18 ene. 2014

Tarot y viaje astral

Del Tarot y el viaje astral a la evangelización; el buen ejemplo de un profesor, le ayudó a cambiar.


A Joel Domínguez Gallo desde la adolescencia le sedujo todo lo que provenía del ocultismo. En su México natal no había que ir muy lejos para empaparse de aquello… los gurús desfilaban a cada momento por la televisión en los años noventa.

Para iniciarse, los horóscopos
Todo inició con la -en aparencia- inocua costumbre de leer cada día su horóscopo.

“Era asiduo creyente de los horóscopos a tal grado de verlos siempre antes de salir de casa en el noticiero matutino de la televisión de mi ciudad, donde sigue apareciendo un tipo bien vestido, con un ojo más chiquito que el otro, al que le dicen La Estrella”.

Pero el hábito se volvió dependencia y, como la droga, nada era suficiente. Necesitaba saber más, ¡poder controlar incluso su futuro y asegurarse para sí todo aquello que fuere bueno de ser posible! Y Joel, se dejó atrapar.

Desde el tarot, el hundimiento
Consultar a ‘videntes’ del Tarot pasó luego a ser vital. Sin acudir a ellos no podía dar siquiera un paso en su vida. “Creía 100% en él”, reconoce.

“Una vez acudí a un parapsicólogo -detalla- y con las cartas me dijo que sabía por qué estaba yo yendo a él. Me sorprendí tanto que al leerme las cartas le creí todo lo que él me contaba. Entonces me dijo que me haría un trabajo, para que todas las cosas que en ese momento pretendía salieran como yo deseaba. Sin embargo, desde aquel momento, mi vida cambió bastante. Comencé a sentirme mal, me hundí en la depresión, y en vez de darme una bendición parecía que yo estaba maldito, y nada resultaba como yo esperaba”.

Una infernal visión
En ese estado un nuevo síntoma de deterioro comenzó a estrangular su paz… y era que al soñar por las noches amanecía siempre inquieto por los sueños que recordaba. Obsesionado buscó nuevamente en el ocultismo respuestas y las encontró cuando un gurú de su ciudad le enseñó ‘técnicas’ para realizar viajes astrales durante el sueño. Pronto descubrió que pagaría un alto precio.






“Debo decir que una vez me sucedió un hecho tan real como espantoso… los ejercicios iniciales de respiración llegaron a un punto en que me levanté de la cama donde estaba recostado, me dirigía a la ventana y horrorizado observaba un terreno lleno de tumbas antiguas, tierra y mucho viento. Sentía como si desde allí muchas personas miraban hacia mi ventana. Por si fuera poco, volteaba hacia mi cama y me veía recostado boca arriba; intentaba reincorporarme a mi cuerpo y no podía. Comencé a agitarme y desesperado cerré mis ojos y desperté en la misma posición en la que me había visto, corrí hacia la ventana y vi que estaba todo normal”.

Intentar dormir, un tormento
Esta macabra experiencia lo marcó por mucho tiempo. Su depresión además iba en aumento. “Cada noche era un tormento a la hora de intentar dormir”, expresa compungido Joel.

Los detalles de aquella experiencia se repetían como si fuese pesadilla. “Estaba profundamente avergonzado y con mi autoestima por los suelos por haber desperdiciado esos años de mi vida tratando de buscar respuestas donde no las había. Era un joven que ya había alcanzado la mayoría de edad y todavía estudiaba. Pero sería en esas circunstancias, cuando cursaba ya de mayor el último año de la preparatoria, que Dios me hablaría de una forma especial”.

El profesor de matemáticas
El Instituto Tlaquepaque, fundado por las religiosas franciscanas de Nuestra Señora del Refugio en Guadalajara, fue el escenario donde Joel viviría los momentos más determinantes en su errática odisea espiritual y de paso superaría obsesiones, depresión y dependencias al ocultismo.

“Había un profesor de matemáticas que era una persona entregada a Cristo. Predicaba en plena sala y hablaba de las maravillas que había obrado el Señor en su vida y familia, nunca me enteré si era católico pero definitivamente en él obraba el Espíritu Santo”.

Aquella felicidad y paz que irradiaba el maestro de matemáticas eran algo que Joel anhelaba para sí mismo… “Un día nuestro profesor nos llevó junto a mis compañeros a un restaurante en el que nos dio una cátedra sobre valores que nos dejó impresionados a todos. Me sentí tan identificado con lo que él decía que decidí imitarlo, seguir sus consejos de vida. No estaba seguro de seguir a Cristo totalmente en ese momento, pero decidí imitar a mi profesor, fue solo el primero paso hacia una vida en Cristo”. 


Biblia y confesión, la mejor medicina
Su paso siguiente, dice fue comenzar a leer la Biblia. “Leí varios textos que me llamaron mucho la atención. Sobre todo el de Juan 20,21-23, donde Jesús da el poder de perdonar los pecados de los hombres a sus discípulos… Al ir investigando, me di cuenta que sólo la Iglesia Católica realiza esto tal y como lo dice el evangelio”.

A Joel le importaba no volver a equivocarse. Es por eso que inició un camino de acompañamiento y un profundo examen de conciencia que le permitió enmendar a tiempo sus errores. “Después de diez años de no hacerlo, volví a confesarme y por fin sentí un peso menos de encima. Sentí que la deuda fue saldada y mi cuenta quedó en ceros”.

Vacuna de Fe: para ayudar a otros
Han pasado más de 12 años y hoy Joel lidera un proyecto que intenta aclarar dudas a los navegantes de Internet sobre la doctrina católica llamado Vacuna de Fe (www.vacunadefe.com), que ha sido precisamente la fuente principal para este artículo. La depresión se desvaneció y es hoy sólo un registro de su historia para advertir de los riesgos de las prácticas como el Tarot y otras del ocultismo.

“En nuestro ministerio –comenta- aprendimos a ver el sectarismo, el ocultismo, el relativismo y las desviaciones de la fe como las causas principales por las que se divide la persona, las familias y comunidades enteras”. Su vida es un claro testimonio de ello.



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