30 ene. 2014

Maria, pisa la serpiente (II).



El padre Gabriele Amorth, sacerdote exorcista de la diócesis de Roma (Italia) y uno de los más conocidos del mundo, señaló a ACI Prensa que el ahora Beato Papa Juan Pablo II se ha convertido, en los últimos años, en un poderoso intercesor en la lucha contra el demonio.
El Padre Amorth tiene 88 años de edad y unos 70.000 exorcismos en su haber. Lo primero que dijo en la entrevista es que "el mundo tiene que saber que Satanás existe".
En su pequeña y sencilla oficina en la zona sureste de Roma en donde ha llevado a cabo miles de exorcismos, el sacerdote contó que a veces invoca la ayuda de santos hombres y mujeres, entre los que destaca Juan Pablo II, beatificado por el Papa Benedicto XVI el pasado 1 de mayo en Roma ante un millón y medio de fieles.
Durante los exorcismos, contó el sacerdote "le he preguntado al demonio más de una vez: ‘¿por qué te da tanto miedo Juan Pablo II?’ Y he tenido dos respuestas distintas, ambas interesantes".

La caída del comunismo y la salvación de los jóvenes
"La primera, ‘porque desarmó mis planes’. Y creo que con eso se refiere a la caída del comunismo en Rusia y en Europa del Este. El colapso del comunismo".
"Otra respuesta que el demonio me dio fue ‘porque arrebató a muchos jóvenes de mis manos’. Hay muchos jóvenes que, gracias a Juan Pablo II, se convirtieron. Tal vez algunos ya eran cristianos pero no practicantes, y luego con Juan Pablo II volvieron a la práctica".
Al ser preguntado sobre el intercesor más efectivo de todos, el P. Amorth contestó sin dudar: "por supuesto que la Virgen es la más efectiva. ¡Y cuando la invocas como María!".

¿Por qué te asustas más cuando invoco a María?
"Una vez le pregunté a Satanás. ‘¿pero por qué te asustas más cuando invoco a Nuestra Señora que cuando invoco a Jesucristo?’ Me contestó ‘porque me humilla más ser derrotado por una criatura humana que ser derrotado por Él".
El sacerdote dijo también que es importante la intercesión de los que aún viven a través de la oración. Los cristianos pueden rezar por la liberación de un alma, uno de los tres elementos que ayudan en este proceso a los que se suman la fe y el ayuno.
"El Señor les dio a ellos (los Apóstoles) una respuesta que también es muy importante para nosotros los exorcistas. Dijo que para vencer al demonio se necesita mucha fe, mucha oración y mucho ayuno: Fe, oración y ayuno".
El padre Amorth dijo además que en la lucha contra el demonio es necesaria "especialmente la fe, se necesita mucha fe. Muchas veces también en las curaciones, Jesús no dice en el Evangelio soy yo quien te ha curado. Dice, en vez de eso, estás curado por tu fe. Quiere fe en la gente, una fe fuerte y absoluta. Sin fe no puedes hacer nada".

Los cuatro poderes extraordinarios del demonio
El sacerdote miembro de la Sociedad de San Pablo explicó luego a ACI Prensa que "el diablo y los demonios son muchos y tienen dos poderes: los ordinarios y los extraordinarios".
"El poder ordinario es la capacidad de tentar al hombre para distanciarlo de Dios y llevarlo al infierno. Esta acción se realiza contra todos los hombres y las mujeres de todo lugar y religión".
Sobre los poderes extraordinarios, el padre Amorth indicó que estos se concentran en una persona específica y existen cuatro tipos:
"La posesión demoníaca para la cual se requiere un exorcismo, la vejación demoníaca, como la que sufrió en reiteradas ocasiones el Santo Padre Pío de Pietrelcina que era golpeado físicamente por el demonio; las obsesiones que llevan a la persona a la desesperación; y la infestación, que es cuando el demonio ocupa un espacio, un animal o incluso un objeto".
El sacerdote alertó que estos hechos son poco frecuentes pero están en aumento. También manifestó a ACI Prensa su preocupación por la cada vez mayor cantidad de jóvenes que son afectados por Satanás a través de las sectas, las sesiones de espiritismo y las drogas. Pese a ello no se desalienta.
"Con Jesucristo y María, Dios nos ha prometido que nunca permitirá tentaciones más grandes que nuestras fuerzas", apuntó.

"Breve guía" para la lucha contra el demonio
Finalmente en la entrevista el padre Amorth propuso una breve guía a tomar en cuenta en la lucha contra Satanás:
"Las tentaciones del demonio son vencidas primero que nada evitando las ocasiones, porque el demonio siempre busca nuestros puntos más débiles. Y luego, con la oración. Nosotros los cristianos tenemos una ventaja porque tenemos la Palabra de Dios, tenemos la oración y podemos rezarle al Señor", concluyó.

27 ene. 2014

Maria, pisa la serpiente.


Santa María, madre de Dios y de todos nosotros.

Una mañana de 1985, el cardenal Ugo Poletti, vicario de Juan Pablo II como obispo de Roma, llamó a un sacerdote paulista nacido en 1925, el padre Gabrielle Amorth, para encomendarle una misión: ser el exorcista de la diócesis de Roma.

En estos veintisiete años, el padre Amorth reconoce haber realizado más de cincuenta mil exorcismos. Por tanto, nadie mejor que él en todo el mundo para explicar qué este ritual del exorcismo, en un momento en el que, en la práctica, está olvidado incluso en el seno de la Iglesia.
-Padre Amorth, ¿qué es un exorcismo?
-El exorcismo es una oración pública de la Iglesia que se hace con la autoridad de la Iglesia, porque la hace un sacerdote designado por el obispo; es una oración de liberación del demonio, de su influencia maligna o del mal provocado por él.
-En la actualidad hay muy pocos exorcistas, ¿No son necesarios?
-Durante trescientos años la Iglesia ha abandonado los exorcismos. Los motivos son diversos y los explico en el libro Habla un exorcista. Sin embargo, en cada diócesis debe haber uno ¡como mínimo! Pero ¿cómo los va a haber, si la gente no cree en el Demonio, incluso gente de Iglesia, como sacerdotes y obispos? Es necesario saber que el obispo que no proporciona la ayuda espiritual necesaria a un fiel con un problema demoníaco está pecando gravemente.
-¿Por qué permite Dios una posesión o un mal demoníaco?
-Hay gente a la que he tratado que va a misa, reza y hace ayuno. Yo les pregunto: “Si no estuvieses poseído, ¿lo harías?”. Y me responden que no. Además, pregunto a los demonios mientras hago este exorcismo: “¿Por qué te empeñas en quedarte? Y me dicen: “No puedo irme porque Dios no me lo permite. Si me fuera de esta persona, se alejaría de los sacramentos, y estando así, acude a Dios y es ferviente su oración”. Luego es posible que para esas personas, esa cruz sea necesaria para su salvación y la de los que comparten esa cruz con ella: su entorno, su familia y sus amigos.

