31 may. 2016

Don Bosco y el demonio

San Juan Bosco

Esas frecuentes comunicaciones con el más allá, con ese Cielo abierto ante la mirada deslumbrada del humilde sacerdote, y esos secretos entrevistos en él, no podían dejar tranquilo al infierno.

El príncipe de este mundo, como lo llama Jesucristo, se inquietaba ante el apoyo divino. Su odio por las almas que el apóstol, iluminado de aquel modo, salvaba por millares, lo impulsaba de todas maneras a esterilizar el esfuerzo del Santo. Por innumerables asaltos intentó debilitar su celo. A partir de 1862, esas persecuciones fueron verdaderamente infernales.

De noche, preferentemente, no cesaba de atormentarlo. Sobre este pinito poseemos las confidencias de la víctima. Al clérigo Cagliero, a Bonetti y a Ruffino, quienes, en una mañana de febrero de 1862, lo hallaron pálido y extenuado, confesó que el demonio infestaba sus noches, y agregó detalles.

Ora aullaba junto a su oído; ora desencadenaba en el cuarto un viento tempestuoso, que barría con todos los papeles del escritorio; en ciertos momentos partía sin descanso astillas de madera, o hacía salir llamas de la estufa apagada, o bien arrebataba las cobijas, o agitaba violentamente el lecho. La señal de la cruz detenía el asalto, que volvía a comenzar instantes después con renovado vigor. Lanzaba gritos estridentes y siniestros, que provocaban espanto; 

desencadenaba en el techo un estruendo terrible, semejante a un escuadrón de caballería lanzado al galope; sacudía a Don Bosco por los hombros; se sentaba irónicamente sobre su pecho; hacía danzar la mesa de luz por el centro de la habitación; le pasaba un pincel helado por la frente, por la nariz, por el mentón; levantaba la cama y la dejaba caer bruscamente al suelo; sacudía puertas y ventanas hasta durante un cuarto de hora; se le aparecía en forma de animales feroces: osos, tigres, lobos, serpientes, o de monstruos indescriptibles, que se abalanzaban furiosos sobre él…

Advertidos de tales hechos por Cagliero, algunos discípulos de Don Bosco, los más valientes y fuertes: Savio, Bonetti y Ruffino, quisieron velar junto a la puerta. Pero luego de algunos minutos huyeron espantados. No podían resistir aquel tumulto infernal.

El mismo Don Bosco, en ciertos días, salía agotado de esa lucha que no le dejaba ninguna noche tranquila. Una vez, incluso no soportándolo más, corrió a refugiarse en casa de su amigo el obispo. La primera noche, todo marchó a maravilla; tranquilidad absoluta. El Santo se lisonjeaba ya de que el demonio había perdido su rastro. Desgraciadamente, desde la siguiente noche el asalto volvió a comenzar. Por precaución habíase quedado charlando de sus asuntos con el buen obispo hasta la una de la mañana. Pero no hacía un cuarto de hora que se había dormido, cuando un monstruo horroroso se alzó a los pies de su lecho, pronto a lanzarse sobre él. Ante esta visión Don Bosco lanzó tal grito, que todos los moradores se despertaron, y acudieron para informarse sobre el motivo de lo sucedido. El Santo respondió que había sufrido una pesadilla, y que era esa la causa de su alarma y terror. Al día siguiente, por la mañana, en el desayuno, confesó todo al obispo, y por la noche retomaba el camino a Turín, persuadido de no poder despistar al adversario.

¿Cuál era, pues, el motivo del desencadenamiento de este furor demoníaco?

Sin duda, el perjuicio que Don Bosco causaba al infierno; la cantidad de víctimas que le arrebataba, y sobre todo, el pensamiento de los estragos que causaba y seguiría causando en el reino del mal la joven Congregación, que ese mismo año iba a afirmar su vigor por la profesión religiosa de sus veintidós primeros miembros.

Acaso se agregaran también razones especiales. Don Bosco pensó durante mucho tiempo que una de las causas de esos asaltos diabólicos era la parte activa tomada por él en la apertura de la escuela católica que en el otro extremo de Turín, muy cerca de su Oratorio de San Luis, debía combatir a la escuela protestante. Estaba persuadido, sobre todo, que sufriendo tales asaltos desviaba hacia él la rabia del infierno, y protegía también de ese modo el alma de sus hijos.
— ¿Por qué, pues — le preguntaba uno de sus hijos, al volver de Ivrea —, no exorcizasteis al demonio, como lo habíais prometido?

—Pero si lo alejo de mí, os atacará a vosotros.

— Entonces la noche que os dejó tranquilo en Ivrea, ¿hizo de las suyas aquí en Turín?

—En efecto — respondió Don Bosco. — Esa noche hizo grandes estragos en el Oratorio.

—Pero, ¿por qué no le preguntáis lo que quiere?

— ¿Quién os dijo que no lo he hecho?

—   ¿Y qué os respondió? — preguntaron ansiosos todos los jóvenes.
Don Bosco juzgó prudente no responder a la pregunta, y dijo simplemente:

— Orad.

Los jóvenes no dejaron de hacerlo.

Don Bosco supo recobrar progresivamente sus fuerzas perdidas.

Esta lucha con el espíritu de las tinieblas duró, a pesar de todo, más de dos años, con intervalos irregulares, hasta 1864.

Una vez en que el Santo contaba familiarmente a sus íntimos esas noches diabólicas, y narraba el espanto que causa la sola presencia del demonio, lo interrumpió uno de sus jóvenes, diciendo:
— ¡Oh, lo que es yo, no le tengo miedo!

— ¡Cállate! — exclamó Don Bosco con terminante acento que sorprendió a todos. — ¡Cállate! Ignoras hasta dónde llega, con el permiso de Dios, el poder de Satanás.

— Ya lo sé. Mirad, Don Bosco; si lo viera, lo tomaría por el cuello y le haría pasar un mal rato.

— Estás diciendo tonterías, hijo mío. El miedo tan sólo te mataría al menor contacto.

— Pero le haría la señal de la cruz…

— Eso lo detendría un instante.

— Entonces, ¿cómo hacéis para rechazarlo?

— Conozco ahora perfectamente el medio de hacerlo huir. Desde que lo empleo, me deja tranquilo.

— ¿Cuál es? ¿El agua bendita?

— En ciertos momentos, la misma agua bendita no es suficiente.

— ¡Oh, decidnos el remedio! — suplicaron en coro los jóvenes.

— Lo conozco, lo he empleado. ¡Y cuán eficaz es!…

Luego calló, guardando para sí el secreto.

De este diálogo sólo podemos sacar esta conclusión: cierto día, por un medio desconocido, pero que nuestra fe adivina, el siervo de Dios eliminó definitivamente la intromisión del demonio en su vida.
Creemos que, terminado este largo combate, los ángeles, como en la escena de la tentación del Evangelio, se acercaron para servir al vencedor. Estos, por otra parte, jamás lo abandonaron, pues las comunicaciones de lo alto, durante esos dos años de tortura, fueron más abundantes y consoladoras que nunca.

