padre Pío que recogen sus biógrafos.

Un día, mientras yo estaba oyendo las confesiones, un hombre vino al confesionario dónde yo estaba.

Él era alto, guapo, vestido con algo de refinamiento y era amable y cortés.

Comenzó a confesar sus pecados; los cuales, eran de cada tipo: contra Dios, contra el hombre y contra las morales. ¡Todos los pecados eran molestos!

Yo estaba desorientado, por todos los pecados que él me dijo, y respondí.

Le traje la Palabra de Dios, el ejemplo de la Iglesia, la moral de los Santos, pero el penitente enigmático se opuso a mis palabras justificando, con habilidad extrema y cortesía, todo tipo de pecado.

Él vació todas las acciones pecadoras y él intentó hacerlas algo normal; natural y humanamente comprensibles todas sus acciones pecadoras.

Y esto no solamente para los pecados que eran repugnantes contra Dios, Nuestra Señora, y los Santos, él fue rotundo sobre la argumentación sobre pecados morales más sucios y ásperos.

Las respuestas que él me dio con experimentada malicia me sorprendieron.

Yo me pregunté: «¿Quién es él? ¿De qué mundo viene él?» E intenté mirarlo bien, leer algo en su cara.

Al mismo tiempo concentré mis oídos en cada palabra, para darle el juicio correcto que merecían.

Pero de repente; a través de una luz vívida, radiante e interior yo reconocí claramente quién era él.

Con autoridad divina yo le dije: «Diga: ¡Viva Jesús por siempre! ¡Viva María eternamente!».

En cuanto yo pronuncié estos nombres dulces y poderosos, Satanás desapareció al instante en un goteo de fuego, mientras dejaba un hedor insoportable.

3 may. 2017

17 santos contra el demonio

Sus historias sirven de inspiración y consuelo para todos los cristianos de hoy 


a existencia del diablo y de otros espíritus malignos es atestiguada tanto por el Catecismo de la Iglesia como por las Sagradas Escrituras, y podemos encontrar referencias a estas entidades en muchos escritos de los Padres de la Iglesia.

La existencia de estos seres está también confirmada por el testimonio de muchos santos, y este es el tema central del nuevo libro de Paul Thigpen, Saints Who Battled Satan (Santos que lucharon contra Satanás, en traducción libre).

Thigpen, renombrado escritor y periodista, es doctor en estudios religiosos por la Universidad de Emory.

Enseñó teología en diversas universidades norteamericanas y es autor de más de 40 libros y cientos de artículos, sus trabajos fueron traducidos a más de 12 idiomas y publicados en todo el mundo.

En Saints Who Battle Satan, el profesor Thigpen narra las historias de 17 santos, hombres y mujeres de Dios que, en diversos contextos históricos y geográficos, dieron testimonio de sus luchas personales contra las fuerzas demoníacas. Sus historias sirven de inspiración y consuelo para todos los cristianos de hoy.

Thigpen actualmente es editor de TAN Books, tradicional editorial católica fundada en 1967 y con sede en Carolina del Norte, Estados Unidos. Primero fue ordenado pastor protestante, se conviritió al catolicismo en 1993.

En esta entrevista concedida a Aleteia, el Dr. Thigpen habla de su nuevo libro, que considera una continuación de su best-seller Manual for Spiritual Warfare (Un Manual para la Guerra Espiritual).
– Son muchas las historias de batallas libradas por los santos contra el diablo. ¿Cuál es el criterio que utilizó para escoger sólo 17?

De hecho, no fue una tarea fácil. Varios factores fueron tomados en consideración. Primero, con el fin de enfatizar el carácter universal de la lucha espiritual, quise incluir a santos de diversas culturas y diversos contextos históricos.

Los santos que escogí provienen de 12 países diferentes de Asia, África, Europa, América del Norte y América del Sur. Hay representantes de cada siglo desde los principios del cristianismo, excepto del siglo XXI, que acaba de comenzar.

Una segunda preocupación fue la de incluir historias y pasajes que pudieran ilustrar los principios ya discutidos en mi libro anterior, Manual for Spiritual Warfare.