Ayuno y oración
-En el Evangelio, Jesús dice que algunos demonios sólo se van con ayuno y oración, pero existen casos en los que el exorcismo dura muchos años, o que incluso no llega a producir nunca esa liberación, aunque se recurra al ayuno y la oración. ¿Por qué?
-Hay ocasiones en que el Señor permite un caso de posesión en el que la persona no llegue a liberarse nunca. Yo los he tratado. El Señor invita a acudir al ayuno y a la oración para expulsar cierto tipo de demonios, porque hay varios. Igual que hay ángeles con diferentes funciones y misiones, con los caídos pasa lo mismo, pues también son ángeles. Pero como digo, en ocasiones nada funciona, ya que Dios lo permite para la salvación de muchas almas, no sólo de la persona poseída, aunque no es normal.
-Otra cosa incomprensible es cómo puede comulgar un poseído y que no se dé su liberación, siendo como es la Sagrada Forma el cuerpo vivo de Cristo. ¿Acaso no nos ha dicho la Iglesia que el demonio huye de Cristo como de la peste?
-Es cierto. No se aleja el demonio cuando la persona comulga. Se queda ahí quieto, aunque supongo que tremendamente incómodo. A veces, durante un exorcismo, coloco sobre la cabeza del poseído una forma consagrada y pregunto: “¿Sabes lo que tienes ahí?”.Y contesta: “Sí, está Él”, y ni se inmuta.

Sin embargo, he descubierto algo curiosísimo: el demonio se descontrola en rabia desesperada cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen, como un escapulario, o si rezo oraciones de la Virgen. ¡A María le tiene un odio impresionante! Entonces sí se revuelve, no lo puede soportar. ¡Huye como de la peste!


-¿Por qué?

-Porque se siente profundamente humillado. El saberse obligado a hincar la rodilla ante una mujer, la Madre de Cristo... ¡Ah! No puede con eso. Las oraciones a la Virgen durante un exorcismo son extraordinariamente poderosas a mi favor...
También ocurre con las reliquias que han pertenecido a algunos santos. Yo suelo utilizarlas con mucha frecuencia, porque no las puede soportar. Suele ‘salir’ despavorido por la misma razón: la humillación de la obediencia a la que le obliga Nuestro Señor, que le induce a doblegarse ante un hombre, no ante un ángel o ante Dios mismo: ante un hombre que ha sido santo.

Me ocurre mucho con las reliquias que utilizo del padre Pío de Pietrelcina, a quien tengo especial devoción. Sale huyendo ante las oraciones y las invocaciones que hago sobre él. ¿Sabe que lo conocí siendo yo muy jovencito? ¡Le tiraba de la barba y él se partía de risa! Yo le adoraba, era una persona de una bondad hiperbólica, un hombre de Dios de pies a cabeza. Un gran santo de nuestro tiempo.
Objetos de metal
-Usted cuenta que durante los exorcismos un poseído puede expulsar por la boca objetos de metal, cristal y cosas así.
-Es curioso, ocurre a veces. Esos objetos no están dentro de la persona físicamente, se materializan en la boca, al ser expulsados. Los he cogido con mi mano, incluso cuchillas de afeitar. Tengo una caja enorme llena de estos objetos. La guardo para demostrar físicamente lo que ocurre durante la expulsión de un demonio. Es muy difícil de creer, pero están ahí.

Una vez, una persona sobre la que oraba me escupía todo el rato y yo esquivaba sus salivazos como podía. Una de ésas veces, le vi que me iba a escupir y puse mi mano ante su boca. Fue todo muy rápido, pero cogí al vuelo un clavo enorme y estaba seco. No tenía saliva ni nada. Se había materializado en el momento de salir de su boca.
-Usted cuenta que una sola sesión de exorcismo puede ser durísima.
-Se necesita una enorme fuerza psicológica para asistir a un exorcismo y no distraerse de la oración con nada, diga lo que diga o haga lo que haga el demonio. La fatiga puede ser muy grande.
-¿Cómo nos protegemos para que nunca nos suceda algo así?
-El mejor remedio contra el demonio es la oración y la confianza en la Misericordia. Con oración y siendo fieles a los regalos infinitos de la Iglesia: los Sacramentos. Dios jamás abandona a un hijo fiel. Lo protege, lo ama con locura, lo mima con sus regalos. ¡No debéis tener miedo jamás!
-¿Usted no ha tenido miedo nunca?
-El mismo día que me nombraron exorcista me encomendé a la Santísima Virgen. Le pedí que me arropase y me protegiese cada día con su manto materno. Además, tengo una profunda devoción a mi ángel de la guarda, al que me encomiendo cada día y antes de cada exorcismo. Por lo tanto, creo que es el demonio, por la gracia de Dios, el que se echa a temblar cuando me ve aparecer y empiezo a rezar.
Juan Pablo II
-¿Es cierto que usted exorcizó junto a Juan Pablo II?
-Le cuento una anécdota de ese impresionante santo. Estaba yo exorcizando a una pobre muchacha joven, a la que llevaba muchos años intentando liberar. El exorcismo esa mañana había sido durísimo y tanto ella como yo estábamos agotados. Entonces nos fuimos los dos a una misa que celebraba el Papa en San Pedro.
Ella estaba tranquila, con unas ganas tremendas de estar en la Misa y de ver al Papa. Todo iba bien hasta que el Papa entró en la basílica, con todos los ropajes, preparado para celebrar. En cuanto esta muchacha le vio, se puso fatal: alaridos, convulsiones, etc. Estaba claro que el demonio no soportaba la presencia de ese hombre tan de Cristo. El Papa la miró lleno de compasión y dio la orden de que la alejaran un poco, pues los gritos que profería y las palabrotas iban a ser un incordio para la celebración.
Cuando finalizó la Misa, el Papa se acercó a ella, que seguía con una inquietud horrorosa. Le impuso las manos, comenzó a orar y la muchacha se puso fatal. Así estuvo el Santo Padre un buen rato, hasta que se calmó un poco. Quizá logró expulsar un par de demonios. El caso es que, agotado, le dijo a su secretario: “Avise al padre Amorth. Que siga él”. Y ahí tuve que seguir yo, que había estado antes no sé cuántas horas con la pobre desdichada sin ningún fruto. Me reí: el Papa no lo sabía.
-¿Le obedeció?
-¡Por supuesto! Yo quise muchísimo a Juan Pablo II.
Medjugorje
-Hay un elemento muy fuerte en el mundo actual en la lucha contra el demonio, un fenómeno que el Papa Juan Pablo II amaba mucho como ha revelado el postulador de su causa de beatificación, que es el fenómeno de Medjugorje. ¿Qué opinión le merece?
-Medjugorje es un lugar de gran fortaleza contra Satanás. Nuestra Señora dijo en Medjugorje el 14 de abril de 1982: “Dios ha permitido que Satanás ponga a prueba a la Iglesia durante un siglo”, pero añadió que no la destruiría: “Este siglo en el que vivís está bajo el poder de Satanás, pero cuando sean realizados los secretos que os he confiado, su poder se quebrará”.
Estas palabras nos dicen que Satanás está hoy trabajando, pero a la vez que él, también está la Virgen. Ahí están los frutos de Medjugorje. Son ya más de 30 años de buenos frutos y el Evangelio es claro sobre cómo discernir los acontecimientos que suceden. Al árbol se le conoce por sus frutos, y los de Medjugorje son tan claros que a mí me da pena que se ignoren. Incluso creyentes, laicos y consagrados, que sin haber estado si quiera allí, ya tomaron su decisión de rechazarlo. Pero bueno, de lo poco que sabemos de los secretos confiados a los videntes de Medjugorje es que cuando se realicen, el dragón será derrotado y el reino de la luz triunfará.
-¿Qué recomienda a una persona que quiera ir al cielo sin pisar el purgatorio y sin saber nada de Satanás?
-Hijo mío, yo también quiero ir al cielo. Agárrate a los sacramentos y sobre todo a la Virgen María. Ella jamás te abandonará.