Al verlo pasar, actuar, entregarse a menesteres humildes; al ver al pobre Don Bosco, como él se llamaba; al escucharlo hablar y bromear con sus niños,¿quién hubiera sospechado que su alma era teatro de semejantes fenómenos, y que mientras el Cielo lo inundaba de claridad, el infierno lo llenaba de espanto? Es preciso confesar que Don Bosco ocupa un lugar prominente en las filas de la santidad, cabalmente por ese contraste entre la humildad de su exterior y el esplendor de su alma. Hallamos santos más notables, más milagrosos, de una mayor irradiación de obras en veinte siglos de cristianismo; pero convengamos en que hallamos muy pocos en la historia de la Iglesia tan originales y atrayentes.

“SAN JUAN BOSCO” Un gran educador

AUFFRAY

AÑO 1954

28 may. 2016

Dios prevalece siempre


Satanás no tiene a última palabra
La experiencia de un exorcista



Entrevista con el padre José Antonio Fortea
BIRMINGHAM, miércoles, 11 mayo 2005 - Dios es más grande que «la irrupción vehemente de Satanás», afirmó este miércoles en la audiencia general Benedicto XVI, una experiencia que realizan continuamente los exorcistas.

Así lo ha explicado en esta entrevista el padre José Antonio Fortea, presbiterio de la diócesis de Alcalá de Henares, en Madrid, quien recientemente ha escrito el libro «Summa Daemoniaca».
--¿El mayor triunfo de Satanás es...?

--Padre Fortea: Es hacernos creer que no existe: Efectivamente, después de los años setenta, muchos teólogos dijeron que era un símbolo, y ése ha sido un gran éxito porque desde luego todo el ministerio del exorcismo desapareció de Europa prácticamente de forma total. Solamente en Roma permaneció de manera continuada e incluso diaria.
--¿Qué ha provocado esta actitud?

--Padre Fortea: Nos ha hecho mucho daño. La gente ha dejado de confiar en la Palabra de Dios como autoridad perfecta en la que no cabe error. Ya dicen: «no sabemos qué es símbolo o qué es realidad». Pero el tema del demonio, que ha sido el primero en ser barrido por la teología más modernista, es uno de los que más se está recuperando porque la realidad prevalece.
--El tentador, ¿siempre tienta?

--Padre Fortea: El demonio tienta, pero no siempre, solamente algunas veces. No está siempre a nuestro lado aunque puede tentar a cosas muy malas y demoníacas. Por ejemplo, en la carne. En ella vemos simbolizados muchos pecados que proceden de nuestra propia persona. Sobre todo, lo que más se resaltan son los pecados de lujuria, pues son en los que de manera más fácil cae el ser humano porque son los que menos malicia tienen, son más bien de debilidad. Esta clase de pecados abren la puerta a pecados peores, y cada vez vamos descendiendo peldaño tras peldaño si no cambiamos de camino.
--¿Estamos en la sociedad de la pérdida de la conciencia del pecado?

--Padre Fortea: Hay males muy de moda, como la homosexualidad y las uniones de hecho. Se trata de fenómenos que, sobre todo, se dan en sociedades urbanas. En el campo es más difícil que ocurran de un modo generalizado, sino sólo como actos aislados. La sociedad del campo es más sana, más apegada a la naturaleza, y tiene una conciencia más clara de la ley natural. Pero en un entorno urbano, completamente artificial, que ha perdido el concepto de las leyes cristianas, allí el hombre es dueño y señor de la ley moral. Él hace y deshace como quiere, y eso lo lleva a olvidarse totalmente del Creador. A ser un ser autónomo y a decidir con completa independencia. Frente a esto sólo puede oponerse la fe, la religión como la consecución de los más altos valores. Yo creo que esto es lo único que podemos oponer frente a toda acción moral desviada. La única resistencia es la de la luz de la fe en el amor a Dios.


--¿Separación Iglesia-Estado es lo mismo que separación Dios-sociedad?

--Padre Fortea: La división de Iglesia y Estado se llega a tergiversar. El que el Estado no pueda dar favoritismo a una religión concreta no significa que la sociedad, el Estado, tenga que estar separado de Dios. Por ejemplo, Estados Unidos está consagrado por la Constitución. Es solamente la separación entre la Iglesia y el Estado, no entre Dios y la sociedad. El Estado no favorecerá a una religión concreta pero se da cuenta de que la fe en Dios es algo bueno para la sociedad y puede favorecer toda religión y la unión de los ciudadanos con Dios. Hay, por tanto una diferencia muy grande entre Estados Unidos y Europa. A Dios, que es Padre, no le da lo mismo que aparezca o que no aparezca, no le da lo mismo que sus hijos lo mencionen respetuosamente o que lo olviden completamente. Yo creo que esta separación de la sociedad de Dios en Europa está creciendo.
--¿Sólo es satanista el que adora a Satanás?

--Padre Fortea: En efecto. Sin embargo, la descristianización no es sinónimo de satanismo. Pecador no es igual que satanista. No veo satanismo en fenómenos morales desviados. El satanismo es algo muy grave. Aunque se tenga una familia y se lleve una vida externamente irreprochable se puede ser satanista y, al revés, por más que se viva de manera aprovechada y libertina no se es forzosamente satanista. Pero hay medios que el demonio suele aprovechar para influir, poseer o afectar el alma humana; cosas tan simples como los actos esotéricos: Ouija, espiritismo, santería afrocubana, ritos de la New Age... todo lo que sea invocar espíritus desconocidos.
--¿Cómo actúa Satanás sobre nuestra inteligencia?

--Padre Fortea: La respuesta pastoral de la Iglesia frente a este mal con respecto a la curiosidad de los jóvenes es exhortarlos a que se alejen de todo el ocultismo y la magia, que se distancien de querer romper ese velo que nos separa del más allá por medios que no sean los que la tradición católica ha enseñado. Satanás infunde en la inteligencia especies inteligibles que nos parecen son nuestros pensamientos cuando en realidad es él quien influye derramando en nuestra mente imágenes que a él le interesan.
--¿Los feligreses de su parroquia conocen los exorcismos?

--Padre Fortea: Es una de mis mayores alegrías. Creo que es la única parroquia en el mundo en la que muchísimos feligreses, desde los 18 hasta los 70 años, participan semanalmente en exorcismos. Es quizás la única en el mundo en que lo sabe desde el alcalde hasta la policía. Si oyen gritos no van a entrar porque saben qué es lo que pasa ahí.
--Sin embargo, de manera general, sigue existiendo en el resto del mundo un espectáculo en torno al tema del exorcismo...

