10 sept. 2014

Posesion y enfermedad mental

La posesión demoníaca vista desde el lado de un psiquiatra que asistió al Padre Amorth 
Los encargados de determinar que es posesión y que es enfermedad.
Los exorcistas se apoyan mucho en los psiquiatras, porque antes de comenzar a hacer un exorcismo envían al paciente a un psiquiatra para descartar una enfermedad metal, por lo tanto su actividad es vital para el trabajo exorcístico.
 

Entrevistado recientemente al doctor Valter Cascioli, médico psiquiatra, portavoz y asesor científico de la Asociación Internacional de Exorcistas (A.I.E), quien fue asistente del Padre Amorth, fundador de la asociación, y cuyos puntos centrales de sus dichos resumimos aquí.

POSESIÓN DEMONÍACA Y ENFERMEDAD MENTAL

El aumento de la actividad demoníaca extraordinaria, es decir de las infestaciones, obsesiones, vejaciones y posesiones, aumenta debido a la falta de fe y por el aumento de prácticas esotéricas, magia y ocultismo. Estas prácticas involucran millones de personas y pueden abrir el camino a las posesiones diabólicas o a otras manifestaciones de la actividad demoníaca extraordinaria.
La posesión diabólica es la más grave actividad demoníaca extraordinaria. La actividad ordinaria del diablo está representada en la tentación y la tentación es lo que abre el camino a fenómenos más graves.
La posesión demoníaca se reconoce por la aversión a todo aquello que es sagrado. Repugnancia a la oración, a todo lo que es bendecido aún si no se tiene conciencia de que lo sea, inesperadas reacciones de violencia en personas de una índole diversa. Se manifiesta con blasfemia, agresiones físicas, reacciones furiosas si se bendice o se ora ante la persona. Aunque por sí solos no son suficientes para hacer una diagnosis de posesión diabólica.
Otros síntomas son conocer profundamente materias o lenguas desconocidas al sujeto. Conocer la ubicación de objetos escondidos a la vista, conocer cosas ocultas. Entender y hablar idiomas desconocidos. Manifestar una fuerza sobrehumana anormal para la edad y la condición física de la persona. A veces, se manifiesta en el marco de una agitación psicomotora, la cuál sin explicación no responde a la terapia sedativa farmacológica.
El fenómeno extraordinario de la levitación puede sumarse a los síntomas antes mencionados de la actividad diabólica. Es un indicio de posesión. Existen también otros síntomas extraordinarios. Clarividencia del pasado y del futuro. Materializaciones. Estos son algunos de los elementos de diagnosis de posesión diabólica.
Estos síntomas son claros solo si se manifiestan juntos. A veces es difícil reconocerlos. Se confunden con enfermedades psiquiátricas que se deben a causas naturales. En cambio, la posesión demoníaca se debe a causas preternaturales. Las personas que llevan una vida desordenada pueden confundir los síntomas.
Es el padre exorcista decide caso por caso que hacer. El padre decide si involucrar un médico psiquiatra. Este profesional debe tener una preparación académica pero también espiritual. Hay médicos que no creen en la existencia del diablo. No reconocen la actividad demoníaca ordinaria o extraordinaria. Los exorcistas a veces se encuentran en dificultad cuando envían a sus pacientes a los psiquiatras que no tienen fe y que no reconocen el maligno.
Las enfermedades psíquicas que pueden ser confundidas con una posesión demoniaca son aquellas como la esquizofrenia, el disturbo obsesivo. Esto por ejemplo en los casos de obsesión diabólica. En un marco de psicosis delirante podría, depende de los casos, parecer una posesión demoníaca.
Muchas de las cosas que se han mencionado implican personas que viven fuera de la gracia de Dios en la mayor parte de los casos. Personas que viven en situaciones de pecado mortal. Es claro que para un creyente el primer paso es reconciliarse con Dios a través de la oración, la sagrada escritura y los sacramentos. La persona puede seguir un camino de fe acompañado por un padre espiritual. Por su puesto, si estas personas manifiestan problemas psíquicos o médicos pueden pedir la ayuda de un especialista.

CASOS QUE LE HAN LLAMADO LA ATENCIÓN

Las historias de los poseídos son diversas porque cada persona es diferente. Lo único que no cambia es la presencia del maligno. Hay situaciones en las cuales se requieren años de exorcismo. Son personas que sufren porque tienen problemas que inciden a nivel afectivo, laboral y familiar.
Lo que llama la atención en estos casos de posesión es el gran sufrimiento de las personas. El nivel de postración física, moral, psicológica y espiritual.
Y el Dr. Cascioli cita un caso:
Recuerdo el caso de un señor anciano de constitución física frágil que de repente estaba dotado de una fuerza sobrehumana. Una fuerza superior a la edad y al cuerpo. El anciano no respondía a los fármacos. El hombre estaba solo con el sacerdote exorcista y cuando de un momento al otro con una sola mano alzó una mesa de roble macizo. Algo que necesita de la fuerza de varias personas .
Y afirma que existen casos de posesiones en niños,
Lamentablemente se pueden verificar casos de este tipo. Los maleficios que se han hecho sobre una madre durante el embarazo pueden ser la fuente del problema. Recuerdo el caso de un niño de 10 años que había sido objeto de un maleficio. Podríamos decir que se trataba de una venganza transversal porque primero habían sido afectados sus parientes, sus padres y luego el niño”.
Sufría varios trastornos físicos y psíquicos. Y se manifestaba en una fenomenología extraordinaria. Desde pequeñito, sin estudiar, sabía tocar el piano con dotes de un músico profesional. Habían otros síntomas. El sufrimiento era mucho”.
Una ama de casa católica nos refiere que en una ocasión se asustó porque cuando era una estudiante ante un grupo de amigas ha dicho una blasfemia y su voz cambió inexplicablemente”. 
Cita también otro caso que le ha llamado la atención,
Recuerdo una señora anciana analfabeta que se expresaba en sánscrito. Afortunadamente estaba presente en el exorcismo un sacerdote estudioso de letras antiguas y ha logrado reconocer el idioma”.
El espíritu maligno que poseía la persona expresaba odio hacia Dios y el hombre. Rabia hacia quien combate el mal; el padre exorcista. El diablo odia al hombre porqué el hombre es el hijo amadísimo de Dios”.

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