29 sept. 2013

Oración de liberación para laicos


Estatua de San Miguel arcangel en el vaticano


Contra el Poder de las Tinieblas




Súplicas que pueden ser utilizadas privadamente por los fieles en la lucha contra el poder de las tinieblas 



Ritual Romano de exorcismos y otras súplicas, Apéndice II
Versión castellana de la edición típica, 2005.


Oraciones

1. Señor Dios, apiádate de mi, siervo tuyo,
que, a causa de muchas insidias,
me he vuelto como un objeto perdido;
sálvame de la mano de mis enemigos
y ven a buscarme si estoy perdido,
acógeme cuando me encuentres,
y no me abandones,
así podré agradarte por siempre,
porque se que me has redimido con tu fuerza.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

2. Dios todopoderoso,
que das cobijo a los afligidos en tu casa
y conduces a los cautivos a la prosperidad,
mira mi aflicción
y ven en mi auxilio;
derrota al enemigo malvado,
para que, una vez vencida la acción del adversario,
la libertad me conduzca a la paz,
de modo que restablecido en la piedad serena,
proclame que eres admirable
Tú que diste fuerza a tu pueblo.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen

3. Oh Dios, creador y defensor del genero humano,
que formaste al hombre a tu imagen
y lo recreaste mas admirablemente
con la gracia del Bautismo,
dirige tu mirada sobre mi, siervo tuyo,
y se propicio a mis súplicas.
Te pido que nazca en mi Corazón
el esplendor de tu gloria
para que, eliminado plenamente todo temor,
pueda alabarte
con animo y espíritu sereno,
junto a mis hermanos en tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen

4. Oh Dios, origen de toda misericordia
y de toda bondad,
que quisiste que tu Hijo
sufriera por nosotros el suplicio de la cruz
para librarnos del poder del enemigo;
mira propicio mi humillación y dolor,
y concédeme,
pues me renovaste en la fuente bautismal,
que, habiendo vencido el ataque del Maligno,
me colme la gracia de tu bendición.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen

5. Oh Dios, que por la gracia de la adopción,
quisiste que yo fuera hijo de la luz,
te pido que me concedas
no verme envuelto en las tinieblas de los demonios
sino que pueda por siempre permanecer plenamente
en el esplendor de la libertad recibida de ti.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen



Invocaciones a la Trinidad


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Sólo a Dios honor y gloria.

Bendigamos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
sea alabado y ensalzado por los siglos de los siglos.

Te invocamos, te alabamos, te adoramos,
oh santa Trinidad.
Esperanza nuestra, salvación nuestra, honor nuestro,
oh santa Trinidad.
Líbrame, sálvame, vivifícame,
oh santa Trinidad.

Santo, santo, santo es el Señor, Dios todopoderoso,
el que era, el que es y el que vendrá.

A ti el honor y la fuerza, oh santa Trinidad,
a ti la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

A ti la alabanza, a ti la gloria, a ti la acción de gracias
por los siglos de los siglos, oh santa Trinidad.

Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal,
ten piedad de mí.



Invocaciones a Nuestro Señor Jesucristo


Jesús, Hijo de Dios vivo, ten piedad de mí
Jesús, imagen del Padre, ten piedad de mí
Jesús, Sabiduría eterna, ten piedad de mí
Jesús, resplandor de la luz eterna, ten piedad de mí
Jesús, Palabra de vida, ten piedad de mí
Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de mí
Jesús, Dios y hombre, ten piedad de mí
Jesús, Sumo Sacerdote, ten piedad de mí
Jesús, heraldo del reino de Dios, ten piedad de mí
Jesús, camino, verdad y vida, ten piedad de mí
Jesús, pan de vida, ten piedad de mí
Jesús, vid verdadera, ten piedad de mí
Jesús, hermano de los pobres, ten piedad de mí
Jesús, amigo de los pecadores, ten piedad de mí
Jesús, médico del alma y del cuerpo, ten piedad de mí
Jesús, salvación de los oprimidos, ten piedad de mí
Jesús, descanso de los abandonados, ten piedad de mí
Tú que viniste a este mundo, ten piedad de mí
Tú que libraste a los oprimidos
por el diablo, ten piedad de mí
Tú que estuviste colgado en la cruz, ten piedad de mí
Tú que aceptaste la muerte
por nosotros, ten piedad de mí
Tú que yaciste en el sepulcro, ten piedad de mí
Tú que descendiste a los infiernos, ten piedad de mí
Tú que resucitaste
de entre los muertos, ten piedad de mí
Tú que subiste a los cielos, ten piedad de mí
Tú que enviaste el Espíritu Santo
sobre los Apóstoles, ten piedad de mí
Tú que te sientas
a la derecha del Padre, ten piedad de mí
Tú que vendrás a juzgar
a vivos y muertos, ten piedad de mí b)

Por tu encarnación Líbrame, Señor.
Por tu nacimiento, Líbrame, Señor.
Por tu bautismo y santo ayuno, Líbrame, Señor.
Por tu pasión y cruz, Líbrame, Señor.
Por tu muerte y sepultura, Líbrame, Señor.
Por tu santa resurrección, Líbrame, Señor.
Por tu admirable ascensión, Líbrame, Señor.
Por el envío del Espíritu Santo, Líbrame, Señor.
Por tu gloriosa venida, Líbrame, Señor.
 
Otras invocaciones al Señor

Cuando se nombra la cruz, puede el fiel oportunamente hacer la señal de la cruz .
 
Sálvame, Cristo Salvador, por la fuerza de la Cruz :
tú que salvaste a Pedro en el mar, te
n piedad de mí.
Por la señal de la santa Cruz ,
de nuestro enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

Por tu Cruz, 
sálvanos, oh Cristo Redentor,
tú que muriendo destruiste nuestra muerte
y resucitando restauraste la vida.

Tu Cruz
adoramos, Señor,
tu gloriosa pasión contemplamos:
ten misericordia de nosotros,
Tú que padeciste por nosotros.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque con tu Cruz
has redimido al mundo.
 


Invocaciones a Santa María Virgen


Bajo tu protección nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Dígnate aceptar mis alabanzas, oh Virgen santa;
hazme fuerte contra tus enemigos.

Madre mía, confianza mía.

María, Virgen Madre de Dios, ruega a Jesús por mí.

Dignísima Reina del mundo,
Virgen perpetua María,
intercede por nuestra paz y salvación,
tú que engendraste a Cristo Señor, Salvador de todos.

María, Madre de gracia,
Madre de misericordia,
defiéndenos del enemigo,
y ampáranos en la hora de la muerte.

Socórreme, oh piadosísima Virgen María,
en todas mis tribulaciones,
angustias y necesidades,
alcánzame de tu Hijo querido
la liberación de todos los males
y de los peligros de alma y cuerpo.

Acuérdate, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir,
que ni uno solo de cuantos han acudido a tu protección
e implorado tu socorro,
haya sido desamparado por ti.
Yo pecador, animado con esta confianza,
acudo a ti, oh Madre, Virgen de las Vírgenes;
a ti vengo,
ante ti me presento con dolor.

No desprecies, Madre del Verbo, mis súplicas,
antes bien inclina a ellas tus oídos
y dígnate atenderlas favorablemente.


Invocación a san Miguel Arcángel

Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha;
sé nuestro amparo contra la maldad
y las asechanzas del demonio.
Pedimos suplicantes
que Dios lo mantenga bajo su imperio;
y tú, Príncipe de la milicia celestial,
arroja con el poder divino, en el infierno
a Satanás y los otros espíritus malignos,
que andan por el mundo
tratando de perder las almas. Amén.