--Padre Fortea: La poca información es el tabú que se ha creado en torno a esto. El demonio lo sabe bien: cuanto menos se conozca de sí mismo o de la labor de la Iglesia contra él, pues mucho mejor. Pero, claro, es lo que le interesa a él. A mi lo que me interesa es que sus planes queden descubiertos. Un exorcista, ante todo, debe saber que existe el demonio y que existe la posibilidad del exorcismo.

25 may. 2016

Hay quien duda de la existencia del demonio

Hay gente que piensa que el demonio no existe!



 Sacerdote Juan José Gallego.

Artículo periodístico antigüo, buen discurso de experiencia.

«No es fácil, ni agradable, ni lo escoges. Lo hago por ayudar a la gente»

El demonio se manifiesta de maneras muy distintas. No piense usted en las películas como "El Exorcista". A veces la normalidad es muy inquietante. No llega así como así. Se manifiesta haciendo daño. La gente sufre y se aleja de Dios: es la misión del Maligno, indicó el exorcista

1.- ¿De qué porcentajes hablamos en posesiones demoníacas?
Un 90% de los exorcismos son por influencia maligna, sólo un 10% son posesión.
2.- ¿La posesión es más frecuente de lo que nos creemos?
Sí. Aunque más que posesión, la mayoría son influencias demoníacas. El demonio concede poderes a la gente a través de favores. Y la Nueva Era ha hecho mucho daño. La gente juega con el ocultismo pensando que el mal es inofensivo.
3.- ¿Tiene la certeza total que son casos de posesión demoníaca?
No: total nunca la he tenido. Lo que sí veo son las manifestaciones de este espíritu maligno en la gente. Gente creyente que sufre, que te habla con voz cavernosa, está atormentada y necesita que se le saquen los demonios. Te piden que les cures. Tu no curas a nadie. Es Dios, en todo caso, que actúa.
4.- ¿Todas las diócesis deberían tener un exorcista?
Deberían, pero no siempre hay. Es territorial. Yo tengo un nombramiento del señor cardenal, que me pidió que según mi criterio practique los exorcismos que considere oportunos.
Hay gente que piensa que esto del Demonio no existe. También obispos. Un obispo me dijo que en su diócesis no había casos. Y le tuve que decir que yo estaba tratando al menos a 5 personas de su diócesis. Buscan a alguien que les atienda. Aquí viene gente de todas partes.
5.- Ya veo su agenda, repleta de citas. ¿Quién viene?
Es gente que viene destrozada y quieren salir de la situación de malestar enorme en la que se encuentra. Gente de todo nivel social y condición. Creyentes, no necesariamente católicos, pero creen. Tengo ya los próximos dos meses llenos.
6.- ¿Un exorcista cobra por sus servicios?
No cobro nunca nada. Honorarios ninguno, esto te da confianza. No sacas dinero. Hay muchos inmigrantes. Y gente de todos tipos que no cree que su caso sea psicológico.
El exorcismo no es sólo para gente simple. Aquí viene gente de todo tipo. No sólo gente considerada simple. Yo hago un diagnóstico, escucho… y si es algo médico, derivo.
7.- ¿Cómo tiene que ser un exorcista? Yo me los imagino como usted, calmados y pacientes. 
Pues con una paciencia enorme, sentido apostólico de ayudar a la gente. No es fácil, ni agradable, ni lo escoges. Tiene que ser una persona piadosa, un doctor prudente y con integridad de vida. El obispo decide.
Este oficio no es de lo más divertido. No es nada agradable. Y el exorcismo no es tan efectivo ya. A veces ni con dos ni con tres veces se marcha el espíritu maligno. Se enquista…alguna vez sí. Todo depende más del exorcizado que del exorcista.
8.- ¿Qué compensaciones tiene, ser exorcista?
Es bonito, cuando llamas a alguien que has visitado, y aunque no sea curación del todo, adviertes mejoría. Pero a veces te tienen una veneración que te da hasta miedo, se creen que eres como un brujo, y te preguntan ¿yo me voy a curar? Yo siempre les digo: "No lo sé, no depende de mi, es una oración a Dios". Esto también me tranquiliza.
9.- En el ritual hay imposición de manos. ¿Es obligatorio tocar la cabeza del endemoniado?
Yo pongo manos en la cabeza y no tengo más contacto directo con ellos. Antes les daba las manos pero noto que la gente te pide la imposición. Y realmente notas en la cabeza que hay algo.
Imagino que esto no es automático, que un exorcismo no funciona enseguida. A veces es en el mismo momento. Yo les pido que lean los Evangelios de cada día mientras no nos vemos. Rezar. Si es posesión o influencia, el único que te lo puede quitar es Dios. Los santos ayudan, pero es Dios quien te lo quita. Estar a buenas con Dios es fundamental.
10.- ¿Ha tenido miedo?
De momento yo no he tenido nada, tuve mucho miedo cuando me nombraron la primera vez en 2007. Salí del obispado con miedo. Dije que sí enseguida pero no me di cuenta de lo que implicaba.
Es un servicio. Aquí en la comunidad algunos saben que haces una cosa "rara", alguno si que me ayudan, a veces pido que me acompañen cuando tengo gente un poco violenta.
11.- ¿Cómo lo asume para que no le afecte personalmente?
Yo me hice una reflexión: lo hago en nombre de la Iglesia, me da la posibilidad de ayudar. Hay momentos difíciles porque la gente ve cosas rarísimas, visiones, presencias…
Me mantengo a distancia, más o menos lo pones al desván, si no te volverías loco. Hay que tener confianza en Dios. Enorme. Yo he visto que o eres hombre de fe, o dejas este oficio. Humanamente… no es sencillo.
12.- ¿Cómo llama a la gente que acude al exorcista?
Pacientes, o simplemente fieles angustiados que necesitan una respuesta
13.- ¿Le amenazan?: 
A veces te amenazan los que vienen. El otro día una chica me tiró el Rosario con fuerza, estábamos en la capilla. Me escabullí. Y luego ella me preguntaba dónde estaba el Rosario. Le dije: "Búscalo tú, tú lo has tirado"
14.- ¿Y ante estos casos no pierde los nervios?
Hasta ahora no.
15.- ¿El Demonio habla?
A través de la persona poseída, claro. Me habla él a mi, me dice "¡Gallego, te has pasado!". Es muy fuerte.
16.- ¿En qué idioma se hacen, los exorcismos?
El exorcismo es un acto de la Iglesia y hago el que la Iglesia me manda, si me lo ofrece en castellano o en catalán, lo hago. Me gusta que el que viene participe, entienda. Entonces en latín no es necesario.
17.- ¿Hay casos de infestación de objetos, casas o autos?
Claro, y de animales también... De coches, puede ser, casos en los que ha habido alguna cosa y como si hubiera quedado algo marcado.
18.- A mi me han hecho un exorcismo. En el bautizo. Como a todos los bautizados. ¿La gente es consciente de esto?
No, qué va. Mucha gente desconoce que en sacramento del bautizo se practica un exorcismo. Pero es simple. El que yo hago es solemne, extraordinario. Y no se tiene que banalizar.
19.- ¿Uno mismo se puede dar cuenta de que está poseído, o lo perciben quienes le rodean?
Las dos cosas. O lo ves o te lo dicen. Hay síntomas: no puedes dormir, tienes intentos de suicidarte, de todo. Si lo hablan con alguien que ya ha conocido a un exorcista vienen. Otros ya no saben qué hacer, y te buscan.
20.- Entonces usted ve que la persona lo necesita y le practica un exorcismo. ¿Cómo se hace?
Me pongo la estola y luego empezamos la oración de protección.
21.- Necesita agua bendita, sal y ponerse la estola. ¿Y ya está?
Sí, y el ritual para la oración.
22.- ¿Qué es lo que más cuesta?
Las renuncias a Satanás. Si veo que se bloquean y no las hacen, no seguimos, porque luego es un rito sin sentido. No se puede hacer un exorcismo sin renunciar a Satanás.
23.- ¿Y cómo termina un exorcismo?
Yo termino con dos oraciones. La Virgen para mi tiene una importancia muy grande. Propongo la oración de san Bernardo. Y una de san Francisco: “Señor haz de mi un instrumento de tu paz…" Y les animo a volver a Dios. Es que no hay otra