24 ene. 2014

Quien niega la existencia del demonio, le hace un favor.




Madrid, jardines del buen retiro, estatua del angel caído.

El demonio no existe.

Casi nada. Así, sin paños calientes. Es la afirmación que encontré hace unos días navegando por Internet. Y me llamó la atención no por la afirmación en sí, sino por quien la escribía: un conocido doctor en Teología, que por desgracia lleva muchos años enfrentado a la jerarquía eclesiástica. Discúlpenme la discreción de no entrar en más detalles sobre la persona. Francamente me considero muy poquita cosa como para venir a las redes a hacer escarnio de alguien de inmenso estudio y preparación, que además ha dedicado su vida a Dios. Por muy en desacuerdo que esté con él. 


La afirmación de esta persona se desarrollaba en un artículo donde criticaba el nombramiento de varios exorcistas para la diócesis de Madrid. Tras leerlo me preguntaba, ¿cómo alguien con tanta experiencia y preparación puede relegar a un mito la existencia del demonio? La verdad es que me entristecían sus palabras. Más allá de que sea dogma de fe (casi nada), de que los Papas (Francisco entre ellos) no dejen de prevenir contra él, de que sea algo indudable para el Magisterio de la Iglesia, de que las Escrituras sean claras y nítidas al respecto… aun obviando (y ya es obviar) todo esto, me parece una falta de caridad hacia todos aquellos que han sufrido su acción a lo largo de los siglos. Desde los grandes santos que experimentaron sus duros ataques, hasta aquellos a los que hoy sigue atormentando. Hasta nosotros mismos que cada día pedimos al Padre “no nos dejes caer en la tentación”. 


Ante esta afirmación, ¿qué le diríamos pues a aquellos que han sufrido de una forma brutal su maléfica acción, ante quienes la medicina no ha tenido respuesta, y sólo el propio Cristo a través de sus sacerdotes ha sanado? ¿Que todo ha estado en su mente? ¿Que han sido presa de viejas supersticiones ya superadas por el hombre moderno? Yo desde luego, a los tristes protagonistas de los pocos casos que he conocido de cerca, no sería capaz de decírselo. 

Y que conste que no es este un tema con el que yo me obsesione. A mí me obsesiona el Señor, su inmenso Amor, su eterna misericordia, su plan de salvación para mí, el hacer su voluntad. Lo cual no quita que sea consciente de que el demonio lucha para alejarme de Dios. En este sentido, entiendo que la Iglesia centre su mensaje en el Amor de Dios a los hombres. Es la gran noticia para quienes se han alejado del Padre: Cristo murió y resucitó por los hombres, en Él está nuestra salvación. Lo cual no implica que el tema del demonio y del infierno tenga que ser tabú en la Iglesia; hay un término medio entre el discurso monotemático de la amenaza de condenación que mis padres oían en su niñez, a esa especie de miedo a parecer un carca que se percibe hoy en día, entre cristianos hechos y derechos, cuando se saca este tema. Hasta el punto de que escuchar las palabras demonio o infierno en una homilía es harto complicado. Y repito, aun a riesgo de ser cansino: no creo que la obsesión en este tema sea buena, pero no mencionar a aquel con el que diariamente luchamos, así como las armas para enfrentarlo cuando el peligro sea mayor, me parece una temeridad.

Como suele decirse, la gran victoria del demonio en nuestros días radica en haber convencido al mundo de que no existe. Hecho especialmente grave cuando se da entre cristianos. Pues esta creencia para nosotros no es una opción; ¿o es acaso una pantomima la profesión de fe que hacemos en las ocasiones importantes, en las que renunciamos a Satanás y a sus seducciones?
Si fuera así, pobre San Miguel. Después de tantos siglos, vamos a querer dejarle sin oficio…

Y Dios bendiga al Cardenal Rouco Varela, por actuar en este aspecto con diligencia y valentía.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.


José Manuel Puerta Sanchez

21 ene. 2014

Don Benito, el exorcista asturiano

18 ene. 2014

Tarot y viaje astral

Del Tarot y el viaje astral a la evangelización; el buen ejemplo de un profesor, le ayudó a cambiar.


A Joel Domínguez Gallo desde la adolescencia le sedujo todo lo que provenía del ocultismo. En su México natal no había que ir muy lejos para empaparse de aquello… los gurús desfilaban a cada momento por la televisión en los años noventa.

Para iniciarse, los horóscopos
Todo inició con la -en aparencia- inocua costumbre de leer cada día su horóscopo.

“Era asiduo creyente de los horóscopos a tal grado de verlos siempre antes de salir de casa en el noticiero matutino de la televisión de mi ciudad, donde sigue apareciendo un tipo bien vestido, con un ojo más chiquito que el otro, al que le dicen La Estrella”.

Pero el hábito se volvió dependencia y, como la droga, nada era suficiente. Necesitaba saber más, ¡poder controlar incluso su futuro y asegurarse para sí todo aquello que fuere bueno de ser posible! Y Joel, se dejó atrapar.