Deseaba presentar a mis lectores las historias de hombres y mujeres de “carne y hueso”, testimonios directos de las manifestaciones ordinarias y extraordinarias del diablo.

Busqué también mostrar cómo los santos usan las “armas espirituales” que tenemos a mano, tales como la oración, el estudio de las Escrituras y los sacramentos; quise enfatizar cómo el cultivo de las virtudes cristianas les sirvieron de armadura espiritual en medio de los más violentos enfrentamientos; y cómo, en los momentos difíciles, estos santos solicitaron la ayuda de su comandante, Jesucristo, así como la de sus compañeros de campaña: los santos que libraron semejantes batallas antes que ellos, los ángeles y, en especial, la Virgen.

Finalmente, un factor decisivo fue, sin duda, la disponibilidad de información biográfica pertinente. Para cada santo seleccionado, era necesario tener a la mano material suficiente para redactar un capítulo completo.

Incluso así, en mi investigación terminé por acumular una extensa colección de citas e historias incompletas –muy buenas para rechazarlas– que servirían de materia prima para una sección adicional del libro.

– ¿Cuáles son los medios más comunes empleados por Satanás para acercarse a nosotros o tentarnos?

En general, somos capaces de discernir esos pensamientos que nos vienen a la mente por sugerencia o inspiración de una fuente exterior, de aquellos que nos ocurren por cuenta de una sugerencia de nuestros propios sentidos y facultades intelectuales.

Los demonios, al estar desprovistos de cuerpo físico, pueden transmitir ideas y pensamientos directamente a nuestras mentes.

Esta es una estrategia furtiva, ya que si no somos capaces de discernir esas influencias, podemos tomar equivocadamente pensamientos insinuados por ellos como genuinamente nuestros.

Satanás típicamente busca influenciarnos por medio de ilusiones, acusaciones, dudas (en especial respecto al amor de Dios hacia nosotros); o provocaciones, con el afán de despertar en nosotros la vanidad, la rabia, la lujuria, la desesperación; o aún incitándonos a desear aquello que nos está prohibido, o incluso a buscar a través de medios ilícitos algo que podría ser benéfico.

– ¿Podría citar a algún santo que haya lidiado con Satanás de forma poco usual respecto a los demás?

Me acuerdo del episodio en que el diablo intentó tentar a san Benito por medio de la lujuria. El espíritu maligno trajo a su memoria la imagen de una mujer muy atractiva que él conoció cuando era joven.

El recuerdo de esa mujer inflamó su corazón, a tal punto que casi lo hizo sucumbir y entregarse.
En ese momento, sin embargo, vio frente a sí un nido lleno de ortigas y espinas afiladas.

Inmediatamente se quitó el hábito y se lanzó al arbusto, arrastrándose entre las espinas hasta que el cuerpo estuviera cubierto de heridas; y así la tentación lo abandonó.

– ¿Hay santos especialmente adecuados para apoyarnos en determinados tipos de tentaciones? ¿Podría mencionar a alguno de ellos?

La tradición católica nos anima a pedir ayuda de los santos que han librado batallas semejantes a las nuestra
s.
Así, al ser tentado por la lujuria, recomendaría buscar ayuda de san Benito; en los momentos de cólera, pediría ayuda a san Jerónimo; para resistir al pecado de la soberbia, a san Ignacio de Loyola; para no desanimarnos en nuestro caminar, la intercesión de santa Teresa de Ávila; y en los momentos de desesperación, a san Padre Pío, por ejemplo.

– Si pudiera imaginar algo como un “kit de supervivencia espiritual”, ¿cuáles serían los artículos más importantes que debería tener?

Bien, pienso que era precisamente lo que tenía en mente cuando escribí Manual for Spiritual Warfare.
El libro ofrece una visión general de la enseñanza de la Iglesia sobre cómo proceder en la batalla espiritual.

Analiza también algunos de los “recursos de batalla” cultivados por la tradición católica: doctrina pertinente, diversos textos, citas y episodios de las vidas de los santos, además de oraciones y cantos.

– ¿Cuáles son las virtudes más importantes para mantener el mal alejado y cómo utilizarlas como protección?