Letanías


Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros / por mí.
San Miguel, ruega por nosotros / por mí.
San Gabriel, ruega por nosotros / por- mí.
San Rafael, ruega por nosotros / por mí.
Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros / por mí.
San Juan Bautista, ruega por nosotros / por mí.
San José, ruega por nosotros / por mí.
San Pedro, ruega por nosotros / por mí.
San Pablo, ruega por nosotros / por mí.
San Juan, ruega por nosotros / por mí.
Todos los santos Apóstoles, rogad por nosotros / por mí.
Santa María Magdalena, ruega por nosotros / por mí.



(Pueden añadirse los nombres de otros Santos y Beatos)


De todo mal, Líbranos / me, Señor.
De todo pecado, Líbranos / me, Señor.
De las insidias del diablo, Líbranos / me, Señor.
De la muerte eterna, Líbranos / me, Señor.
Cristo, óyenos / me.
Cristo, escúchanos / me.


26 sept. 2013

Laicos que ayudan en los exorcismos

Exorcista Jefe del vaticano Gabrielle Nanni

Asistió a un congreso de exorcistas en Méjico, específicamente dirigido a laicos y según sus organizadores es el primero de su índole en el mundo. Quien debe liderar la expulsión del diablo es un exorcista oficial, es decir, alguien que ha sido nombrado por un obispo. Pero los laicos tienen la función de “acompañar al sacerdote en la oración”. “En este curso, se les dieron elementos sobre cómo hacer los grupos de oración de sanación y liberación, sobre qué deben hacer y no hacer, sobre cual es el perfil que debe tener el grupo para ayudar al sacerdote”, dijo.

Por mi parte, yo, el administrador, añado, que los exorcistas, realízan oraciones imprecativas, esto es, dando órdenes a los demonios, normalmente usando el ritual de exorcismos, y habiendo sido autorizados por su obispo.

Los laicos, que luchen contra el demonio, si no hay sacerdote, y en caso de necesidad, realízan oraciones deprecativas esto es, piden a la misericordia de Dios.

El sacerdote diría; en el nombre de Jesús te ordeno... que salgas de este cuerpo...

El laico diría (por ejemplo) pedimos a la misericordia de Jesús... que libere del demonio a esta persona...

Yo, recomiendo, la obediencia de los laicos, dentro del orden, también, como los sacerdotes.

Al efecto, añado el siguiente video;




Marcos 16,17

Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;

En el orden de la iglesia, esto corresponde a los sacerdotes. Si bien la interpretación de este texto puede dar pié a varias opiniones, Fortea y yo, nos quedamos en el orden.

 Jesús por la FE otorga.

En cualquier caso, sean oraciones imprecativas  realizadas por el sacerdote u oraciones deprecativas  por el laico , es Jesús quien sana.

Había una cuestión que se me olvidaba... SI los laicos, solo en una circunstancia pueden dirigirse al demonio dándole órdenes, es cuando la misma persona afectada por el mal, se dirije al mal, diciendo; por mi santo bautismo, alejate de mi demonio, te lo ordeno por mi bautismo y fe catolica... también se pueden comentar otros sacramentos que disponga la persona, la confirmacion, el matrimonio...

A este tipo de órdenes se les llama MANDATUM.

21 sept. 2013

Reiki + Brujeria = intentos de suicidio

Del reiki a la brujeria, y al intento de suicidio; cuando aceptó a Dios, su vida se reorganizó.

Stefan Stergályos

Stefan Esztergályos era un joven que vivió los dos últimos años de tiranía comunista en Checoslovaquia en el servicio millitar, muy a su disgusto, pero acercándose a Dios.

El 17 de noviembre de 1989 empezó la “Revolución de Terciopelo” en Checoslovaquia: cientos de miles de personas salieron a las calles y el gobierno comunista colapsó. El 29 de noviembre, el disidente cristiano Vaclav Havel era elegido presidente para conducir el país hacia las elecciones libres.

Así empezaba una nueva etapa en el país. Stefan se sentía atraído por la fe católica, en la que estaba bautizado pero poco formado. Conoció laicos franciscanos, recién legalizados en el país, como otras terceras órdenes para laicos, y con ellos empezó a orar, leer la Biblia y hablar de Dios. Le atraían por algo que no sabía nombrar, pero hoy sabe lo que era: una fe viva y amor sincero a Jesucristo.

El dinero que aleja de Dios Pero muy pronto Stefan se asentó en la vida adulta como empresario de éxito. “Disfrutaba de mi trabajo, y ganaba dinero. Y con el tiempo, el poder del dinero y el deseo de riqueza y de reconocimiento empezaron a controlarme”, recuerda. Y empezó a distanciarse de Dios y de la vida de oración.

“Un día me di cuenta de que me sentaba en dos sillas, de que tenía dos amos que no se gustaban entre sí”. Sus amigos le señalaban que aún se las daba de cristiano, pero vivía alejado de la fe. Era hipócrita. Desde luego, con su ritmo hedonista, sabía que no le permitirían hacer los votos de laico franciscano en la comunidad.

Había que elegir… y eligió lo fácil: dejar de lado a Dios.

Mística oriental y meditación
Pero el puro materialismo no llenaba su espíritu, y al cabo de un tiempo buscó algo espiritual… ¡que no fuese Dios! Conoció a un hombre que se dedicaba a la mística de religiones orientales, la meditación, con muchas lecturas y practicante de artes marciales.

Stefan conocía poco de su propia fe, de la Biblia y la Iglesia, y el hombre le ofrecía “espiritualidad”, guía, acompañamiento. “Y así cambié al Maestro eterno por uno terrenal e imperfecto”, lamenta hoy.

Con él, profundizó no sólo en la meditación, el orientalismo y las artes marciales, sino en las prácticas de lo oculto, la astrología y el reiki, la supuesta sanación espiritual mediante el manejo de energías y la imposición de manos.

“En vez de rezar, ahora meditaba en soledad, lo que me alejaba de la realidad de la vida. Creé mi propia religión, a mi imagen y semejanza, con lo que me resultase conveniente”, asegura.

Además, ganaba más dinero que nunca, tenía muchos amigos influyentes y se casó –en la iglesia, aparentando ser un buen católico- con una mujer hermosa “a la que aún hoy amo”.

Reiki: una entrada al ocultismo
El reiki era la práctica que más le afectaba, y en la que había profundizado mucho. “Ya era capaz de sanar gente mediante esta práctica. Sentía la energía. Yo estaba convencido de que hacía algo correcto, de que ayudaba a la gente. Hoy sé que esto no es según la voluntad de Dios, y que la forma de obtener esa energía, iniciarse en estas enseñanzas, es ocultismo. Aleja a la gente de Dios y les hace meterse en cosas que no conocen”, advierte Stefan.

Se obsesionó completamente con su “hambre avariciosa de poder y conocimiento”. Gastó mucho dinero en libros de ocultismo y esoterismo.

Aprendiz de brujo... literalmente
Un día, apareció un hombre misterioso en la tienda en la que trabajaba. Le preguntó sobre sus conocimientos y técnicas ocultas. Stefan las comentó. El hombre misterioso las desdeñó: para él, dijo, eran débiles tanteos. “Este hombre era un brujo, que buscaba un aprendiz. Para mí era una oportunidad única, pero titubeé algo. La magia no es un divertimento, es un asunto serio. Él me dio un tiempo para pensarlo”.

Y aprovechando una semana que su esposa estaba en el extranjero en un viaje de trabajo, Stefan acudió a ser iniciado en las enseñanzas del brujo. Y desde ahí, se hundió su vida.

“Esa semana tuve visiones de cosas trascendentes, de criaturas; en mi presencia pasaban efectos extraños: luces que se encendían solas, termómetros que ardían… Y poco después acabé en el pabellón psiquiátrico: las visiones sólo pararon después de tres meses de pabellón cerrado, incontables electroshocks y terapia con medicamentos”.

