9 dic. 2009

Testimonio del colaborador de un exorcista.




Hola, hermanos, les adjunto este testimonio, que he estado autorizado a publicar de forma anónima, para edificación de los que lo leemos. Dios les bendiga, que lo disfrúten.

Con respecto a lo que les envie, pueden hacer absolutamente lo que quieran. Agradezco no poner el nombre, pero con esa sola salvedad, pueden hacer lo que ustedes crean que puede servir para ayudar a los demás.

Aqui comparto con usted, entonces, esa experiencia que le comentaba. Tal vez sean cosas que ustedes que estan en esto hace tiempo ya han experimentado o conocen bien, pero aqui le hago mi relato de como viví aquello, que para mi fue muy fuerte y, creo, hizo crecer mi fe.

Sucedio antes de asistir al primer exorcismo. Ese día estaba yo en casa de mi director espiritual y me llego un mensaje del exorcista preguntandome si estaba disponible para presentarme en tres horas para rezar durante un exorcismo. Le conteste si y le pedí a mi director que me confesara. Después, como había tiempo, fui a hacer Adoración en su capilla privada. Me puse a rezar y recordé que ahí, en la capilla, habia algunas reliquias de santos por lo que pensé "Que bueno, le voy a pedir al Padre que me deje llevar alguna para tener en mi bolsillo durante el exorcismo". La verdad que tenía miedo y quería llevar todas las "protecciones" posibles. Seguí rezando y, despues de un tiempo, abrí la Biblia al azar y leí el pasaje donde Jesus dice que esa generación pide un signo, pero que no se le dará otro signo que el de Jonás. Cerré la Biblia sin entender y seguí rezando intensamente ante el Santísimo expuesto. Era durante el tiempo de Pascua.
En un momento empecé a sentir en mi corazón la voz del Señor con toda claridad que me decía: "Vas a estar cara a cara con el mal, vas a estar cara a cara con el puro mal, para poder ir, para poder estar ahí, llenate de mi mirada, llenate del puro amor". Bueno, asi escuchaba que me hablaba nuestro Señor. Me quedé largamente mirándolo a Jesús y dejando que El me mirara. Dejando que mi mirada y mi corazón se llenaran de Su mirada. Cuando llego la hora de irme recordé las reliquias y, en el momento en que me levantaba para ir a pedírselas al Padre, nuevamente la voz de Jesús sonó con toda claridad: "No vas a llevar otra señal que la de Jonás". Ahi entendí. Solo a Jesus resucitado, conmigo. Solo mi corazón lleno de la presencia de Jesús resucitado. No había fuerza ni protección mas grande que la Eucaristía. Nada podía vencer, ni siquiera acercarse a aquel que con su Resurrección había vencido la muerte.
Me fui al lugar del exorcismo ya sin miedo. Llegado al lugar el exorcista me hizo sentar al lado de la cama donde estaba la persona exorcisada y alargando su mano me dijo "Tomá. Tenelo vos". Lo que me estaba dando era una teca con nuestro Señor (soy ministro de la comunión)..La tomé admirado del gesto de infinita delicadeza que tenía Jesús conmigo y la puse en mi bolsillo junto a mi corazón.Que claro me quedó todo en ese instante!. Jesús que reafirmaba todo lo que me había dicho en oracion. !Cuantas cosas entendí durante ese exorcismo!. Sabrá usted que no es "lindo" presenciar esas cosas, pero ese primero fue para mi una experiencia luminosa de fe. Creció enormemente mi fe en el poder de Dios y en su presencia "silenciosa" y "quieta" pero poderosísima en la Eucaristía. Allí estaba El...con la misma autoridad y dominio de la situación con los que aparece en los Evangelios....me cuesta encontrar las palabras para expresarlo. Mi mirada estaba puesta en Jesús y mi oración era llena de amor por esa victima de satanas que tenia al lado. El demonio, por supuesto, queria llamar la atencion, pero la "atracción" de Jesús era mucho mas grande. A pesar del ruido, no podía dejar de "mirarlo" a Jesús, de poner mi atención en El. No había ningún temor en mi corazón ni en mi mente. Sabía bien quienes estaban allí y sabía muy bien Quién mandaba allí.
Entendí también como la posesión y el demonio no hacían mas que mostrarnos mas claramente a Dios, y su poder, a Dios y su misericordia.
Era como verlo claramente a Dios a través del negativo de la foto.