Desde el tarot, el hundimiento
Consultar a ‘videntes’ del Tarot pasó luego a ser vital. Sin acudir a ellos no podía dar siquiera un paso en su vida. “Creía 100% en él”, reconoce.

“Una vez acudí a un parapsicólogo -detalla- y con las cartas me dijo que sabía por qué estaba yo yendo a él. Me sorprendí tanto que al leerme las cartas le creí todo lo que él me contaba. Entonces me dijo que me haría un trabajo, para que todas las cosas que en ese momento pretendía salieran como yo deseaba. Sin embargo, desde aquel momento, mi vida cambió bastante. Comencé a sentirme mal, me hundí en la depresión, y en vez de darme una bendición parecía que yo estaba maldito, y nada resultaba como yo esperaba”.

Una infernal visión
En ese estado un nuevo síntoma de deterioro comenzó a estrangular su paz… y era que al soñar por las noches amanecía siempre inquieto por los sueños que recordaba. Obsesionado buscó nuevamente en el ocultismo respuestas y las encontró cuando un gurú de su ciudad le enseñó ‘técnicas’ para realizar viajes astrales durante el sueño. Pronto descubrió que pagaría un alto precio.






“Debo decir que una vez me sucedió un hecho tan real como espantoso… los ejercicios iniciales de respiración llegaron a un punto en que me levanté de la cama donde estaba recostado, me dirigía a la ventana y horrorizado observaba un terreno lleno de tumbas antiguas, tierra y mucho viento. Sentía como si desde allí muchas personas miraban hacia mi ventana. Por si fuera poco, volteaba hacia mi cama y me veía recostado boca arriba; intentaba reincorporarme a mi cuerpo y no podía. Comencé a agitarme y desesperado cerré mis ojos y desperté en la misma posición en la que me había visto, corrí hacia la ventana y vi que estaba todo normal”.

Intentar dormir, un tormento
Esta macabra experiencia lo marcó por mucho tiempo. Su depresión además iba en aumento. “Cada noche era un tormento a la hora de intentar dormir”, expresa compungido Joel.

Los detalles de aquella experiencia se repetían como si fuese pesadilla. “Estaba profundamente avergonzado y con mi autoestima por los suelos por haber desperdiciado esos años de mi vida tratando de buscar respuestas donde no las había. Era un joven que ya había alcanzado la mayoría de edad y todavía estudiaba. Pero sería en esas circunstancias, cuando cursaba ya de mayor el último año de la preparatoria, que Dios me hablaría de una forma especial”.

El profesor de matemáticas
El Instituto Tlaquepaque, fundado por las religiosas franciscanas de Nuestra Señora del Refugio en Guadalajara, fue el escenario donde Joel viviría los momentos más determinantes en su errática odisea espiritual y de paso superaría obsesiones, depresión y dependencias al ocultismo.

“Había un profesor de matemáticas que era una persona entregada a Cristo. Predicaba en plena sala y hablaba de las maravillas que había obrado el Señor en su vida y familia, nunca me enteré si era católico pero definitivamente en él obraba el Espíritu Santo”.

Aquella felicidad y paz que irradiaba el maestro de matemáticas eran algo que Joel anhelaba para sí mismo… “Un día nuestro profesor nos llevó junto a mis compañeros a un restaurante en el que nos dio una cátedra sobre valores que nos dejó impresionados a todos. Me sentí tan identificado con lo que él decía que decidí imitarlo, seguir sus consejos de vida. No estaba seguro de seguir a Cristo totalmente en ese momento, pero decidí imitar a mi profesor, fue solo el primero paso hacia una vida en Cristo”. 


Biblia y confesión, la mejor medicina
Su paso siguiente, dice fue comenzar a leer la Biblia. “Leí varios textos que me llamaron mucho la atención. Sobre todo el de Juan 20,21-23, donde Jesús da el poder de perdonar los pecados de los hombres a sus discípulos… Al ir investigando, me di cuenta que sólo la Iglesia Católica realiza esto tal y como lo dice el evangelio”.

A Joel le importaba no volver a equivocarse. Es por eso que inició un camino de acompañamiento y un profundo examen de conciencia que le permitió enmendar a tiempo sus errores. “Después de diez años de no hacerlo, volví a confesarme y por fin sentí un peso menos de encima. Sentí que la deuda fue saldada y mi cuenta quedó en ceros”.

Vacuna de Fe: para ayudar a otros
Han pasado más de 12 años y hoy Joel lidera un proyecto que intenta aclarar dudas a los navegantes de Internet sobre la doctrina católica llamado Vacuna de Fe (www.vacunadefe.com), que ha sido precisamente la fuente principal para este artículo. La depresión se desvaneció y es hoy sólo un registro de su historia para advertir de los riesgos de las prácticas como el Tarot y otras del ocultismo.

“En nuestro ministerio –comenta- aprendimos a ver el sectarismo, el ocultismo, el relativismo y las desviaciones de la fe como las causas principales por las que se divide la persona, las familias y comunidades enteras”. Su vida es un claro testimonio de ello.



15 ene. 2014

El satanismo, fenómeno en ascenso


Exorcista Carlos Mancuso

A cuarenta años del estreno de la primera versión de la película El Exorcista (1973) y en plena era de Internet, teléfonos móviles inteligentes y sondas que exploran zonas hasta ahora inexploradas del espacio, hablar del Diablo no pasa de moda. Al menos eso se desprende de la fuerte convocatoria que tuvo una charla ofrecida por el sacerdote exorcista de La Plata (Argentina) Carlos Mancuso en el Pasaje Dardo Rocha en el marco de la Feria del Libro Católico de La Plata, en su XV edición, que terminará el próximo 10 de noviembre. Según relata el medio Quilmes Presente, con la sala llena, el sacerdote platense -el más reconocido exorcista de la Argentina y autor del libro Mano a Mano con el Diablo (Random House Mondadori, 2012) contó sus vivencias como exorcista, advirtió acerca del crecimiento de la actividad de las sectas satánicas en el mundo y en Argentina y hasta dio instrucciones de cómo actuar en el caso de encontrar signos de un maleficio en el frente de un domicilio.
Todo esto sin dejar de recurrir una y otra vez al sentido del humor y salpicando su discurso de relatos de las experiencias que, junto a su grupo de colaboradores, vive cada viernes, día en que se dedican a hacer exorcismos en su ciudad, a un creciente número de personas que llegan pidiéndolos desde distintos puntos del país. “Muchos descreen de estas cosas y van a decir que soy un hombre del siglo XIII”, dijo Mancuso.