Dañado y hundido
Este tratamiento dejó a Stefan extremadamente débil y delgado, y con su personalidad dañada. “Era solo un cuerpo: dormía, comía, y fumaba sin parar”.

Después de la segunda hospitalización, su mujer presentó los papeles del divorcio. “En dos meses y 10 minutos de procedimientos perdí a la mujer que antes había querido acompañarme en lo bueno y en lo malo”.

Su trabajo ya no era interesante: nada lo era. Sus amigos le abandonaron. Perdió su dinero. Y aunque sus parientes le habían apoyado, en dos años murió su madre, con la que vivía, que era su sostén en esos años.

“Tenía sueños terribles, sentía que alguien reclamaba mi alma y pedía un precio por las cosas en las que me había metido. Me controlaba una gran incertidumbre y un miedo que no era terrenal”.

Dos veces intentó suicidarse: una con medicinas, otra intentó cortarse las venas. Pero ninguna vez lo consiguió.

Miró a su alrededor. Todos le rehuían. Sólo entre enfermos psiquiátricos encontraba aceptación: gente que estaba tan mal como él.

Y, en cierto momento, se dio cuenta. Necesitaba a Dios, al Creador.

"Y me abandoné en Dios"

“Sólo mi Creador podía ayudarme. Y empecé a confiar en Él. Fue Dios quien me hizo superar mi miedo, mi desconfianza, mi dureza… mediante Su Amor. Me abandoné en Él, y Él me mostró que estaba contento de mi retorno. Si no me hubiera salvado Él, hoy no estaría vivo”.

Recuerda cómo fue la primera vez que Él le "tocó". Stefan acudió a un grupo de oración, “y yo sólo lloraba, y lloraba, y lloraba. Nadie me había amado como Él me dejaba experimentar entonces, y aún hoy. Sólo Él puede amar tanto”.

Llegó una etapa dura pero liberadora: “tomar la decisión cada día, cada mañana, entre vivir con Dios o sin Él”.

Pero sabía que no había nadie más a quien acudir, y nadie mejor. Le entregó su vida “y fue la mejor decisión que tomé jamás”. Y después de tomar esa decisión, las cosas cambiaron.

Quemar miles de euros de ocultismo

Quemó toda la literatura ocultista que tenía, y que valía miles de euros. “No fue fácil, necesité todo un año”, advierte. Stefan quiere dejar claro que quemar el material esotérico era necesario.

“Las personas que se abren a estas enseñanzas y poderes no se dan cuenta de a quién están invitando en sus vidas así. Es un sirviente traicionero y un amo cruel. Al principio crees que tienes poder sobre algo, pero cuando te tiene en su mano y empieza a controlarte, no te libras de él con facilidad. La única solución es acudir al Único que tiene todo el poder en el Cielo, y en la tierra, a Dios”.



Sanación y vida nueva
Con el tiempo su vida se reorganizó. “Muchas cosas se recuperaron, corrigieron y sanaron. Pude perdonar a los que me habían dañado, porque también yo había experimentado el perdón. Volví a encontrar sentido a la vida, nuevos amigos y trabajo. Llevo a otros a que conozcan más a Dios. Pero lo que me hace más feliz es que Dios es mi Señor, realmente presente en mi vida. A quien viva con dudas o desesperación, le animo a que haga como yo: prueba y gusta a Dios, y verás qué bueno es".

Hoy Stefan es fácil de contactar. Tiene un estudio de diseño y fotografía (con hermosas fotos) que se llama ChristianStudio.sk .

Web: www.christianstudio.sk
Facebook: CristianStudio

19 sept. 2013

Testimonio de una mujer posesa por el reiki

Su maestro de reiki, la sometió sexual y psicológicamente; "tienes un ente dentro" le dijo.


El sacerdote barcelonés Enrique Cases, químico y doctor en Teología canónica, ha publicado en la lista de distribución de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (www.fiamc.org) el testimonio de una mujer atrapada en el reiki hasta un nivel en que dependía -incluso sexualmente- de su "maestro", gastaba grandes cantidades de dinero y era maltratada psicológicamente.

"Él mismo me dejó caer que yo tenía un ente dentro y recuerdo cómo le suplicaba yo a Dios, entre lágrimas, que me ayudara, sintiéndome totalmente desvalida y lejos de mi familia", afirma la mujer en su testimonio. El padre Cases nos ha hecho llegar a ReL una versión más completa del testimonio espiritual de esta mujer, una española identificada sólo como N.N. Esta es su historia.

Sin apenas formación cristiana
»Siempre fui una chica inquieta, en busca de un sentido trascendente a mi vida. Mis padres me bautizaron a los siete días de nacer, pero nunca más pisé una Iglesia hasta mi Primera Comunión, a excepción de algunos bautizos y comuniones. Una vez hecha la Primera Comunión, aunque yo era una niña muy sensible, buena y obediente, no volví a la Iglesia, no porque me opusiera, sino porque no fui educada cristianamente y eso que mis padres eran personas muy buenas y tenían su fe…Y sólo acudía, de nuevo, cuando era invitada a alguna boda o bautizo.

Preguntas trascendentes, y vacío
»Siendo ya una adolescente, no paraba de formularme preguntas trascendentales…y recuerdo quedarme a menudo ensimismada mirando al cielo admirando su grandeza y buscando una respuesta del ser que me creó. Los años pasaban y aunque viví algunos momentos bonitos, la verdad es que prácticamente todo el tiempo vivía en un gran sufrimiento…Todo a mi alrededor parecía ir mal: mi familia, mi relación con el novio de entonces, mi trabajo. Me sentía muy sola y no sabía cómo escapar de todo eso…Bueno, sí, se me pasó muchas veces por la cabeza quitarme la vida porque me encontraba en un callejón sin salida; o al menos eso es lo que yo sentía entonces. Vivía sin Dios, me encontraba totalmente perdida y con conductas agresivas por doquier.

Buscando en el tarot y el ocultismo
»Como mi vida era tan vacía y penosa, empecé a coquetear con el Tarot porque pensaba que no era malo e incluso, ilusa de mí, pensaba que quien podía interpretarlo era porque tenía un don de Dios. Y me gustaba consultarlo porque esperaba obtener una respuesta positiva a mi desgraciada vida, esperaba que me anunciara un cambio en mi vida para mejor. Tenía una baraja propia, a veces consultaba a alguna tarotista…Me empezaron a gustar diversas prácticas de ocultismo: numerología, quiromancia, libros de brujitas (la llamada magia blanca, que de blanca no tiene nada) y cosas por el estilo, aunque gracias a Dios nunca profundicé, fue algo meramente superficial.

"El secreto", entrada a la Nueva Era
»Y esto, junto con otras válvulas de escape que fui encontrando, hicieron que cada vez me perdiera más…Y un buen día, un amigo que tengo en Suecia, me hizo llegar por correo un DVD y me dijo que era una sorpresa. Se titulaba “The Secret” (El Secreto). Corría el año 2007 por entonces y este documental, del que se hizo la versión literaria, todavía no se había publicado en España, pero desde el primer momento que lo vi algo hizo “click” en mi interior y comencé a buscar y buscar más videos o libros relacionados con el tema. Para los que no lo conozcan, “El Secreto” trata de los deseos que tenemos, las peticiones para nuestra vida. Podemos pedirlas al Universo y éste, en el momento oportuno, nos las concede. Este es un libro muy conocido en Nueva Era. En fin, fui adentrándome más y más en estos temas y cuando tenía un momento libre lo dedicaba a ver videos o a leer algún libro relacionado con el tema.

