5 nov. 2012

Destrucción de objetos infestados por el mal



Un tema donde hay quienes tienen algunas dudas... 

¿Se pueden quemar y destruir objetos infestados por el mal? ¿y lo puede hacer cualquier persona?

La respuesta es: SI, pero solo expongo unas breves y sencillas explicaciones.

Cuando se sepa que hay objetos que han sido usados en rituales satanicos, o en espiritismo (tabla ouija) o hechizos, ataduras, amarres, brujeria... bien esos objetos se han usado y estan infestados espiritualmente, por lo que el demonio está muy cercano a ellos son su "contrato de pacto" por decirlo de algun modo, aunque por encima de todo está Dios, su misericordia, y efectividad omnipotente sobre todas las cosas, y por supuesto, todos los demonios.

El padre Fortea me dijo una vez; en mis principios, pensaba que para destruir ese tipo de objetos, habia que tener especial cuidado por la infestación, pero hoy dia, pienso que no hay que tener ningun miedo, cualquiera puede hacerlo.

A continuación comento, lo que yo hice, inspirado, y lo que recomiendo;

Y nunca tuve problemas de ningun tipo por ello.

Hay que llevar los objetos a un lugar donde queramos deshacernos de ellos, ponerlos en el suelo, pedir la persona o personas presentes, la venida del Espíritu Santo, realizar preciosas jaculatorias que salgan del corazón, por ejemplo, Dios mio, tú que eres lo mas grande tú que mereces toda la adoración sobre todas las cosas, tú que eres el amor infinito, la misericordia infinita, la justicia perfecta y el poder absoluto; destruye por este fuego purificador, toda obra y acción del mal que haya en estos objetos. Seguidamente se comienza a orar con total fe en Dios, sabiendo que nos escucha al momento, padrenuestros, avemarias, las que queramos, nos despedimos con un gloria.

Si los restos quedan como ceniza, se dejan allí, si quedan restos materiales, se recogen, se introcducen en una bolsa y se tiran en su lugar adecuado, el primer contenedor de basura que encontremos, hay que velar por el medio ambiente.

Esto lo hice yo una vez con unos restos de ofrendas satanicas que habian en una rotonda y pasaban los dias y nadie se atrevia a retirar, y hoy un amigo de Dios y mio, con otras personas, han hecho lo propio en algun lugar de Madrid.

Solo me queda decir: Alabado sea Dios!

6 comentarios:

Br dijo...

Tomo nota.

Un saludo!

Administrador del blog dijo...

Así de sencillo, como sencillas son las cosas de Dios. No es lo mismo acercarse al mal de forma insana, que acercarse al mal, para que Dios destruya su obra, esta es la diferencia.

Pelagio dijo...

Eso está bien, pero recuerdo el testimonio de algún exorcista, creo que el padre Amorth, donde contaba que un compañero suyo había destruído también algún objeto maléfico sin las debidas precauciones, y como resultado tuvo dolores terribles de origen maligno durante años.
El padre entonces recomendaba, además de oraciones y demás, lavarse abundantemente con agua bendita.
Nunca está de más ser precavidos.

Foro sobre Exorcismo dijo...

Pues desconozco ese testimonio al que usted se refiere pero he sido testigo de los descritos en el post. Y a nada hay que temer, le recuerdo que estamos con Dios.

Pelagio dijo...

He buscado el testimonio y era, efectivamente, del padre Amorth, refiriéndose a un caso sufrido por su mastro y mentor, el padre Cándido Amantini. Está en las páginas 89-90 de su libro Habla un exorcista:

Es importante que la destrucción por el fuego de los objetos hechizados se haga rezando. Especialmente cuando se trata de hechizos descubiertos por casualidad o tras una indicación del demonio, no se puede actuar a la ligera. Para aleccionarme, el padre Candido me contó un «error de juventud» suyo, una imprudencia que cometió en sus primeros años como exorcista.

Estaba exorcizando a una muchacha, acompañado por otro padre pasionista autorizado como él por el obispo. Interrogando al demonio, supieron que a aquella muchacha le habían realizado un hechizo. Se hicieron indicar de qué se trataba: estaba dentro de una cajita de madera, de cerca de un palmo de longitud. Pidieron que les dijeran dónde había sido escondida: se encontraba sepultada a un metro de profundidad, junto a un determinado árbol, cuya posición exacta se hicieron señalar. Llenos de celo, armados de azada y pala, fueron a excavar en el lugar indicado. Encontraron la cajita de madera, tal como se les había dicho; la hisoparon y examinaron el contenido: una figura obscena en medio de otras baratijas. Inmediatamente, valiéndose de alcohol, procedieron a quemarlo todo con mucho cuidado de manera que sólo quedara un montoncito de ceniza. Pero no realizaron la bendición antes de quemar aquellos objetos; omitieron rezar ininterrumpidamente durante la quema invocando la protección de la sangre de Jesús; habían tocado varias veces aquellos objetos sin lavarse inmediatamente después las manos con agua bendita. La conclusión fue que el padre Candido debió guardar cama durante tres meses a causa de fortísimos dolores de estómago; tales dolores se prolongaron con cierta intensidad durante unos diez años y de vez en cuando se dejaron sentir también en los años siguientes. Una dura lección, útil para mí y para cuantos se encontraran en situaciones análogas.


De ello deduzco que lo determinante en estos casos es, como decías, la oración y la fe y confianza en el Señor; el agua bendita y demás puede ser accesorio, pero digo yo que tampoco debería obviarse, por si acaso. Yo al menos me curaría en salud y no dejaría de utilizarla si me fuera posible.

Enhorabuena por el blog, que acabo de descubrir, de ahí que me dedique a comentar entradas tan antiguas. Un abrazo en Cristo Rey.

Foro sobre Exorcismo dijo...

Dios prevalece y tiene la ultima palabra en todo.