Mancuso habló para una audiencia tan nutrida como variada que lo escuchó en silencio, con suma atención, entre los que había miembros del clero y público en general de todas las edades. “El satanismo es sin duda un fenómeno en ascenso y crece el número de sectas satánicas en todo el mundo”, dijo el cura platense antes de aportar algunos datos, tales como que en Estados Unidos se declaran satanistas alrededor de 231 sectas, mientras que en España son más de 6.000 las personas que participan de cultos de este tipo. Y en algunas ciudades de Italia el fenómeno es tan creciente, que en puntos del norte de ese país, como Turín, las autoridades eclesiásticas decidieron nombrar recientemente cuatro nuevos exorcistas ante el crecimiento de la demanda de rituales contra la posesión diabólica.

“La mayor parte de los adeptos a estas sectas son adolescentes”, dijo Mancuso, “que muchas veces se suman a estos grupos por curiosidad o por moda. O bien, como consecuencia del relativismo moral que hoy impera, ingresan en el satanismo como en una especie de juego. Más tarde, contó algunos episodios trágicos (crímenes y secuestros) cometidos por jóvenes en el marco de rituales de este tipo y que tuvieron resonancia en los países en los que ocurrieron.
Mancuso -cuya exposición se titulo “El Auge Mundial del Satanismo”- contó que también en La Plata el grupo que dirige y que se encarga de hacer exorcismos tiene una demanda creciente. Pero indicó que no todas las personas que llegan a consultarlos necesitan ese ritual concebido para expulsar a los demonios, uno de los más antiguos y controvertidos de la Iglesia católica.

“Hay veces que nos llama una señora mayor con la sospecha de que es víctima de un caso de posesión diabólica. Pero eso no sucede jamás. Todos los casos en los que practicamos exorcismos son de personas menores de 60 años, indicó el sacerdote. Mancuso -recién llegado de Colombia, donde dio conferencias sobre el tema en distintos puntos de ese país- destacó que muchos de los exorcismos que practicó se originaron en derivaciones médicas: “los médicos saben distinguir muy bien entre un endemoniado y alguien que tiene un trastorno psiquiátrico”.
También destacó que, si bien no hay rasgos comunes en las personas a las que practicó exorcismos (algunos hablan idiomas que desconocen en el curso del ritual, otros se muestran sumisos, agresivos o mostrando una fuerza inusual a la que se llama “sansonismo”), en todos los casos el ritual es el mismo e incluye la lectura de una oración específica.

El sacerdote platense recordó su primera incursión en el ámbito de los exorcismos (en el año 1984, cuando le tocó presenciar uno) y contó pormenores de los casos más resonantes en los que le tocó actuar, omitiendo revelar la identidad de quienes le consultaron.

“Muchos descreen de estas cosas y van a decir que soy un hombre del siglo XIII”, dijo Mancuso sonriendo en un pasaje de su alocución. Más tarde apuntó contra algunos ritos oscurantistas vigentes, afirmando que “el 99% de la gente que nos consulta” participa de ese tipo de ritos. Y dio consejos para quienes encuentren en la puerta de su casa signos de haber sido víctimas de un maleficio, tales como “pilitas de arroz o de tierra en el umbral del domicilio: si los ven no lo toquen y recen antes de sacarlos de donde están”.

En una reciente entrevista en el diario El Tiempo, con motivo de su visita citada a Colombia, el padre Mancuso alertó a “la gente que se acerca demasiado a las cosas malignas que el demonio va sembrando en el mundo. No hay que practicar magia, ni espiritismo, ni el tarot, no consultar adivinas ni curanderos. Eso le abre puertas al diablo.

12 ene. 2014

Restos del mal

 "Conozco un ex-satanista que había participado en las redes de robos de niños después de su pacto y no diré más acerca de sus actividades. Tras numerosos exorcismos y después de 12 años de intensa vida cristiana, me hacía sin embargo esta terrible confidencia:

“Sabes, cuando veo sobre una pared la foto de un recién nacido, siento que me invade una ola de odio. ¡Sí, aún hoy en día! Me es preciso dejar pasar cierto tiempo para rechazarla y acoger en mí el amor de Dios por la vida, por los niños”.




(Sor Emmanuele Maillard, monja de la comunidad de las Bienaventuranzas de Medjugorje)





 Aunque este pots lo he titulado restos del mal, mas bien es que el mal en sí, tienta todo lo que puede, prueba, pero nada mas.

Todos sabemos que no puede obligar a hacer nada que no queramos hacer, pero cuando una persona es liberada, lo es totalmente y para siempre.

Eso si, si sucede  que la persona conscientemente volviese a pecar gravemente, entonces obtendría una posesión peor que la anterior.

Mateo 12, 43-45


43 Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo,
44 piensa: «Volveré a mi casa, de donde salí». Cuando llega, la encuentra vacía, barrida y ordenada.
45 Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; vienen y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio.

La buena vida cristiana, y el uso frecuente de los sacramentos protejen totalmente contra el mal.

9 ene. 2014

El demonio, odia a la familia

El demonio odia a la família porque es imagen de la Santísima Trinidad.


Un sacerdote estadounidense que actualmente se está formando como exorcista en la diócesis de Roma (Italia), aseguró que el diablo y los demonios en general odian a la familia porque ésta es “una imagen de la Santísima Trinidad”.

En entrevista, el presbítero, que prefirió mantenerse en el anonimato, señaló que entre los factores comunes que encuentra en las personas poseídas ve gente con “profundas heridas en sus vidas y sobre todo, en su familia”.

El sacerdote indicó que el demonio fácilmente accede a familias donde “los padres han tomado elecciones realmente malas”, y al obrar así “han invitado a influencias malignas al interior de su hogar”.

Las malas acciones que atraen al demonio a los hogares son “la infidelidad marital, el aborto, hacer cosas que rompen la familia”, señaló.

El presbítero admitió que nunca pensó en dedicarse al exorcismo, pero un inesperado suceso en una de sus primeras Misas tras su ordenación, hace 15 años, marcó el inicio de su acercamiento a esta labor sacerdotal.

“En el momento de la consagración de la sangre preciosa, le pedí al Señor que derrame su sangre sobre la juventud y ayude a todos los hombres jóvenes que podrían tener vocación al sacerdocio”, recordó.

La reacción instantánea de un joven de 13 años sorprendió al joven sacerdote. “Él cayó de espaldas y comenzó a gruñir. Yo pensé ‘¡no estaba esperando esto!’”.

Muchos años después, él es parte de una nueva generación de exorcistas en formación en Estados Unidos, luego que de los obispos del país decidieran, en noviembre de 2010, incrementar el número de exorcistas.

A pesar de que la ley canónica estipula que cada diócesis debería contar con un exorcista, se estima que no superarían los 50 sacerdotes dedicados a esta labor en Estados Unidos.