»Fui conociendo el budismo, el hinduismo, empecé a creer en la reencarnación, leía libros en los que se narraba cómo la gente estaba acompañada por sus guías espirituales y las experiencias que tenían… Me empezó a interesar la meditación, algo leí sobre yoga, me apunté a un curso de quiromasaje, empecé a interesarme también por las Flores de Bach, las piedras…etc. Mi inquietud espiritual era cada vez mayor. Había encontrado, por fin, algo que me conectara con ese ser superior y poder salir de este mundo tan material, lleno de dolor y amargura y tan falto de esperanza.

Un curso de Reiki

»Un buen día decidí apuntarme a un curso de Reiki que ofrecían en la escuela en la que estudié quiromasaje. Se dividía en varios niveles, cuatro para ser exactos (3 niveles y Maestría). Para los que no conozcan el Reiki, lo venden como una energía llamada universal, una energía de amor que se canaliza a través de la persona iniciada y que le da un poder para sanar a los demás.

"Muy bonito", "buen rollo"
»Hice el primer nivel y, la verdad, fue muy bonito. Me sentía tan relajada y tan bien, y además había tan "buen rollo" entre los compañeros de ese curso de fin de semana. Eso sí, mi dinerito me costó. No lo recuerdo muy bien ahora, pero creo que estaba alrededor de los 100 euros. No me pasó nada en especial después, pero sí recuerdo haber tenido algún sueño bastante raro que me dio hasta miedo.

»Al cabo de un mes hice el 2º nivel. Y en este no noté nada especial. Eso sí, otros 150 euros, por lo menos. Pero como parecía todo tan bonito

»Sin embargo, fueron transcurriendo los meses y yo me sentía cada vez más triste y no sabía por qué. Lo achaqué a que podía estar pasando otro período de depresión, porque ya había tenido otros en mi vida, pero en ese momento la verdad es que las cosas me iban bien. Yo estaba cada vez más triste y ya no me llenaba nada. Tenía ilusiones, pero las veía inalcanzables.

»Y pasaron un par de años en los que seguí leyendo libros y no había tocado el Reiki casi para nada. Hasta que me llegó un email de la escuela donde hice los cursos, anunciando que hacían el tercer nivel. Lo dudé y lo pensé bastante pero al final me decidí a hacerlo. Esta vez el curso costaba unos 200 euros, pero me daba igual, porque yo quería seguir adelante con ello.

Tercer nivel de Reiki: empieza el infierno
»El día antes de mi iniciación empecé a sentir mucha ansiedad y estuve a punto de no ir, pero me pudieron más las ganas de hacerlo y al final me presenté en la escuela. El curso acabó muy bien, me sentí relajada y contenta. Pero lo que no sabía era la pesadilla que iba a vivir al cabo de 2 días. Ahí empezó a abrirse la puerta del Infierno para mí.

»Empecé a sentir de repente un miedo horroroso porque sentía que había hecho algo que no tocaba y que ya no tenía vuelta atrás y el miedo empezó a apoderarse cada vez más de mí. Desesperada intentaba localizar a la maestra,pero no lo conseguía y una vez que di con ella lo único que me dijo fue: “Tómate el rescate de las Flores de Bach cada hora y deja el miedo”. Y ya está. Yo cada vez me sentía peor, y pasada una semana, llena de angustia y terror, notaba una presión dentro de mi cabeza que me hacía pensar que podría darme una embolia o algo así.

»Empecé a preguntar a mis amigos si conocían a algún maestro de Reiki porque yo pensaba que me habían hecho mal la iniciación o algo así. Finalmente di con una persona a través de un conocido, que era maestro de Reiki y como estaba desesperada me agarré a un clavo ardiendo y fui a su consulta.

"Mi cuerpo empezó a convulsionar"
»Desde el primer momento en que esta persona me puso la mano encima mi cuerpo empezó a convulsionar, cosa que no me había sucedido jamás, y así estuve en su consulta por lo menos un par de horas. Al final, pareció que todo se calmó y me fui para casa.

»Tenía convulsiones bastante fuertes durante todo el día, mi cuerpo parecía un molinillo y sentía dentro como si tuviera millones de hormigas y algo que me quemaba… Llamaba desesperada y finalmente en otra visita a su consulta todo se calmó bastante y me quedé mejor.


»Los meses transcurrían y yo me seguía notando rara pero aproveché para hacer con este hombre "crecimiento personal", ya que quería poder sanar y superar muchas cosas de mi vida. Y me hacía tests de kinesiología (son como unos test musculares que te dan respuestas sobre lo que está queriendo o pidiendo tu ser interior), me daba flores de Bach y otras esencias, me hacía alguna sesión de quiropráctica y, por supuesto, Reiki, para revivir mis heridas y poder sanarlas.

"Cada sesión era una tortura"
»Se producían como unos “desbloqueos” y era tremebundo lo que yo podía llegar a sufrir porque convulsionaba, gritaba con una fuerza descomunal que no podía parar y que sentía más fuerte que yo misma… y cada sesión se convertía en una auténtica sesión de tortura: literalmente. No daré los detalles de todas las sensaciones que llegué a sentir, pero eran cosas que ahora me doy cuenta que eran“magia”.

»Me decía que eran desbloqueos emocionales, pero lo que yo no sabía entonces era que estaba viviendo una posesión diabólica. Más de una vez sentí como si dentro de mi ser hubiera alguien más, como si me desdoblara, como si fuéramos dos…

»A veces notaba como si una mano me estuviese estrujando el corazón en su puño y notaba también como si me retorcieran los huesos como un alambre. Y todos estos padecimientos no los sufría sólo en las sesiones, sino que eran continuos durante todo el día. Cada vez estaba más demacrada y mi familia y mi entorno empezaron a preocuparse mucho porque, aunque yo no contaba nada, sabían que algo malo me estaba pasando.

Deseo sexual contra su voluntad
»Para colmo, al mismo tiempo, empecé a sentir que en muchas ocasiones se me despertaba el deseo sexual y noté cómo se estaba produciendo un acercamiento de esta persona [el maestro de Reiki] hacia mí en este aspecto, aunque él esperaba a ver cómo reaccionaba yo. Era una persona bastante más mayor y a mí no me gustaba nada, pero no sabría explicar cómo ocurrieron las cosas y aunque intenté evitarlo por todos los medios, acabé teniendo relaciones sexuales con él.

A solas me preguntaba por qué estaba ocurriendo todo esto, porque yo no quería que sucediera, pero algo me impulsaba a hacerlo y no entendía nada. Es algo que no me había sucedido jamás, era superior a mis fuerzas. Y todo esto fue en aumento hasta que en unas pocas semanas yo ya no podía vivir sin él.

Dominada por el maestro Reiki
»Las cosas fueron cada vez peor y yo vivía en un sufrimiento atroz, tanto físico como mental y emocional. Él mantenía una posición de dominio y me maltrataba psicológicamente. Además, el dinero que me estaba gastando con este hombre estaba ascendiendo a miles de euros porque las sesiones eran maratonianas.

»Y llegó un momento en que el trato fue tan inhumano que siempre quedará grabada en mi memoria una escena en la que él mismo me dejó caer que yo tenía un ente dentro y recuerdo cómo le suplicaba yo a Dios, entre lágrimas, que me ayudara, sintiéndome totalmente desvalida y lejos de mi familia, mientras él, a mi lado, con una mirada llena de odio, no paraba de gritarme. ¿Por qué no abandoné todo este calvario? Porque yo ya no era capaz por mí misma, algo había más fuerte que yo…

Lo que yo no supe hasta que terminó todo esto es que había estado en manos de un brujo, de alguien satánico que utilizaba todo tipo de invocaciones, y a saber qué trabajos, para conseguir todo lo que quisiera de mí.

