9 feb. 2014

Exorcista de Valencia

El exorcista de la diócesis de Valencia advierte que "las supersticiones llevan a veces a obsesiones diabólicas"
Salvador Roca asegura que "un creyente no puede poner en duda la existencia del demonio"

VALENCIA, 21 MAY. 2010.- El canónigo penitenciario de la catedral de Valencia y exorcista de la archidiócesis, Salvador Roca, asegura en una entrevista que publica en el número de hoy el semanario diocesano "PARAULA" que "el vacío espiritual que sufre la sociedad hoy en día es llenado con realidades mágicas o pseudos-religiosas, con falsa religiosidad y supersticiones que a veces llevan a obsesiones diabólicas".

Roca atiende la penitenciaria de la Seo desde hace más de diez años, en los que ha practicado doce exorcismos, "aunque sólo un caso de posesión diabólica". Asegura que “el vacío siempre tiende a llenarse, y el vacío de Dios se llena con este tipo de creencias”.

El canónigo lamenta que “ el hecho religioso no tiene en los medios de comunicación la presencia que tienen los magos, adivinadores, videntes y supuestos brujos” y se acude a ellos porque hay “necesidad de salir de lo que es puramente material, de buscar lo trascendente y espiritual”.


Respecto al auge de los brujos y adivinadores en el siglo XXI, Roca asegura que “la tendencia actual a buscar lo esotérico se debe en ocasiones a actitudes morbosas” pero también a por la negación de Dios, “que produce cierta nostalgia por lo que, paradójicamente, se busca al demonio". También hay otros factores como   “inconsciencia o pura moda”.

Salvador Roca considera que "un creyente no puede poner en duda la existencia del demonio" y asegura que, personalmente "yo no he visto al demonio pero sí los efectos del demonio en algunas personas, no muchas, afortunadamente". Además, "cuando se está creyendo en el demonio, en realidad, lo que se está haciendo es una afirmación de Dios".

Sobre el trabajo de los exorcistas, asegura que "no es que seamos sustitutos de los médicos, sino que atendemos a aquella persona que padece una situación angustiosa" y destaca que "no cobramos nunca, no podemos ponernos al nivel de los curanderos".

1 comentario:

Foro sobre Exorcismo dijo...

En este post, se habla de la superstición;

"el vacío espiritual que sufre la sociedad hoy en día es llenado con realidades mágicas o pseudos-religiosas, con falsa religiosidad y supersticiones que a veces llevan a obsesiones diabólicas".

la superstición, en sí sola, no es peligrosa, el pensar cosas, o tener miedos, forma parte de la libertad humana, la ignorancia y el miedo a lo desconocido.

Lo malo, es cuando esa superstición se comienza a practicar, sobre todo como devoción... esas prácticas, pueden convertirse en hechos de hechicería o incluso brujeria.

Me explíco, si una persona, imagina, y hace cosas, buscando una magia protectora, usando hechos y objetos, (en las formas mas elaboradas) puede hacer hechiceria sin saberlo, y el demonio usar ataduras con esa persona.

No es lo mismo, que una persona tenga, supersticion de no pasar por debajo de una escalera, a que realizase actos, para "defenderse" del error de haber pasado debajo de una escalera, el demonio observante, puede molestar a esta persona haciendole creer, que necesita "protejerse" con nuevas prácticas.

Por ejemplo, si usa rituales, para limpiarse de ese "maleficio" de haberse confundido un dia por pasar debajo d euna escalera, el uso de ese ritual, ya puede comenzar a abrir las puertas al mal en esa persona.

El ejemplo de la escarlera, es solo un ejemplo descriptivo, podría ser en cualquier otra circunstancia.

Hace tiempo, una madre supersticiosa, a la que la abuela, le decía que su hijo tenía "mal de ojo" llevaron ropa del bebé a una curandera del barrio, la abuela, dijo; huy si, la curandera dijo que tiene mucho mal de ojo, pero ya está... no hace falta hacer nada mas.

El padre desconfiado llevó al hijo al médico, pues desconfiaba, y el médico dijo que el bebé tenía infección de orina, y que si se llega a tardar mas en llevarlo, la infección le podría haber pasado a los riñones.

La superstición de la abuela, podría haber hecho enfermar gravemente al nieto, porque solo se proponía la "via espiritual" para la resolución de la enfermedad del bebé.

Y menos mal, que por gracia de Dios, no pasaron males espirituales mayores al bebé.

En ese caso, fué superstición, pero pudo haber acabado peor el asunto.