El sacerdote, que es del noreste de Estados Unidos, explicó que “nos hemos organizado para asegurarnos de que quienes más necesitan ayuda la obtengan”.

Durante su estancia en Roma, donde fue enviado por su obispo para aprender del trabajo de seis exorcistas oficiales de esa diócesis, el sacerdote está “involucrado” en alrededor de tres exorcismos al día.

“No hay dos casos parecidos. Ese ha sido un real aprendizaje para mí. El rito del exorcismo no es una fórmula mágica”, dijo.

El sacerdote señaló que “no es el demonio o el exorcista quien está al centro de esto, sino una persona que está sufriendo mucho y que necesita de certera liberación a través de Cristo”.

El presbítero explicó que, en cuanto a la correcta terminología, “demonio viene del griego, diablo del latín, cualquiera de esos nombres está bien”. Con lo que se combate, explicó, “son ángeles caídos que fueron creados buenos”.

Los primeros Padres de la Iglesia entre ellos San Jerónimo y San Agustín, especularon que estos ángeles se rebelaron “a causa de que les fue revelado el plan de Dios de la encarnación” y su “repulsión a la idea de que Dios, que es espíritu puro e infinito, deba hacerse hombre”.

Por esta razón, el sacerdote indicó que los demonios tienen una “fascinación con lo físico” y “hacer sufrir a las personas”.

“Una vez que el rito inicia, normalmente (el demonio) se comienza a manifestar en la persona, que sufre de diferentes maneras, con violencia, cambios en el rostro, cambio de la voz, es diferente”, dijo, recordando recientes exorcismos.

El sacerdote aseguró que el demonio “sólo quiere intimidar, pero básicamente hay que ignorarlo y decir ‘oye, yo soy el que da las órdenes aquí, amigo’”.

La inteligencia angélica del demonio, también implica que ellos saben que Dios sólo permite sus actividades diabólicas para llevar la salvación a personas a través de un “sufrimiento expiatorio”.

“Estas personas sufrientes se están volviendo santos al ofrecer sus sacrificios”, que Dios entonces recibe y “bendice a gran parte de la Iglesia en todo el mundo”.


El sacerdote afirmó que “cuando le recuerdas eso al diablo, se pone furioso”, porque sabe que está perdiendo, y por lo tanto “quiere conseguir lo que pueda, mientras pueda. Si no puede ganar las almas de estas personas, quiere al menos hacer sus vidas miserables”.

El presbítero estadounidense indicó que cuando habla con el demonio le hace “una serie de preguntas: ‘¿cuál es tu nombre?’, ya que cuando usas su nombre en una orden, eso lo debilita”. Una vez que el demonio dice su nombre, el exorcista le ordena “salir”, y también le podría preguntar “cómo entró y cuándo va a salir”.

“(Al responder a) eso último es como si ellos hubieran sido entrenados para decir lo mismo, ‘nunca me voy a ir’, pero eventualmente lo harán”.

La clave es limitar el diálogo, dijo el aprendiz de exorcista. “No quieres hacerle preguntas sólo por curiosidad, eso no es saludable”, subrayó.

También es posible “decir cosas para humillar al demonio”, tales como invocar la presencia de santos, ángeles guardianes y, la más “temida” de todas, de la Virgen Maria. Es entonces que “puedes realmente ver un cambio en el comportamiento del demonio”.

El final viene a menudo cuando el diablo empieza a mostrar arranques de ira y violencia, cuando “es común que eche espuma por la boca”.

En caso de que se haya roto una maldición, la persona “comenzará a vomitar objetos que fueron usados en la maldición. El vómito cambia a verde, luego a rojo, y otra vez verde”.

Entonces, el exorcista sabe que “estoy tocando fondo, que esto está siendo realmente eficaz y esas son buenas señales. No es algo placentero de ver, pero tú sabes que ‘estoy siendo efectivo aquí’’.

6 ene. 2014

Una liberación con el sacerdote Ghislain Roy

Relato de una posesión demoníaca y liberación.


 Sacerdote canadiense Ghislain Roy


Angélica tiene 24 años y aún vive con sus padres en la ciudad chilena de Quilpué. Nada en su vida hacía presagiar que padecería la directa agresión del Demonio y menos que -cosa rara en estos casos- estaría consciente en todo momento de las manifestaciones de esa presencia maligna, especialmente durante los momentos en que se oró por su liberación.
La razón del por qué padecía esta posesión demoníaca aún no la entiende… Sabe que por ignorancia pudo haberse visto expuesta. Cuenta que siendo adolescente y por decisión de su madre, juntas visitaron a un pseudo sanador quien practicaba la curación a distancia. Nada más recuerda de aquella experiencia.
Mayor conciencia de posibles factores de riesgo atribuye a que siempre fue una “católica tibia”. Se había construido un concepto de Dios y relación con él, señala, a la medida del mínimo esfuerzo de crecimiento en la fe. Pero en ello sentía que nada malo había… la mayoría de las chicas y varones de su edad hacían lo mismo.

El don de la salud que no consideró ni agradeció
Al finalizar el 2012, cuando estaba próxima a viajar al sur de Chile por tres meses para preparar su tesis de título, que la consolidaría como profesional, los dolores provocados por una hernia discal de columna se acentuaron. Ya la habían operado en el 2009 pero con poco éxito, y el Neurocirujano Patricio Yokota no dudó en cursar la orden para una segunda operación.
Viéndola amargada por ese diagnóstico, un matrimonio amigo de sus padres les sugirió acudir a un retiro de la Renovación Carismática Católica que predicaba el psiquiatra argentino Marcelo Dezzi, para que él rezare a Dios pidiendo por su sanación. Angélica pensó que era un poco descabellada la idea. No tenía fe en que sirviera de algo…
“Pero me insistieron tanto que fui. No sentí nada, ninguna mejoría, cuando me rezaron. Luego de eso partí al sur de Chile para hacer mi tesis. Estuve ahí casi cuatro meses y sin haber hecho nada poco a poco los dolores comenzaron a cambiar… disminuían pudiendo hacer movimientos y actividades físicas que antes no me era posible”.
A fines del mes de Mayo luego de explotar por nada en acalorada discusión con una amiga, fue consciente por primera vez que algo no andaba bien. Todo la irritaba a un grado extremo. Por ello la invitación de un matrimonio amigo de su familia para acudir al retiro de un sacerdote canadiense llamado Ghislain Roy que visitaba Chile, la enfrentó como una posibilidad de tomarse un par de días para revisar su vida. Allí re-encontró al psiquiatra y predicador argentino Marcelo Dezzi y la frase que este le dijo sobre sus dudas respecto de que Dios pudiere haberle sanado fue lo más significativo para ella de aquél fin de semana: «¿Por qué dudas de Dios si ya Él te ha sanado?», fue el categórico mensaje.
 “Al regresar a mi hogar y acudir a la consulta del Dr.Yokota, el médico me evaluó y para mi sorpresa el examen de Resonancia Nuclear Magnética determinó que ya no era necesario que me operase”. Angélica cuenta que a pesar de esta significativa señal su vínculo con Dios continuaba siendo frágil en la oración, en sus certezas de fe y no era tampoco asidua a los sacramentos.