»Gracias a la contundencia que mostré un buen día, esta persecución cesó. A partir de aquí comenzó todo un periplo de ir conociendo a más gente que estaba metida en Nueva Era y que pensaba que podían ayudarme. Pensaba, entonces todavía, que había topado con un ser perverso pero no acababa de darme cuenta del mal que había en sí en todo este movimiento.



De brujo en brujo
»Así que todavía acudí a otras personas que hacían reiki, osteopatía, exorcismos con ayuda del reiki y y la angeología, y bla, bla, bla…Hasta un brujo, que no me presentaron como tal sino como “alguien que estaba muy en la luz”, me llegó a hacer un “trabajito” de liberación, y yo caí porque me lo vendieron como bueno, tan desesperada estaba yo, porque en todos esos meses mis síntomas siguieron siendo más horribles, si cabe.

Llegó a la Iglesia
»Y por fin quiso Dios que me diera cuenta de que acudiera a la Iglesia católica para ponerme en manos de un exorcista. Y aunque el principio fue un poco titubeante, poco a poco fui adentrándome en ella. Empecé a conocer gente que me ayudó mucho. Además del exorcista oficial de la diócesis, quien me hacía, y aún me hace, exorcismos regularmente, fui conociendo a varios sacerdotes que me ayudaron, y aún siguen haciéndolo, realizando oraciones de liberación, además de brindarme un soporte emocional importante para poder ir asimilando toda esta historia, y formación en la doctrina y en la Palabra de Dios, de las que era totalmente ignorante.

»Y también me ayudó mucho el soporte emocional que me dio una religiosa que conocí casi al principio. Sin ella todo habría sido mucho más duro.

»Al mismo tiempo, comencé una vida intensa de oración y sacramentos, de misa diaria y Adoración al Santísimo Sacramento, de peregrinaciones a santuarios marianos…Y la Virgen María y Jesús no me han dejado ni un instante y me han conducido y aún me conducen allá adonde pueda curarme. Desde entonces libro una batalla diaria contra el Maligno, pero también recibo muchas gracias y consuelos de Dios y las experiencias que he tenido con ellos y, sobre todo, con Jesús, han sido absolutamente maravillosas. Ahora sí siento que he encontrado el camino, ahora sé que he encontrado la verdad.


Aviso a incautos
»Doy inmensas gracias a Dios por mi fe y ahora quiero y debo advertir a todos de los peligros de todas estas técnicas que están incluidas en el movimiento Nueva Era, especialmente del reiki. En este mundo hay mucha gente con buena intención, los pobres incautos, como lo fui yo, pero también está lleno de brujos y personas que practican el satanismo, son discípulos del mal y que pueden hacer muchísimo daño y se corre un gran peligro.

»Por eso quiero poner en conocimiento de todos de qué manera uno acaba siendo atrapado por este espejismo, que no es otra cosa que una nueva máscara del mal, pudiendo acabar perdiendo su dinero, su salud, su fe e incluso, su vida, no sólo la terrena sino también la eterna.


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16 sept. 2013

Sobre el agua exorcisada

El poder curativo del agua exorcisada.
Botella con la medalla de San Benito.

Me preguntaban recientemente si había alguna diferencia entre “agua bendita” y “agua exorcizada”…

¡Ya lo creo que la hay!

¿Es acaso lo mismo el café descafeinado, que el café-café? No quiero menoscabar
con ello la fuerza del agua bendita, pero la del  agua exorcizada es ya descomunal.
Tuve oportunidad de comprobarlo mientras escribía Así se vence al demonio. Una de
aquellas mañanas sufrí un dolor repentino de estómago; jamás me había dolido de esa
manera: era como si me hubiesen clavado de sopetón un objeto punzante en las
mismas entrañas.

Retorcido de dolor, me vi obligado a telefonear al padre Salvador Hernández,
exorcista de Cartagena (Murcia).
-¿Has probado a beber un poco de agua exorcizada? –me dijo poco después.

-¿Agua exorcizada? –repliqué, sorprendido.

-Sí, claro. Bebe un poco y yo mientras rezaré por ti.

Colgué el auricular y me dirigí al dormitorio para coger la botella de agua que el mismo
padre Salvador había exorcizado la última vez que estuvo en casa. Recuerdo que colocó
cinco bidones de cinco litros de agua cada uno sobre la mesa del comedor y bendijo los
25 litros pronunciando en latín el Antiguo Ritual del Papa Paulo V, de 1614.

Luego distribuimos el agua en multitud de botellas que repartimos entre amigos y
familiares. De una de aquellas botellas sobrantes me dispuse a beber por indicación del
exorcista. Bebí un trago y… ¡desapareció el dolor!

Poco después estaba ya tecleando el siguiente capítulo del libro en el ordenador.  

14 sept. 2013

Si nos alejamos de Dios, se acerca el mal.


Jesús, siempre nos espera
LOS EXORCISMOS SEGÚN ENSEÑA EL CATECISMO
Con las bendiciones y consagraciones (1671-1672), los más importantes sacramentales de la Iglesia.
1673 «Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del Maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó (cf. Mc 1,25-26; etc.), de Él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar (cf. Mc 3,15; 6,7.13; 16,17). En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. El exorcismo solemne llamado “el gran exorcismo” sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo psíquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante, asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de un presencia del Maligno y no de una enfermedad (cf. CIC can. 1172)».

CRECIMIENTO DEL DOMINIO DEL MALIGNO

Crece hoy el dominio del diablo en las naciones descristianizadas, y por eso aumenta en ellas la necesidad de los exorcismos. Allí donde el Reino de Cristo disminuye –por la herjía y el pecado, la infidelidad y la apostasía­–, crece necesariamente el poder efectivo del diablo sobre los hombres y las naciones. Esta realidad histórica ya fue discernida en la Iglesia sobre todo a partir del siglo XVIII, cuando se van preparando en las naciones de antigua tradición cristiana armas renovadas al servicio del diablo para su dominio sobre el mundo.

En 1886, León XIII, después, al parecer, de una visión sobrenatural de los poderes de los demonios en el mundo, compuso contra ellos una oración de exorcismo, que había de rezarse, y se rezó, en toda la Iglesia al terminar la Misa: Sancte Michaël Archangele, defende nos in proelio»… Fue integrada esta oración en el Rituale Romanum tradicional de Paulo V (ed. 1954, tit. XII, c.III). Y fue recuperada en el nuevo Ritual de exorcismos (1999), al final del mismo, entre las «Súplicas que pueden ser empleadas privadamente por los fieles en la lucha contra las potestades de las tinieblas».

Los Papas vienen alertando más y más de este mysterium iniquitatis creciente sobre todo en el Occidente apóstata (Pío X, Supremi apostolatus cathedra, 1903, nn. 131-132; Pío XI (Divini Redemptoris 1937, n.22; Pío XII, Nous vous adressons 1950).
Pablo VI denuncia en varias ocasiones que en el mundo actual

«una potencia adversa ha intervenido. Su nombre es el diablo… Nosotros creemos en la acción que Satanás ejerce hoy en el mundo» (29-VI-1972).
 «¿Cuáles son las necesidades más grandes de la Iglesia? Que no os maraville como simplista o incluso supersticiosa o irreal nuestra respuesta: una de las más grandes necesidades de la Iglesia es la defensa contra este mal que llamamos demonio… El Mal no es solamente una deficiencia. Es la acción de un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Realidad terrible, misteriosa y temible» (15-XI-1972)
.
En el mismo sentido advierte Juan Pablo II que

«las impresionantes palabras del Apóstol Juan, “el mundo entero está bajo el Maligno” (1Jn 5,19) aluden a la presencia de Satanás en la historia de la humanidad, una presencia que se hace más fuerte a medida que el hombre y la sociedad se alejan de Dios» (13-8-1886; cf. 20-8-1886)
.
Son muchos los signos de la demonización creciente del mundo.