Si es que sirve comparto algo que, ese dia, a mi se hizo claro con respecto el poder de la oración. No es que para añadirlo a lo que ya les mandé, hagan con todo lo que ustedes quieran, se los envío solo por si a alguien le sirve y porque a mi me hace bien recapitular y escribirlo.

A veces no nos damos cuenta cuán atento está Dios a cada una de nuestras palabras cuando rezamos. A cada una. Me di cuenta cuándo el Sacerdote invocó al Padre Pío y el demonio gritó inmediatamente, "a ese no, a ese no", el exorcista le ordenó decir porque no queria que lo invoque y el demonio dijo "porque esta aca, ahora, porque vino" y señalaba, asustado, el lugar donde estaba. Pensaba yo, !cuan pequeña es mi fe!, !como hago tal vez tantas jaculatorias distraídamente! , es obvio, hasta humanamente, que cualquier buen amigo va a responder a un pedido de otro amigo en necesidad !cuánto mas Dios y sus Santos!. Dios nunca se distrae, ni un solo segundo, es un amigo, un Padre, siempre atento. Estoy seguro que en el cielo nos vamos a encontrar con el hasta el mas mínimo Amén dicho con fe. Todos van a haber sido escuchados, todos van a haber sido respondidos. Tenemos que tener mas fe! Dios escucha todo, Dios es bueno y su amor es infinitamente mas poderoso que el mal!
Ademas, el demonio lo señalo en un lugar cerca mio, entonces, me fui también feliz porque, esa tarde, yo no habia estado con el demonio, !habia estado con el gran San Pío de Pietralcina!....ah, si, el demonio tambien andaba por ahi queriendo llamar la atencion pero...estando el Padre Pío ¿a quien le importa el demonio? ¿Vamos, acaso, a perder tiempo y distraernos con sus monigotadas cuándo tenemos tantas cosas que decirle al Padre Pío y tan intensamente tenemos que pedirle por esa persona que alli esta sufriendo?.

Un gran abrazo y que la mirada de María ilumine nuestro día y nuestra vida entera!

Espero que algo de lo que comparto le sea provechoso. A mi me ha hecho bien "recapitular" esa experiencia.

Nuevamente le pido al Señor que lo bendiga a usted, al Padre Fortea y a todos los que trabajan con ustedes.
Por María vendrá la victoria. A ella le pido que los cuide.

Saludos,

22 nov. 2009

Santa María



..para que sintiesen los demonios que salía de ella una fuerza, aunque no les mandase ni obrase contra ellos, que les afligía y atormentaba si querían acercarse a su persona. Tiene María Santisima particular potestad para expeler los demonios de los cuerpos humanos con la invocación de su dulcísimo nombre, tan poderoso contra estos espíritus malignos que en oyéndole quedan rendidas y quebrantadas sus fuerzas.

La mística ciudad de Dios (pag. 142).





Cuerpo incorrupto de la venerable Sor María de Jesús de Ágreda.

6 nov. 2009

La semilla..




La parábola de la semilla que crece Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo Jesús dijo a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga.Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega». Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.


La parábola del sembrador

Marcos 4, 1-20,
La parábola del sembradorEn aquel tiempo Jesús se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento. Y decía: Quien tenga oídos para oír, que oiga. Cuando quedó a solas, los que le seguían y los Doce le preguntaban sobre las parábolas. Él les dijo: A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.. Y les dice: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben en seguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento.
Si comentamos las cosas con corazón esa verdad pura que sentimos al oirla es tan grande que el demonio no puede tentarnos a desviarnos. Eso es lo que tratamos de hacer los cristianos con los demás, y nuestra mejor parábola es nuestro propio ejemplo bueno de vida, lo que puede hacer conmover a las personas y cambiar, ya que el demonio a las ignorantes le es muy fácil tentarlas a no escucharnos.
Por eso Jesús, sabedor de esto, a las personas les hablaba en parábola y a los apóstoles, aparte de una forma muy clara y directa.
Bendiciones.