22 may. 2016

Arbol malo, fruto malo..

De vez en cuando, escribo un post creado por mi a mano alzada, y hoy es también el caso, me siento inspirado y animado a hacerlo.


http://www.elversiculodeldia.com/wp-content/uploads/2012/11/Arbol-Malo.png


 Marcos 7, 16-20

16 Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?

17 Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos.

18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.

19 Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego.

20 Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

Hoy me vengo a referir como en aquel caso de los efectos malignos que recíbe aquel que se arrima a un arbol malo, como es el caso de aquel post sobre la posesión consentida, clique aquí.

El início de este post me vino tras la lectura sobre simon el mago donde a este mismo le dijo San Pedro, en los hechos de los apóstoles  8,23:  

..porque veo que estás sumido en la amargura de la hiel y envuelto en las ataduras de la iniquidad». 

Muy importante esto, aquí se describe como se sienten los seguidores y servidores de satanás. También se ve esto en los afectados por el maligno y que fieles a Dios le piden su sanación. No hay paz, tranquilidad y felicidad, el fruto malo se hace sentir de una forma muy clara y precisa.

Aquí añado el texto completo de las esacrituras:

9 Desde hacía un tiempo, vivía en esa ciudad un hombre llamado Simón, el cual con sus artes mágicas tenía deslumbrados a los samaritanos y pretendía ser un gran personaje.
10 Todos, desde el más pequeño al más grande, lo seguían y decían: «Este hombre es la Fuerza de Dios, esa que es llamada Grande».
11 Y lo seguían, porque desde hacía tiempo los tenía seducidos con su magia.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que les anunciaba la Buena Noticia del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, todos, hombres y mujeres, se hicieron bautizar.
13 Simón también creyó y, una vez bautizado, no se separaba de Felipe. Al ver los signos y los grandes prodigios que se realizaban, él no salía de su asombro.
14 Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
15 Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo.
16 Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.
17 Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.
18 Al ver que por la imposición de las manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, Simón les ofreció dinero,
19 diciéndoles: «Les ruego que me den ese poder a mí también, para que aquel a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo».

20 Pedro le contestó: «Maldito sea tu dinero y tú mismo, Porque has creído que el don de Dios se compra con dinero.
21 Tú no tendrás ninguna participación en ese poder, porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios.
22 Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor: quizá él te perdone este mal deseo de tu corazón,
23 porque veo que estás sumido en la amargura de la hiel y envuelto en las ataduras de la iniquidad».
24 Simón respondió: «Rueguen más bien ustedes al Señor, para que no me suceda nada de lo que acabas de decir».
25 Y los Apóstoles, después de haber dado testimonio y predicado la Palabra del Señor, mientras regresaban a Jerusalén, anunciaron la Buena Noticia a numerosas aldeas samaritanas.

Del catecismo de la Iglesia católica:

2121 La simonía (cf Hch 8, 9-24) se define como la compra o venta de cosas espirituales. A Simón el mago, que quiso comprar el poder espiritual del que vio dotado a los Apóstoles, Pedro le responde: “Vaya tu dinero a la perdición y tú con él, pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero” (Hch 8, 20). Así se ajustaba a las palabras de Jesús: “Gratis lo recibisteis, dadlo gratis” (Mt 10, 8; cf ya Is 55, 1). Es imposible apropiarse de los bienes espirituales y de comportarse respecto a ellos como un poseedor o un dueño, pues tienen su fuente en Dios. Sólo es posible recibirlos gratuitamente de Él.

Las cosas de Dios, siempre son buenas.



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FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

Del Catecismo:

1832 Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: ‘caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad’ (Ga 5,22-23, vg.).

Para mas información, clique aquí. 

Post realizado por un ayudante del sacerdote Fortea.

16 may. 2016

Aborto y demonio (III)

¿Puede el aborto causar acción diabólica en las personas? - El demonio busca la oportunidad para seducir al hombre para apartarlo de Dios

¿Puede el aborto causar acción diabólica en las personas?

Absolutamente SÍ. Toda mujer que aborta deliberadamente (no por causas naturales), por la gravedad de su falta y por ser una parricida, es una asesina de su propio hijo, y queda inmediatamente sujeta a una acción diabólica que puede variar de forma y gravedad.

Toda madre que aborta deliberadamente, que no ha confesado su crímen y no ha recibido aún la liberación de la excomunión que pesa sobre ella, "latae sententiae" (excomunión automática), está bajo una influencia maligna, por lo que debe confesar su pecado y recibir la liberación de la pena de excomunión.

Frecuentemente las mamás que abortan traen consigo manifestaciones físicas, psicológicas y espirituales por años por lo que deben buscar ayuda pastoral.

No solo la mamá queda bajo esta influencia, sino todos los involucrados en el crimen del aborto quedan expuestos a recibir el influjo del mal, pues todos los que participaron en el aborto han quedado excomulgados inmediatamente: médicos, enfermeras, los papás de la mamá o del papa del bebé si estuvieron de acuerdo con el aborto, la persona que recomendó el aborto, el papá del bebé si estuvo de acuerdo etc... Quedan fuera de excomunión y sin culpa, quienes, aún sabiendo de la intención del aborto no estuvieron de acuerdo y no participaron de algún modo en él.