El Demonio muestra su rostro
En agosto de 2013, recuerda, comenzó a vivir lo que sería la peor pesadilla de su vida. Al comienzo ni ella ni sus padres comprendían qué le ocurría. Pero lo peor era que en distintos momentos del día -estando totalmente consciente de lo que ocurría- un ‘algo que sentía maligno’ se manifestaba repentinamente llenándola de rabia, llanto, una voz que no era propia profiriendo palabras que no deseaba decir, atrapando su cuerpo en contorsiones inimaginables para la anatomía de cualesquier ser humano…
Sus padres acudieron entonces al matrimonio amigo, buenos samaritanos, que en el pasado les había aconsejado sobre la salud de la joven. Y oraron por ella, pero las “manifestaciones” se sucedían con fuerza en aquellos momentos. Cualesquier palabra sagrada que escuchara u objeto sagrado que se acercase a ella, desataba la furia incontenible de aquello que la poseía, recuerda. Angélica desesperaba, pues para su pesar –dice- en aquellos momentos siempre era consciente de lo que ocurría con ella como si fuere una observadora que estuviera presa e imposibilitada de hacer o decir nada. Ni ella ni sus padres lograban comprender a qué se enfrentaban.
Sería necesario que ella participase en la lucha, retornando a la vida sacramental y de oración, para poder ser liberada.
La batalla final

La batalla final “con el demonio que la poseía” -testimonia-, ocurrió en el transcurso de tres días de retiro (1 al 3 de noviembre de 2013), segunda visita del sacerdote Ghislain Roy a Chile. El relato de lo que vivió nos lo cuenta en sus propias palabras
“Cuando iba el viernes primero de noviembre hacia el lugar de retiro estaba muy inquieta. En mi mente los pensamientos se sucedían: «¿Podrán sacarme inmediatamente lo que tengo?», pensaba primero y luego dudaba de que fuere a salir en el retiro. Pero en el fondo de mi ser quería que saliera… ¡que me dejara estar en paz y poder seguir de mejor forma el camino a Dios!
Al comenzar la misa con que iniciaba el retiro y luego cuando estábamos en Adoración Eucarística empezó a manifestarse. Le podía sentir en mí. Yo no paraba de llorar porque no tenía paz en mi alma. Vinieron los laicos servidores que apoyaban a Padre Ghislain, y porque al parecer así estaba planificado, me llevaron a una salita lateral donde comenzaron a rezar oraciones de liberación. Las manifestaciones de los bichos (demonios) que tenía en mí se acentuaron. Cuando terminaron de rezar para liberarme, yo podía sentir que aún estaban en mí. Pero igual me daba ánimos y mentalmente me repetía «¡Va a salir, tienen que irse, sigamos adelante!»
No sé cómo viven otras personas las liberaciones. Pero yo sentí todo ese fin de semana. Estuve consciente de cada manifestación y la mayor parte de todas las liberaciones que fui experimentando.
Nota del administrador; normalmente, mientras se manifiesta el demonio, la persona suele entrar en inconsciencia, pero hay casos que Dios permíte que la persona viva todo lo que sucede en las sesiones de liberación. Cuando esto sucede, suele ser porque esta persona obtiene dones carismáticos de discernimiento y que pueden ayudar a los exorcistas acompañandoles en las sesiones de liberación y exorcismo.
Luego regresé a la capilla y esperé mi turno para que padre Ghislain me rezara y bendijera. Cuando me senté en el lugar, él se acercó… y dijo que aún necesitaba más oración.
Volvieron a rezarme en la salita contigua y las manifestaciones fueron tan intensas agotando mi cuerpo que estuve largo rato tendida en el suelo. Cuando terminó el proceso y me sentí con fuerzas para moverme me fui ante el Santísimo. Jamás en mi vida había experimentado la presencia viva de Jesús. Supe, ¡sentí que Jesús está vivo!, porque para mayor gracia, mientras miraba al Santísimo, orándole, suplicando, pude ver el rostro de Jesús. Mi agotamiento se desvaneció y aún sabiendo que tenía demonios dentro, ese regalo de su rostro me dio fortaleza para seguir. Pasaban ya las dos y treinta de la madrugada. Salí de la capilla, me tomé un té y –con un hambre espiritual por Cristo inaudita en mí- regresé y estuve contemplando al Señor Sacramentado hasta las cuatro de la madrugada, hora en que me fui a dormir.
Al día siguiente (sábado), el demonio seguía aún en mí y a más lo sentía, trataba de poner mi mente en Dios diciéndole ¡que se haga tu voluntad, que sea ahora mi liberación y si no después! Pero al mismo tiempo que yo le hablaba a Dios, las dudas hablaban en mi mente, me atormentaban.
Reaccioné, tomé el librito guía “Para liberarse y sanar” y como padre Ghislain es el autor, me fui a pedirle un autógrafo. Cuando estuve ante él mi malestar interior se hizo patente y entre sollozos le extendí el libro pidiéndole una dedicatoria mientras le decía que yo sentía que el demonio no había salido aún. Bueno, el padre sólo habla francés así es que la traductora me leyó lo que estaba escrito que lo interpreté como un mensaje de Jesús… «Confía, la liberación ha empezado, vuélvete hacia Mí con confianza, te bendigo», decía en la contratapa del libro.
Iniciaron las actividades de aquél día y llegó un momento culmen para mí. Todos estábamos adorando en la capilla y el padre avanzaba con el Santísimo imponiéndolo sobre las cabezas de las personas; la mayoría caían en lo que se conoce como descanso espiritual. Cuando llegó hasta mí, al momento de la imposición pude sentir cómo parte de esa presencia maligna salía de mí, pero al poco rato nuevamente pude percibir su presencia indeseable, aunque menos fuerte.
Me fui frente al Santísimo (que el padre había retornado al altar) para rezar y al contemplarle, como si todo se aquietara, Jesús desde la custodia me invitaba. Era irresistible, yo quería estar cerca, a sus pies en el altar.  Pero cuando sentí esto, un pensamiento funesto comenzó a repetirse en mi mente… diciendo que era irrespetuoso ir porque el lugar estaba siempre ocupado con personas que acudían hasta los pies del Santísimo a orar una vez que el padre Ghislain les había rezado. Era una lucha entre mi sed por ir y el pensamiento que me retenía haciéndome creer que no se debía hacer. Justo en ese momento, vi que alguien a quien el padre no le había rezado, fue hasta los pies del altar. Salí yo también, como impulsada por una fuerza ajena… Puse mis manos en el Santísimo y lloré, pero no como en las manifestaciones que expresaban la convulsión del espíritu maligno atormentando mi alma. Esta vez era un llanto sereno, de descanso. Calmada sentía cómo, tan sólo tocando el Santísimo, el Señor me iba regalando sus bendiciones y fuerza.
Luego el padre Ghislain bendijo a todos con el Santísimo y yo sin darme cuenta, por primera vez experimenté un largo descanso de mi alma y mi cuerpo, todo mi ser reposó en paz. Cuando me incorporé sentí un leve estremecimiento, y me dije «¿qué será?» Por un instante temí que fuera un nuevo ataque del Demonio, pero no. Percibía como si ráfagas de viento me impactaran, suaves, pero firmes y me dije… «es el Espíritu Santo». Entré en un estado como de sopor y los ayudantes de padre Ghislain me rodearon y comenzaron a rezar por mi liberación… yo rezaba con ellos, en especial con intensidad el Ave María en latín y luego me llevaron con padre Ghislain quien comenzó a rezar, mediando por mi liberación…
El poder de Dios emanaba y tuve la imagen de espíritus malignos siendo desplazados a los pies de la cruz de Cristo por la imprecación del sacerdote cuya voz se me confundía como si fuere la del mismo Señor Jesús. De pronto mi cuerpo se fue como arrodillando hasta los pies de Padre Ghislain y ahí, ¡pude sentirlo! salió un demonio de mí.
Después de eso, estaba con mucha paz y de repente sentí un movimiento fuerte y me volví a preguntar «seré yo o no», porque uno comienza a sugestionarse y me preguntaba si era yo quien se movía o si era otro demonio que estando aún en mí movía a su antojo mi cuerpo. Olvidé mis dudas, miré al Santísimo y supe que debía ir en ese instante a sus pies. Mientras me incorporaba, como si ya supiera lo que venía, escuché la voz de un servidor de padre Ghislain que me dijo «¡vamos, falta poco!»
Al llegar a los pies del altar, me puse en cruz y no recuerdo mucho lo que pasó. Sé que en un momento, posé mis manos en el Santísimo y a la par que la dulce fuerza del Señor me llenaba iban saliendo de mí los restos de mal y demonios que quedaban. Luego sólo hubo paz, finalmente estaba liberada”.