Ateísmo, agnosticismo, irracionalismo, magia, espiritismo, adivinación, cultos esotéricos, satanismo, maleficios, perversión de la filosofía, política destructora del orden natural, guerras, enormes injusticias internacionales, destrucción de la familia, aborto, anticoncepción, divorcio, promiscuidad sexual, pornografía omnipresente, que por vías informáticas llega a todo el mundo, también hasta el rincón de un patio de escuela durante el recreo; celebrities casi siempre escandalosas, predominio creciente de una inteligencia anticristiana en política, leyes, universidades y medios de comunicación; orientación anti-Cristo de los grandes Organismos internacionales; idolatría del cuerpo y de las riquezas; falsificación de las identidades nacionales, desprecio de la razón y de la cultura, de la historia y de la tradición, etc.
Todas estas realidades, difícilmente discutibles, hacen ver que gran parte del mundo actual está bajo el dominio de Satanás, sobre todo en los países descristianizados. Por lo demás, el crecimiento de las tinieblas y el apagamiento de la luz son fenómenos absolutamente relacionados. Es, pues, obligado pensar que en la raíz de esa demonización creciente de la humanidad, especialmente en los países apóstatas de la fe cristiana, está el oscurecimiento del Evangelio, el alejamiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y de su Santa Iglesia –oración, Eucaristía, sacramentos, vida cristiana–.

«¿Existen señales, y cuáles, de la presencia de la acción diabólica? –se pregunta Pablo VI–. Podremos suponer su acción siniestra allí donde la negación de Dios se hace radical, sutil y absurda; donde la mentira se afirma, hipócrita y poderosa, contra la verdad evidente; donde el amor es eliminado por un egoísmo frío y cruel; donde el nombre de Cristo es impugnado con odio consciente y rebelde (1Cor 16,22; 12,3); donde el espíritu del Evangelio es mistificado y desmentido; donde se afirma la desesperación como última palabra» (15-XI-1972)…
Si esto es así, es indudable que en nuestro tiempo se dan claramente las señales de la acción del diablo. Estas señales también en otras épocas se han dado, pero no tanto como en el presente. Ya hemos visto que los últimos Papas no han dudado en atribuir el «lado oscuro» de nuestro tiempo al influjo diabólico.

Disminuye la fe en el diablo, que en muchas Iglesias descristianizadas viene a desaparecer de la predicación y de los escritos de espiritualidad. Poner entre paréntesis el tema del demonio y silenciarlo sistemáticamente se considera como exigencia de un «cristianismo correcto», es decir, moderno, aceptable en el mundo actual, alejado de un Evangelio primitivo, demasiado afectado por las culturas paganas. Quienes hoy niegan al diablo y su acción en el mundo se creen muy inteligentes, capaces de superar un cristianismo necesitado de verificación; pero en realidad, «alardeando de de sabios, se hicieron necios» (Rm 1,22), y no entienden absolutamente nada de cuanto sucede en la Iglesia y el mundo. Están «más perdidos que un perro en Misa».

Pablo VI, cuando se iba generalizando esta herejía, que hoy se mantiene fuerte, dejó claro que

«se sale del cuadro de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer la existencia [del demonio]; o bien la explica como una pseudo-realidad, una personificación conceptual y fantástica de las causas desconocidas de nuestras desgracias» (15-XI-1972).
Disminuyen al mismo tiempo los exorcismos, hasta el punto de que el ministerio de exorcista desaparece en muchas Iglesias descritianizadas. Las mismas Iglesias que toleran en los bautizados la ausencia masiva de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y de la penitencia (90% de los bautizados), toleran también la extinción de los sacramentales, bendiciones y exorcismos. El pueblo cristiano fiel sigue pidiendo a Dios «líbranos del Maligno», pero son muchas las Iglesias locales que no tienen exorcistas, o que si tienen alguno, es a veces alguien que se honra en declarar que no hace exorcismos.

La desaparición de exorcistas y exorcismos se produce justamente cuando más se necesitan. Y no hay en ello contradicción o paradoja alguna. Es perfectamente lógico que se fortalezca y extienda más el poder del demonio allí donde los exorcismos sacramentales no son ejercidos por la Iglesia. Causæ ad invicem sunt causæ. Como he dicho, el pueblo cristiano fiel sigue pidiendo al Padre celestial diariamente «líbranos del Maligno». Y sabemos bien que nuestro Señor Jesucristo, gran exorcista, dió misión y poder a sus apóstoles para expulsar los demonios.

Por eso hemos de considerar como una de las más graves deficiencias de las Iglesias descristianizadas la omisión de los exorcismos, es decir, de las ayudas sacramentales que necesitan aquellos hijos suyos especialmente asediados o poseídos por el diablo. Estos bautizados se ven afligidos por terribles sufrimientos y sujetos a graves peligros espirituales, y no reciben la ayuda sacramental de aquellas Iglesias que se niegan a darles el auxilio poderoso de los exorcismos. Obispos, sacerdotes y diáconos resisten así a la misión apostólica y a la palabra de Cristo: «en mi nombre expulsarán los demonios» (Mc 16,17).

11 sept. 2013

Jesús, sana enfermedades y exorcisa.

Imagen de la película El Rito.

 Cristo, hijo de Dios, sanador y exorcista.

En los Evangelios, una y otra vez, Jesús se manifiesta como predicador del Reino, como taumaturgo, sanador de enfermos sobre todo, y como exorcista. No conoce a Cristo quien no lo reconoce como exorcista. Es decir, quien no cree en Jesús como exorcista no cree en el Evangelio. La Iglesia cree con una fe cierta en los exorcismos realizados por Cristo, fundamentándose en los relatos evangélicos de la expulsión de demonios, que por cierto pertenecen al fondo más antiguo de la tradición sinóptica.
Los Evangelios testifican reiteradas veces que la expulsión de demonios era una parte habitual del ministerio de Cristo, claramente diferenciado de la sanación de enfermos (Mc 1,25; 5,8; 7,29; 9,25). «Al anochecer, le llevaban todos los enfermos y endemoniados, y toda la ciudad se agolpaba a la puerta. Jesús sanó a muchos pacientes de diversas enfermedades y expulsó a muchos demonios» (Mc 1,32; cf. Lc 13,32). Se trata, ciertamente, de dos acciones distintas.
Las curaciones, sin apenas diálogo, las realiza Jesús con suavidad y gestos compasivos, como tomar de la mano; los exorcismos en cambio suelen ser con diálogo, y siempre violentos, duros, imperativos. Una «aproximación histórica» a la figura de Jesús, que venga a asimilar los exorcismos a las sanaciones, declara en forma indudable que falta la fe en la historicidad de los Evangelios.
El Evangelio refiere numerosos exorcismos de Jesús, y podemos observar que algunos, referidos con más detalle, se dan hoy en los posesos con los mismos rasgos violentos y terribles: aullidos aterrorizadores, fuerza física sobrehumana del poseído, ejercitada en ocasiones contra sí mismo…

«Llegaron a la región de los gerasenos, y en cuanto salió de la barca vino a su encuentro, saliendo de entre los sepulcros, un hombre poseído de un espíritu impuro, que tenía su morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas podía nadie sujetarle, pues muchas veces le habían puesto grillos y cadenas, y los había roto. Continuamente, noche y día, iba entre los monumentos y por los montes aullando e hiriéndose con piedras».
Siente el poseso horror al Salvador y a todos los signos sagrados que lo representan: «por Dios te conjuro que no me atormentes». Actuó Jesús sobre él, con su poder divino compasivo, liberándole totalmente del Maligno. Y al correr la noticia, acudió la gente, y «contemplaban al endemoniado sentado, vestido y en su sano juicio» (Mc 5,1-20). No pocos exorcistas actuales han tenido experiencias muy semejantes, aunque la eficacia de su acción sacramental liberadora no haya sido tan rápida y efectiva como la del Salvador.