Bebés abortados interceden por sus Madres

Algunos exorcistas dicen, que las madres que abortan tienen el alma de su bebé pegado a ellas. Dios les permite estar allí para llevar a esas madres al arrepentimiento. Las madres no pensaron en la vida de esas criaturitas, pero Dios, en su misericordia, les permite a ellos estar con sus mamás para salvarlas mediante el arrepentimiento. Muchas mamás pasean por la calle con sus bebés muertos colgados del cuello, es por ello que, algunas madres, no soportan ver bebés a su alrededor, porque sienten culpabilidad. Tienen recuerdos, sueños, depresión y algunas manifestaciones que solo desaparecen después de que piden perdón a Dios y ofrecen a Dios a sus hijitos muertos.

De esto, no estoy tan seguro, sólo lo he escuchado de algunos exorcistas; pero se me hace realmente hermoso y tremendo que los bebés asesinados se conviertan en bebés intercesores que luchen por salvar a sus madres hasta que un dia lleguen al arrepentimiento y a la confesión.

Posts anteriores:

Aborto, crimen y demonio

Aborto, crimen y demonio (II)

13 may. 2016

Fantasma, demonio e infidelidad.

WASHINGTON D.C., 22 Abr. 16.

Temerosa de que el espíritu de su fallecido ex esposo la acechara, una mujer buscó al P. Vincent Lampert, exorcista de la diócesis de Indianápolis, estado de Indiana (Estados Unidos).
Desde que murió su ex esposo, cosas extrañas sucedían en la casa. La mujer vivía sola y cuando sus muebles se movían no había a quién culpar. Fue especialmente desconcertante que una vieja foto de su matrimonio apareciera una y otra vez sobre una mesa, pese a que ella constantemente la cambiaba de lugar.

 

El matrimonio había terminado debido a la infidelidad. Cuando el esposo le anunció que la estaba dejando por otra mujer, la esposa le dijo “¡púdrete en el infierno!”

El tiempo pasó, y el ex esposo desarrolló una enfermedad terminal. Antes de su muerte, se arrepintió del adulterio y le pidió perdón a su esposa. “¡Púdrete en el infierno!” fue la respuesta de ella, pues no tenía intención de perdonarlo por el intenso dolor que le había causado y por destruir su matrimonio.
Pero ahora, después de su muerte, parecía que él estaba haciendo notar su presencia a su ex esposa. ¿La estaba acosando por venganza? ¿O realmente estaba en el infierno ahora y la estaba castigando de alguna forma?

Después de evaluar la situación, el P. Lampert consideró que el hombre estaba en el purgatorio y necesitaba oraciones. Dios le permitió que hiciera notar su presencia ante su ex esposa. “La convencí de perdonarlo”, dijo el sacerdote. “Recé por él junto a ella y todo se detuvo”.

¿Demonios o almas en el purgatorio?
 
No es la primera vez que el P. Lampert encontraba un caso así. “He celebrado Misas en lugares donde suceden este tipo de cosas y eso (rezar) usualmente lo resuelve”, dijo. “Durante la Misa, cuando rezamos por la persona y todo se tranquiliza, entonces sabemos que esto era lo que se necesitaba”.
¿Eso quiere decir que las casas “embrujadas” son reales? La avalancha de programas televisivos, películas y libros sobre caza fantasmas, ha aprovechado este concepto. Muchas personas no creen en casas embrujadas mientras que otras piensan que este tipo de hechos se deben a la acción del demonio. ¿Pero existe acaso algo así como un fantasma amistoso?

“Creo que las almas pueden actuar en esta realidad si necesitan oraciones y si Dios se lo permite”, dijo el P. Lampert. ¿Cómo entonces podemos saber si es un alma en el purgatorio ocasionando actividad misteriosa en una casa o si eso es obra del demonio? “Si todo se calma cuando comenzamos a rezar, entonces es un alma del purgatorio”, explica el sacerdote.

“Si es el mal, las cosas se vuelven más turbulentas porque un demonio es atormentado por la oración”.

Muchas personas han acudido al P. Lampert informando de sucesos extraños en sus hogares. “Si es una alma que está atrapada, está buscando oraciones e intentando llamar la atención de la gente”, explicó, “necesita esas oraciones para avanzar a donde necesita estar”.

Antes de actuar en una situación de una casa “embrujada”, el P. Lampert dijo que tiene que investigar y pasar por un tiempo de oración. “Soy usualmente muy cauteloso antes de aceptar celebrar una Misa”.

“Diría unas oraciones para alejar el mal, pero no celebraría una Misa. No quiero que suceda nada que pueda profanar la Eucaristía”.

Si un demonio se manifiesta durante un exorcismo, advirtió, un sacerdote debe tener gran cuidado para proteger la Eucaristía.

La palabra invisible

El P. Patrick (seudónimo) es un párroco y, sin el conocimiento de sus feligreses, también es el exorcista de su diócesis. Cuando se le preguntó si existen fantasmas, recordó las palabras del Credo Niceno: “Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de todo lo visible y lo invisible”.
“Si, como un cristiano normal, no reconoces el mundo invisible, entonces estás ciego a mucho de eso”, señaló. Además de los 9 coros de ángeles y demonios, el presbítero dijo que existen todas las almas que alguna vez estuvieron unidas a los cuerpos.

“Tras la muerte, nuestras almas estarán en el cielo o en el infierno, pero hay quienes no están aún en el cielo debido a sus imperfecciones”, explicó el P. Patrick.

El exorcista señaló que a veces estas almas “están atadas a cosas aquí sobre la tierra. Creo que es lo que la gente llama fantasmas: almas sin cuerpo aún atadas a cosas o personas”.

El P. Patrick advirtió a las personas que no recurran a cazafantasmas que buscan casas embrujadas y traen sus equipos paranormales. “Ellos comienzan a preguntar por cosas para mostrar y a provocar a los espíritus para tener una respuesta”, dijo.

“Eso es de hecho abuso. Eso es no respetar a un alma que vive ahí. Eso es como montar cámaras donde vives y poner micrófonos en tu cara mientras estás tratando de desayunar”.

En vez de eso, el P. Patrick recomendó que recemos por las almas de las personas fallecidas. Y si alguien piensa que su casa está “embrujada”, debería pedir ayuda al sacerdote de su localidad.

9 may. 2016

Otro exmasón que confiesa..

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 Serge Abad-Gallardo

Serge Abad-Gallardo fue miembro de la masonería durante más de 25 años, llegó a ser maestro grado 14. Tras una peregrinación a Lourdes todo cambió e inició su proceso de conversión que lo llevó luego a escribir un libro. En entrevista con ACI Prensa explica además la relación que existe entre el demonio y la organización.

“Me fui de la masonería y pensé que tenía que escribirlo primero para entenderme a mí mismo y después para contarlo a la gente. Cada uno es libre de hacer lo que quiera pero en la masonería no se habla francamente”, asegura el autor del libro “Por qué dejé de ser masón”.