Desde tiempos remotos, un sinnúmero de consejeros espirituales cristianos han recomendado la humildad como virtud fundamental; sólo en ella las demás virtudes florecen. Por esa razón, la destaco como la más importante de todas la virtudes.

Para dar un ejemplo práctico de cómo la humildad puede protegernos de las embestidas del diablo, toma en cuenta una historia contada por los antiguos padres del desierto, respecto de un monje conocido por su profunda humildad.

Él oraba en recogimiento cuando recibió la visita del propio diablo, disfrazado de ángel de la luz. El diablo le dijo: “Soy el ángel Gabriel, y fui enviado a ti”, con el propósito de tentarlo con la soberbia.
Pero el humilde monje no se dejó engañar, respondiéndole: “Usted debe estar equivocado. Sin duda fue enviado a otra persona; no soy digno de recibir la visita de un ángel”. El diablo entonces se retiró, decepcionado y derrotado por la humildad del monje.

– ¿Por qué algunas personas parecen estar más asediadas por el diablo que otras?

Un patrón que se repite en las biografías de muchos santos es el siguiente: cuando el diablo percibe que una persona causará daños importantes a su imperio infernal, lo ataca furiosamente.

Fue así con san Antonio Abad, al demostrar su firme decisión de vivir como santo ermitaño en el desierto, también con santa Catalina, cuando decidió consagrarse a Cristo cuando era niña; fue lo que ocurrió al santo Padre Pío en el momento en que entró en la orden de los capuchinos.

Fue en estos momentos que el enemigo de sus almas realizó sus más violentos ataques, en un intento por impedírselos. Él sabía que si acaso tuviera éxito en someter a esos hombres y mujeres, las grandes obras que les serían confiadas por Dios serían saboteadas.

Pienso que ser consciente de esta verdad debe servirnos para consolarnos en los momentos difíciles.
Si enfrentamos la violenta oposición por parte de las huestes diabólicas, tal vez eso significa que Dios tiene grandes planes que realizar por medio de nosotros.

Debemos siempre tener en mente la advertencia de san José María Vianney: “El mayor de todos los males están en no experimentar la tentación, pues así tenemos motivos para creer que el diablo ya nos trata como su propiedad”.

– ¿Cómo podemos identificar las influencias verdaderamente procedentes de Satanás? ¿Cómo evitar volvernos paranoicos, excesivamente preocupados con el mal?

Las Escrituras nos hablan de nuestra lucha contra el “mundo”, la “carne” y contra el diablo (ver Santiago 4,1-7).

Es verdad que no siempre nuestros embates espirituales son directamente provocados por el diablo. Incluso así, es neceario tener en mente que, en estos momentos, él se aprovecha para intentar hacerse más presente y ejercer con mayor intensidad su influencia en nuestras vidas.

Debemos seguir siempre sus movimientos con gran atención. Creo que si somos capaces de cultivar el hábito de reconocer el origen de nuestros pensamientos, gran parte de nuestra lucha ya estará vencida.

Este tipo de discernimiento es cultivado por medio de las disciplinas espirituales tradicionalmente recomendadas por la Iglesia: oración frecuente, participación en la misa, adoración eucarística, recibir regularmente los sacramentos – en especial el de la Reconciliación y la Eucaristía, así como el estudio de las Escrituras (incluso memorizarlas) y el consejo de tutores autorizados.
El rechazo en ceder a cualquier paranoia frente al enemigo es otro patrón constante en las biografías espirituales de los santos; eran capaces de conservar su valentía y confianza inquebrantables porque tenían la convicción –como nos dice san Juan– de que cuanto mayor es Dios habitando en nuestro interior, mayor será el maligno presente en el mundo (ver 1 Jn 4,4).

Aunque tomaran al diablo muy en serio, también demostraban una especie de “desprecio sagrado” por él; sabían que, en última instancia, se trataba de un enemigo derrotado.