También los apóstoles, por bendición de Dios, curan enfermedades y son exorcistas.
Cristo, al enviarlos, los potencia especialmente para serlo:

«les dió poder sobre todos los demonios y para curar enfermedades» (Lc 9,1). Jesús profetiza: «en mi nombre expulsarán los demonios, hablarán lenguas nuevas, pondrán sus manos sobre los enfermos y los curarán» (Mc 16,17-18).
Y los Apóstoles, fieles al mandato del Señor, ejercitaron frecuentemente los exorcismos, como lo había hecho Cristo:

«Señor, hasta los demonios se nos sometían en tu nombre» (Lc 10,17). «Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo, hasta el punto de que con solo aplicar a los enfermos los pañuelos o cualquier otra prenda de Pablo, se curaban las enfermedades y salían los espíritus malignos» (Hch 19,11-12).

8 sept. 2013

Hitler y Stalin, ¿posesos?

Las acciones que hizo Pio XII para quebrar el poder satánico de Hitler

Marta Robin y cercanos a Pio XII hacen revelaciones.
El demonio existe, es un ser real y ha habido hombres que han sido especialmente influenciados por él. Por ejemplo Hitler y Stalin.
Hitler y Pio XII


Las purgas de Stalin, el holocausto de seis millones de judíos organizado por Hitler y sus seguidores, han sido los más notorios, pero también se pueden mencionar los asesinatos de Pol Pot, de Mao Tse Tung o Lenin… las limpiezas étnicas en varias partes del mundo, los narcotraficantes o los terroristas que matan sin piedad… y el gran asesinato del abortos, como claros ejemplos de la influencia del maligno en el mundo.

HITLER Y STALIN POSESOS

Adolf Hitler y el líder ruso Stalin estaban poseídos por demonios, dijo el padre Gabriele Amorth. Él hizo sus comentarios durante una entrevista con Radio Vaticano.

El Padre dijo:

“Por supuesto que el diablo existe y que no sólo puede tener una  sola persona, sino también a grupos y poblaciones enteras, estoy convencido de que los nazis estaban todos poseídos. Basta pensar en todo lo que Hitler y Stalin hicieron. Casi todos ellos estaban poseídos por el diablo. Me doy cuenta por su comportamiento y acciones, por los horrores y atrocidades que se cometieron, estaban bajo las órdenes del diablo.”

De Stalin decía su hija Svetlana:

“Mi padre estaba poseído por un terrible demonio. Él consideraba la bondad y la misericordia peores que un gran delito”.


Hitler, decía el general Jodl en el proceso de Nuremberg:


“Era un gran hombre, pero un gran hombre infernal”.

LA REVELACIÓN DE MARTHA ROBIN SOBRE HITLER Y PIO XII

Según una “revelación personal” a la mística y estigmatizada Martha Robin, Adolfo Hitler firmó un pacto satánico, que incluía esta clausura: “Dame al pueblo judío y yo te daré poderío”; hay que anotar que más de seis millones de judíos murieron en los campos de exterminio nazi.

El pacto duró al parecer más de diez años. Fue quebrado, el 8 de diciembre de 1942, cuando el papa Pío XII consagró el género humano al Corazón Inmaculado de María. La fecha coincide, aproximadamente, con la derrota alemana en Stalingrado, dos meses más tarde, en febrero de 1943.

El papa Pío XII estaba convencido de que Adolf Hitler estaba poseído por el Diablo y lo exorcizó a distancia siguiendo las invocaciones y las oraciones recogidas en el ritual de exorcismos católico. Hitler era un hombre tan diabólico en sus programas de dominio y de exterminio, hasta el punto de estar dominado por las fuerzas del Mal. Así lo declaró Sor Pascaline, secretaria particular del Pontífice.

LOS EXORCISMOS FORMALES Y DIRECTOS A HITLER


Según publica la revista italiana 30 Giorni, los testimonios recopilados durante el proceso de beatificación que se está llevando a cabo, no parecen dejar lugar a dudas de que el ritual se realizó en varias ocasiones.

Ello consideran que fue sin éxito, a la vista de los acontecimientos que desembocaron en la II Guerra Mundial. Pero no han tenido en cuenta lo que reveló Martha Robin, que implicaría que la mezcla de exorcismos de Pio XII y la Consagración del Mundo al Corazón Inmaculado de María podrían haber operado minando el poder satánico de Hitler.

El sacerdote jesuita Peter Gumpel, teólogo y relator del proceso de beatificación del papa Pacelli, confirmó que el ritual de exorcismo se probó en varias ocasiones durante los peores momentos de la guerra.

Diversos testigos afirmaron haber asistido a estas ceremonias de exorcismo a Hitler, que se realizaron con el propósito de liberar el alma del dictador alemán de la influencia del Maligno.

Gumpel incluso desvela el testimonio jurado de Sor Pascalina Lehnert, en el curso del proceso del Siervo de Dios Eugenio Pacelli, quién declaró que

“el cardenal alemán Michael von Faulhaber y otros obispos estaban persuadidos de que Hitler estaba endemoniado, así que alertaron al Santo Padre, y éste, cuando empezó la guerra, no sólo hizo oraciones, sino que recurrió al exorcismo sobre Hitler en su Capilla privada, presentes nosotras, las religiosas”.

En el exorcismo el Papa invocaba a Dios para que liberase a aquella persona de la influencia diabólica que sufría el Führer y en base a la cual actuaba.

Pero al respecto Gabriele Amorth dijo:

“Es muy raro que oraciones y tratar de realizar un exorcismo a distancia funcionen”.

Es “claro que Ud. puede orar por alguien a distancia, pero en este caso no tendría ningún efecto.”

(*) “Una de las claves necesarias para el exorcismo es estar presente frente a la persona poseída y esa persona consienta o desee. Así que intentar realizar un exorcismo en alguien que no está presente, o no consienta o desee, será muy difícil”.

PIO XII SIEMPRE CREYÓ QUE HITLER ERA UN POSESO


Años antes del estallido de la guerra, el papa Pacelli ya había manifestado en privado su preocupación por la situación en Alemania. La religiosa que lo cuidaba, la hermana Pascaline Lehnert, afirmó bajo juramento que el pontífice había dicho, refiriéndose a Hitler:


“Adolf Hitler está completamente poseído, destruye todo lo que no cree necesario, todo lo que dice y escribe lleva la marca del egocentrismo”.

El pontífice no se encontró con él nunca ni tuvo relación directa con él, sin embargo Gumpel, ha citado en el juicio, las palabras de Pacelli al final de su mandato en Berlín en diciembre de 1929, años antes de la ascensión al poder del dictador en 1933:


“Este hombre es capaz de eliminar todo aquello que le resulta un obstáculo. No llego a comprender cómo en Alemania, incluso las personas mejores, no se percatan de lo que escribe y dice”.

También un sobrino del papa aseguró que, meses antes del comienzo de la guerra, el pontífice le había dicho que Hitler estaba verdaderamente poseído.

Los historiadores consideran que Pío XII en el año 1940 compartió el proyecto de algunos generales alemanes de expulsar a Hitler del poder. Algunos de ellos creen incluso que Pio XII trató de jugar un papel de enlace entre el Gobierno británico y los conspiradores alemanes que planearon derrocar a Hitler en 1939.

El relator Gumpel ha recordado las diversas protestas del Papa contra el nazismo, como el radiomensaje de la Navidad del 1942, en contra del programa hitleriano «Nuevo Orden», así como las denuncias de las muertes de miles de personas, tan sólo por razón de nacionalidad o de raza.