“Con mi libro quiero demostrar que el catolicismo y la masonería no pueden ir juntos”, subraya.
Serge es arquitecto y entró en la logia masónica por un amigo, intentando encontrar en ella las respuestas a las preguntas más profundas del hombre. “Yo no pensaba dejar la masonería. Tuve algunos problemas serios en mi vida y me preguntaba qué respuesta podía darme la masonería a ellos y no encontré ninguna. Sin embargo en el camino con Cristo sí las he encontrado”, precisa.
Abad-Gallardo cuenta que el camino para dejar la masonería fue difícil: “durante un año o año y medio estuve convencido de que había encontrado la fe y no sabía si tenía que quedarme en la masonería, ése podía ser mi sitio en donde hablarles a los masones del Evangelio. Pero hablando con un sacerdote me hizo entender de que nada serviría hablarles si ellos no estaban dispuesto a escuchar”.

Ante los repetidos comentarios anticlericales de varios altos grados de la logia, Serge no podía callarse y defendía a la Iglesia. Pero además de las críticas a la Iglesia y al Papa descubrió que en el ritual del inicio del año masónico "se le daba gloria a Lucifer". “Ellos no dicen que se trata del diablo, sino que toman la etimología de la palabra y dicen que es ‘el portador de luz’”, explica.

Algo similar también sucedió cuando vio que entre los altos grados de la masonería se alaba a la serpiente de la que se habla en el Génesis, por la que Adán y Eva cayeron en el pecado original. “Dicen que ella trajo la luz y el conocimiento al hombre que Dios no quería dárselo. Esto es una perversión muy grave”, declara.

Según afirma, entre la masonería y el demonio "hay una relación pero no es tan directa. La mayoría de los masones ni se dan cuenta de la influencia del demonio en los rituales masónicos. Ellos piensan, con todo la intención posible que están trabajando por la 'Felicidad de la Humanidad' o por el 'Progreso de la Humanidad'". Es decir, “no hay un culto al diablo abiertamente, pero se decora con palabras y uno debe darse cuenta de lo peligroso que es para un católico estar dentro de una sociedad así”, insiste.

El exmasón cree que "puede que haya algunos, aunque pocos, que tengan clara esta relación con el demonio y que cumplen estos ritos sabiendo perfectamente lo que están haciendo. Pero, según mi experiencia, la mayoría de ellos no se dan ni cuenta", "no hay que olvidar que el demonio es el 'padre de la mentira'".

Según explica esta relación indirecta con el demonio se manifiesta de muchas maneras, pero todas confluyen en apartar a la persona que entra en masonería de la fe y especialmente de la Iglesia Católica. "La masonería intenta de convencer que la fe y la Iglesia son supersticiones y oscurantismo", apunta.

En ese sentido Abad-Gallardo también explica que "el ritual masónico influye en la mente, en el subconsciente y en el alma de las personas. El ya iniciado, el que es ya masón mira hacia los símbolos y los rituales masónicos como si estos fueran verdades profundas y esotéricas".
Insiste luego en que a pesar de que "la masonería no tiene ritos directamente satánicos, éstos sí constituyen una puerta de entrada para el demonio".

Una de las palabras secretas y sagradas de los maestros masones, según explica Serge, es “Tubalcaïn”, que se traduce como “descendiente directo de Caín”. "Ya se sabe qué hizo, mató a su hermano por celos e inspirado por el demonio. Y éste es el modelo para los maestros masones", afirma.

"Los rituales no han cambiado, solo han tenido pequeñas modificaciones. De hecho en los Altos Grados, donde se encuentran las referencias las más esotéricas y ocultas se precisaron en los años 1800, unos 70 años después de que naciera en 1717 la masonería", afirma.

En esa relación entre masonería y satanismo, Serge indica que "la mayoría de los masones están engañados por palabras altruistas y mentirosas y por eso no se dan cuenta".

De hecho precisa que en una de las planchas masónicas, es decir, un trabajo escrito y presentado por un masón, que tiene en su poder, se explica que "el que fundó el satanismo moderno es el americano Anton Szantor Lavey, un hermano (masón) que fundó en 1966 la Iglesia de Satán que es hoy la principal organización satánica y de referencia para las demás".

"La masonería aleja de Cristo. Porque aunque se trata de Jesucristo en el grado 18 de los Altos Grados masónicos, éste no tiene nada que ver con el Jesucristo de la Iglesia Católica ya que se refiere a cualquier sabio o filósofo"; insiste.

Además precisa que "hay masones que van todavía más lejos en esta blasfemia ya que quitan toda forma de divinidad a Cristo y dicen que él fue el primer masón, un hombre iniciado. Se apoyan en el hecho de que José y Jesús fueron carpinteros. Y que la palabra 'carpintero' es la etimología de 'architecto' y todos los masones, sobre todo en los Altos Grados son Gran Arquitecto".

En esta idea insiste en que "en masonería creen en el 'Gran arquitecto del Universo', que quieren hacer pasar por el Dios del catolicismo, pero que no es así. A veces consiguen engañar a los católicos diciendo que ser masón y católico es compatible por esta referencia a Cristo".

Hace tan solo dos años que dejó la masonería de manera total, pero asegura que el control que ésta tiene sobre la sociedad en Francia es creciente. “En mi primer trabajo el alcalde no lo decía pero era masón, el director de su gabinete también, el encargado de urbanismo y yo también, así como otro de los arquitectos del ayuntamiento en el que trabajaba”, recuerda.

“Cuando se trató de aprobar la última ley sobre la eutanasia, hay un párrafo que se refiere a la ‘sedación profunda’ que es la misma expresión que aparece en una plancha masónica de 2004 en donde se trata este tema. Es decir, que las leyes actuales en Francia están hechas en las logias masónicas, diez o quince años antes de que sean votadas”, afirma .

En ese sentido afirma que “en masonería no hay fraternidad ni amistad, porque son redes. Todos quieren el poder político, social y económico”.

4 may. 2016

¿Los sacramentales nos protegen del demonio?

Mini curso de Demonología V: ¿Los sacramentales nos protegen del demonio? 
Medalla de San Benito 

Ya he comentado en alguna otra ocasión, que aunque los sacramentales tienen un efecto de reacción ante los demonios, no han de ser usados como algo "magico" sino que sirven de apoyo a nuestra fe, en la acción cristiana. El estado de gracia, la buena vida cristiana y camino es lo mas importante.

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 San Miguel arcángel

Sabemos que Dios no creó demonios sino ángeles, espíritus puros, dotados con gracia santificante, hermosos y capaces de bondad. Dios dotó a todos los ángeles con libertad para escoger el bien y el mal. Satanás y sus seguidores, por orgullo, pecaron, quisieron separarse de Dios y se llenaron de maldad. El demonio busca la oportunidad para seducir al hombre para apartarlo de la verdadera felicidad que se encuentra solo en Dios.

¿Las medallas de San Benito u otro sacramental nos defienden del demonio?

¡No!, el objeto en si mismo no nos defiende del demonio, lo que si nos defiende es el uso* que le damos a la medalla, el crucifijo o los demás sacramentales (agua sal o aceite exorcisado) de la Iglesia.

