17 jun. 2016

El demonio, siempre acaba derrotado.

Jesús Hernández Sahagún

Es el exorcista de la Archidiócesis de Valladolid, el único de Castilla y León y uno de los pocos de España. 
Hernández, que además de canónigo penitenciario es cofrade de dicha hermandad, comienza su exposición refiriéndose a su experiencia «no sólo en la existencia de este ángel caído, sino de su acción satánica tanto en las personas como en las relaciones sociales».
«Sin embargo, el poder de satán no es infinito», asegura en su escrito. «Los exorcistas comprobamos cómo el demonio queda derrotado en la práctica del exorcismo», recalca.
Precisamente, Hernández Sahagún señala en su artículo que «es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, que se trata de una presencia del maligno y no de una enfermedad», una apreciación que cobra especial importancia en el caso de la joven burgalesa a la que sometió a 13 exorcismos y que acabó en un centro residencia de Zamora bajo la tutela de la Junta. Hoy dicha joven, ya mayor de edad, reside con sus padres por voluntad propia.

Cuatro tipos de influencia diabólica

Distingue después entre cuatro tipos diferentes de «influencia diabólica». La posesión es la más grave y se produce cuando «el diablo toma posesión del cuerpo de una persona y la hace actuar o hablar bajo su control sin que la persona pueda resistirse». La segunda modalidad es la vejación diabólica, «tormentos que no llegan hasta la posesión». «Algunas personas se ven atacadas en sus afectos, en su trabajo o en su salud sin que los médicos sepan dar razón» señala; la tercera forma es la «obsesión diabólica» y se produce cuando «la persona sufre con pensamientos absurdos o incluso blasfemos de los que no puede deshacerse y provoca en la víctima un estado de encerramiento». Por último, está «la infestación diabólica, que puede afectar a casas, objetos y animales».
El canónigo destaca también cómo desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo hay referencias a la existencia de satanás, al que atribuye «los desastres ocurridos durante el siglo XX y que perduran con más furor en estas primeras décadas del siglo XXI».

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