La fiel secretaria del Papa, Sor Pascaline, supo por medio del cardenal von Faulhaber que el Führer estaba furioso con Pío XII, y había exclamado contra el Pontífice, diciendo:

“¿De dónde saca tanta fuerza para resistirme y obstaculizar aquello que yo quiero, ese miserable, que no tiene otra cosa que piel y huesos. No puedo destruir Roma, algo que me hubiera dado mucho placer. ¡A cuántos judíos ha salvado, y no he sido capaz de apoderarme de él!”.


(*) Yo, el moderador, particularmente, no estoy de acuerdo con esta afirmación del padre Amorth, pues si un simple laico ora a distancia por una persona posesa atacada, Dios disuelve los ataques, que menos, que un sacerdote, o el santo padre puedan realizar un exorcismo a distancia. Jesús sanaba a distancia, decía en alguna ocasion, no hace falta que vaya, ve, que tu hija a sanado (de una posesion) y Jesus dijo, estas cosas y mas, haran los que crean...

5 sept. 2013

Catequesis exorcística II


Imagen de la película El Exorcista

Obsesión (influencia) y posesión

Los malos cristianos están muy sujetos al mundo, y consiguientemente al diablo, príncipe de este mundo. Y también están esclavos de su propia condición carnal a través de sus vicios: orgullo, pereza, lujuria, avidez de prestigio, placeres y riquezas, etc.
Los pecadores, alejados de oración y sacramentos, de ascética y de la misma Iglesia, entregados a pecados habituales, y más aún si participan del mundo esotérico del espiritismo, el ocultismo, la magia, la adivinación, el satanismo y tantas otras prácticas perversas antiguas y modernas, son presas seguras del demonio.
Ahora bien, muchas veces el demonio prefiere que su dominio sobre el pecador, aun siendo muy profundo, no se manifieste abiertamente, ni sea consciente en sus cautivos, sino que éstos se crean libres. Otras veces, sin embargo, humilla y ataca a los pecadores en modos terribles, en agresiones que pueden revestir una gran diversidad de formas y grados:
En el asedio, también llamado obsesión, el demonio actúa sobre el hombre desde fuera. Se dice interno cuando afecta a las potencias espirituales, sobre todo a las inferiores: violentas inclinaciones malas, repugnancias insuperables, angustias, pulsiones agresivas, suicidas, etc. Y se dice externo cuando afecta a cualquiera de los sentidos externos, induciendo impresiones sensibles muy realistas en vista, oído, olfato, gusto, tacto, las cuales, aun siendo totalmente falsas, se experimentan como si fueran verdaderas.
 Pero externo... mas concretamente, es cuando oimos golpes, se mueven objetos, etc.. a nuestro alrededor.
En la posesión el demonio entra en la víctima y la mueve despóticamente desde dentro. Pero adviértase que aunque el diablo haya invadido el cuerpo de un hombre, y obre en él como en propiedad suya, no puede influir en la persona como principio intrínseco de sus acciones y movimientos, sino por un dominio violento, que es ajeno a la sustancia del acto. La posesión diabólica, consecuentemente, afecta al cuerpo, pero el alma no es invadida, conserva la libertad y, si se mantiene unida a Dios, puede incluso estar en gracia durante la misma posesión (cf. Juan Pablo II, 13-8-1986). Lo mismo puede suceder, a priori, en quienes se ven acosados por asedios diabólicos, a veces muy fuertes y duraderos.
En casos extremos, el medio apropiado de la lucha espiritual contra el demonio son los exorcismos. Como recordaremos, fueron ejercitados con frecuencia por Cristo Salvador, y él envió a los Apóstoles como evangelizadores y como exorcistas, con especiales poderes espirituales para expulsar a los demonios. Los exorcismos, por tanto, son sacramentales quedeben ser aplicados a aquellos hombres que sufren especialmente los ataques del diablo (Catecismo 1673).

2 sept. 2013

Catequesis exorcística


El combate del cristiano por el Reino –«venga a nosotros tu Reino», no es tanto contra el mundo y la carne, sino contra los espíritus del mal, contra los demonios. Se inicia ya en el bautismo, que incluye exorcismos, y se prolonga en toda la vida cristiana por la oración –en el mismo Padrenuestro, «líbranos del Maligno»–, los sacramentos, el ejercicio de las virtudes, la evitación del pecado, de la cautividad del mundo –pensamientos y costumbres–, las bendiciones, como el agua bendita, etc. Pero en casos extremos, cuando hay signos suficientes de que el demonio ha logrado un dominio especial sobre un hombre, la Iglesia, fiel al mandato de Cristo, practica los exorcismos. Por medio de ellos el hombre atormentado por el demonio se refugia en Jesús, el Salvador, y en él encuentra una acogida llena de misericordia y de paz.
Esta es una catequesis que ha escrito el padre José María Iraburu que le da suma importancia al los exorcismos, porque según enseña el Catecismo, los tres sacramentales más importantes, son las bendiciones (1671), las consagraciones, que son bendiciones constitutivas (un abad, un altar, etc.) (1672) y los exorcismos (1673).
Exorcismo en Africa

La lucha contra el demonio.

Los cristianos debemos ser muy conscientes de que nuestra lucha espiritual aún más que contra «mundo y carne», es contra «el demonio», «contra los espíritus malos» (Ef 6,11).
En la vida de Cristo, sobre todo desde el inicio de su vida pública (las tentaciones satánicas del desierto), hasta su muerte (la hora del poder de las tinieblas), muestra el Evangelio claramente que el principal enemigo del Reino, en cada persona y en el mundo, es el demonio. Su impugnación es mucho más poderosa que la de fariseos, Sanedrín, romanos, pecadores, etc., pues es el demonio quien asiste a todos éstos contra Cristo. Y lo mismo se comprueba tanto en la vida y ministerio de los Apóstoles como a lo largo de toda la vida de la Iglesia.
No debemos temer al demonio; es él quien debe temernos a nosotros. El Señor nos mandó: «no se turbe vuestro corazón, ni tengáis miedo» (Jn 14,27). Pero debemos ser bien conscientes de sus continuas asechanzas, resistiéndolas con la oración y la virtud, con el ayuno y la penitencia, con todos los medios que la Iglesia nos ofrece; también con los exorcismos, en casos extremos.
No lo tememos porque sabemos bien que Cristo venció al Demonio y lo sujetó. Ahora es como una fiera encadenada, que no puede dañar al cristiano si éste no se le acerca, poniéndose en ocasión próxima de pecado y pecando. El poder tentador de los demonios está completamente sujeto a la providencia del Señor, que lo emplea para nuestro bien como castigo medicinal (1Cor 5,5; 1Tim 1,20) o como prueba purificadora (2Cor 12,7-10).
El diablo ataca especialmente a los cristianos más santos. El Demonio tienta a los buenos, pues a los pecadores les tienta sobre todo a través de mundo y carne, manteniéndose él oculto; y con eso le basta para perderlos. Pero se ve obligado a hostilizar directamente, a cara descubierta, a los santos, porque son cristianos que ya están muy libres de mundo y de la carne. Eso explica que en todas las vidas de los santos hallamos normalmente directas agresiones diabólicas. La Iglesia supo todo esto desde el principio.
San Juan de la Cruz da la causa:
«Conociendo el demonio esta prosperidad del alma –él, por su gran malicia, envidia todo el bien que en ella ve–, en este tiempo usa de toda su habilidad y ejercita todas sus artes para poder turbar en el alma siquiera una mínima parte de este bien; porque más aprecia él impedir a esta alma un quilate de esta su riqueza que hacer caer a otras muchas en muchos y graves pecados, porque las otras tienen poco o nada que perder, y ésta mucho» (Cántico 16,2).