Es verdad que el agua bendita y la medalla de San Benito son muy poderosos, sin embargo, no es suficiente portar un objeto bendito para ser preservados de los ataques del Maligno, se requiere, sobre todo, la vida de la Gracia. Los objetos de piedad deben preparar nuestra mente y corazón para dirigirnos a Dios. Los objetos benditos son medios, no fines en si mismos.

Por ejemplo: una persona porta una medalla grandota de San Benito, trae una calcomanía de la medalla de san Benito pegada en su vehiculo, tiene otra medalla detrás de la puerta, etc. Pero no va a misa, no comulga, no se confiesa, no hace oración, no lee la Palabra de Dios y no lleva una vida cristiana, definitivamente ni aunque tuviera una medalla del tamaño de una tapa de alcantarilla se salvará de la acción del enemigo.

Debemos estar en amistad y verdadera comunión con Dios.

Los sacramentales (rosarios, medallas, escapularios, agua bendita, aceite, imágenes) requieren siempre la vida de gracia que sólo nos dan los sacramentos y la vida cristiana.

Si llevo a Misa mi medalla de San Benito o mi rosario, ¿queda bendecido?

¡No! Todos los sacramentales deben ser bendecidos por un sacerdote o un diácono para ser objetos consagrados a Dios. Es completamente falso que los objetos que se llevan a misa ya quedaron bendecidos por tenerlos en misa, aunque haya algunos sacerdotes que digan que sí, ¡eso no es cierto!, es necesario presentar al sacerdote o diácono los objetos, para que, con la oración propia, esos objetos queden bendecidos. Tampoco por el hecho de que les caiga agua bendita ya quedaron bendecidos, es necesaria, que la persona facultada, haga la oración sobre ellos.

Hay muchas personas, que llevando una vida muy mala, llena de vicios y de pecados mortales, como los narcotraficantes, sicarios, etc. que traen consigo muchos rosarios pegados al cuello. Yo, particularmente conozco a una mujer, líder de un templo espiritista aquí en mi ciudad, que usa una pulsera con varias medallitas de San Benito... ¿ven? no basta usar las medallas, hasta el diablo puede estar a la moda con las medallas de San Benito o Charbel y las puede utilizar; pero no por eso deja de ser diablo.

*Usado con fe, en la necesidad y para repeler la acción del mal, evidentemente es efectivo, y en este sentido SI que nos protegen.

1 may. 2016

Nombre del demonio

¿Sabes por qué en el exorcismo se pregunta al demonio su nombre?



Sacerdote exorcista, Cesare Truqui

Las impresiones de un exorcista: El diablo no está en todas partes, pero no lo busques – por si acaso.

Hay que confesarlo: el tema “exorcismo” y “posesión diabólica” suscita en general, en nuestra mentalidad moderna, una reacción entre de fascinación por esos misterios que evoca, y la abierta incredulidad. Material para el cine, que da que pensar.

Pero la práctica del exorcismo está regulada por la Iglesia católica con el ritual De exorcismis et supplicationibus quibusdam (Rito de exorcismo y oraciones para circunstancias particulares, adoptado en 1998 en sustitución del anterior más antiguo, que puede seguir usándose), y está sujeta a vínculos y prescripciones.

Hunde sus motivaciones en la Sagrada Escritura, y en la teología. Es materia delicada que debe ser tratada con prudencia por sacerdotes preparados y equilibrados (“dotado de piedad, de ciencia, de prudencia e integridad de vida”), expresamente autorizados por el propio obispo.

Cesare Truqui, exorcista de la diócesis de Coira, en Suiza, y ponente en el XI curso “Exorcismo y oración de liberación” del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma (en el que se inspiró la película El Rito de Anthony Hopkins).

– ¿Qué tipo de mal se afronta con el exorcismo?

Un mal personificado. Pablo VI habló de “humo de Satanás”. No la simple “privatio bonis”, privación de un bien, que describe la filosofía, sino un mal eficaz, operante. Hablamos de la presencia de un ser malvado. Lo que este ser malvado es sólo puede decirlo la fe, no la ciencia. La fe nos habla de la existencia de seres espirituales: los buenos son los ángeles, los malos son los demonios.

– El mal entendido como entidad que se posesiona físicamente es un poco difícil de aceptar, ¿o no?

Sí, es verdad, porque normalmente en la vida no se da una experiencia de este tipo. Yo, por el ministerio que tengo desde hace tantos años, he tenido la oportunidad de encontrarme a estas personas y para mí es más fácil creer que ciertos fenómenos existan.

– ¿Cómo comenzó?

Fue la Providencia. Cuando fui ordenado sacerdote, hace 12 años, participé en un curso con sacerdotes exorcista, como Bamonte y Amorth. Sucedió que se presentó el caso de un señor francés de 40 años poseído por Satanás que necesitaba un exorcista, pero Bamonte no hablaba inglés ni francés. Así que me pidieron que les ayudara en el diálogo preliminar.

– ¿Qué sensaciones tiene cuando se encuentra ante la manifestación del mal?

Son sensaciones que cambian con el tiempo. En las primeras sesiones de exorcismo en las que participé, la impresión más fuerte fue la confirmación tangible de que el Evangelio que había leído y meditado era cierto. En el Evangelio Jesús lucha contra el demonio que se da distintos nombres: “me llamo Legión, me llamo Satanás”. En el Antiguo Testamento, en el Libro de Tobías, hay un demonio que se llama Asmodeo. Yo estos nombres los he oído pronunciar a los demonios en varias sesiones de exorcismo. A nivel espiritual ha sido una experiencia muy rica porque me ha permitido experimentar en la carne, a través de los sentidos, la realidad de la que hablaba Jesús.

– ¿Y a nivel tangible?

En el caso del hombre francés de mi primer caso, recuerdo que al manifestarse el demonio, tenía la impresión de estar rodeado por la soberbia, como si fuera humo o niebla. Es difícil de explicar, pero la soberbia parecía algo que se pudiese tocar, llenaba la habitación. El exorcista le pidió el nombre y él respondió: “Soy rex”. No hay un demonio que se llame “rex”, rey. El exorcista insistió: “Dime tu nombre” y él respondió finalmente: “Soy Satanás, el príncipe de este mundo”.

– ¿Por qué se le pregunta el nombre?

Lo requiere el Ritual con un objetivo preciso. Dar el nombre a algo o tener el nombre significa tener poder sobre ese algo. De hecho, Dios da a Adán el poder de dar un nombre a las cosas. En el momento en que el demonio revela su nombre, demuestra está debilitado. Si no lo dice, es aún fuerte.

– ¿Hay signos típicos de la posesión?

Los previstos por el Ritual. Son cuatro: la aversión a lo sagrado, hablar lenguas desconocidas o muertas; tener una fuerza extraordinaria que va más allá de la naturaleza de la persona; el conocimiento de cosas ocultas o escondidas.

