2 abr. 2012

Ayudar a quien lo pida


Jesús, es el camino, la verdad y la vida.

Dios padre ofreció a su hijo amado, su predilecto, a una muerte de cruz, como sacrificio por todos nosotros, como testimonio de la inutilidad del odio, como testimonio del amor sobre todas las cosas, como testimonio de resurrección en todo, de sanación en todo, de recuperación en todo.

Solo hay una condición, aceptar a Dios, aceptarle y seguirle, fielmente, perseverantemente, esforzadamente, solo esto, nuestra voluntad libre, y nuestra aceptación, solo esto, tan pequeño, pero tan grande a la vez, pues la grandeza del amor de Dios, es la felicidad perpetua, el cielo, que ya puede estar en nuestro corazon, y que es el destino de nuestra alma, por Cristo que hace nuevas todas las cosas.

Si queremos.

Hay una cuestión, que a veces nos encontramos, alguien nos viene a pedir ayuda por cuestiones demoníacas, pero no es la persona afectada, es una madre, un padre, un familiar, un amigo, pero la persona afectada no quiere saber nada, no quiere ser ayudada, se ha mal acostumbrado, o es cobarde y esto lo acepta antes que sanarse, o simplemente le da igual.

Ante esto, hay que aceptar la decisión de la persona, y dejarle hacer con su vida lo que quiere, eso si, si podemos, le informamos del camino de su liberación, pues la liberacion es real, y cuando una persona decide seguir a Dios, el demonio ya tiene la batalla perdida de antemano.

Pero si una persona decide no ser ayudada, hay que aceptarlo y respetarlo, y aconsejar a su/s familiares que oren por esa persona, pues recibirá gracias, y si un dia acepta una de ellas, puede ser el hilo que le acerque de nuevo a Dios.

Pero dejarle ir, a nadie se le puede forzar contra su voluntad.

Informar, aconsejar, pero nunca forzar, aunque a los familiares les duela ver este error.

Es el libre albedrío de cada uno de nosotros.