Es curioso ver que, incluso cuando la lucha se mostraba tan violenta al punto de castigar sus cuerpos, algunos santos les atribuían apodos graciosos a los espíritus malignos que los atormentaban.
Santa Catalina llamaba al suyo “ladroncillo” (porque intentaba robar almas); san Pío se refería al demonio que lo atacaba “ogro”; santa Gemma Galgani lo llamaba “chiappino” (asaltante); y san Juan Vianney apellidaba a su verdugo “grappin” (“garra” o “tenaza”, en francés). “Ah, ¿grappin y yo?” dijo en broma una vez, “¡ya somos casi amigos!”.

– En su opinión, ¿cuál sería la mejor manera de convencer a un incrédulo que Satanás de hecho existe y actúa?

Al hablar con personas incrédulas, les pido en primer lugar que consideren la evidencia acumulada a ese respecto.

A lo largo de la historia, pueblos de culturas muy diferentes y de las más diversas regiones del globo han afirmado la existencia de espíritus malignos, incluso cuando no están de acuerdo sobre otras realidades espirituales.

Incluso en nuestros días, oímos personas cultas e inteligentes dar testimonio de encuentros personales con fuerzas demoníacas. Ahora, esta parece ser una idea tan universalmente aceptable que debe tener algún fundamento.

Claro, es necesario reconocer que muchas enfermedades y trastornos mentales fueron y aún son equivocadamente atribuidos a la influencia de demonios.

Pero la gran cantidad de creencias y supersticiones populares en relación con espíritus malignos no constituye un argumento consistente contra su existencia.

Los escépticos podrían exigir evidencias más “científicas”. Pero, ¿qué tipo de evidencia relevante al respecto podría ser obtenida a través del método científico?

Las ciencias naturales investigan la realidad por medio de conceptos como el espacio, el tiempo, la energía, el movimiento; las ciencias humanas analizan el comportamiento humano.

– Los demonios no tienen cuerpo físico, ni tampoco son humanos. ¿Cómo podríamos someterlos a los escrutinios de nuestra ciencia?

No podemos colocarlos en tubos de ensayo, ni someterlos a los métodos de psicoanálisis. Lo máximo que los científicos pueden hacer es observar las influencias de los demonios en el mundo físico o en el comportamiento de las personas; pero la mentalidad “científica” los llevará a buscar, siempre, explicaciones alternativas para tales fenómenos, incluso cuando éstas se muestren claramente inadecuadas.

Al hablar con católicos, basaría mi argumentación en los numerosos pasajes de la Biblia que dan testimonio de la existencia del diablo y de sus aliados malignos.

Los Evangelios dan testimonio, en particular, de que el propio Jesucristo habló con Satanás; la discusión entre Nuestro Señor y el diablo en el desierto no se considera solamente un diálogo interior sobre las tentaciones.

Cristo se refirió a los demonios en diversas ocasiones, y la actividad de expulsar a los malos espíritus de personas endemoniadas constituyó un aspecto destacado e indispensable de su misión.

Algunos estudiosos han sugerido que en estos episodios, Cristo estaría, de hecho, simplemente curando enfermedades físicas o mentales, erróneamente considerados demonios de las personas de aquel tiempo.

En respuesta a tales argumentos, necesitamos sólo recordar que, conforme atestigua el Evangelio, al menos en una ocasión –obedeciendo órdenes de Cristo– los demonios abandonaron a su huésped humano para invadir los cuerpos de animales. Ahora, no se puede transferir un trastorno médico de un hombre a una piara de cerdos.

La realidad de los poderes demoníacos han sido un elemento constante de la doctrina de la Iglesia católica desde su institución por Cristo, por medio de sus apóstoles. Estos, como sus sucesores, hablaron y escribieron sobre Satanás en varias ocasiones.

A lo largo de los siglos, todos los grandes maestros de la Iglesia han corroborado su existencia.
La existencia de Satanás ha sido también reiterada en diversas declaraciones de los papas y concilios de la Iglesia; encontramos referencias a él también en la liturgia.

San Miguel arcángel

Y, conforme nos muestra este libro, a lo largo de los siglos un sinnúmero de santos – personas cuya integridad moral y salud mental no puede ser cuestionada– dieron testimonio de sus propias luchas personales contra agresores demoníacos.

La obstinación en seguir rechazando la veracidad de estos hechos me parece más la expresión de una creencia ciega e irracional.