– ¿Las personas pueden ponerse a sí mismas en peligro?
Sí. Acercándose a todo lo que tiene que ver con la magia, el ocultismo, la brujería, la cartomancia. Si para ser santos ayuda el ir a Misa, rezar, confesarse, acercarse a Dios, igualmente, misas negras, ritos satánicos, películas y música de este tipo tienen el efecto de acercarse al demonio.

Tuve el caso de una señora que empezó a leer las cartas, como hacen muchos por diversión. Sólo que a ella le sucedía que adivinaba de verdad el pasado y el presente de las personas, y en algunos casos el futuro. Y naturalmente tenía un gran éxito. En cierto momento comprendió de quién dependía su éxito, y dejó de hacerlo, pero era demasiado tarde: estaba poseída.

– ¿Cómo es posible hacer un maleficio?

Igual que yo puedo encargar a alguien que mate a una persona, puedo pedir a un demonio que haga un daño. Pero atención: la grandísima mayoría de los ritos realizados por supuestos magos son estafas, sin efecto alguno.

– ¿Basta un exorcismo para liberar a la persona?

Es dificilísimo. Normalmente se necesitan muchos exorcismos.

– ¿Funciona como una terapia?

Sí. El exorcismo es un sacramental, no un sacramento. El sacramento es eficaz en sí mismo. Si doy la absolución a alguien en confesión, en ese momento, verdaderamente, sus pecados están perdonados. El exorcismo, en cambio, es eficaz en la medida de la santidad del sacerdote, de la fe de la persona para la que se hace el exorcismo y de toda la Iglesia. Si hoy son menos eficaces los exorcismos, es porque toda la Iglesia es más débil.

– ¿Qué diferencia existe entre exorcismo y oración de liberación?
Ambos tienen el mismo fin: buscan la liberación de la persona de la influencia del mal o de la posesión. El exorcismo en sentido real es ministerio dentro de la Iglesia que el obispo confiere a algunos sacerdotes. Puede ser ejercido sólo por sacerdotes, no por laicos, y sólo por aquellos que tienen un permiso explícito del obispo.

La oración de liberación, en cambio, puede hacerla cualquier persona, hombre o mujer, laico o sacerdote, en virtud de nuestro cristianismo porque Jesús dijo: “El que cree en mí expulsará a los demonios”. El exorcismo, además, es un mandato directo al demonio, mientras que la oración de liberación es una súplica a Dios o a la Virgen para que intervenga.

– ¿Cuántas personas que se han dirigido a usted estaban realmente poseídas?

Poquísimas.

– ¿Y entonces por qué hay tanto temor?

Entre las personas que se dirigen a mi distingo tres casos: el verdadero poseído, el no poseído y el caso problemático. El primero y el último son los más fáciles: sabes que se trata de un verdadero poseído porque manifiesta los cuatro signos y porque cuando pronuncias las oraciones la persona entra en trance y reacciona de un modo que el exorcista conoce. Se puede fingir, pero es difícil.

En el segundo caso, con la experiencia de sacerdote y confesor, comprendes cuándo hay problemas espirituales o psicológicos, y cuándo puedes descartar la influencia diabólica.

El problema es cuando encuentras uno que parece de verdad poseído pero no lo está, porque existen traumas profundos que se acompañan con comportamientos de riesgo, como ir a sesiones espiritistas o acudir a echadores de cartas.

Conocí a una joven que fue violada por un supuesto mago latinoamericano que se había encaprichado con ella. Un día le dio un café drogado y la violentó: ella era consciente pero no podía reaccionar. Este enorme trauma le hizo pensar en la posesión diabólica a través de la droga y por la violencia sufrida.

Creí que estaba de verdad poseída. Cuando recé y le impuse las manos durante el exorcismo, sin embargo, ella nunca entró en trance y no hubo rastro de otros fenómenos. Comprendí, por tanto, que la causa era diversa. Este es el motivo por el que en el curso para exorcistas se tratan perfiles médicos y psiquiátricos que pueden entrar en juego en estas situaciones.

– ¿Las personas que están realmente poseídas cómo viven?

En realidad viven de forma normal. El demonio no actúa continuamente en ellos. Puedo hacer una comparación paradójica para intentar explicarlo: si una persona compra un auto, ese auto está a su disposición, lo usa cuando quiere. Puede usarlo para ir a la oficina y después tenerlo aparcado. Lo mismo sucede con la persona poseída. Hay momentos en los que el demonio actúa: entra en el auto y maneja como quiere; en otros momentos no. El auto tiene un dueño, pero el dueño no lo utiliza.

– ¿Cuándo es necesario ir a un exorcista?

Cuando lo que te sucede se sale de lo normal. Había una señora que conocí en Roma que era atea: una católica sólo bautizada que no creía en nada. Quedó poseída, no recuerdo en qué circunstancia. Comenzó a oír continuamente voces que la incitaban a matar a su esposo y a su hijo y a quitarse la vida.

Pensó que estaba loca y recurrió a un psiquiatra, pero este se encontró ante una persona muy inteligente, coherente y con gran claridad de ideas. El psiquiatra no pudo curarla. Un día, las termitas se comieron todos los vestidos de la señora, sin tocar los del marido – que estaban en el mismo armario – ni los del hijo. Y en la casa no hay termitas. Algo inexplicable.

Una amiga suya le aconsejó que fuera al padre Amorth y éste encontró que estaba poseída. Y sin embargo, ella no creía ni en los ángeles ni en los demonios. Ahora se ha vuelto una cristiana practicante. ¿Por qué Dios permite esto? También por el bien de las personas.

– ¿Ha podido preguntar a alguno de ellos qué sintió durante el exorcismo?

Pregunté a ese señor francés del que hemos hablado qué sentía durante el exorcismo, y él me explicó que sentía como si dentro de él hubiese un campo de batalla. Por una parte sentía a los demonios correr desesperados y hablar entre ellos; por la otra, cuando el sacerdote rezaba, sentía que la luz de Dios los expulsaba, para después volver de nuevo.

– ¿Qué historia le impresionó más?

La experiencia de un demonio mudo. Jesús habla de ello en el Evangelio y dice que son los más difíciles de expulsar, y que salen sólo con la oración y el ayuno. Es una rareza un demonio mudo. En 12 años de exorcismos, me ha sucedido sólo una vez.

– ¿Nunca tiene miedo?

Al principio sí, después te acostumbras a ciertas manifestaciones y ya no te sorprende oír que la voz cambia: una mujer que empieza a hablar con voz débil y después pasa a un tono cavernoso. Hay que estar atentos a no caer en la obsesión por el maligno. El exorcista sabe que el diablo existe, pero no está en todas partes. Sobre todo he comprendido que el exorcismo es un ministerio de misericordia: un acto de amor hacia una persona que sufre. Solo esto.