Post anterior del sacerdote canadiense Ghislain Roy; clique aquí.

3 ene. 2014

2013, año de muchas posesiones


Monseñor Carlos Alberto Mancuso

La preocupación del Papa Francisco por el diablo ha quedado patente desde el inicio de su Pontificado. Para Bergoglio, no es un mito, no es una metáfora, sino que es una persona, un protagonista de la Historia. Desde que sucediera a Benedicto XVI la presencia del demonio en sus discursos ha sido habitual y lo ha mencionado en, al menos 11 ocasiones.

Carlos Alberto Mancuso es exorcista, y trabaja en exclusiva para la Iglesia en Argentina. Según explicó al diario "La Stampa", "No me sorprendió escuchar al Papa hablar del diablo. Pablo VI ya lo mencionó de forma explícita, Juan Pablo II realizó exorcismos y Benedicto XVI asistió a congresos de especialistas sobre demonología. Todos ellos reconocieron que el papel del diablo en la historia es real como el antagonista de Cristo".

Encargos del Papa Francisco
A sus 80 años, Mancuso lleva 30 expulsando demonios en nombre de la Iglesia, muchos de ellos por encargo del Papa Francisco. "Como no tenía exorcistas en Buenos Aires y recurrió a mí en varias ocasiones. Otras veces, me llamaron familiares del arzobispo de Buenos Aires para que viera a su hijo o su hija, porque tenían comportamientos extraños. Ellos llegaban a mí con un rosario que les había entregado Bergoglio después de orar por ellos".


El exorcista Mancuso recuerda el caso de una muchacha que le abofeteó. "Era una niña buena, pero estaba muy desmejorada. Fue a ver al cardenal Bergoglio , que le dio un rosario con el que vino a verme. Estábamos en la capilla y empecé a rezar. La chica, que estaba con su madre, dio un paso atrás, se giró y me abofeteó violentamente. Me rompió las gafas".

La mayoría llegan del psiquiatra
Mancuso acude cada viernes de 17 a 20, puntual como un empleado del banco, a la casa de avenida 60 entre el 27 y 28 de La Plata, a una hora de Buenos Aires.

Allí recibe a todos los que acuden a verle, para escucharlos, para interrogarlos con astucia para discernir si se trata de un trastorno psicológico o de algo más que pueda indicar la presencia del diablo. La gran mayoría llegan desde la consulta de un psiquiatra y se les hace un segundo análisis.

"Cada semana llegan de 25 a 30 personas, de las que una o dos tienen que volver. En primer lugar rezo una oración. En este punto pueden suceder dos cosas: la persona se queda sentada, mirándome y se marcha a casa; o se tiran al suelo y comienzan a gritar". En este caso, se le realiza un interrogatorio minucioso de "para entender dónde, cuándo y por quién está contaminado".

Cultos malignos
Mancuso utiliza la palabra "contaminada" como si se tratara de la gripe. "No hablo de contaminada en el sentido de contagiosa, pero sí de una personalidad que a menudo se rompe después participar en un acto de culto maligno que la dejó vulnerable a la presencia satánica".

Mancuso, que utiliza un ritual de 1615, confiesa que ha tratado doscientos casos. Más mujeres que hombres y, sobre todo, jóvenes adultos. Ninguno de ellos de menores de 8 años ni mayores de 60".

Es un fenómeno en auge, asegura. "Nunca habían entrado tantas personas por la puerta o me topaba con tantos casos de posesión como este año, en el que ha tratado 60 "infecciones". Todo está documentado en un cuaderno, con fechas, nombres, circunstancias y resultado del tratamiento.

No le asusta
Los encuentros cercanos con el diablo no le asustan. "No tengo miedo, creemos que Dios da a cada uno las cualidades necesarias para liberar su propia obra".

Su habilidad y experiencia le ha servido para poder realizar exorcismos de todo tipo, hasta un caso que realizó por teléfono.

"Entendí que la persona que estaba al otro lado de la línea estaba poseída. Era una médico argentina que había vivido en España. Le dije que llamara a un sacerdote. Lo hizo y vinieron a verme para repetir la fórmula del exorcismo. Y tuvo éxito".